domingo, 15 de enero de 2012

Los rumanos se hartan de Basescu

Miles de rumanos han salido a la calle este fin de semana para manifestarse en diferentes ciudades del pais contra la situación provocada por los recortes y agresiones contra los derechos sociales de los gobiernos de Basescu. La principal protesta ha sido la de la capital, Bucarest, donde mas de 30 personas han sido detenidas y ha habido varios heridos leves tras las cargas policiales.


La chispa que ha colmado la paciencia de los rumanos ha sido la nueva ley de sanidad, que pretende dar un paso mas hacia la privatización de la salud, incluso de los servicios de urgencias. La dimision del secretario de estado de salud, que se oponia a esta ultima decision, Raed Arafat, y la discusión telefonica en directo con el presidente de la Republica, Traian Basescu, que llamo al programa cuando el primero explicaba sus razones, pidiendole la dimision, causo una gran polemica que se convirtió, parece, en la gota que llenó el vaso.

Asi, los rumanos han empezado a protestar en primera instancia contra la reforma sanitaria, aunque tras su explosion de rabia la protesta se ha dirigido contra el presidente Traian Basescu y lo que la mayoria considera ya un gobierno de robos, ataques contra los derechos sociales y constantes agresiones contra los trabajadores.  Aunque esto es lo que se ha venido haciendo durante los ultimos 20 años, las cinicas llamadas a ajustarse el cinturon del presidente mientras el y la clase politica se han convertido, esta vez si, en una verdadera nomenklatura, han provocado que, al menos durante el fin de semana, los rumanos se hayan lanzado a demostrar su hartazgo.

Las protestas empezaron el viernes, y el gobierno ya ha retirado el proyecto de ley de reforma de la sanidad pública, aunque no ha conseguido calmar los animos, pues los manifestantes piden el fin de las medidas de austeridad y la dimision del presidente.

"Ajunge cu furtul" (!Basta de robos!), "Ne-aţi minţit şi ne-aţi jefuit" (!Nos habeis mentido y nos habeis robado!) y  şi "Plecaţi şi lăsaţi-ne în pace" (Marchaos y dejadnos en paz) son algunos de los gritos y pancartas enarboladas por los protestatarios, ademas del "Jos Basescu" (Abajo Basescu).

Hoy sabado se han concentrado mas de 1.000 personas en el centro de la capital, bloqueando el centro de la ciudad y enfrentandose con la policia que, despues de siete horas de protesta, han intentado obligarles a marcharse de las calles.

Si las manifestaciones continuaran los proximos dias no se sabe, puesto que las protestas no parecen estar coordinadas por ninguna organización ni asociación, y entre los manifestantes se mezclan personas de todo tipo y extracción, muchos de ellos enarbolando la bandera sin escudo que fue simbolo de la "Revolucion" (golpe de estado fascista) de 1989, y que no dice nada bueno de las intenciones de los que las agitan.

Hay que recordar que la capacidad de respuesta de la clase obrera rumana fue practicamente destruida en 1999, cuando los mineros del oeste del pais fueron masacrados por la policia y el ejercito cuando marchaban hacia Bucarest para exigir al gobierno que acabara con las politicas privatizadoras y la destruccion de la industria rumana (las conocidas como mineriadas), y que la campaña de criminalización y manipulación de la historia, además de la persecución legal y mediatica contra el comunismo, ha provocado que los partidos obreros apenas tengan hoy un puñado desorganizado de militantes.

Por último, los dos grandes partidos de la oposicion, el Partido Socialdemocrata y el Partido Liberal, no han dudado en apoyar publicamente a los manifestantes, cuya reclamación puede acabar limitandose a sustituir, como suele suceder en las pseudodemocracias capitalistas, unos mafiosos por otros en el gobierno.

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sábado, 14 de enero de 2012

El Golpe de Estado Reaccionario de Rumania (artículo de Sam Marcy)

Pocos trabajadores se subieron sobre los tanques en 1989
Sam Marcy, del Workers World Party norteamericano, escribió este artículo inmediatamente después del golpe de estado sufrido por los rumanos en diciembre de 1989, y que acabó con el asesinato extrajudicial del matrimonio Ceausescu, y la llegada al poder de un grupo de oportunistas del entonces ilegalizado Partido Comunista Rumano. 

En aquellos momentos ya estaban bastante claros, como demuestra Marcy, los objetivos de los que llevaron a cabo el proceso de transición radical hacia el capitalismo impuesto por los gobiernos de Washington y Moscu con el fin de convertir a Rumania en una gran colonia dependiente de los intereses de las grandes multinacionales occidentales.

En su artículo, se hace un poco de historia sobre los protagonistas del golpe de estado (principalmente el ejercito, cuyos generales venian, en gran parte, y ya que jamas se hizo una limpieza entre sus dirigentes, de las filas del ejercito fascista rumano de la Segunda Guerra Mundial), y de como en ningún momento los trabajadores participaron en su ejecución.

También resalta la importancia, muchas veces olvidada, de Hungria en la desestabilizacion de Rumania y la preparacion desde meses antes del golpe de estado, ya que este pais se habia convertido en una gran cuña del fascismo capitalista en Europa del Este mucho antes de la llega al poder sovietico del grupo de oportunistas mercenarios liderados por Gorbachov,  y fue desde allí donde se organizaron las movilizaciones de Timisoara y todas las mentiras que desde allí sirvieron para justificar la supuesta revuelta popular.

El articulo es de un gran interes, no solo por su cercanía a los hechos, al haber sido escrito practicamente en el momento de los propios acontecimientos, sino tambien por su denuncia del proceso de la transformacion mediatica del que fue un golpe de estado llevado a cabo por la elite heredera del fascismo rumano, en especial militar, en una "Revolución" (en la cual, curiosamente, ninguna organizacion de trabajadores, ni movimiento de masas, participó, mientras los que si que lo hicieron activamente fueron los miembros de la burguesia, que habia sido obligada a ser igual al resto de los rumanos durante cuarenta años, y que agazapados durante los años de Socialismo esperaron como garrapatas a que llegara el momento de volver a chupar la sangre a sus compatriotas):


"EL GOLPE DE ESTADO REACCIONARIO DE RUMANÍA,
por Sam Marcy ( 4 de Enero, 1990)

Título original: Reactionary Coup in Romania [Traducción: Juan Carlos Álvarez]. Fuente: Workers World

26 de diciembre.- No hay ninguna duda al respecto. De nada valen las declaraciones hipócritas de los gobiernos imperialistas lamentando el asesinato de Nicolae Ceausescu y  de su esposa Elena Fue un asesinato sin disimulo. Formó parte de un golpe de estado llevado a cabo por las fuerzas más reaccionarias de la cúpula del ejército, en colaboración con los restos de la vieja clase burguesa dirigente de Rumania.

Fue un acto criminal sin paliativos, totalmente al estilo y con las mismas características del período de los años 1920 y 1930, cuando el asesinato de líderes políticos era moneda corriente, y el régimen de terror de los grupos reaccionarios de la clase dirigente estaba al orden del día.

 Reacción clerical y antisemitismo

Lo que vieron millones de personas en la televisión estadounidense --por ejemplo, la quema de edificios públicos, la destrucción de bibliotecas, etc-- fue característico del período en que la burguesía, temerosa de los campesinos descontentos y rebeldes, remitió su odio contra los boyardos (propietarios de origen judío), fomentando el antisemitismo.

El antisemitismo ha desaparecido como política oficial. Pero vemos su reaparición de otras formas. ¿Acaso puede interpretarse de otro modo la afirmación de que el "Anticristo" (Ceausescu) fue sacrificado como es debido el Día de Navidad? Las fuerzas de la reacción más virulenta reclaman ahora el control del gobierno de Bucarest. Ello ha supuesto un recrudecimiento del clericalismo feroz y reaccionario que dominó la escena política durante todo el período comprendido entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial.

Si contemplamos de nuevo las imágenes televisadas del supuesto “levantamiento popular”, veremos que no hay nada en ellas que sugiera que fuera de algún modo un levantamiento proletario . Fue totalmente diferente de la lucha tradicional de los trabajadores rumanos. No había ninguna presencia de la clase obrera, ni tampoco lema sindical alguno. Fue una rebelión de todos los estratos burgueses sociales decadentes y reaccionarios, que resurgieron gracias principalmente a una serie de factores internacionales de enorme importancia.

Budapest y la cuestión nacional

 Se demostrará con absoluta certeza que las operaciones del golpe fueron planeadas no en Bucarest, ni en ninguna otra ciudad rumana, sino en Budapest, que fue asilo durante años de los supuestos disidentes rumanos. Es aquí donde se incubó la conspiración, y podría haber permanecido inactiva o haberse desintegrado de no ser por la intervención de influencias nuevas y poderosas que permitieron que los reaccionarios de Budapest se convirtieran en un instrumento en manos de las fuerzas de la contrarrevolución burguesa y e la penetración imperialista.

