miércoles, 13 de diciembre de 2017

Ion Frimu, líder comunista rumano, la huelga del 13 de diciembre de 1918 que pudo dar comienzo a la Revolución

Se han cumplido hoy 99 años de la matanza de trabajadores del 13 de diciembre de 1918, día en el cual el ejército rumano obedeció las órdenes del rey Ferdinand I de Rumania y su gobierno y disparó contra la multitud de huelguistas que exigían una jornada de trabajo de ocho horas, el aumento de los miserables salarios y el fin de la opresión contra los camaradas judíos. Fueron asesinados decenas de obreros. I.C. Frimu, el líder de los trabajadores tipógrafos, fue encerrado en las mazmorras del régimen, torturado y, finalmente, asesinado en prisión. Detrás de la salvaje represión estaban los ecos que llegaban desde Rusia, el triunfo revolucionario tras el cual los trabajadores habían tomado el poder en sus manos y demostrado la prescindibilidad de la burguesía, que se estaban extendiendo por toda Europa y, por supuesto, por Rumania (y la historia ha demostrado reiteradamente que un burgués asustado siempre acaba mostrando su naturaleza, de clase, fascista).

Ion Costache Frimu nació en octubre de 1871 e Bârzești. De profesión carpintero, el 31 de marzo de 1893, con solo 22 años, fundó, en Bucarest, el Partido Social Demócrata de los Trabajadores de Rumanía (PSDMR), principal partido de vanguardia de la clase trabajadora rumana hasta el nacimiento del Partido Comunista en 1921.
I.C. Frimu

En diciembre de 1896 crea, junto con otros líderes, la Unión de Sindicatos y Gremios, acontecimiento esencial en la historia del movimiento obrero rumano, pues centraliza la fuerza y la organizaci'on proletaria. I.C. Frimu fue elegido en 1898 presidente de esta unión sindical.

Colaboró en la creación y dirección de importantes revistas obreras, como "România muncitoare” (Rumanía de los Trabajadores), y de la Unión Socialista de Rumanía (en 1907). En marzo de 1905 pone las bases del Sindicato de Carpintería de Bucarest, siendo elegido como su presidente.

El 31 de enero de 1910 se refunda el Partido Social Democrata de Rumania (PSDR), del que Frimu sería el principal líder, junto a otros importantes comunistas rumanos como Mihail Gheorghiu-Bujor, Cristian Racovski, Dimitrie Marinescu y Constantin Vasilescu. En 1911, Frimu se reunió con Lenin en Rusia, y durante la Primera Guerra Mundial fue el delegado de la III Conferencia Internacionalista contra la Guerra, celebrada en septiembre de 1917 en Estocolmo.
Tras el final de la Guerra, la enorme pobreza y las dramáticas condiciones de los trabajadores rumanos hacen que la influencia de la Revolución de Octubre se extienda por Rumanía. Un artículo publicado por el comunista Cristian Racovski en „România Muncitoare” condena el imperialismo rumano, afirmando que „la conquista de Basarabia y de Transilvania debe ser vengada por nosotros" (las dos regiones habían sido anexionadas a Rumanía como consecuencia del apoyo rumano a las potencias occidentales, Basarabia o República Moldova, invadida por las tropas rumanas aprovechando la Guerra Civil Rusa, tras la Revolución, y Transilvania desgajada del Imperio Austrohúngaro). Tras las declaraciones, se desencadenaron muchas manifestaciones proletarias por todo el país, en las cuales, además de las reivindicaciones salariales y las exigencias de mejora de las condiciones de trabajo, se pedían cambios políticos, como el final de la monarquía y acabar con las políticas de la clase burguesa-latifundista
El 13 de diciembre de 1918, tuvo lugar en Bucarest una de las mayores manifestaciones proletarias en la historia de Rumanía, organizada por los líderes socialistas del país, como Cristian Racovski, los tipógrafos Iancu Luchwig y Sami Steinberg, el zapatero Marcus Iancu, el corrector Marcel Blumenfeld, y otros como Ilie Moscovici, Gheorghe Cristescu (primer lider del Partido Comunista Rumano tras su creacion en 1921) y, por supuesto, I.C. Frimu.  
Mitín en el entierro de Ion C. Frimu
Aquel día, los trabajadores de las tipografías de la capital abandonaron su puesto de trabajo, dirigiéndose hacia el Ministerio de Industria y Comercio, acompañando a la delegación que debía presentar sus reclamaciones. Con los tipógrafos se solidarizaron los trabajadores de fábricas y talleres de la ciudad. Los manifestantes gritaban en su protesta lemas como "!Abajo el ejército!", "!Contra la explotación, por la emancipación!", "!Fuera el Rey!", o "!Viva la República!".

