miércoles, 22 de noviembre de 2017

Tres líderes sindicalistas rumanos y las Brigadas Internacionales

El 15 de febrero de 1933 los militantes comunistas de los sindicatos ferroviarios organizan una impresionante huelga obrera contra las políticas de recortes de salarios aplicada por el gobierno reaccionario con la excusa de la crisis económica mundial.
Algunos huelguistas detenidos en la cárcel de Craiova. Entre ellos: Gheorghiu-Dej,
Chivu Stoica, Gheroghe Vasilichi, Constantin Doncea, y Dumitru Petrecu 

La huelga de Grivița (nombre de los talleres ferroviarios donde se inició) se extendió como la pólvora por todo el país, uniéndose a ella mineros y trabajadores petrolíferos, ante lo cual el gobierno del rey Carlos II, dirigido por el terrorista de alta burguesía rumana Alexandru Vaida Voevod, ordena a la policia y al ejército abrir fuego contra los huelguistas, asesinando a decenas de ellos.

Los tres principales líderes del movimiento, Constantin Doncea,  Gheorghe Vasilichi y Dumitru Petrescu, son detenidos y condenados a trabajos forzados y encerrados en la cárcel de Craiova, aunque dos años después los tres logran huir tras una impresionante evasión organizada por el Partido Comunista. Tras su huida, continuarán luchando por los trabajadores en diferentes frentes, incluyendo las Brigadas Internacionales en España, la Resistencia Francesa o los movimientos partisanos antinazis.

Tras su fuga en 1935, los tres heroes rumanos emigraron a la Union Soviética, poniéndose allí al servicio de la organización de los comunistas rumanos en Moscú. Constantin Doncea y Gheoghe Vasilichi no dudaron en alistarse en las filas de las Brigadas Internacionales organizadas por el Komitern, y lucharon durante toda la Guerra Civil Española contra los ejércitos fascistas. Tras la derrota, fueron encerrados como tantos miles de refugiados republicanos en campos de concentración franceses.

El primero de ellos, Constantin Doncea, nació en 1904 en la comuna Cocu, en la provincia de Arges. Trabajará como fundidor en la empresa de ferrocarriles rumanos (CFR), y en 1931 se afilió al Partido Comunista. Después la citada huelga de Grivita y de la matanza de obreros por parte de las fuerzas del orden rumanas, huirá de la carcel de Craiova, se pone al servicio del Komitern y del Partido Comunista de Rumania.

Tras formar parte de la resistencia francesa, llegará durante la Segunda Guerra Mundial de nuevo a Moscú, donde, siendo considerado por el lider del Komitern, el bulgaro Jorge Dimitrov, como el más importante de los comunistas rumanos en el exilio, es reclutado por el NKVD. Participará en diferentes acciones militares y guerrilleras del Ejército Rojo. Entre otras, fue lanzado en paracaidas en Crimea para formar parte de las tropas partisanas antifascistas.

El 19 de agosto de 1944, tres dias antes del golpe de timón en el que los comunistas forzarían al rey Mihai a romper su alianza con Hitler y a ordenar al ejército rumano a volver sus armas contra los alemanes, Doncea es lanzado en paracaidas por el Ejército Rojo en Rumanía, para tomar contacto con la dirección del PCR.
Constantin Doncea

Tras la constitución del primer gobierno comunista, en marzo de 1945, dirigido por Petru Groza, Doncea fue miembro del Comité Central del Partido de los Trabajadores Rumanos (nombre asumido por el PCR tras su alianza con otras fuerzas democráticas en 1945) y vicealcalde de Bucarest (noviembre de 1947-febrero de 1948), y en 1950 hasta 1953 ocuparia la función de jefe de la defensa antiaerea de Rumania. Durante el gobierno de Chivu Stoica (1956-1957) sería nombrado Ministro de las Cosechas.

El 13 de junio de 1958 sería expulsado de la dirección del P.M.R., tras la entrada en desgracia del grupo de los comunistas internacionalistas posterior a la muerte de Stalin en 1953, y el reforzamiento del grupo nacionalista-revisionista, dirigido por Dej.

Dumitru Petrescu nació en mayo de 1906 en Bucarest. De profesión tornero, trabajó desde 1920 en CFR. Entre 1927 y 1928 militó en el Partido Social Demócrata, y en 1930 en el Partido Socialista de los Trabajadores, hasta que en 1932 se integraría en el Partido Comunista de Rumanía.

Desde dentro del PCR,  Petrescu dirigirá con Doncea el sindicato de los talleres ferroviarios de Grivita, y en 1933 era Secretario del Consejo Sindical de Bucarest. Tras su huida de la cárcel de Craiova en 1935, llegará a la capital de la Unión Soviética, donde frecuentará los estudios de la Escuela Superior de Leninismo.  En 1936 formaba parte de la dirección de la Internacional Comunista, organizando el llamamiento a formar las Brigadas Internacionales para apoyar a la República Española contra el fascismo y el reclutamiento en Rumania y Rusia.  Durante la Segunda Guerra Mundial  se encargó del reclutamiento de las divisiones de voluntarios rumanos organizadas en territorio soviético, con el objetivo de integrarlas en el Ejército Rojo para enfrentarse a la armada fascista rumana, aliado hasta agosto de 1944 de la Alemania nazi. Las divisiones rumanas organizadas en la URSS, "Tudor Vladimirescu" y "Horia, Closca, Crisan", entrarían en Bucarest encabezando el ejército libertador a finales del mes de agosto de ese año.

Petrescu regresaría a Rumanía en septiembre de 1944, contribuyendo a la reforma del ejército rumano, para adaptarlo a una sociedad socialista. Ocupó el puesto de Inspector General del Ejército para la Educación, Cultura y Propaganda, y después el de Jefe de la Dirección Superior de la Policía Militar (organismo que tenía entre sus misiones formar en la ideología marxista a los soldados y oficiales).

Petrescu fue durante tres años Ministro de Finanzas y vicepresidente del Consejo de Ministros, entre octubre de 1955 y mayo de 1956. En ese mismo año, sería expulsado del partido por las mismas razones que sus compañeros: la venganza contra los marxistas-leninistas tras la muerte de Stalin en la mayoría de los países socialistas tras el triunfo del revisionismo con la llegada de Jruschev al poder en la URSS.  
Gh. Vasilichi

El tercero de los protagonistas de esta entrada, de los tres evadidos en 1935 de la carcel de Craiova, es  Gheorghe Vasilichi. Nació el 7 de septiembre de 1902 en la comuna Cetate, en la provincia de Dolj. Trabajaba como chapista en los talleres ferroviarios Grivita, actuando tanto en el movimiento político comunista como en los sindicatos proletarios. Fue miembro desde 1924 del sindicato Fermetal, participando como tal en el Congreso Internacional de Sindicatos de Moscu, en 1929.  Formó parte del Bloque Obrero-Campesino (fachada electoral del Partido Comunista durante su prohibición), y de la dirección de la Union de Jóvenes Comunistas y del mismo PCR, en el que entró a militar en 1927.

Durante la huelga de Grivita de 1933 fue el lider del movimiento en la provincia de Prahova, dirigiendo a los trabajadores petroleros. Tras la espectacular huida de la carcel de Craiova, marchó a Moscú, donde a las órdenes del Komitern se encargaría de enrolar a otros comunistas para integrar las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil Española. Tras luchar en España, haria lo propio en Francia, donde formaria parte de un regimiento checoslovaco que lucharía contra la agresión nazi hasta la capitulación, el 10 de junio de 1940.

Tras la capitulación, entraria a formar parte de la resistencia francesa, hasta su arresto en marzo de 1943, tras el cual seria encerrado en una carcel del sur de Francia. Allí organizaría una fuga que, en esta ocasión acabaria en fracaso, tras el cual, y como castigo, seria enviado al campo de concentración nazi de Dachau, donde estaria hasta el final de la guerra.

Tras su vuelta al pais,  Vasilichi fue nombrado ministro en diferentes ocasiones entre 1947 y 1951. en primer lugar, Ministro de Educación, y entre 1949 y 1951 Ministro de Minas y Petroleo. Desde su regreso al pais en 1945 hasta 1952 fue permanentemente miembro del Comite Central y de su Oficina Política, y tras la muerte de Stalin, como sus dos camaradas de fuga, caería en desgracia, expulsado de sus cargos y del partido por el grupo de revisionistas que seguirian la estela de Jruchov, Brevnev y el resto de oportunistas que en la Union Sovietica acabarian con la lucha de clases e impondrian una falsa sociedad sin clases en la que la elite la ocuparian poco a poco los miebros de la direccion del partido y los intelectuales.