Hace décadas salió a la luz pública la existencia de una disputa entre Hungría y Rumania a causa de la situación de la minoría húngara en Rumania. Durante años hubo negociaciones, pero no hacía tanto tiempo que Nicolae Ceausescu y el líder húngaro Janos Kadar habían afirmado, en entrevistas separadas, que "los comunistas no permitiremos quela cuestión nacional nos divida".

La cuestión de las minorías étnicas siempre ha sido una prueba de fuego para los comunistas. La solidaridad fraternal fue siempre una de las enseñanzas básicas del leninismo, y representó realmente la extensión y el desarrollo de la doctrina marxista de la lucha de clases aplicada a la cuestión de la opresión nacional.

Los esfuerzos del régimen de Ceausescu --y en cierta medida el de Gheorghe Gheorghiu-dej antes que él-- para distanciarse del gobierno soviético , tienen raíces históricas profundas en los Balcanes, con sus feroces nacionalismos de pequeñas naciones. Éstas han sido capaces de prolongar su existencia maniobrando entre las grandes potencias, pasando de un campo a otro para conservar un mínimo de autonomía, casi siempre convirtiéndose en peones de una u otra de las grandes potencias, ya fuese Alemania, Austria, Rusia, Turquía o Francia, y últimamente el imperialismo estadounidense.

La historia del siglo XIX estuvo marcada por las luchas de las naciones más pequeñas en pro de su liberación, para volver a ser sometidas o canjeadas entre las grandes potencias.

No es la existencia de muchas naciones lo que representa un factor regresivo en el desarrollo histórico, sino la existencia de estados que incorporan el poder político de las clases dirigentes. Ésta es la verdadera fuente del fervor y el fanatismo nacionales, aparte del antagonismo mutuo entre estados y naciones sin estado, que se convierte en la mayor fuente de antagonismo entre los trabajadores de diferentes nacionalidades.

Cuando el Manifiesto Comunista apareció en 1848, supuso un soplo de aire fresco. Entonces los trabajadores ya estaban cansados del viejo nacionalismo, y recibieron con los brazos abiertos el mensaje de solidaridad universal de la clase obrera: “trabajadores del mundo, uníos” contra el enemigo común --la burguesía.

Crecimiento de la burguesía húngara

Había muchas vías abiertas para la resolución del problema nacional entre Hungría y Rumania sobre la base de la solidaridad fraterna socialista, y ciertamente a principios de los años ochenta parecía que estaba en vías de solución. ¿Qué fue lo que cambió? ¿Qué fue lo que dio lugar a una lucha enconada entre dos países socialistas aparentemente fraternos, unidos en una organización común (CMEA o COMECON, como se llamaba en occidente) y con un objetivo socialista común?

Podemos señalar innumerables abandonos de los principios básicos del marxismo-leninismo revolucionario durante años y décadas, pero ninguno fue más decisivo que la serie de reformas pro-capitalistas y burguesas emprendidas en la URSS bajo la administración de Gorbachev. Estas reformas dieron ímpetu a las fuerzas de la restauración burguesa, que parecía inconcebible hacía sólo una década.

Sin embargo, las reformas burguesas se iniciaron en Hungría en fecha tan temprana como 1956. Durante años, unas veces más rápido y otras más lentamente, rehicieron la fisonomía de clase de Hungría hasta tal punto que sólo se requirió un pequeño empujón para que el régimen húngaro se convirtiera en un estado burgués, si no en todos sus aspectos, sí en algunos de sus elementos más esenciales, sobre todo en lo que respecta al abandono de la planificación centralizada y al inicio del desmantelamiento de la industria estatal.

Hungría rozó el límite cuando canceló su acuerdo con la República Democrática Alemana para controlar las fronteras. Fue esta violación flagrante de un tratado de amistad socialista, que los demás países socialistas pasaron por alto, lo que hizo posible que los elementos rumanos contrarrevolucionarios utilizaran Hungría como base de operaciones para lo que llegó a convertirse en una guerra abierta.

Esto cambió a su vez el carácter de la lucha entre Rumania y Hungría. El régimen húngaro, bajo los auspicios del nuevo liderazgo burgués, convirtió la cuestión nacional, la cuestión de la minoría étnica residente en Rumania, en una lucha internacional. En efecto, Hungría se convirtió en asilo no sólo para elementos reaccionarios incidentales, sino para toda la contrarrevolución política.

Presión soviética en el CMEA

Sin embargo, el régimen húngaro burgués no se habría atrevido a sobrepasar él solo ciertos límites. Debe tenerse en cuenta que las reformas soviéticas no se pensaronsimplemente como una política nacional, relativa a la planificación económica socialista y centralizada de la URSS. Tales reformas se diseñaron para ser importadas en su totalidad a las relaciones económicas entre todos los países socialistas, al Consejo de Ayuda Mutua Económica (CMEA). No debe olvidarse este aspecto de la lucha.

Así pues, en el 42 Congreso del CMEA, celebrado en Bucarest el 3 de noviembre de 1986, el Primer Ministro soviético Nikolai Ryzhkov aclaró en su discurso que las reformas soviéticas estaban directamente relacionadas con reformas similares en los países del CMEA. Según Ryzhkov, la puesta en práctica del llamado Programa Conjunto para el Desarrollo de la Ciencia y la Tecnología sólo podía entrar en vigor si se progresaba en las reformas económicas. Fue en este congreso de 1986 donde tanto Rumania como Checoslovaquia dejaron claro que se oponían al tipo de reformas que entonces estaba introduciendo la Unión Soviética.

La importancia de esta discusión no debe pasarse por alto. Al exigir que las reformas soviéticas fueran contingentes de una forma u otra con las reformas en Europa Oriental, la Unión Soviética no hacía simplemente una recomendación abstracta o un pronóstico económico; estaba utilizando de hecho una forma de presión económica sobre sus aliados socialistas fraternos, para debilitar la planificación socialista en favor del mercado burgués.

La perspectiva de la URSS de una coexistencia nueva y más viable con el occidente imperialista significaba, por tanto, que Europa Oriental se convertiría en un área de libre mercado para la penetración imperialista. Fue por esta razón que tanto Checoslovaquia como Rumania se opusieron.

Hungría, que ya se hallaba desde hacía tiempo en el camino de la restauración del mercado burgués y del desmantelamiento de la economía centralizada, aprovechó la oportunidad que se le presentó tras el Congreso para aumentar sus ataques públicos contra Rumania. El gobierno rumano llevó el asunto de la situación de la minoría húngara virtualmente hasta una amenaza de guerra.

La cuestión nacional se convirtió en un instrumento del ataque burgués contra un país socialista. El aspecto nacional de la minoría húngara se obliteró totalmente. Todo esto no podía sino animar a los elementos contrarrevolucionarios de Rumania.

Coordinación de EEUU y la URSS

Sin embargo, lo anterior no podía haber bastado por sí solo para precipitar el golpe de estado filo-fascista de los reaccionarios burgueses rumanos. También fue decisivo el apoyo implícito del régimen de Gorbachev y su fuerte hostilidad hacia el gobierno socialista rumano. A todo lo anterior debe añadirse la influencia de la burguesía imperialista, que no permanecía con los brazos cruzados fuera del escenario político rumano.

¿Por qué el pasado domingo, 24 de diciembre de 1989, el Ministro de Asuntos Exteriores James Baker, en una rueda de prensa de la NBC, dio la aprobación estadounidense a una intervención soviética en apoyo de la "revolución" en Rumania? ¡No sólo no puso el grito en el cielo por la intervención soviética, sino que además la animó! ¿Qué podría ser más claro?

Y el jueves, 21 de diciembre, en un editorial titulado "Rumania: Puntos en Común Notables", el New York Times comentó extasiado que el ministro de Asuntos Exteriores soviético Shevardnadze había atacado al gobierno Ceausescu. ¿Dónde? ¡En una reunión de la OTAN en Bruselas! El periódico imperialista vio este hecho como "un encuentro de las mentalidades orientales y occidentales" que aumentaba las posibilidades de "lograr una respuesta común de los países del Este" contra el gobierno de Ceausescu.

¿Cómo pudo ocurrir todo esto? De la forma en que la prensa burguesa presenta el asunto, parece que el ejército se sublevó "con el apoyo popular" contra las fuerzas de seguridad –la “Securitate”--, como si sólo éstas fueran defensoras del gobierno.