El reciente triunfo de la Revolución Soviética en la vecina Rusia había provocado que la clase dominante comenzará a temblar de miedo por si la situación se repetía en Rumanía. No hay que olvidar que la Revolución había prendido también entre parte de las tropas rumanas, como señalaba el periódico austriaco Deutsche Volksblatt, cuando describía el ambiente de descontento existente entre las tropas tras el final de la guerra:

"Los ejércitos rumano y checo se caracterizan por la ausencia de disciplina, las ideas bolcheviques se están extendiendo, el ejemplo más evidente es que el movimiento de campesinos y trabajadores de Basarabia se ha vuelto contra el gobierno rumano" (citado por Alan Woods).

También se había creado un soviet en Sulina, en la desembocadura del Danubio, tras la sublevación de la marinería rumana.

Así que, en el momento en el que las columnas de trabajadores llegaron a la Plaza del Teatro Nacional de Bucarest, fueron detenidas por el IX Regimiento de Cazadores de Monte, por fuerzas policiales y la Gendarmeria. Sin esperar demasiado, y tras recibir las órdenes del temeroso gobierno, que intuia que el triunfo de la protesta podria extenderse por el pais y provocar una revolución, como había sucedido en la vecina Hungria, en la llamada Revolución de los Consejos, los represores abrieron fuego contra los obreros desarmados.

Más de 100 trabajadores fueron asesinados, y los heridos multiplicaban esta cifra. La matanza perpetrada por los criminales del gobierno rumano, miembros de la sanguinaria burguesia, hizo que importantes personajes de la vida cultural condenaran con crudeza a los criminales que ordenaron la matanza: Ion Slavici, Nicolae Tonitza, N.D. Cocea o Gala Galaction, entre otros.

Fueron arrestados cientos de manifestantes, miembros de los sindicatos y del Partido Socialista, siendo la mayoría torturados e incluso mutilados en los calabozos de la policia o en los cuarteles del ejercito. Uno de ellos fue Ion C. Frimu.

El político Ion Gh. Duca, miembro del gobierno, reconoció que la policía "arrestó a todos los líderes del movimiento y los maltrató tan crudamente que uno de los socialistas, Frimu, murió pocos dias después como consecuencia de las heridas".
Grabado de Nicolae Tonitza sobre la matanza del 
13 de diciembre de 1918

El Ministro de Interior, George G. Mârzescu, justificó la orden de disparar a matar afirmando que los huelguistas eran "agentes bolcheviques". Las acusaciones contra los detenidos fueron, principalmente, de un delito "contra la seguridad del estado", "complot contra el estado", "llamada a la rebelión" y "ofensas a S.M. el rey".

Maiorul V. D. Chiru, comisario real, subrayó en su informe sobre la huelga del 13 de diciembre que pretendía "desencadenar una revolución bolchevique en Rumania, siendo la protesta de los tipógrafos solo la excusa de los comunistas". Un manifiesto "descubierto" en el Club Socialista demostraba y describía, según las autoridades, el plan revolucionario:

"!La Revolución ya no puede ser detenida. Bata el sonido de una sirena, un grito !A las armas! Y cientos de miles de trabajadores van a tomar las calles, harán de las carrozas y los tranvías barricadas, se harán dueños de los cañones y las metralletas, de las pistolas y de las granadas, ocuparán los ministerios, las comisarias, las oficinas postales, los telégrafos, las estaciones, los cuarteles y, finalmente, conquistaran el poder del estado!"

I. C. Frimu, apaleado y torturado con especial dureza, por su prestigio e influencia sobre la clase obrera rumana fallecería en la cárcel de Vacaresti el 6 de febrero de 1919, por las consecuencias de las heridas provocadas por la represión y la tortura policial. Miles de trabajadores acudieron a su entierro, pidiendo en un grito unánime el castigo a sus asesinos.

Frimu ha pasado a la historia, especialmente tras el triunfo de la clase obrera rumana en la Segunda Guerra Mundial y la proclamación popular de la República Popular en 1948, como el líder que organizaría a los trabajadores rumanos y los dirigiría en la huelga que hizo temblar a la tiránica oligarquía rumana, que se lo hizo encima pensando que iba a estallar una Revolución en Rumanía que pondría fin a sus privilegios y devolvería a sus productores la riqueza que les había robado durante siglos.