Dumitru Petrescu
Los tres comunistas rumanos protagonistas de esta entrada forman parte de un periodo de la historia en el que el movimiento comunista y obrero, de la mano de los trabajadores soviéticos y de la URSS de Lenin y Stalin, estaban dispuestos  y convencidos de la inminente llegada del triunfo de la clase trabajadora en sus respectivos paises, acabando de una vez con todas con esa peste que convierte al hombre en una bestia: la explotación de unos hombres sobre otros. Fue una epoca en la que cualquier trabajador consciente de serlo estaba dispuesto a luchar por un camarada cualquiera fuera su nacionalidad, y de combatir por la emancipación de la clase trabajadora allí donde fuera necesario, en las filas de las Brigadas Internacionales en España, integrados en la resistencia francesa, o en el Ejercito Rojo contra las tropas fascistas de su propio pais: una epoca de internacionalismo proletario y fe en la victoria en la lucha de clases contra los parásitos capitalistas, pensamientos que, lamentablemente, hoy son meros recuerdos del pasado de la desmovilizada y desideoligizada clase obrera.

Desgraciadamente, la muerte de Stalin en 1953 representó el final de esa época de ilusiones y convencimiento de la necesidad de acabar con la peste burguesa capitalista y fascista, y provocó que en la mayoria de los paises socialistas, salvo entonces en Albania y China, se harían con el poder un grupo de oportunistas y revisionistas que acabarian, con los años, destruyendo la unidad de la clase trabajadora con el Partido, convirtiendo a los miembros de este en una élite autoconvencida de serlo y poniendo, en definitiva, las bases de un inevitable regreso al capitalismo.

lunes, 20 de noviembre de 2017

El Tio Sam ronda a Franco (chiste gráfico de la República Popular Rumana)

La Segunda Guerra Mundial había terminado con la victoria del Ejército Rojo ante el fascismo. Las
La bandera norteamericana formada por cañones, en vez de
barras, y dolares, en lugar de estrellas. Otra ilustración de los
dibujantes rumanos de Urzica en la República Popular Rumana.
potencias capitalistas estaban preocupadas ante la enorme potencia militar y económica soviética y temían que los trabajadores europeos imitaran a sus camaradas de la URSS y rompieran sus cadenas con la clase que los explotaba, echando del poder a la burguesía.

En aquel contexto, Estados Unidos no dudó en recoger el testigo del nazismo para continuar su lucha contra el comunismo, ideando el conocido Plan Marshall, mediante el cual se prestarían ingentes cantidades de dinero a los paises europeos occidentales a cambio del control de la economía y de la entrada de capital norteamericano en los paises "ayudados", donde se impuso poco a poco la hegemonia cultural, politica y economica norteamericana.

Igualmente, tras el final de la guerra, Estados Unidos empezó a apoyar abiertamente al régimen fascista del General Franco en España, aunque en realidad las grandes corporaciones norteamericanas ya lo habían hecho desde el comienzo de la Guerra Civil en 1936, como también habían apoyado económicamente al Partido Nacionalsocialista alemán o a Mussolini. La poderosa apisonadora del Ejército Rojo y la demostración de que la cohesión de los trabajadores soviéticos con el sistema era casi absoluta, convirtiendo a la URSS en un modelo de enorme atracción para los partidos comunistas de posguerra y los trabajadores europeos empobrecidos, llevaron a que Washington empezara a considerar al genocida español como un aliado, y a la oposición antifascista española como una amenaza para sus intereses.

Por ello, Francisco Franco se iría convirtiendo en un aliado de Estados Unidos en su lucha contra la Unión Soviética y la clase obrera mundial y para someter a Europa Occidental bajo su imperio. En 1950, los coqueteos entre ambas tiranías estaban empezando. En este marco,la Revista Urzica, revista satírico-política de la República Popular Rumana, publica en su número del 25 de mayo de 1950, el siguiente chiste gráfico. En él representa al pretendiente Tio Sam intentando comprar los favores de la deseada España, en manos del criminal sanguinario Francisco Franco, convertido ya tras la derrota de los que fueron sus mecenas y amos, Hitler y Mussolini, en un desesperado buscador de protector.

El Tio Sam está representado por un solícito y cortés galán cuya guitarra tiene por caja un enorme símbolo del dolar (con el que EE.UU. había comprado ya la voluntad de media Europa), mientras que el terrorista Franco tontea con él, con su abanico y su peineta, deseando entregarse a cambio de un puñado de dólares (todos sabemos que los burgueses no tienen patria, por mucha bandera que enarbolen cuando les interesa) y de, sobre todo, un protector que le mantenga en el poder para pesar del pueblo español. Su perverso romance duraría más casi tres décadas.

La viñeta del ilustrador rumano de Urzica, que firma como Leru, en la que se representa al Tio Sam y a Franco pelando la pava, está acompañada del siguiente texto:

Sam: ¿Te gusta esta melodía? !Te la dedico!
Franco: Preferiría que me dediques el instrumento

jueves, 16 de noviembre de 2017

El 75% de los supuestos "disidentes" detenidos por el comunismo eran legionarios fascistas (según la Academia Rumana)

Otro de los habituales mitos vendidos por los medios de propaganda desde la reinstauración de la dictadura del capital tras el golpe de estado de diciembre de 1989 es que las autoridades comunistas llevaron a cabo una campaña constante de represión contra "inocentes" por el mero hecho de no ser comunistas o no aceptar el nuevo sistema.

Imagini pentru masacru abator bucuresti
Progrom del Matadero de Bucarest, ejecutada por legionarios fascistas rumanos
en 1941
Según ellos, las cárceles estaban llenas de "presos políticos" que no tenían que ver con "política" y que no habían hecho nada para merecer tal suerte.

Sin embargo, la propia Academia Rumana, máxima institución cultural del país, lo desmiente involuntariamente en un informe  (publicado por Activenews.ro) sobre el Movimiento Legionario, el movimiento paramilitar fascista creado por Corneliu Codreanu en 1927, teniendo como modelo a las SA nazis, a los falangistas españoles y a los Camisas Negras italianos, con el objetivo de, mediante el terrorismo, evitar la emancipación de la clase obrera y, envueltos en un fanático y falso espíritu religioso, conseguir de paso la pureza racial de la "raza" rumana (eso sí, como súbditos y al servicio de la raza aria superior alemana).

La Academia, al servicio hoy de los que mandan en la Rumania actual, es decir, el 1% de mafiosos que concentran en sus manos la riqueza producida por los trabajadores (minoria que, por otro lado, está supeditada a las multinacionales de las potencias capitalistas como Estados Unidos, Alemania o Rusia), ha desvelado en sus investigaciones que la "cruenta" represión contra "inocentes" es otra farsa más de los vendedores de humo que intentan hacer tragar sin masticar los desastres provocados por el capitalismo al pueblo rumano mediante la falsificación del pasado.

La intención de la Academia es, no obstante, no acusar a los disidentes, sino "limpiar la imagen" del Movimiento Legionario, también conocido como Guardia de Hierro, al que ha absuelto en el informe citado de la culpa de ser fascistas (obviando, por supuesto, las travesuras de los jóvenes legionarios de asesinar a políticos y escritores antifascistas, o de llevar a cabo progromos contra judios, como la matanza de cientos de ellos en un matadero de Bucarest, donde los asesinos colgaron los cuerpos de los ganchos y los mutilaron.

Horia Sima, el sucesor de Codreanu, fue vicepresidente del gobierno del Mariscal Antonescu en 1940, creándose, a instancias de Hitler, el Estado Nacional Legionario, bajo el reinado de Carlos II, aunque como pasara con José Antonio en España, o las SA en Alemania, el movimiento se convirtió en incómodo para fuhrer, caudillo y duce y el propio Antonescu lo desarticuló. Horia Sima, por cierto, huyó a España tras la proclamación de la R.P.R en 1948, donde colaboró con la dictadura franquista y publicó varios libros. Moriría en Madrid en 1993.

En fin que, con la intención de limpiar la ingente sangre que derramaron del recuerdo de los legionarios, la Academia Rumana concluyó en el informe citado que los legionarios no eran fascistas, entre otras razones, porque considerarlos como tal haría que el 75% de los detenidos por el comunismo entre 1945-1964 tuvieran que ser considerados también como fascistas, en vez de como "pobres inocentes" que no merecían estar en las cárceles o ser deportados, tal y como bombardea cada día la propaganda mediática de las corporaciones capitalistas.