Debemos aclarar una cosa acerca del carácter de la revolución rumana: ésta fue muy diferente de las revoluciones rusa, china, cubana o vietnamita. Todas estas revoluciones fueron enteramente realizadas por las masas, por los trabajadores y campesinos. Allí dondelas fuerzas armadas revolucionarias procedían de las masas de la clase trabajadora, dichas fuerzas aplastaron al viejo aparato represivo estatal, en palabras de Marx. Pero éste no fue el caso de Rumania y otros países socialistas de Europa del Este, con la excepción de Yugoslavia.

La intervención del Ejército Rojo soviético fue el factor más significativo y fundamental en el derrocamiento del viejo régimen. Más de 286.000 soldados soviéticos murieron luchando contra el régimen nazi colaboracionista, junto a los partisanos rumanos.

Antecedentes del Ejército Rumano

La burguesía rumana estuvo al lado de los nazis en la guerra, y las tropas rumanas lucharon junto a los alemanes en Stalingrado. Pero hacia el final de la guerra, cuando el derrumbe de Alemania era inminente, hubo un golpe de estado en Rumania; un gobierno de coalición bajo el general Constantin Sanatescu firmó un armisticio con los aliados, en virtud del cual acordó suministrar 12 divisiones de infantería para la lucha contra Alemania. Esto permitió al Ejército rumano desempeñar un papel político tras el final de la guerra.

Después de la guerra, no hubo una "des-nazificación" cuidadosa del ejército, como la que existió en Alemania Oriental, por ejemplo. Al contrario, muchas de estas mismas unidades se integraron en la fuerza militar reorganizada.

Aunque han pasado ya casi 45 años, existe todavía una diferencia abismal entre el Ejército rumano y las fuerzas populares provenientes de las masas de trabajadores y campesinos, como las de Rusia, China y otras partes. Las viejas costumbres, hábitos e ideología permanecieron sumergidos en el Ejército Rumano, pero sobrevivieron hasta el final.

 Hay una diferencia fundamental cuando el viejo aparato estatal es aplastado por completo, y una nueva milicia nacional emerge de las cenizas de la antigua. Incluso el ejército de Napoleón, por ejemplo, procedía casi totalmente del campesinado, como muchos de sus generales. En Rumania, la lucha de clases fue intensa pero los elementos contrarrevolucionarios nunca fueron destruidos. La cúpula del ejército procedía de las más rancias clases dirigentes y de la pequeña nobleza, que se integraron en el aparato defensivo del nuevo estado. Si el socialismo iba a ser construido, no sólo debía contar con su consentimiento, sino con su completa lealtad. Así pues, lo que durante 40 años no pareció muy diferente de las grandes revoluciones de China, Cuba y la Unión Soviética, en última instancia resultó ser decisivamente diferente.

La prensa burguesa vierte todo su veneno contra las fuerzas de seguridad del gobierno -- la “Securitate”. Éstas eran las únicas fuerzas que provenían directamente del pueblo, de la clase trabajadora. Como en la Revolución Francesa, con sus Comités de Seguridad Pública formados por gente de las masas populares, eran los ojos y los oídos de la revolución.

¿Fuerzas armadas secretas? Eso está muy bien para glorificar al FBI y a la CIA, porque estas organizaciones se hallan al servicio de la clase dirigente burguesa. Pero ¿qué ocurre con la policía de seguridad al servicio de un gobierno que intenta establecer el socialismo? Se convierten en los elementos más censurables. Hasta la prensa burguesa de todos los países imperialistas no pudo menos de advertir que estas fuerzas de seguridad tuvieron que luchar en una batalla completamente desigual.

Las maniobras de Ceausescu

Desde luego, este golpe de carácter fascista sólo pudo ocurrir donde ya existía una acumulación de errores por parte del gobierno. No fue el menor su esfuerzo por maniobrar entre el campo del imperialismo y el campo socialista. Un ejemplo excepcional de esto último fue su denuedo en aliarse con occidente, poniéndose del lado de Israel en la guerra árabe-israelí de 1967.

Anteriormente, se negó a unirse a los demás países socialistas en la intervención de 1968 para detener la contrarrevolución en Checoslovaquia, lo que podía haber hecho por solidaridad aunque manifestara públicamente su desacuerdo. Todos estos esfuerzos fueron calculados para liberarse de la dependencia de la URSS y de los demás países socialistas de Europa del Este, obtener algunas ventajas económicas y comerciales, y entrar con audacia en el mundo del negocio y el comercio capitalista.

Pero Rumania no obtuvo ninguna ventaja significativa como consecuencia de su intento de acomodación al imperialismo. Igual que en el caso de la guerra árabe-israelí, lo más que Rumania consiguió con sus maniobras diplomáticas pro-occidentales fue una exención de las prácticas comerciales discriminatorias del gobierno estadounidense dirigidas contra los países socialistas. Le fue concedido el status de "nación más favorecida" (MFN) y fue admitida en el Acuerdo General sobre Tarifas y Comercio (el GATT).

Pero Rumania pronto aprendió que había una serie de condiciones políticas asociadas a las anteriores concesiones. Finalmente, a principios de este año, el gobierno rumano anunció que no buscaría una renovación del estatus de MFN, precisamente debido a las exigencias políticas que habían inhibido el libre desarrollo de la construcción socialista.

Programa para urbanizar los pueblos

Probablemente el error más significativo de carácter doméstico fue el intento de emprender una enorme urbanización de la vida rural en ciertas áreas de Rumania, con el objetivo de modernizar la estructura social de los pueblos y de conducirlos hacia la senda del comunismo más rápidamente que con la mera colectivización. En áreas rurales gravemente subdesarrolladas, a menudo la colectivización simplemente cambia las condiciones legales pero no las económicas.

El 3 de marzo de 1988, el gobierno rumano anunció una serie proyectos que debían ser completados hacia el año 2000, y que incluían aproximadamente la mitad de los 13.000 pueblos de Rumania. La intención era trasladar a los campesinos a grandes complejos agro- industriales con apartamentos y modernos centros administrativos de carácter comunal, como los de las grandes ciudades.

Este proyecto era similar a una idea presentada en una ocasión por Khrushchev durante la era de Stalin. El objetivo era hacer avanzar la colectivización hacia la vía de la comunización. Pero la idea fue abandonada. Roy Medvedev, historiador soviético disidente, calificó esta idea como utópica. Sin embargo la idea era progresista, aunque fuese poco práctica. Pero si era poco práctica para la Unión Soviética, con sus enormes recursos y su aparato industrial-tecnológico, seguramente parecía un plan mucho más arriesgado para Rumania, en particular a la luz de su aislamiento casi total de los demás países socialistas.

Sin embargo, no podemos aceptar la interpretación de la burguesía y de los contrarrevolucionarios de todos los países, según los cuales el proyecto de Ceausescu era represivo, destructivo y prácticamente suponía la aniquilación de toda vida civilizada.

Todas estas descalificaciones eran simplemente la preparación ideológica hecha por la burguesía para un golpe de estado contra el gobierno. Se dijo –provocando un enorme escándalo-- que el proyecto de Ceasescu suponía un intento de genocidio contra la minoría húngara. Esto era, desde luego, un puro camelo. El proyecto afectaba como mucho a 56.000 familias. No ponía en peligro la existencia de la minoría húngara, y todo se hubiera podido solucionar amistosamente dentro del marco de un plan económico. Pero era precisamente el temor a que el plan pudiera tener éxito, después de todo, lo que asustó a los reformadores burgueses de Hungría y también irritó a la camarilla de Gorbachev, que se había embarcado firmemente en una dirección completamente opuesta.

Reembolso de la deuda

Otro error (que sólo puede evaluarse como tal en retrospectiva) fue la tentativa desesperada por parte del gobierno rumano de librarse de su endeudamiento con los bancos occidentales. No sólo decidió pagar los intereses multimillonarios de las deudas (en contraste con Polonia y Hungría, que no habían sido capaces de hacerlo), sino que también devolvió el capital principal.

Durante los años 1970, el gobierno rumano fue capaz de vender su petróleo y su gas en el mercado mundial a precios elevados. La OPEP tenía grandes aspiraciones, y el precio del crudo parecía seguir una imparable espiral ascendente. Pero esto terminó de forma brusca, y la disminución de los beneficios del petróleo se convirtió en un factor significativo para Rumania.

Por lo tanto, la decisión de devolver el interés y el capital principal, aunque fuera un acto valiente para asegurar la completa independencia política, sólo se podía lograr mediante severas medidas de austeridad del tipo propuesto por el Fondo Monetario Internacional en otros países. Parecía una solución funesta.

Aparentemente, la mayoría de los trabajadores continuaron siendo leales al régimen, pero la carga del programa de austeridad se hizo cada vez más evidente. El aplazamiento de algunos experimentos de Ceausescu se hizo inevitable. Si el régimen hubiera posibilitado el funcionamiento de una oposición de clase obrera responsable, dentro o fuera del Partido, el gobierno habría podido posponer algunos de sus proyectos y emprender algunas soluciones prácticas inmediatas.

El esfuerzo rumano para distanciarse del escenario político centroeuropeo y acercarse a occidente, conservando al mismo tiempo un sistema económico socialista completamente antagonista del imperialismo Occidental, fue indudablemente visionario y poco práctico, así como sumamente arriesgado. Mientras los imperialistas daban la bienvenida a las maniobras pro-occidentales de Ceausescu, como su postura sobre la intervención checa y la guerra árabe-israelí, no le concedían nada sustancial a cambio.

Sin embargo, estos errores subjetivos no pueden dar cuenta por sí solos del giro contrarrevolucionario. Fue también el bloqueo económico virtual y el sabotaje político de los imperialistas y de los gobiernos socialistas fraternos, como Hungría, lo que hizo posible el resurgimiento de los verdaderos elementos contrarrevolucionarios.

Al final, lo que la burguesía realmente desea es derribar el sistema social y volver a la opresión y explotación capitalista.

jueves, 12 de enero de 2012

La destrucción de la sanidad rumana desde 1990 (algunos datos)

Los siguientes datos comparativos son bastante ilustrativos sobre como las multinacionales capitalistas, tras tomar el control de los gobiernos rumanos, han llevado a cabo un proceso de destrucción del sistema sanitario socialista. Econtext ha realizado esta comparación entre el número de camas en los hospitales rumanos en 1990, justo despues del golpe de estado de diciembre de 1989 que reinstauró a la clase capitalista como clase dominante y dirigente (transformando a Rumania en una colonia de las multinacionales extranjeras), y 2010, tras 20 años de destrucción de la industria, la agricultura, y toda la riqueza economica y social de los rumanos.

También se hace un análisis comparativo del número de ambulancias del sistema público de salud, con las mismas conclusiones.

En resumen, mientras el número de ambulancias ha caido un 40% en 20 años, el número de camas ha descendido en casi 75.000 en los hospitales públicos, existiendo hoy solamente el 63% de las que estaban disponibles para los enfermos rumanos en 1990.






www.econtext.ro

miércoles, 11 de enero de 2012

La segunda caida del pequeño París (Revista Sin Permiso)

En la Revista Sin Permiso, Angel Ferrero, un miembro de su comité de redacción, ha publicado un artículo sobre la crisis que viven los rumanos hoy, y que él llama "la segunda caída del pequeño París" (aunque no dice cual fué la primera).

Recordemos que el Micul Paris (pequeño París) es como se conoce al periodo vivido por Rumania entre las dos guerras mundiales, que se supone de gran florecimiento cultural, aunque, por supuesto, la riqueza solo engordó las fortunas y aumentó el bienestar de unos pocos, los boyardos y empresarios, mientras siguió sumiendo en la pobreza mas absoluta al atrasado proletariado y a los campesinos, todavia entonces victimas de un cruel sistema feudal.

El cuadro es de Albi Stanescu (pintor socialista rumano)
El verdadero "Micul Paris" para los trabajadores empezó en 1948, con la proclamación de la República Popular Rumana, y el consiguiente desarrollo industrial y agrícola que transformaria la atrasada economia de la Rumania interbélica en una de las mas poderosas del mundo, ademas de practiamente autosuficiente a finales de los 80 (justo cuando el proceso fue coartado por las multinacionales capitalistas extranjeras).

El autor describe como el proceso de desmantelamiento de la industria rumana tras la restauración del capitalismo provocó paro, pobreza y desesperanza, y se centra para ello en la situación de la antaño rica mineria de la zona oeste de Rumania, hoy ejemplo de esa situación sin salida que sufren los rumanos, que solo parece tener salida cuando las multinacionales ven que pueden seguir saqueando los recursos del pais, como sucede con el oro de Rosia Montana, donde a pesar de la catastrofe ecologica posible si se explota el oro de la zona intensivamente, será solamente para que la mayoria del beneficio se lo lleven los accionistas de la empresa (mientras los trabajadores reciben salarios ridículos sin que el coste para la multinacional sea excesivo). Por cierto que es de alabar que el autor recuerde algo que se suele olvidar habitualmente: la resistencia de los mineros rumanos a la "terapia de choque" capitalista de los años 90, que provocó "las sucesivas “mineriadas” (Mineriadă) en defensa de los derechos sociales de todos los rumanos, especialmente la última en 1999, en la que los mineros planearon marchar sobre Bucarest para denunciar las desastrosas condiciones de vida y fueron recibidos por el gobierno con tanques, un conflicto que estuvo a pique de terminar en un baño de sangre".

También describe como Rumania se beneficio durante un tiempo (desde el año 2000) del proceso de deslocalizacion iniciado por las multinacionales occidentales, que vieron como se podian aprovechar mejor de los baratos trabajadores rumanos y asi ahorrarse costes laborales de los altos salarios de los trabajadores occidentales. Mientras unos trabajadores perdian y otros, relativamente, ganaban, la realidad de la unidad de intereses de la clase obrera, tan ocultada por los capitalistas, se hizo evidente cuando los rumanos vieron que las multinacionales, viendo que no habia ningun problema ni oposicion en deslocalizar sus empresas para ahorrarse dinero, deslocalizaron tambien las empresas de Rumania, donde los apenas 200 euros que se pagan como salario medio les parece tambien a los grandes empresarios demasiado alto para sus necesidades de beneficio desmedido (el caso de Nokia ejemplifica esta situacion).

En resumen, el autor ilustra con estos dos casos el proceso que han sufrido los rumanos desde hace 20 años, y que hoy se está extendiendo al resto de la Union Europea, donde las relaciones de centro-periferia, que desde la caida de la URSS sufrieron paises como Rumania, donde se destruyo su industria y toda su capacidad productiva precisamente para convertir el pais en un gran mercado para los productos del centro, y a los trabajadores rumanos en mano de obra barata para hundir la propia mano de obra nacional. El proceso, a estas alturas, se ha extendido tanto que los paises donde se produjo la deslocalizacion y donde los desposeidos trabajadores fueron utilizados para descender el nivel de los salarios son hoy tambien periferia, en un proceso que, al final, lo que le sucedio a Rumania en los años 90 les está sucediendo a ellos también, y en el que al final "todos somos Rumania".

Por supuesto que el autor repite algunos tópicos como el de que la URSS "intervenia" la economia de Rumania antes de 1990, repitiendo la estrategia habitual de igualar el "imperialismo" de los capitaslistas, centrados en el beneficio de una clase minoritaria y parasita sobre la mayoria, con el supuesto "imperialismo" de la URSS, donde, sin embargo, existian las repúblicas sovieticas precisamente para garantizar la independencia de los pueblos y las culturas, y donde el sistema estaba orientado al beneficio colectivo (tanto que ni siqueira el surgimiento de una pequeña elite burocratica, especialmente tras la proclamacion del fin de la lucha de clases tras la muerte de Stalin, pudo hacer que se crearan diferencias enormes entre productores y altos miembros del partido, lo que provoco que estos ultimos facilitaran o directamente apoyaran la reinstauración del capitalismo en cuanto tuvieron oportunidad, a pesar de las consecuencias dramáticas sobre los trabajadores).

Porque, en definitiva, y en eso si que acierta el autor, aunque no lo diga de forma contundente, la clase obrera, sus intereses y sus puntos debiles, son iguales sea cual sea la naciónalidad o su etnia, y solo pueden defenderse con eficacia de forma unida, en la lucha de clases que nunca ha dejado de existir, ni en el régimen capitalista ni en los sistemas socialistas, y en la cual nunca hay que bajar la guardia:

"RUMANIA: La segunda caida del pequeño Paris 

Rumanía tiene veintiún millones de habitantes, una extensión de 238.391 kilómetros cuadrados y limita con Hungría y Serbia por el oeste, Ucrania y Moldavia por el noreste y Bulgaria por el sur. Desde el uno de enero de 2007, Rumanía –donde la derecha de uno u otro color gobierna desde el 2004– forma parte de la Unión Europea, aunque no de la zona euro, conservando su moneda oficial, el leu. Su capital, Bucarest, es mundialmente conocida como “el pequeño París”. Pero todo esto son datos fríos. Para el ciudadano medio del Reino de España, Rumanía es más bien la quintaesencia de lo que se imagina que son los países de Europa oriental: estados fallidos, infraestructuras ruinosas, corrupción rampante, inseguridad ciudadana, atraso, emigración. Como todas las medias verdades, se trata de un lugar común que se instala fácilmente en el imaginario público y se tiñe pronto de connotaciones racistas. Una muestra –no la más espectacular, pero sí bastante significativa– es la insistencia de los medios de comunicación españoles en mencionar repetidamente el nivel cualificación de “nuestros” emigrantes, en contraposición, cabe suponer, con el de los emigrantes “de los demás”, aún cuando es sabido que en las facultades de los países árabes y asiáticos se licencian anualmente cientos de excelentes estudiantes (cuyo destino no es mejor, sino acaso peor que el de los jóvenes griegos y españoles), y que en Europa oriental las universidades –especialmente las facultades de ingenierías técnicas (también las de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación)– no consiguieron ser barridas del todo por las terapias de choque neoliberal. Sea como fuere, este país de Europa oriental, olvidado, cuando no directamente denostado por sus vecinos, mereció el diciembre pasado la atención de los medios de comunicación alemanes con tres noticias.   