Y es que, como demuestra la propia Academia en su informe, así fueron realmente las cosas: tras la proclamación popular de la nueva república comunista en Rumania, los legionarios y demás terroristas no se quedaron quietos en casa aceptando su derrota en la Segunda Guerra Mundial o poniéndose a trabajar para ganarse el pan como los trabajadores (¿y perder sus privilegios de clase?), sino que muchos de ellos se organizaron para seguir cometiendo actos de sabotaje, atentados terroristas y otro tipo de crímenes. Es decir, para la Academia Rumana, representante de la nueva cultura al servicio de los más fuertes (o más ricos) de la Rumania capitalistas (es decir, de los más ricos, o los más fuertes), los legionarios, a pesar de sus progromos, sus asesinatos políticos o de ir por las calles a imitación de las Camisas Negras, Falange Española o SA nazis apaleando y disparando a diestro y siniestro contra la clase trabajadora, no eran fascistas, sino, adecuándose la institución a los nuevos tiempos y a los intereses de sus amos y financiadores, "luchadores por la libertad", y, por consiguiente, eso, „luchadores por la libertad”, es como hay que considerar a la mayoría de los disidentes anticomunistas detenidos por las autoridades comunistas (el 75%), pero no precisamente como "inocentes" perseguidos sin venir a cuento: se trataba de legionarios que ponian bombas, boicoteaban fábricas, asesinaban a milicianos o trabajadores, en nombre de "la libertad" (de mercado, claro). Unos "luchadores por la libertad", por cierto, que se hacían entre ellos el saludo fascista, estaban financiados por Hitler y Mussolini, y actuaban como un calco de los matones de la SA, Falange o Camisas Negras (es decir, como fascistas).

Horia Sima y sus criminales haciendo el saludo fascista (aunque 
"sin serlo", según la Academia Rumana).
Por cierto que, por otro lado, el periodista Virgil Lazăr publicó un artículo en 2011, en el diario Romania Libera, con título "Cómo reclutó la CIA a los legionarios rumanos", en el que se desvela, en base a las investigaciones del profesor Gheorghe Gorun, „La colaboración del Movimiento Legionario con la CIA y la OTAN", o de "La historia del Movimiento Legionario", del historiador Ilariun Tiu, como la OTAN afiliaba a legionarios rumanos del movimiento para lanzarlos en paracaidas en el territorio rumano y realizar actos de terrorismo y sabotaje, todo ello coordinado por el Servicio de Información proamericano del Movimiento Legionario. Se ve, pues que la famosa disidencia "inocente" no era tal cosa, sino que los legionarios (recordemos, el 75% de los disidentes detenidos o represaliados), no se limitaban a llorar por las esquinas, sino que se organizaron para seguir evitando como fuera, motivo por el que, a propósito, el movimiento se creo en los años 20, la organización de los trabajadores, que estos tomaran el poder y que, en tal caso, el estado creado por ellos funcionara.

También es conocido que bajo presión de Estados Unidos y de otros servicios secretos, como los franceses o ingleses, el Tribunal de Nuremberg absolvió a la Guardia de Hierro de la acusación de fascismo, con el objetivo, precisamente, de, en primer lugar, poder utilizar a estos para sus objetivos de zancadillear como fuera a los paises socialistas del este de Europa, en este caso, a Rumania, en el marco de la Guerra Fria que ya tenían diseñada para continuar la guerra contra la Unión Soviética y los paises liberados por el Ejército Rojo y los trabajadores, y, en segundo lugar, para evitar que los paises socialistas pudieran acusar y condenar, bajo el paraguas del Tribunal Internacional, a la mayoría de los disidentes (en el caso rumano, el 73% según la Academia), como fascistas.

En resumen, la propia Academia desmonta otro mito anticomunista impuesto como verdad indubitable a golpe de talonario y publicidad en la Rumania heredera de aquella en la que los Legionarios iban por las calles de las ciudades del país golpeando, matando e imponiendo el terror:

En primer lugar, los disidentes que los comunistas detenían, deportaban y condenaban aparentemente de forma injusta no eran apolíticos o personas que no cometieron delitos, sino que eran, en su mayoría (73%) legionarios, es decir, organizados en grupos para boicotear, atentar o asesinar a los trabajadores rumanos y envitar, como fuera, que construyeran el Socialismo en Rumania (es decir, fascistas de libro, aunque el régimen actual, heredero del fascismo pero con toneladas de maquillaje democrático, los etiquete como "luchadores por la libertad"). Para la Academia, pues, hacer progromos a judios, recorrer las calles apaleando, destrozando tiendas de judios o de antifascistas y asesinando al que se pasaba de la raya, no es, ser fascista, sino "luchar por la libertad"

Y, por último, que curiosamente la Academia piensa igual que los servicios secretos norteamericanos, franceses o ingleses, que por cierto también consideraban intencionadamente que los legionarios no eran fascistas, para bien de Horia Sima, su líder, que vivió a costa del presupuesto público español (es decir, de los trabajadores españoles) a la sombra de otro gran asesino sanguinario, Francisco Franco, y para bien también de la CIA, que pudo pescar en aguas revueltas para continuar la guerra contra la Unión Soviética  (aunque „fría”) en el frente de la República Popular Rumana (1948-1965), y luego también contra a la República Socialista de Rumania (1965-1989) usando a los herederos de Hitler y Codreanu. Algo, lo anterior, que, en definitiva, y haciendo honor a la habitual y oportunista práctica política de que las instituciones del estado, en todos los ámbitos, repiten y defienden la ideología del vencedor, demuestra quien manda realmente hoy en Rumania, los vencedores de la Guerra Fria, que no fue más que la continuación de la guerra fascista contra el Socialismo, conocida habitualmente como Segunda Guerra Mundial: es decir, las grandes corporaciones capitalistas norteamericanas, de la Unión Europea (es decir, principalmente alemanas, francesas e inglesas) y, tambíen, lamentablemente, después de la caída de la URSS en 1991 y de que una minoria mafiosa idéntica a la minoría mafiosa que controla la riqueza en otros paises capitalistas occidentales acaparara la riqueza y el poder en el antiguo estado de los trabajadores soviéticos, alguna que otra de Rusia.

martes, 7 de noviembre de 2017

!A los ciudadanos de Rusia! Comité Militar Revolucionario

El 25 de octubre de 1917 del calendario ruso, 7 de noviembre en el calendario occidental, los trabajadores soviéticos tomaban el poder y lo ponían en manos de los soviets. El Comité Militar Revolucionario del Soviet de Petrogrado, integrado por los camaradas Sverdlov, Stalin, Bubnov, Utritski y Dzerzhinski, hacía la siguiente proclamación: 


                               !Viva la Revolución de los Obreros, Soldados y Campesinos! 
                     !Hace 100 años fue solo el principio! !La lucha de la clase obrera continúa!
                                    !Nos quedan muchos palacios de invierno por asaltar!
                        !Viva la lucha de la clase trabajadora por un mundo sin explotación!

100 años de la Revolución Soviética: la clase trabajadora toma el poder

"Lo fundamental es encontrar la vía práctica que brinde al proletariado el medio para tomar el poder" (Lenin, Primer Congreso de la Internacional Comunista, marzo de 1919).

 "Por primera vez en el mundo, el poder del Estado ha sido organizado en Rusia de manera que únicamente los obreros y los campesinos trabajadores, excluidos los explotadores, constituyen los Soviets, organizaciones de masas a las que se transfiere todo el poder público" (Lenin, Discurso ¿Qué es el Poder Soviético?, marzo de 1919).



domingo, 5 de noviembre de 2017

100 Años de la Revolución Soviética: Cantata Op.74 Octubre, Sergi Prokofiev

En diez movimientos, la Op. 74 del compositor comunista soviético Sergei Prokofiev homenajea, poniéndola música, a la Revolución Bolchevique de la que se cumplen ahora 100 años, desde la toma del Palacio de Invierno hasta la primera Constitución de la Rusia Bolchevique, en julio de 1918.

Textos de Marx y de Lenin, sirenas de fábrica, una potente orquesta sinfónica, ametralladoras, dos coros majestuosos, acordeones, una banda de música popular e incluso Stalin prometiendo lealtad a los principios socialistas tras la muerte de Lenin, forman parte de la extraordinaria obra de Prokofiev, compuesta entre los años 1936 y 1937.