Nokia: la deslocalización de la deslocalización

El socialdemócrata rumano Christian Ghinea contestó a un cuestionario de la Friedrich-Ebert-Stiftung (el think tank del Partido socialdemócrata alemán) sobre el futuro de la socialdemocracia europea con las siguientes afirmaciones:

«el dumping social es lo mejor que pudo pasarles a los trabajadores rumanos en los últimos años, dado que se trasladaron a Rumanía puestos de trabajo de empresas de Europa occidental. Naturalmente, nos gustaría ganar tanto como la gente de Occidente, pero en realidad sólo tenemos dos opciones, o bien nuestros actuales puestos de trabajo o ningún trabajo. (A pesar de que los ingresos pueden parecer ridículos para los europeos occidentales, el ingreso nominal aumento un 75% entre 2005 y 2008 en virtud de los sueldos y salarios de las empresas que trasladaron sus fábricas a Rumanía). ¿Qué se supone que tiene que hacer un rumano que quiera construir una buena sociedad? ¿Impedir el dumping social a fin de no poner en peligro puestos de trabajo en Occidente? No es el caso”» [1] 

Ghinea quizá estaba pensando en el caso de Nokia. En el 2008, la multinacional finesa clausuró su planta en Bochum (Alemania) y la deslocalizó a Cluj (Rumanía), atraída por los bajos salarios y la práctica ausencia de sindicatos. En el proceso se destruyeron 2.300 empleos y unos 2.000 proveedores resultaron afectados, a pesar de que Nokia había recibido subvenciones del gobierno federal y del estado de Renania del Norte-Westfalia por valor de 90 millones de euros. Marius Nicoară, el presidente del județ de Cluj (un político del Partido Nacional-Liberal que en el 2010 fue descubierto viendo distraídamente una película pornográfica en su portátil durante un debate parlamentario sobre las pensiones)[2], se tomó la molestia de prepararlo todo para la llegada de Nokia: entregó los terrenos a la empresa, para la que aligeró los trámites burocráticos y a la que concedió toda suerte facilidades fiscales y para la contratación. Business as usual. Se creó un polígono industrial de noventa hectáreas para alojar a la factoría y sus proveedores y se invirtieron 30 millones de euros para que llegasen hasta él el tendido eléctrico, el gas y el alcantarillado, así como vías de transporte para su distribución. Incluso el primer ministro rumano asistió a la ceremonia de inauguración. Nokia fijó el salario mensual de sus trabajadores rumanos en 220 euros (en el 2008 el salario medio en Rumanía era de 450 euros, aunque los precios para la vivienda y la gasolina eran similares a los de Alemania). [3] 

En el 2011 Nokia decidió que los 220 euros que cobraban sus trabajadores rumanos eran demasiados. Clausuró su factoría de celulares en Cluj para trasladarla a China –atraída por salarios aún más bajos y la inexistencia, por ley, de sindicatos independientes– llevándose consigo los 2.300 puestos de trabajo. En los pueblos cercanos se alzan hoy casas a medio construir, los carteles de “en venta” proliferan por doquiera. Los empleados que se atrevan a hablar con la prensa se arriesgan a perder las compensaciones por despido. Según Nicoară –hoy en la oposición– la culpa de todo esto no hay que atribuírsela al “capitalismo de caravana” de Nokia, sino a los propios rumanos por no haber ampliado y mejorado las infraestructuras para la logística. Las declaraciones de otros tantos políticos y empresarios locales tratando de presentar a Cluj como un destino aún atractivo para los inversores se han multiplicado. La mayoría de sus habitantes no comparten por desgracia su opinión. Muchos de ellos piensan en regresar a lo de siempre: la agricultura, la pequeña industria, la emigración. [4] Puede que Christian Ghinea y Marius Nicoară –socialdemócrata uno, neoliberal el otro, pero unidos en esta misma empresa– se paseen por entre las calles desiertas y las fábricas cerradas de su opus magna, con toda probabilidad condenada a la ruina, y, ante la puerta de la fábrica, contemplen en silencio el lema de Nokia que aún permanece sobre sus paredes: Connecting People. 

Minería legal e ilegal 

En la región de Schiltal, en Rumanía occidental, no es raro ver aquí y allá unos extraños agujeros. Un par de metros de longitud, un par de metros de profundidad. Mihai Stoica se acerca regularmente en su desvencijada bicicleta a estas excavaciones –en realidad: minas ilegales– para extraer unos cuantos kilos de carbón, cargarlos en sacos de arpillera y llevarlos a su hogar –por llamarlo de alguna manera– para ayudar a su familia a sobrellevar el invierno. La historia la explicó el tageszeitung el pasado 20 de diciembre.[5] Mihai Stoica es un nombre falso: el protagonista de esta crónica tiene miedo a dar su verdadero nombre, porque lo que hace todas las noches no sólo es peligroso –un conocido suyo se rompió ambas piernas en una caída y sólo con esfuerzo pudo trepar y escapar de la mina–, sino objeto de graves multas. Pero Stoica corre ese riesgo porque, de lo contrario, su familia –mujer y tres niños a los que alimentar con una ayuda social de 50 euros– podrían enfermar por las bajas temperaturas, que aquí pueden llegar a alcanzar los quince grados bajo cero. 
Mineros tomando el edificio del gobierno en junio de 1990

Stoica era antes minero. Durante el régimen de Ceaucescu en esta región llegaron a trabajar hasta 50.000 mineros. Cobraban un buen salario y eran una fuerza de trabajo organizada que a partir de los setenta llegó incluso a plantar cara al régimen que los empleaba, allanando así el camino a su caída veinte años después. Luego se lo agradecieron con la conocida terapia de choque neoliberal. El Fondo Monetario Internacional decidió que las minas rumanas no eran competitivas: salarios altos, trabajadores organizados. La mina donde trabajaba Stoica fue cerrada: según los peritos no era rentable. Miles de mineros –una de las bases electorales más fuertes de los comunistas reformistas y socialdemócratas rumanos– fueron despedidos. El Memorial para las Víctimas del Comunismo y de la Resistencia en Bucarest celebra el movimiento obrero en el Schital en 1977, pero nada dice de las sucesivas “mineriadas” (Mineriadă) en defensa de los derechos sociales de todos los rumanos, especialmente la última en 1999, en la que los mineros planearon marchar sobre Bucarest para denunciar las desastrosas condiciones de vida y fueron recibidos por el gobierno con tanques, un conflicto que estuvo a pique de terminar en un baño de sangre. Sólo 6.000 de los 50.000 mineros que una vez trabajaron aquí siguen bajando a una de las siete minas supervivientes y el estado rumano no ofreció ningún programa para la reintegración en el mercado laboral del resto. En Uricani, donde vive Stoica, la tasa de paro oficial es del 70%. Una situación, como la define el autor de la crónica Keno Verseck, «trágica y a la vez absurda», porque Rumanía recibe cientos de millones en subvenciones europeas con el fin de crear puestos de trabajo en fábricas de muebles o en el sector turístico y que terminan perdiéndose en los bolsillos de los funcionarios corruptos. 

Como tantos otros, Stoica –un hijo de campesinos que había llegado desde el sur de Rumanía para trabajar en la minería, un oficio que le ha dejado varias cicatrices repartidas por todo el cuerpo y en el que sufrió un accidente que estuvo a punto de segarle la vida debido a una intoxicación de monóxido de carbono– perdió su trabajo. Con la compensación por el despido se compró una nevera, lo que da una buena muestra de la generosidad de la empresa para con sus trabajadores. Desde entonces, además de la minería ilegal, Stoica ha trabajado –en ocasiones simultáneamente– como vendedor callejero, limpiador de chimeneas, bracero, albañil y recogiendo setas y frutas del bosque, todo ello para alimentar a su familia, que vive en un pequeño piso de un húmedo y ruinoso bloque de viviendas estalinista de los años cincuenta, cuyos descoloridos motivos florales y agrícolas recuerdan tiempos mejores. Una cama, un par de sillas, una mesa, un sofá –en el que por la noche duermen los niños– y un televisor por todo mobiliario. En las paredes desconchadas no cuelga ningún cuadro, ninguna imagen ni fotografía. Stoica planea ahora reunir algo de dinero para trasladarse el próximo verano a Andalucía para recoger fruta y poder enviar dinero a su familia. «La seguridad social de la gente ya no cuenta para nada. Nos prometieron mucho y no hicieron nada. Nos sentimos engañados.» 

La situación en Roșia Montană es la contraria, pero no mejor, porque se encuentra bajo el mismo signo capitalista. Con el oro como puerto seguro de inversión, la empresa rumano-canadiense Rosia Montana Gold Corporation (RMGC) ha adquirido el 80% del territorio municipal de esta antigua localidad minera para extraer, según cálculos de la propia compañía, 300 toneladas de oro y 1.500 toneladas de plata, materiales que también se emplean en la fabricación de algunos productos de alta tecnología. Ahora la “maldición de los recursos” se abate sobre el municipio: unos 2.000 habitantes de Rosia Montana podrían ser expropiados, cuatro montañas reducidas a polvo, un valle entero quedará inundado de barro con elevados niveles de cianuro, minas de dos mil años de antigüedad consideradas patrimonio cultural se perderán para siempre. [6] La RMGC ha prometido crear 500 puestos de trabajo directos, el gobierno rumano lo eleva a 3.000 puestos de trabajo contando los directos e indirectos y calcula ganancias por valor de cuatro mil millones de dólares estadounidenses. La gente del lugar no se fía –quizá por buenas razones: el fundador de RMGC, Frank Timis, tiene un oscuro pasado y ha sido condenado varias veces por posesión de heroína– y cree que con toda seguridad la empresa traerá a sus propios especialistas del extranjero a Rosia Montana, lo saqueará y se marchará sin despedirse: RMGC planea explotar las minas durante 16 años, tras los cuales cerraría las instalaciones comprometiéndose, en principio, a limpiar la zona después. No sólo las organizaciones no gubernamentales, sino también la Academia de las Ciencias rumana se opone al proyecto. El vecino gobierno húngaro teme que se repita una catástrofe ecológica como la que tuvo lugar en el 2000 en Baia Mare, cuando se rompieron las paredes del depósito de una mina de oro liberando 100.000 metros cúbicos de agua contaminada con cianuro al Danubio, afectando a Rumanía, Ucrania, Serbia y Bulgaria. Esta catástrofe ecológica, considerada como la peor en Europa desde Chernóbil, obligó a interrumpir el servicio de agua potable a dos millones y medio de personas y causó la muerte de 1.400 animales (los científicos creen que el vertido también aceleró la extinción de hasta cinco especies de pescado). La ONG Salvemos Rosia Montana reclama que se desclasifiquen los documentos de las negociaciones entre el gobierno rumano y la RMGC, una investigación independiente que evalúe los daños medioambientales de la explotación minera, la prohibición de tecnologías de perforación que empleen cianuro y la convocatoria de un referendo. También llama a boicotear a todas aquellas compañías que manufacturan o vendan productos realizados con “oro sucio”. [7] 
 
El Tercer Mundo de Europa occidental 

La tensión entre centro y periferia, como ha recordado el ex canciller alemán Helmut Schmidt, se ha instalado de nuevo en las relaciones políticas europeas. [8] Después de décadas viendo su soberanía política intervenida por la Unión Soviética, Europa del Este vuelve a recuperar su estatus anterior a la Segunda Guerra Mundial, a saber: el de Tercer Mundo de Europa occidental. Sus reservas naturales son esquilmadas, sus hombres desempeñan los trabajos peor remunerados, sus mujeres terminan en el trabajo informal y con no poca frecuencia en la prostitución. Quien puede emigra. El país se estanca. Para los medios de comunicación no existen más que como criminales u objeto de compasión hipócrita. El resto del tiempo son poco más que un agujero del que los países de Europa occidental extraen una ingente mano de obra barata con la que hundir los salarios de sus propios trabajadores: desde el 1 de mayo de 2011 las empresas europeas pueden contratar libremente a trabajadores de toda Europa oriental. A veces la mano de obra naufraga en tierra extraña: en Hamburgo el 60% de los sin techo procede de Polonia, Bulgaria y el Báltico. [9] La terapia de shock que los ciudadanos de la antigua Europa oriental –incluidos los de la antigua Alemania del Este– hubieron de padecer, la humillación a la que el FMI y el Banco Mundial les sometieron, la depauperación en definitiva, habrán de padecerla ahora (si nadie le pone freno) los ciudadanos de todo el sur de Europa. Si Michael R. Krätke ha resumido la situación actual como «Grecia está en todas partes»,[8] puede que dentro de poco pueda resumirse como: «Ahora todos somos rumanos.» Ironías de la historia. Lecciones no aprendidas. 

Notas: 

[1] Henning Meyer y Karl-Heinz Spiegel, “El debate sobre la 'buena sociedad'. ¿Hacia dónde va la socialdemocracia en Europa? Claves para el análisis”, p. 11. [2] “Un senator se uită la un film porno în timpul dezbaterii Legii pensiilor”, Realitatea, 10 de mayo de 2010. [3] “Nokia: Plant Closure in Germany”, Made in Germany, Deutsche Welle, fecha de emisión: 10 de febrero de 2008. [4] “Nokia macht in Rumänien dicht”, Made in Germany, Deutsche Welle, fecha de emisión: 7 de diciembre de 2011; “Romania's 'Nokia city' hopes dashed”, BBC, fecha de emisión: 22 de diciembre de 2011. [5] Keno Verseck, “Das aufgegebene Revier”, taz, 20 de diciembre de 2011. [6] Jeroen Kulper, “Sogar die Toten hauen ab”, Freitag, 15 de diciembre de 2011. [7] Save Rosia Montana: http://rosiamontana.org/en/. [8] Rafael Poch, “Hay otra Alemania”, La Vanguardia, 5 de diciembre de 2011. [9] Hanning Voigts, “Wenn nichts mehr bleibt als die Straße”, Freitag, 15 de diciembre de 2011. [10] Michael R. Krätke, “La tercera etapa de la Gran Crisis: Grecia está en todas partes”, 

Sin Permiso, 4 de abril de 2010
www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4665

Rumania: 4 de cada 10 ciudadanos son pobres (según cálculos optimistas)

Rumania y Bulgaria son los paises mas pobres de la Union Europea, superando ambos el 40% de su población en los límites de la miseria. Es decir, en ambos paises, 4 de cada 10 personas son pobres (en concreto, en Bulgaria lo son el 41.6% de sus ciudadanos, y en Rumania, el 41.4%).
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Pensionista rumana
En el triste top les siguen paises como Letonia (38.1% de pobres), Lituania (33.4%) o Hungria (29.9%), todos ellos antiguos paises socialistas donde, hace dos decadas, apenas se sabía lo que era la pobreza.

¿Qué significa ser pobre para la U.E.? La Union Europea considera a una persona como pobre "si sus recursos son insuficientes para llevar un standar de vida considerado aceptable en la sociedad en la que vive".  Para saber cual es ese "standar", la UE utiliza una medida relativa, que consiste en considerar que una persona es pobre "si sus ingresos están bajo el 60% de su media nacional".

En relación a los ingresos, un rumano es pobre, según la UE, si vive con unos 100 euros por mes, de donde resulta que al menos 8.700.000 rumanos viven en el límite de la pobreza. Los ingresos medios mensuales fueron, en el tercer trimestre de 2011, de 835 lei por persona, segun el Instituto Nacional de Estadistica (es decir, menos de 210 euros al mes).

En términos reales, los datos la valoración de la UE es, a todas luces, muy limitada y se queda bastante corta, porque con 200 euros al mes en Rumanía no se puede decir, ni mucho menos, mas bien todo lo contrario, que puedas sobrevivir decentemente cada dia, teniendo en cuenta que la mayoria de los productos alimentarios son importados (despues de la destrucción de la industria y agricultura productivas nacionales tras el golpe de estado de 1989), y sus precios son similares o mas altos que en los paises mas ricos de la Union.

Mas datos. Segun el estudio, de los casi 9 millones de pobres (como mínimo) que hay en Rumania, 2 millones son pensionistas, la mayoria abocados a un penoso retiro, en el que ni siquiera el estado, con cuyo trabajo se ha sostenido, ofrece una sanidad o unos servicios asistenciales minimamente decentes, salvo para aquel que puede pagarlo (en la sanidad privada o mediante el dinero negro a los siempre dispuestos médicos rumanos del sistema público a cobrarle sobresueldo de los propios enfermos).