Prokofiev, al que la burguesía intentó hacer pasar como disidente por haber vivido en Europa y Estados Unidos durante dos décadas, decidió regresar a la Unión Soviética y fijar allí su residencia definitiva en 1936, con motivo del XX Aniversario de la Revolución, a la que ofrece una de sus obras más extraordinarias por su calidad musical y su contenido ideológico.

Del año 1943 al 1951 recibe ni más ni menos que seis veces el Premio Stalin y el año 1947 es distinguido con el galardón de Artista del Pueblo.

Ejemplos anteriores de este tipo de cantata patriótica incluyen la Brigada de Choque del Proletariado Mundial (1931-32) de Alexander Kerin y Para el Proletariado y la Sinfonía Agrícola (1923) de Alexander Kastalsky .

La Op.74 o Cantanta por los XX Años de la Revolución de Octubre, de Sergei Prokofiev, está dividia en diez movimientos, que son los siguientes:

[00:11] -- 1. Introducción
[02:30] -- 2. Los filósofos 
[04:43] -- 3. Interludio 
[05:53] -- 4. Cerrando filas 
[08:04] -- 5. Interludio 
[09:17] -- 6. Revolución
[18:18] -- 7. Victoria
[23:02] -- 8. Compromiso 
[28:48] -- 9. Sinfonía 
[34:40] -- 10. La Constitución

La paleta de sonido de la música combinaba, en su versión original, una orquesta completa con la escritura coral típicamente rusa, los instrumentos populares y los sonidos de la marcha, los disparos y las sirenas.

La siguiente interpretación, con subtítulos en inglés, es de la London Symphony Orchestra, dirigida por Valery Gergiev, en the Barbical Hall el día 14 de junio de 2007.

Consideramos que una obra tan extraordinario ha de servir también para celebrar en 2017 el Centenario de aquel grandioso acontecimiento que cambió la historia y provocó que los obreros y explotados de todo el mundo tuvieran conciencia de que podían debían tomar el poder, única manera posible hacia la emancipación y de iniciar el camino para  acabar con toda explotación.

!Viva la Revolución de Octubre!
!La clase trabajadora puede y debe tomar el poder!
!Socialismo o Barbarie!

viernes, 3 de noviembre de 2017

Rumanos en la Revolución de Octubre

"!Abajo con el servilismo económico y político! !Abajo con la democracia falsa e hipócrita! !Abajo con la guerra entre los pueblos, viva la lucha de clases! !Viva la organización, la valentía, la voluntad del proletariado de Rumania!"

Ahora manda el pueblo, Y. Reiner
Estas palabras fueron escritas por un grupo de comunistas rumanos (entonces miembros del Partido Socialdemocrata de Rumania) en 1917, saludando el triunfo de la Revolución Soviética.

Aunque el catecismo anticomunista impuesto tras el golpe de estado de diciembre de 1989 ordene repetir que el comunismo rumano no tenía apenas fuerza antes de la Segunda Guerra Mundial, y que fue importado por el Ejército Rojo, la realidad es que el triunfo de la Revolución Soviética no solo fue celebrado en Rumania por los trabajadores, sino que incluso muchos de ellos participaron en ella, luchando en la mismísima Rusia por abrir el camino hacia la emancipación a la clase obrera mundial.

La Revolución Soviética fue, sin duda, el acontecimiento mas trascendente del siglo XX, que afectó no solamente al pueblo ruso y al de las futuras repúblicas soviéticas y socialistas, sino a todos los pueblos (de hecho, la conquista de la mayoría de los derechos sociales de los trabajadores en toda Europa fue consecuencia de su triunfo en la URSS, y la caída de esta hace dos décadas significó el inicio de la actual ofensiva brutal de la clase capitalista para recortarlos).

Aunque se intente convertir en una cuestión local, para acolchar su trascendencia e importancia por parte de aquellos que usan el nacionalismo como forma de control de los pueblos y de los trabajadores, con el objetivo de  hacerles olvidar que sus intereses son los mismos independientemente de las fronteras donde estén encerrados, en el triunfo de la Revolución Bolchevique no solo participaron ciudadanos rusos. Muy al contrario,  la realidad es que formaron parte de ella obreros de todo el mundo, también, por supuesto, rumanos, y que fue una verdadera revolución internacional,  iniciada en Rusia pero que llenó de ilusión a la clase obrera mundial y tuvo una enorme repercusión internacional.

Como sucedió también a lo largo de todo el mundo, el triunfo de la Revolucion Sovietica de 1917 fue saludado con ilusión por los entonces autodenominados socialdemócratas rumanos, que luego fundarían, en 1921, el Partido Comunista Rumano (PCR). Los miembros del Partido Socialdemócrata participaron y apoyaron por todos los medios el desarrollo y profundización de la victoria del pueblo trabajador soviético, tanto dando a conocer el triunfo de la clase obrera rusa entre los trabajadores rumanos, como viajando a Rusia a combatir por el Socialismo.

Muestra de ellos, son algunos informes del Partido Bolchevique con respecto a las actividades revolucionarias de los comunistas rumanos,  durante y después de la Revolución Soviética, que demuestran como el proletariado rumano puso su granito de arena para la liberación de la clase obrera en Rusia y mundial.

A continuación hemos traducido algunos de estos documentos:

1- Lista de miembros de los Grupos comunistas rumanos de Moscú en 1918 

"Partido Comunista Ruso (de los bolcheviques)
Federación de Grupos extranjeros
14 de octubre 1918, Nr. 176
Moscú, Piaţa Soveţkaia nr. 5
Hotel Dresde“, cam. 301—302

Lista de los miembros de los diferentes grupos que forman parte de la Federación de Grupos Extranjeros del Partido Comunista Bolchevique en toda Rusia. Grupo Rumano:

1. A. Gonlariu
2. Hariton Pescariu
3. Mihail Guiu
4. Romulus Coţoiu
5. Emil Cornescu
6. Al. Henegari
7. E. Bozdog
8. N. Lescuş
9. G. Mogoş
10. G. Colacea
11. Traian Peia
12. T. Ardelean
13. Oct. Opriţa
14. Ioan Tamar
15. V. Todorenciu
16. P. Cherecheanu
17. Z. Jicoreanu
18. N Horga
19. N. Lucaci
20. I. Lazăr"

2-Informe con relación a las actividades del Comité Revolucionario Rumano de Moscú hacia la Federación de Extranjeros del Partido Bolchevique

"Comité Revolucionario Comunista Rumano, Moscú
Plaza Soveţkaia nr. 6, Cam. nr. 103
29 octombrie 1918, Nr. 34

A la Federación de Grupos Extranjeros Comunistas
Moscú

El Comité rumano me ha encargado dar a conocer a la Federación los objetivos y actividades del Comité y pedir la aprobación y el concurso de la Federación.

De acuerdo a nuestras declaraciones en el diario  „Pravda“ a principios de agosto de este año, el Comité Rumano esta formado de antiguos miembros del Colegio Superior para los problemas ruso-rumanos y por miembros del Comité Revolucionario Rumano de Odessa, que representa al Partido Socialista Rumano en Rusia: camaradas Bujor, Nicolau, Popovici y camarada Dic, bajo la presidencia del camarada Rakovski.

El objetivo del Comité es la propaganda oral y escrita entre los rumanos que se encuentran en territorio de las Repúblicas Soviéticas, con la ayuda de un periódico comunista dirigido por el camarada A. Nicolau.

El Comité traduce e imprime textos comunistas  [...]

En el nombre del Comité pedimos se certifique la validez de las delegaciones firmadas por el secretario camarada. A. Nicolau, y confirmadas con el sello del Comité.

El Secretario del Comité, A. Nicolau"

Un grupo de dirigentes del Partido Social Democrata de Rumania, participantes en los acontecimientos
revolucionarios
e Rusia (1917-21), entre los cuales Al. Zalic, Al. Nicolau,  Ec. Arbore, Ţ. Diamandescu, Dic Dicescu
 

3-Informe de Actividades del Grupo Rumano del Partido Comunista (Bolchevique) de Rusia en el mes de octubre de 1918. 

"Agitación

El grupo rumano desarrolla actividades de agitación entre los prisioneros de guerra que se encuentran en Moscú; aparte de esto, al final del mes de septiembre ha enviado dos agitadores a Ural y a la Siberia Oriental para desarrollar la agitación entre los prisioneros de guerra de nacionalidad rumana, agitadores de los cuales aún no se ha recibido un informe actualizado.

Actividad Editorial

El Grupo rumano edita el diario "Liberación Social" del cual en el mes de octubre han aparecido dos números, es decir los números 1 y 2,  con 4000 ejemplares. De estos han sido enviados al frente sur, a la brigada internacional, 4000 ejemplares, y otros 4000 han sido mandados a Siberia por correo propio. Los otros han sido distribuidos entre los prisioneros de guerra en Moscú.