Por otro lado, según el top de los pobres de la U.E., de la "vieja guardia" de Europa los que estan ocupando los puestos mas altos son los conocidos como PIIGS (es decir, Grecia -27,7%-,  Irlanda -25,7%-, España -25,5%-, y Portugal -25,3%- e Italia -24,5%-), que señala con claridad quienes son los que formaron siempre parte de la Europa de Segunda División.


www.econtext.ro

martes, 10 de enero de 2012

Entrevista a Aleka Papariga (Secretaria General del Comité Central del KKE griego): "Hay que derrocar el sistema"

Extracto de la entrevista de la Secretaria General del Comité Central del KKE, Aleka Papariga, en el programa matinal del canal de televisión ANT1 (5/1/2012):



¿Qué propone el KKE? Es un partido que no aspira tomar el poder burgués. No dice al pueblo que le vote para formar un gobierno y que las cosas cambiarán. ¿Qué propone para salir de este callejón sin salida?

Cuando decimos al pueblo que el sistema capitalista –refiriéndonos al sistema capitalista de Europa que ha cumplido todo su ciclo– hoy objetivamente no puede dar soluciones, que ha dado todo lo que podía dar, esto significa que no espera que el KKE participe en el sistema político burgués, en un gobierno de gestión de un sistema que no puede dar nada.

Entonces habla del derrocamiento del sistema.

Por supuesto.

¿No les interesa participar en un esquema gubernamental?

La cuestión no es si nos interesa. Es que será perjudicial para el pueblo. Nos encontraremos ante una gran contradicción, es decir, por un lado tener consignas a favor del pueblo e invocar a nuestra historia de más de noventa años y por otro lado discutir sobre la abolición de los bonos de la Navidad y del Pascua. La cuestión no es qué queremos.

Si el pueblo vota por el KKE y consigue un porcentaje significativo, hipotéticamente, ¿qué van a decir, que no van a gobernar porque le harán daño, porque no pueden gobernar en el marco del sistema capitalista?

Cuando el pueblo griego dé tal mayoría al KKE, estará determinado a lanzarse a la batalla. Nosotros exponemos nuestra política en su totalidad. No le vamos a decir que se puede formar un gobierno que impondrá un par de buenas soluciones. Esto lo dicen los demás partidos y es mentira. En mi opinión debemos decir o bien que sus políticos y cuadros son incompetentes, lo cual no lo creo, o bien que mienten conscientemente.

Si pudiéramos, en este momento, con nuestra participación en un gobierno, impedir las consecuencias de la crisis y resolver los problemas del pueblo, tomaríamos parte. Somos atrevidos y arriesgados. Pero esto es imposible. Que nos expliquen los partidos que hablan de gobiernos progresistas de izquierdas o de centroderecha y centroizquierda: forman un gobierno; el día siguiente tendrían que afrontar nuevos memorandums, préstamos, la Federación Helénica de Empresas, las federaciones de los empleadores. ¿Sabe qué está pasando? Aun cuando en un sector o fábrica la lucha ejerce presión sobre el empleador y él quiere retrocederse un poco, la federación de los industriales interviene y le dice que no lo haga porque abrirá el camino para las demás fábricas. Así que los trabajadores no se enfrentan solamente a su propio empleador sino a todos los propietarios de capital y de medios de producción.

Elecciones. Si nos fijamos en las encuestas no vamos a tener gobiernos de un partido. ¿Qué van a hacer en este proceso? ¿El KKE seguirá gritando y diciendo que es el único que expresa la izquierda?

Lo que ha dicho, no lo decimos de esta manera. Nosotros, con nuestras posiciones, tratamos de expresar objetivamente los intereses de la clase obrera contemporánea y de una gran parte -no de todos- de los autónomos y de gran parte del campesinado, no de todo el campesinado. Identificamos las fuerzas sociales. Nosotros nos dirigimos al obrero que vota tanto por la ND como por el PASOK. Hablamos de fuerzas sociales porque hoy en día los términos izquierda, derecha, centro no dicen nada.


El pueblo no tiene nada que perder; al contrario puede ganar algo cuando de las elecciones surja un gobierno débil. Lo más fuerte el gobierno, lo mayor será su fuerza y su determinación contra el pueblo.
Vamos a ser realistas en cuanto a las próximas elecciones. Es posible que el pueblo surja más fuerte y pueda poner obstáculos contra la obra del próximo gobierno. El pueblo no debe tener miedo. Si no se puede formar gobierno de un solo partido van a encontrar una solución entre ellos. Ya se están preparando. No tomen en cuenta lo que dice señor Samaras, señor Papandreou o el próximo líder del PASOK. Ya hay algunos que están dispuestos a contribuir. Esperamos llegar en un momento que no se podrá formar un gobierno y que intervendrá el pueblo. Lo que es importante es no tener un gobierno fuerte. No podemos tener un gobierno a favor del pueblo.

Esto es un poco astuto, en un sentido político. Dice que no puede existir un gobierno progresista excluyendo la posibilidad de un gobierno no que sea de su partido sino de señor Tsipras (SYRIZA), de señor Kouvelis (Izquierda Democrática).

Lo decimos claramente. No lo insinuamos.

Así que lo dicen directamente.

No puede haber un gobierno progresista en coexistencia con los monopolios, no sólo en la economía sino en general, que llevará a cabo negociaciones con la UE, porque eso es lo que dicen todos, que supuestamente van a hacer negociaciones “combativas”; pero tal cosa es imposible. Estas dos cosas son incompatibles. Por otro lado lo que puede existir inmediatamente, el día después de las elecciones, es un movimiento fuerte.

La gente tiene expectativas de ustedes; dice que el KKE quizás tenga una de las pocas oportunidades en el período post-dictatorial para que haga sentir su presencia con los votos de la gente y quiere escuchar las propuestas de salida del KKE. Lo está pidiendo gente que, incluso, no tenía ninguna relación ideológica con el KKE.

Por supuesto tenemos una propuesta para la salida. No les diré solamente que la hemos difundido en versión impresa. Hemos organizado mítines, reuniones en toda Grecia. Es cierto que no se puede presentar en un minuto. Si para usted la propuesta de salida es que todo permanezca igual y que venga un gobierno que lo cambiaría todo mediante las decisiones del parlamento, tal cosa es imposible. Es decir que dentro del sistema actual no hay salida.

Están hablando del derrocamiento del sistema.

Sí, pero esto no puede suceder en una noche y con un solo asalto. Nosotros decimos que en cada batalla el pueblo debe avanzar como militante, incluso con logros parciales. No podemos descartar la posibilidad de un derrocamiento radical en los años siguientes. El propio pueblo lo decidirá y debe prepararse y al mismo tiempo ejercer presión decisiva, impedir lo peor y lograr conquistas. Nosotros no podemos fijar una fecha para el cambio del sistema político, o sea decir en uno, dos o tres años porque esto depende de la mayoría del pueblo; no se llevará a cabo solamente por el KKE. Si el pueblo no toma la decisión, este cambio no sucederá.

KKE

domingo, 8 de enero de 2012

20 años del final de la URSS a pesar de sus ciudadanos

Ahora que los medios celebran los 20 años del final de la URSS, el dia de Navidad según el calendario ruso, conviene recordar como aquel no fue, tal y como nos venden, una decisión democrática, sino una decisión al contrario de los pueblos soviéticos.

El 17 de marzo de 1991 se había celebrado un referendum en toda las repúblicas soviéticas, salvo las que habían sido declaradas independientes unilateralmente sin consultar al pueblo: Estonia, Lituania, Letonia, Moldavia, Georgia y Armenia (si se convoco en la República Socialista Sovietica de Abjasia, que formaba parte de Georgia, pero que decidio que fueran sus ciudadanos los que decidieran).

Lo que no nos dicen los medios de comunicación capitalistas es que el resultado del referendum, es decir, lo que queria la mayoria abrumadora de los ciudadanos sovieticos de todas las repúblicas consultadas, fue la continuidad de la Union Sovietica, y no su destrucción.

Asi,

-En Rusia participaron 79 701 169 personas (75.4% de la población), y el 75.4% se pronunció a favor, y el 26.4% en contra

 -En Ucraina participaron en total 31 514 244 personas (83.5% de la población), estando el 70.2% a favor y el  23% en contra.

 -En Bielorrusia  participaron 6 126 983 personas (75.4% de la población), apoyando la continuidad de la union de repúblicas soviéticas el 82.7%, mientras solo se opuso el 16.1%.