Cursos de Agitación 

El grupo rumano organiza cursos de agitación en Moscú y por eso ha enviado un camarada a Siberia para reclutar asistentes al curso.

Actitud del grupo en relación a la organización del Ejército Rojo

El Grupo rumano desarrolla una gran actividad entre los prisioneros de guerra para que se inscriban como voluntarios en el Ejército Rojo, agitación que ha dado muy buenos resultados.

El miembro del Presidium: I. Oborocea

El Secretario: I. Penţa"

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Dos llamamientos a la Revolución en la Rumania de 1917

La Revolución bolchevique de octubre de 1917 provocó una ola de esperanza en los explotados de todo el mundo, especialmente en los países participantes en la gran matanza de trabajadores y campesinos organizada por las oligarquías de los diferentes estados  que fue la Primera Guerra Mundial.


En Rumania aparecieron los primeros llamamientos a imitar al proletariado ruso inmediatamente del impactante acontecimiento, antes de finalizar el año mismo año 1917. En esta entrada hemos traducido al castellano los dos primeros que se conocen (incluídos en Documentos de la historia del Partido Comunista Rumano, Vol 1, Editura de Literatura Política, Bucarest, 1953).

El principal motivo de alegría era el del final de la guerra en Rusia, que llenaba de esperanza a los rumanos de que esa paz fuera para todos los pueblos. La sangría provocada por los intereses enfrentados de la aristocracia, la burguesía y las corporaciones económicas de diferentes estados había creado un enorme descontento social, convirtiéndose la conquista de la paz en la primera reivindicación de los partidos socialdemócratas de toda Europa, como también lo fuera en Rusia (el lema lanzado por Lenin "Pan, paz y tierra" identificaba las exigencias inmediatas de los revolucionarios).

Pero los revolucionarios rumanos, como los bolcheviques, no se limitaban a la conquista de la paz, sino que pedían al proletariado y al campesinado del país imitar también a sus camaradas rusos para tomar el poder y acabar con los delincuentes de la clase dominante y el sistema capitalista, única forma de terminar de manera definitiva con las guerras, con la explotación y, por lo tanto, de crear una sociedad verdaderamente libre.

En la traducción hemos incluído dos interesantes e ilustrativas imágenes sacadas de  los archivos fotográficos franceses que nos presentan el frente ruso, concretamente en una localidad de Moldova, donde los soldados rusos y rumanos participan en un mitín revolucionario, entre la Revolución de febrero y la Revolución Bolchevique. La ola revolucionaria que se extendía por todo el ejército ruso influyó inevitablemente en el Ejército rumano, formado, como todos los ejércitos, con la carne de cañón de trabajadores y campesinos pobres. No obstante, el alto mando tuvo que sustituir a las tropas del frente ruso para evitar que se extendiera el ansia revolucionaria por todo el país e incluso de desarmar a las formaciones que regresaban a casa, que se habían convertido en un peligro para el estado y la oligarquía que lo dirigía, e incluso tuvo que intervenir para destruir los soviets que empezaban a crearse, como el de Sulina, en la desembocadura del Danubio.

Se trata, pues, de dos llamamientos que los trabajadores organizados rumanos hicieron llenos de esperanza por el triunfo y la toma del poder por los hermanos de Rusia y por el deseo de que se extendiera en todos los pueblos del mundo, empezando por el rumano,  que han sido traducidos por este blog con motivo de la celebración este año 2017 del Centenario de la Revolución que cambió el mundo para siempre, metiendo el miedo en el cuerpo a los hasta entonces seguros e impunes delincuentes capitalistas: los trabajadores y campesinos rusos habían demostrado que  no eran necesarios para gobernar ni administrar el destino de los que crean la riqueza y que ya no tenían excusa alguna para continuar apropiándosela.

El camino hacia la verdadera democracia y la liberación estaba ya claro: "!Fijad vuestra mirada y dirigid vuestros pasos solo hacia donde ondea la bandera roja! !Viva el proletariado mundial. Viva la republica socialista! !Viva el socialismo revolucionario de Lenin! !Viva la paz entre los pueblos!"

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           Soldados rusos y rumanos en un mitín revolucionario en Moldova (foto Bibliothèque nationale de France)
Hacia la paz mundial. A todo el pueblo rumano*

Ciudadanos:

!La república rusa ha alzado la bandera la paz!

El gobierno revolucionario de Petrogrado se ha dirigido a a los gobiernos en guerra, aliados y enemigos, proponiendo la firma de un armisticio y el inicio de tratados de paz.

El mando supremo alemán ha recibido su propuesta.  En el frente ruso los combates se han detenido. Desde el 1 de diciembre estilo nuevo* van a empezar las convesaciones de paz.

Se trata de un acontecimiento histórico de alcance mundial.

Los gobiernos aliados no quieren, sin embargo, oir hablar de paz. Ellos quieren llevar aún más lejos el derramamiento de sangre.

Pero la revolución rusa no solo dirige a los gobiernos sus palabras, sino que se dirige directamente a los pueblos,  animándolos a hacer lo que el pueblo ruso, tomar en sus manos la decisión entre la guerra y la paz.

Rumanos:

¿En estos momentos históricos, cuál es la actitud de nuestro gobierno?

Este no tiene en cuenta como es habitual los intereses de su pueblo, que necesita de una paz inmediata. Pretende que el agregado militar rumano en el Cuartel General ruso. el General Coanda, proteste contra las medidas tomadas en Petrogrado. Quiere ejecutar las órdenes de los banqueros y comerciantes de Londres, Washington, París y Roma,  romper con Rusia, continuar la guerra en solitario llevando a nuestro país empobrecido y de luto a nuevas y concluyentes derrotas.

En definitiva, está dispuesto a urdir en secreto la traición y a ponerse de lado de Alemania, para alzar sus armas contra la Rusia republicana.

Aquellos que han vendido poco a poco nuestro país al emperador Guillermo y al zar Nicolás, que nos llevaron al desastre de Turtucaia, Sibiu, Neajlov y de Valea Prahovei**, que han preparado por medio de la traición y de la impotencia la ocupación extranjera la pérdida de miles de rumanos y la ruina total del estado, tienen ahora el atrevimiento de oponerse a la paz y a continuar exigiendo a los campesinos, trabajadores y soldados nuevos sacrificios y martirios.

!Campesinos, trabajadores, soldados!

Este crimen no debe cometerse.

Ha llegado la hora de defender vuestros propios intereses, los intereses del pueblo, los intereses de cientos de miles de hambrientos y explotados, en vez de los intereses de la pandilla que nos somete y que empuja a nuestra tierra hacia el precipicio.

!Daos cuenta de que en vuestras manos está el poder y la salvación del país!

Levantaos como un solo hombre. Decid bien alto que el pueblo quiere la paz.

Solo queda un camino: echar a los delincuentes y traidores del poder para que el pueblo mismo, sus propios miembros, tomen el poder para gobernar su país, para conquistar la paz tanto tiempo esperada.

!Abajo la guerra! !Abajo la oligarquía!

!Viva la paz!

Comité de Acción Social-Demócrata Rumano
1917

*Manifiesto publicado en el diario "Lupta" (Lucha), nr.34 del 16 de noviembre de 1917
**Desastres militares del ejército rumano en la Primera Guerra Mundial

2
Soldados rusos y rumanos en un mitín revolucionario en Moldova (foto Bibliothèque nationale de France)

!Ciudadanos y trabajadores!
!Gritad y cantad de alegría!

Sobre una superficie de miles de kilómetros, desde el Mar Báltico hasta el Delta del Danubio, pasando por los Cárpatos de Moldova, los pueblos ya no hacen la guerra, el asesinato fratricida ha terminado, el armisticio se ha firmado. El nuevo gobierno revolucionario ruso, en nombre del pueblo trabajador y de los millones de soldados en las trincheras, ha iniciado las conversaciones de paz.

!Viva la paz que deja ver a nuestras almas, desde nuestra miseria, entre las ruinas sin fin, los rayos de luz de un mundo nuevo, una nueva esperanza!

!Trabajadores!

!La paz, el deseo de todos los pueblos, no viene del Papa de Roma, ni de los emperadores ni los reyes, tampoco de los boyardos y fabricantes; la paz ha sido conquistada en las barricadas de las ciudades de Rusia con la sangre de los revolucionarios, trabajadores y campesinos, guiados por la luz del Socialismo!

!Trabajadores y ciudadanos!

La energía, honestidad y convencimiento del proletariado ruso, el socialismo revolucionario, han salvado a la humanidad del desastre.

!Hoy empieza una nueva era en la historia del mundo!

Se acabó con los partidos de la burguesía, con los partidos democráticos, con los partidos reformistas.

La Revolución Rusa ha dado el primer paso, venciendo con su titánico avance todo lo que se interponía en su camino !Desde ahora la suerte de la humanidad está unida a la victoria del proletariado! El Socialismo se extiende hoy en el país más grande de Europa; el Socialismo ha dejado de ser un sueño hermoso: ha triunfado y, por su causa, tiemblan los reaccionarios del mundo entero. Millones de proletarios, de desheredados, de soldados, se alegran hoy del triunfo del Socialismo.

!Trabajadores! En Rusia ya no existe emperador, ni príncipes, ni boyardos ni fabricantes que nos exploten, ni policía ni miseria. En Rusia todo el gobierno está en manos del pueblo y todo es para el pueblo. En Rusia se ha repartido la tierra y se han confiscado las fábricas.

!Trabajadores!

Ante esta gran revolución, tras esta transformación para siempre, ¿cuál es nuestro deber?

!Todo depende de nosotros! !Nosotros tenemos que lograrlo! !Nuestra liberación puede y debe con nuestras propias manos! El proletariado de los pueblos y las ciudades de Rumania no pueden dejar en manos de la clase dominante su destino. Los intereses de los trabajadores y campesinos son, precisamente, los opuestos a los de los 2.000 boyardos* y fabricantes de Rumania.

La oligarquía rumana, agrupada en tres partidos políticos, encarnada hoy en Bratianu, Take Ionescu, Costinescu, Carp, Marghiloman, Stere* y todos sus colaboradores, los que nos llevaron a la guerra o no hicieron nada para impedirlo, los que masacraron al campesinado en 1907* y que ahogaron en sangre el grito de paz de los trabajadores de las ciudades, los que intentan todavía hablar en nuestro nombre, pretenderán engañarnos de nuevo para continuar subyugándonos y enriqueciéndose a nuestra costa.

Ellos hablan ahora de una nueva alianza con los gobiernos, con la clase dominante de Alemania y Austria contra Rusia, mientras el pueblo rumano de lo que tiene necesidad es de una alianza republicana democrática con todos los pueblos vecinos y con todos los pueblos de Europa.

!Trabajadores!

!Acabemos con la clase dominante! Cualquier colaboración con la burguesía rumana es un incumplimiento de los principios revolucionarios del socialismo, de nuestros hermanos de Rusia...

!El pueblo rumano tiene que decidirse!

Y en el momento en que la paz sea firmada, las tropas rumanas volverán a casa, nos uniremos a nuestros hermanos de Moldova que no van a entregar las armas para combatir para derribar a la chusma que nos gobierna y por nuestra victoria.

!Trabajadores!

Lo que nosotros queremos en Rusia se ha hecho realidad.

!Arriba el ánimo! La sociedad capitalista tiene que desaparecer!

!Abajo con el vasallaje político y económico! !Abajo con la falsa e hipócrita democracia! !No a la guerra entre pueblos, Sí a la guerra entre clases!

!Viva la organización, el coraje, la voluntad del proletariado rumano!

No estamos solos en la lucha. Codo con codo con el proletariado mundial y con las bayonetas del gobierno bolchevique de Petrogrado, venceremos.

!Fijad vuestra mirada y dirigid vuestros pasos solo hacia donde ondea la bandera roja! !Viva el proletariado mundial. Viva la Republica Socialista! !Viva el Socialismo revolucionario de Lenin!

!Viva la paz entre los pueblos!

Un grupo de socialistas maximalistas****

*Boyardos: latifundistas rumanos
** Representantes de los tres partidos de la oligarquía rumana: Partido Liberal, Partido Conservador y Partido Nacional Agrario
*** Matanza de miles de campesinos a cañonazos con la que se puso fin a la rebelíon del campo rumano en 1907
**** La palabra bolcheviques se traducía en Rumania por aquel entonces como maximalistas

martes, 31 de octubre de 2017

La República Popular de Lugansk dispuesta a reconocer a la República Catalana

Las autoridades de la autoproclamada República Popular de Lugansk (RPL) podrían reconocer la independencia de Cataluña, declaró el representante de la República en los diálogos de Minsk, Vladislav Deinego, en una rueda de prensa, según informa Sputnik News.
Imagini pentru lugansk flag
Bandera de la República Popular de Lugansk

Las provincias orientales de la antigua República Socialista de Ucrania, Donetsk y Lugansk, también se proclamaron repúblicas independientes en respuesta del golpe de Estado ocurrido en Ucrania en febrero de 2014, pero su decisión no fue reconocida por Kiev.

Por supuesto, sería un reconocimiento simbólico, puesto que nadie reconoce a la República de Lugansk como país independiente, aunque la lucha contra el fascismo ucraniano por su parte le ha atraído una gran simpatía internacional, sobre todo entre los comunistas y antifascistas.

En la declaración realizada en Minsk, Vladislav Deinego afirma que, no obstante, y a pesar de que consideran que la lucha fraternal del pueblo catalán contra la dominación española es justa, "Nuestro reconocimiento unilateral de Cataluña independiente no valdrá de nada, máxime si la reconocemos y ella, por su parte, a nosotros no nos reconoce". No obstante, a pesar de ello, Deinego considera que es su deber reconocer la lucha por la autodeterminación de los catalanes, independientemente de lo que ellos hagan con respecto a Lugansk.

El Parlamento de Cataluña aprobó el 27 de octubre por 70 votos a favor, diez en contra y dos abstenciones, la resolución propuesta por los grupos independentistas para proclamar la república catalana e iniciar un proceso constituyente.
Imagini pentru lugansk cataluña

Poco después, el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, en lo que se considera un golpe de estado contra las libertades de Cataluña, decretó el cese del Gobierno catalán, la disolución de su Parlamento y la convocatoria de elecciones autonómicas como medidas al amparo del artículo 155 de la Constitución, creado por sus redactores como forma de blindar los dictados del franquismo tras la muerte de Franco (entre ellos, aquello de la España Una, Grande y Libre, lema fascista); según Rajoy, sin embargo, su objetivo es "restituir la legalidad", tras la proclamación de la República catalana.

Al día siguiente, el 28 de octubre, a vicepresidenta española Soraya Sáenz de Santamaría asumió las funciones del presidente y el vicepresidente del Gobierno catalán pasando por encima del voto de los catalanes y de su Parlamento soberano.

lunes, 30 de octubre de 2017

El hombre soviético y Octubre 1917, Scarlat Callimachi

Scarlat Callimachi nació un 20 de septiembre de 1896, en Bucarest, ciudad donde también moriría el 2 de junio de 1975. Formaba parte de una de las familias de boyardos rumanos, cuyos antepasados, de origen griego, habían sido señores del principado de Moldavia.

Sin embargo, a pesar de su origen, fue militante del Partido Comunista, gran defensor de la revolución bolchevique, y uno de los representantes de la vanguardia literaria rumana más destacados del periodo de entreguerras. Su militancia firme, tanto en las letras como en la lucha clandestina, le hizo ser conocido, por sus camaradas antifascistas y comunistas, como "El Príncipe Rojo".

En 1917 se encontraba en Petrogrado, donde sería testigo también de la Revolución Soviética, de la que ahora se cumplen 100 años, que luego cantaría en sus poemas, como por ejemplo Octubre 1917:

Octubre 1917

¡Silencio!...
¿Escuchas revolviéndose
en la lejanía
el silencio,
en un ruido sordo de puertas que se abren,
de cadenas que caen,
de detonaciones de armas,
de disparos de metralletas,
de murmullo de voces,
de gritos fuertes de victoria?

¡Mira!...

¿Ves cómo una multitud de trabajadores,
con caras ennegrecidas por el humo de las fábricas,
miles de campesinos desharrapados,
hombres canosos por las preocupaciones,
mujeres pálidas,
niños de ojos grandes, asustados,
con banderas rojas,
buscan una salida –
de los sótanos y de las cárceles
hacia la libertad?

¡Escucha!...

En el yunque el golpe del martillo
como una lengua de campana,
todas las sirenas, trompetas gigantes
levantadas hacia el cielo,
maldicen el pasado;
desde pechos bárbaros
surge la consigna rítmica;
canta la multitud
la canción de hoy,
la canción de mañana:

PAZ,
PAN,
LIBERTAD.