-En Kazahstan participaron en total  9 999 433 de personas (88.2% de sus habitantes), apoyando la continuidad de la URSS EL 91.1% y estando en contra solamente el 5%

-En Azeibadjan en total participaron 2 903 797 de soviéticos (75.1% de su censo), apoyando la continuidad de la URSS el 93.3% y su ruptura el  5.8%

-En Turkmenistan participaron en el referendum 1 804 138 personas (97.7%), dando el Sí el 97.9% y el no solamente un 1.7%

-En Uzbekistan 9.816.333 (95,4% del censo): Sí, el 93,7%; No, el 5,2%.

-En Tadjikistan participaron 2 407 552 personas (94.4% de la población), 96.7% a favor y el 3% en contra

-En Kirghistan 2 174 539 ciudadnos votaron (el 97.9% del total): 96.4% a favor de la continuidad de la URSS y el 4% por su desintegración.

-En la Republica Autonoma de Abjasia participaron 318.317 ciudadanos (el 52.3%), apoyando la continuidad de la Union Sovietica el 98.6%.

A pesar del rotundo resultado, hace 20 años, el 8 de diciembre de 1991, los líderes de las repúblicas eslavas de la URSS, Rusia, Ucrania y Bielorrusia firmaron el acuerdo que daba por terminada y  disuelta  la Unión Soviética, dando inicio a lo que ha sido para los trabajadores sovieticos una catastrofe humanitaria sin precedentes en la historia, ademas de acabar con el equilibrio geoestrategico que impidió durante casi medio siglo lo que hoy son habituales crímenes de Estados Unidos y la OTAN.

Por supuesto que los periodistas de los grandes medios de información "veraz" nos ocultan hoy que aquella dramática disolución de la URSS, cuyas consecuencias afectan veinte años despues a los trabajadores de todo el mundo, incluyendo a los de Europa Occidental, no fue ni mucho menos una decisión democrática, y que se hizo, curiosamente, en contra de la voluntad abrumadoramente mayoritaria de los ciudadanos soviéticos.

miércoles, 4 de enero de 2012

El Código Moral del Constructor del Comunismo (1961)

En octubre de 1961 se celebró en Moscú el XXII Congreso del PCUS con más de 4000 delegados. En dicho Congreso, además de aprobarse el informe del Comité Central, el tercer programa del PCUS, y la elección de miembros para los órganos centrales; se aprueba la publicación del "Código Moral del Constructor del Comunismo". 

En la portada del texto, aparece a la izquierda la leyenda "Código Moral del Constructor del Comunismo", y a la derecha una cita de Leonid Brezhnev (que en aquel momento presidía el Soviet Supremo), que dice así:  

"Nada eleva tanto al individuo como una posición activa en la vida, una actitud consciente de los deberes públicos, cuando la unidad de palabra y de hecho es la norma diaria de conducta".
 
Portada
Con el Código se pretenden representar los valores del comunismo y de la rica sociedad construida por los pueblos y trabajadores sovieticos, y subrayar la necesidad de seguirlos para continuar haciendo de la Union Soviética la patria de los trabajadores del mundo entero, además de la primera potencia mundial (todavia lo era) industrial, social y tecnológica.

Como comprovaremos, se trata de una serie de principios que escasean en los regímenes capitalistas, donde la defensa de los intereses privados de unos cuantos parásitos que viven del trabajo de otros son los principales objetivos del sistema, en el cual la defensa del interes colectivo está subyugada al egoismo  y la ambición de especuladores, arribistas y otras sanguijuelas que por medio del saqueo de los medios de produccion y su producto son la clase dominante y privilegiada.

Igualmente, la amistad entre los pueblos y la defensa de su soberanía nacional y cultural se echa de menos en estos tiempos donde los criminales capitalistas han demostrado con creces que la única manera de que un pueblo sea libre y controle su propia riqueza es por la fuerza y con el desarrollo de un poderoso ejército y armamento persuasivo.

Veamos los 12 puntos del Código Moral del "Constructor del Comunismo", que contrastan radicalmente con la desverguenza, desigualdad y delincuencia económica que caracteriza la dictadura cada vez ma global que hoy sufrimos:

1-La lealtad a la causa comunista, el amor de la patria socialista, los países socialistas:


2.- Concienzudo trabajo para el beneficio de la sociedad, quien no trabaja no come:



3.- Todo el mundo debe preocuparse por la preservación y el crecimiento del dominio público: 



4.- Alto sentido del deber público, intolerancia al desinterés público:



5.- El colectivismo y la ayuda mutua. La camaradería es: uno para todos y todos para uno:



6.- Las relaciones humanas y el respeto mutuo entre las personas: el hombre es un amigo, compañero y hermano para el hombre:


7.- La honestidad y la veracidad, la pureza moral, sencillez y modestia en la vida pública y privada:



8.- El respeto mutuo en la familia. Preocupación por la educación de los niños:


9.- Actitud intransigente ante la injusticia, el parasitismo, la deshonestidad, el arribismo, y la especulación:


10.- Amistad y hermandad entre todos los pueblos de la URSS. Intolerancia del odio nacional y racial. la URSS. Intolerancia del odio nacional y racial:



11.- Intolerancia hacia los enemigos del comunismo. Paz y la libertad de las naciones:


12.-Solidaridad fraterna con los trabajadores de todos los países, con todas las naciones:



Fte de datos e imágenes: Iberia Rebelde

martes, 3 de enero de 2012

Rumania 22 años después

Nuestro amigo y camarada Fabio Brandão, gestor del excelente blog en portugués Mundo Alternativo , nos envía este clarificador video sobre Rumanía 22 años después del golpe de estado de 1989. El dia 25 de diciembre del pasado mes de diciembre se conmemoró el asesinato del presidente de Rumania, Nicolás Ceausescu, por los que obedeciendo al imperialismo norteamericano y con el único interés de su multiplicar a costa de sus propios compatriotas su riqueza personal, un magnicidio tras un juicio ilegal que sigue siendo hoy un crimen de lesa humanidad impune (como tantos otros del capitalismo).

22 años después Rumanía es un pais que no se parece en nada al de entonces, y hoy el desempleo, la emigración forzosa por motivos de supervivencia, o la prostitución no son ya historias increibles que se escuchaban sobre los paises occidentales, sino una realidad triste y cruda que cada vez mas rumanos sufren.

Hoy Rumania es, al contrario que aquella que terminó con el fusilamiento del matrimonio Ceausescu y continuó con la destrucción y el saqueo de toda la riqueza del pueblo rumano, un pais pobre, con mas de tres millones de ciudadanos trabajando fuera de sus fronteras ante la imposibilidad de encontrar un puesto de trabajo decente en su país, con niveles exorbitantes de corrupción política, con precios similares a los del resto de la Union Europea pero con salarios ridículos, y donde la jaleada "libertad" prometida por los mercenarios y traidores que trasnformaron el próspero y rico pais de 1989 en el desierto que es hoy se reduce a poder comprar de vez en cuando, los pocos que tienen un salario suficiente, un coche nuevo o, quizás, poder elegir entre Coca Cola y Pepsi Cola.

En 2011, por cierto, murió el último de los heroes rumanos que quedaban en vida, Andrei Micu, militante desde su juventud en el Partido Comunista, y luchador constante por la única democracia y la libertad posible, el Socialismo, en los campos de España, durante la Guerra Civil, o por toda Europa, durante la Segunda Guerra Mundial, frente al fascismo criminal y el sistema que le da origen, el Capitalismo. Un defensor de un Socialismo diferente, mas participativo y obrero, que nunca olvidó la necesidad de mantener la lucha de clases contra los mercenarios y oportunistas siempre dispuestos a vender a su patria y a su pueblo a cambio de privilegios y riquezas personales.

El video homenajea tanto al último presidente del pueblo rumano (el resto han estado al servicio de otros intereses) como al eterno combatiente Andrei Micu. Ambos representantes de, quizás, dos versiones diferentes del Socialismo, pero ambos camaradas en la lucha esencial de evitar que unos hombres exploten a otros y que unos pocos parásitos vivan a costa del trabajo y el esfuerzo de los demas mediante la apropiación y el saqueo de la riqueza y los medios de producción.

Muchos picaron el anzuelo de creer en la propaganda de que la caida del Muro de Berlin (su verdadero nombre, ocultado por los que lo derrumbaron, era el Muro Antifascista), traeria la libertad y el bienestar material a los trabajadores de los antiguos paises socialistas que, sin embargo, no han tenido que esperar ni mucho menos 22 años para darse cuenta de que en realidad han sido estafados, y de que lo que el capitalisto y sus mercenarios llaman "Revolución" no fue mas que la restauración de los regímenes fascistas derrotados por obreros como Micu a finales de la primera mitad del siglo XX y que hoy, aunque disfrazados de democracias, viven un peligroso y cada vez mas criminal renacimiento.

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