Esta es la llamada del día de hoy
y del día de mañana.

La tierra hierve,
una lava ardiente
fluye
de cuerpo a cuerpo,
de alma a alma,
de casa en casa,
de fábrica a fábrica,
de ciudad a ciudad,
de pueblo a pueblo.

Un mundo nuevo nace.
El pasado se apaga lentamente
como se apagan carbones olvidados en un fogón.
Todo pasa
como las hojas llevadas por el viento del otoño.
Ayer verdes estaban todos los árboles,
hoy... gigantescos brazos desnudos,
de vida angustiada.

Y toda la vida
pide
PAZ
PAN
LIBERTAD

Octubre, 1917 (traducido por VKR).

En 1960 escribiría un libro homenaje a la Unión Soviética, titulado "Un viajero en la URSS", en el cual describe sus viajes y experiencias por el primer estado de los trabajadores de la historia, comparando la Rusia que encontró antes de la Revolución Bolchevique y la que construyeron los trabajadores soviéticos bajo la dirección del Partido Comunista.

En uno de sus capítulos, "El hombre soviético", describe una de las principales consecuencias de la Gran Revolución de Octubre de 1917, que hay que señalar en su Centenario: el nacimiento de un hombre nuevo, emancipado, que se sabe dueño de su propio destino, y que fue el factor determinante que logró convertir a la recién nacida Rusia proletaria en primera potencia mundial, económica, social y militar, y en la gran vencedora del fascismo, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

EL HOMBRE SOVIÉTICO

"Sin duda, lo que más ha llamado la atención y, a la vez, admirado a los viajeros extranjeros que han visitado la Unión Soviética, desde octubre de 1917 hasta hoy, ha sido el hombre soviético.

El rol de Vladimir Ilich Lenin en la preparación de la masa del hombre nuevo, del revolucionario, del constructor del mañana, fue enorme. Gracias a su genio de educador, de guía, de director de la clase trabajadora y campesina de Rusia, la Gran Revolución Socialista de Octubre pudo ser llevada a cabo y las bases del primer estado socialista puestas sobre cimientos sólidos.

Junto a algunas decenas de miles de luchadores comunistas, junto al proletariado hambriento, junto a los destacamentos de guardias rojos,  junto al campesinado empobrecido, Lenin venció al ejército de los generales blancos y a las fuerzas intervencionistas extranjeras.


Los que fueron testigos oculares de aquellos días de Octubre y de la Guerra Civil vieron como este destacamento de revolucionarios, casi desarmados, en ropas civiles o con uniformes andrajosos, sufriendo la falta, podemos decir, del pan de cada día, derrotaron a los regimientos de cadetes, armados hasta los dientes, regimientos formados por antiguos oficiales de la armada zarista y por una unión heterogénea de diferentes elementos reaccionarios.

Estos soldados descalzos del ejército revolucionario sorprendieron a todo el mundo. Su coraje, abnegación y entusiasmo se debían, en primer lugar, al deseo de emancipación del látigo zarista y, en segundo lugar, a su voluntad de construir un mundo nuevo, un mundo propio, de los que trabajan, un mundo en el que se pudiera vivir una vida digna.

El trabajo de persuasión llevado a cabo por Lenin, junto a la vieja guardia bolchevique, había dado frutos. Los trabajadores y campesinos, la mayoría analfabetos, agotados físicamente tanto por el trabajo sobrehumano que habían realizado para bandas de infractores capitalistas, como por una desgraciada guerra,  realizaron milagros de bravura, porque en su consciencia penetraban los primeros rayos de un nuevo amanecer, deseado por la mayoría, esperado con emoción.

La Revolución de Octubre, y la lucha revolucionaria de los siguientes meses, puede ser comparada con la erupción de un volcán cuya lava quema, destruye hasta los cimientos el mundo viejo: el mundo de los productores de riqueza, hambrientos y desnudos, y el de los explotadores, lleno de lujo.

Tras el final de la guerra civil, es decir, después de la victoria del ejército revolucionario, siguieron unos largos años difíciles, de tiempos de grandes necesidades, que exigieron sacrificios de todo tipo.

Los años difíciles también fueron vencidos por el hombre soviético.

El hombre soviético, el hombre nuevo, era una realidad, no un mito, como decían los malintencionados, los enemigos de la joven república soviética.

Con una fe ciega en el poder de su trabajo, casi siempre con una sonrisa en la cara, con la frente surcada de preocupaciones, problemas u, otras veces, ira, el hombre soviético venció todas las dificultades que se interpusieron en su camino.

Cuando al principio un viajero extranjero llegaba desde muy lejos únicamente para ver al hombre soviético, al hombre soviético en el trabajo, se quedaba boquiabierto, esta es la palabra, de lo que veían sus ojos: un hombre envejecido por el trabajo y las necesidades, con herramientas anticuadas, pero en su mirada centelleaba una gran alegría, una confianza plena en el poder de su trabajo, un amor profundo hacia su joven república socialista. El pasado había sido derrumbado con sus manos, y el futuro debía ser construido con sus manos también. Eran conscientes de su papel en la historia y quería representarlo con dignidad. Este era el hombre soviético en los primeros años tras la Revolución  de Octubre.

Los años oscuros pasaron, así como pasan los nubarrones por un cielo que ha descendido cerca de la tierra.  El firmamento de la Unión Soviética se iluminaba. El hombre soviético había vencido al hambre, al frío, a las dificultades. El hombre soviético construía fábricas, escuelas, centros culturales, hospitales… Los escombros de la vieja Rusia zarista eran retirados y un nuevo mundo amanecía como de las profundidades de la tierra, arrancado con una barita mágica. La barita mágica era la mano del hombre soviético.

Llegó el año 1941. Invasión de las hordas fascistas de Hitler. Ciudades, pueblos, en llamas.

Saqueos. Muertos…muertos…El hombre soviético toma las armas.

¿Quién no ha leído sobre los hechos heroicos de los defensores de Leningrado? ¿Quién no ha seguido las fases de la batalla de Stalingrado? ¿Quién no ha escuchado sobre la valiente lucha de los partisanos? El mundo entero se admira.

El vencedor de Stalingrado fue el hombre soviético. El hombre que había llevado a cabo la Gran Revolución Socialista de Octubre.

Debo reconocer que mi mayor deseo en los viajes que he realizado a la Unión Soviética era, en primer lugar, conocer al hombre soviético; el hombre soviético sobre el que había oído tantas hazañas, del que había leído tantas páginas.

Y en realidad el hombre soviético tiene algo especial frente a los demás hombres: es optimista, sincero, alegre, confiado tanto en el extraordinario destino de su patria, como en el poder de su trabajo.

He visto a la juventud regresando del trabajo, chicos y chicas felices, discutiendo con pasión, bromeando, riendo. El cansancio de sus caras estaba iluminado de un deseo indescriptible de vida, de una ardiente confianza en el mañana, el día de su felicidad; ya no se veía a la juventud pesimista, cansado física y moralmente, sin fe en sus capacidades, sin esperanza, obsesionado por la muerte, la juventud de, por ejemplo, las dolorosas novelas de Dostoievsky.

He seguido a estos jóvenes muchas veces, tanto por los bulevares de Moscú como por las calles de Leningrado y por los parques de otras ciudades más pequeñas.  Iban los chicos y las chicas cogiéndose de la mano o del brazo, hablando ruidosamente o en susurros, con la mirada perdida hacia las sombras de la noche o mirándose a los ojos.

En su actitud y en sus gestos había una admirable pureza y sinceridad, podría decirse un romanticismo olvidado, desde hace mucho, por los que hemos crecido en otro ambiente moral y social.

En algunas estaciones de autobús y trolebús, o en la boca del metro, los grupos se separaban dirigiéndose cada uno hacia su casa. Su despedida era simple: un caluroso apretón de manos o un beso en la frente o en las mejillas, un beso puro de amistad, de amor tímido, nada del beso sensual y salvaje de las grandes ciudades occidentales.

Allí donde encuentras a un joven soviético - sean chicos, chicas o ambos sexos – se aprecia una imagen viva de una nueva vida, de una vida que nosotros no tuvimos la felicidad de conocer en nuestra juventud.

Los trabajadores de las fábricas parecen a primera vista ser hombres con alma cerrada, podríamos decir que un hombre poco amigable frente al extranjero que le visitaba en su lugar de trabajo: es decir, en la fábrica, en la obra, en el taller. Pero tras el primer saludo del extranjero, la frente se relaja y sus ojos se iluminan, respondiendo, unos con timidez, susurrando, otros con voz segura, al saludo del huésped llegado por sorpresa.

Y entonces uno se puede dar cuenta muy bien del carácter del hombre soviético: serio, concienzudo, dominado por un solo pensamiento, cumplir con su deber. Esto no significa, sin embargo, que sea un simple robot; la mejor prueba la tenemos entonces cuando charlamos con él y cuando el obrero, de cara y brazos negros, con chorros de sudor en la frente, se transforma en un hombre sociable, amistoso, profundamente humano. Tras una corta conversación, te separas de él con tristeza, así como te separas de un amigo.

El hombre soviético lee, y lee mucho.

Los taxistas cuando tienen un momento de relax, leen: periódicos, literatura, o libros técnicos; tanto los jóvenes como los mayores en los parques, en los bancos de los bulevares, leen; los viajeros en el autobús llevan, casi todos, un libro sobre sus muslos; las azafatas de los vagones del tren leen los más valiosas novelas de la literatura clásica rusa y soviética y los más recientes libros técnicos.

Todos los hombres soviéticos leen para instruirse, para escapar del cansancio del trabajo, o para pasar un tiempo agradable.

El libro es una de las principales armas del hombre soviético.

El hombre soviético es hospitalario tanto con los paisanos como con los extranjeros; él no hace distinción de raza. Es una de las características del hombre nacido después de la Gran Revolución Socialista de Octubre.

El hombre soviético es un hombre nuevo, demostrando esto en la Gran Revolución de Octubre, con los éxitos de los planes quinquenales, en los años de la guerra defendiendo a la patria, en los años de construcción del comunismo.

El hombre soviético es el más hermoso símbolo del mundo nuevo".

(Un viajero en la URSS -Un calator prin URSS-, Scarlat Callimachi, Editura de Stat Pentru Literatura si Arta, 1960, pag. 94, traducido por Un vallekano en Rumanía).

sábado, 28 de octubre de 2017

Ya a la venta la 1ª edición de "Bajo el cielo de España, Memorias de un brigadista internacional rumano".

La Editorial Cierzo Rojo, con la colaboración de Un Vallekano en Rumanía, ha publicado la 1ª
edición en castellano de Bajo el cielo de España, Memorias del Brigadista Internacional rumano, los recuerdos del comunista rumano, Valter Roman, de su participación en la Guerra Civil Española en defensa de la República y contra el fascismo.

Como conocen los seguidores de Un Vallekano en Rumanía, que han ido leyendo las traducciones del libro de Valter Roman publicadas en este blog, en Bajo el cielo de España, Memorias del Brigadista Internacional rumano, su autor relata sus experiencias como Brigadista Internacional en la Guerra Civil Española, donde no dudo en arriesgarlo todo, siguiendo el llamamiento de la Internacional Comunista, para luchar junto al pueblo español contra el fascismo. Como voluntario de las Brigadas Internacionales, dirigió el batallón rumano de artillería “Ana Pauker”, integrado en la Brigada XI, con el que participó en las principales batallas de la contienda, resultando herido en el frente de Aragón en una de sus operaciones. Esos años de lucha en España los evoca en su obra “Bajo el cielo de España. Los caballeros de la esperanza” que hemos subtitulado, "Memorias de un brigadista internacional rumano".

Sus experiencias nos ofrecen, de su mano, la de los cientos de voluntarios rumanos que combatieron en las Brigadas Internacionales para frenar al fascismo en España, pero también como forma de detener su avance en toda Europa. El sacrificio de los que, como ellos, dejaron su juventud y, en muchos casos, su vida, en defensa de la República Española, no fue en vano, puesto que su ejemplo pervivirá para siempre en la memoria de los que luchan por la justicia en el, inevitablemente victorioso, combate contra toda explotación.

Así nos lo resume el propio autor, Valter Roman:

"Dedico estas páginas al pueblo español, que luchó por el triunfo de una causa que no era sólo suya, cumpliendo enteramente y hasta el final con su deber, un pueblo al que toda la humanidad progresista reconoce ese gran mérito histórico. Dedico estas páginas a los voluntarios rumanos de las Brigadas Internacionales que lucharon y entregaron su vida en las lejanas y ensangrentadas tierras de la inmortal España, a la que quisieron como a una segunda patria, para que la suya, Rumanía, pudiera vivir."

El libro tiene cerca de 400 páginas y cuesta 15 euros. Si estáis interesados, podéis contactar con los camaradas de Cierzo Rojo en:

www.facebook.com/cierzorojozgz/
twitter.com/CierzoRojo1
cierzorojo.blogspot.com.es/

Se puede pedir el libro a través de cualquiera de estas redes, aunque lo ideal es hacer los pedidos a este correo: cierzorojo@gmail.com.

jueves, 26 de octubre de 2017

Cómic: "Así fue la Revolución Rusa de 1917"

La Editorial Progreso de Moscú publicó en 1986 un cómic sobre la Revolución Soviética para su
Imagini pentru asi fue la revolución rusa
distribución en España. Se trata de un cómic didáctico que explica los hechos que ocurrieron en la Revolución Rusa de 1917, tanto sus causas como sus efectos, incluyendo la Guerra Civil posterior iniciada contra el Poder Soviético por los reaccionarios locales y los fascistas de las 14 potencias internacionales que agredieron a los trabajadores rusos para intentar, sin éxito, restaurar la dictadura de la minoría sobre la mayoría. No obstante, fueron derrotados por el pueblo soviético.

En la descripción se analizan y desmontan las mentiras venidas desde los paises capitalitas contra el proceso revolucionario iniciado en 1917. Sin embargo, y dada la fecha de su publicación, el cómic tiene una connotación ideológica clara, obviando conscientemente, por ejemplo, el importante papel de Stalin en la Revolución, tras su defenestración por el Partido Comunista de la Unión Soviética después de las falacias del XX Congreso contra él, momento en el que podemos situar el punto de inflexión en la historia del país de la clase trabajadora construído desde Octubre de 1917, iniciándose entonces el proceso de decadencia que llevaría en un proceso sin solución de continuidad a la restauración del capitalismo.

En todo caso, desde el punto de vista didáctico y, como resumen ilustrado y entretenido de la gloriosa Revolución Soviética, que hace 100 años cambiara el mundo, el cómic "Así fue la Revolución Rusa de 1917" tiene un interés extraordinario.

Lo compartimos a continuación, tomado del blog Victoria de los Oprimidos y Explotados:

domingo, 22 de octubre de 2017

Rumanía, la Bangladesh de Europa (reportaje sobre la explotación de las empresas textiles a los trabajadores rumanos)

El canal Arte ha elaborado un reportaje de investigación sobre las trabajadoras en la industria textil que trabajan en condiciones precarias por salarios humillantes, pero no tienen otra que aceptar para sobrevivir debido a la desindustrialización provocada metódicamente en Rumanía tras la reistauración del capitalismo tras el golpe de estado de diciembre de 1989.

Imagini pentru exploatre textila romaniaLa idea se podría aplicar a todos los sectores productivos pues, es conocido, que el papel reservado a Rumania por la Unión Europea es el de reserva de mano de obra barata para la importación a las potencias industriales o para la deslocalización de la producción a menor coste dentro de las fronteras comunitarias., sin necesidad de irse a las maquilas de América Central o a Bangladesh o India.

Hay que recordar que el 70% de los asalariados rumanos reciben por su trabajo menos de 310 euros brutos, 1000 a 1700 lei netos (en este caso hablamos de 3.3 millones de personas), habiéndose provocado un éxodo de más de 3 millones de trabajadores en busca de trabajo fuera del país (siendo Rumania el país con mayor porcentaje de emigrantes del mundo en relación a su población por motivos ajenos a la guerra).

No hay que olvidar que, aunque el documental no lo toque, Rumania también es conocida como el paraiso de los IT, atrayendo a multitud de empresas del sector, tanto de Europa como de otras potencias capitalistas, como China, para ubicar aquí sus centros de servicios de telecomunicaciones, de soporte técnico o asistencia al cliente, recibiendo los primeros, que son la nueva aristocracia obrera rumana, un salario bastante alto en relación al recibido por la mayoría de los trabajadores, pero igualmente ridículo en referencia al que las empresas pagan en en el país de origen (o pagaban, si se ha producido la completa deslocalización).

Un panorama desolador el producido por el capitalismo en el antiguo país socialista, que el documental intenta describir en el documental que titula "Made in Europa", evidentemente sin ir a la raíz del problema en la que llama "la Bangladesh de Europa": el sistema capitalista.



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