Tras la proclamación por los trabajadores rumanos de la República Popular Rumana, en 1948, hasta el final de la República Socialista de Rumania, con el golpe de estado de diciembre de 1989 que restauraría la barbarie capitalista y los gobiernos reaccionarios de la oligarquía parásita, Ion Frimu fue considerado un héroe de la clase trabajadora, y su tumba conservada, desde su construcción en 1963,  en el Monumento de los héroes de la lucha por la libertad del pueblo y por la patria Socialista, ubicado en el Parque Carol (antes del golpe de diciembre 1989, Parque de la Libertad) de la capital. 

martes, 12 de diciembre de 2017

Los comunistas rumanos y el COMECON

Como es bien sabido, el Pacto de Varsovia fue una alianza militar defensiva creada en 1954 por los paises socialistas para frenar la amenaza del imperialismo contra la República Democrática Alemana y el resto de los países antifascistas (después de la creación de la OTAN en 1949 contra la Unión Soviética y las recién creadas democracias populares del este de Europa).

La bandera del COMECOM
Ya antes, en 1949, algunos de estos paises antifascistas habian dado el primer paso para la creación de una unión económica para hacer frente al plan de ayuda llevado a cabo por EEUU a los paises que, a través de él, quedarian bajo dominio de su influencia en Europa Occidental, y que pretendia evitar el aumento de la gran influencia del Socialismo entre sus trabajadores: el Plan Marshall. La alianza económica socialista sería el conocido como COMECON (Consejo de Ayuda Mutua Económica)

Según la transcripción de la reunión de la Oficina Politica del Comite Central del PMR del 10 de enero de 1949, (entonces el partido comunista se llamaba Partido de los Trabajadores Rumanos, tras su coalición en 1945 con otros partidos antifascistas), la idea de la constitucion del Consejo de Ayuda Mutua (CAER en rumano, COMECON en español) fue de los comunistas rumanos.

El que se llamó "Plan Stalin", por el cual se constituyó el COMECON, se puso en marcha el día 5 de enero de 1949, cuando representantes de cinco paises comunistas (Bulgaria, Hungria, Checoslovaquia, Polonia y Rumania) se reunieron en Moscú bajo la presidencia de Stalin. Cinco días después, en la reunión del Consejo Político del Partido de los Trabajadores de Rumania (PMR) en Bucarest, se debatió el plan acordado y se expuso cómo se gestó. Los testimonios de Gheorghiu- Dej, Secretario General de los comunistas, al igual que la de otros de los principales miembros del partido, como  Vasile Luca y Ana Pauker, ratifican la idea de la constitución de este organismo solidario fue de los rumanos.
Imagini pentru comecom

El punto 1 del orden del día de la citada reunión de la Oficina Política del dia 10 de enero fue la presentación, por Gheorghiu-Dej, del "Informe de la misión de los camaradas Gheorghe Dej y Vasile Luca en relación con la organización de un consejo de asistencia mutua". Dej reportaba, con todo lujo de detalles, los acuerdos logrados para poner en marcha las relaciones económicas con otras democracias populares y con la Unión Soviética, con el fin de lograr un medio de coordinacion de las políticas económicas para evitar la infiltración e injerencia del imperialismo norteamericano, que estaba sometiendo bajo su control toda Europa Occidental.

A la segunda reunión, en Moscú (del 5 al 8 de enero de 1949), habían sido invitados representantes de otros partidos comunistas y de los trabajadores de todas las democracias populares. Por parte de la URSS asisten Ghoerghi Malenkov (Presidente del Consejo de Ministros), Anastas Mikoyan (Vicepresidente del mismo) y Viacheslav Molotov (Ministro de Asuntos Exteriores), y por la de las democracias populares (Rumania, Polonia, Hungria, Checoslovaquia y Bulgaria) participaron dos representantes de cada una.

Parece ser que Dej desde hacía tiempo ya había propuesto la necesidad de crear un "Contraplán Marshall", necesario para contrarrastrar el programa con el que los Estados Unidos habia financiado a los paises que habian permanecido bajo su ámbito de influencia, con la excusa de reconstruirlos pero, en última instancia, con el objetivo final de controlarlos y someterlos. Por ello, Dej y Vasile Luca habían hecho dos viajes a Moscú mantenidos en secreto. En el primero, se propuso la creación del Consejo de Asistencia Mutua, idea que es bien recibida por Stalin y el gobierno soviético. En la transcripción de la reunión, Vasile Luca remarca que "es importante que la iniciativa haya partido de nosotros, y que se haya logrado acordar que es posible realizarla".

Imagini pentru dej si vasile luca
Gheorghiu-Dej, Ana Pauker, Vasile Luca y Teohari Georgescu, líderes
del Partido de los Trabajadores Rumanos en la República Popular Rumana
El propio Stalin recibirá a los delegados, que le entregaron el proyecto. Al final se asumió también la propuesta de Stalin de dejar abierto el Consejo para posibles incorporaciones de otros paises que estuvieran de acuerdo con sus objetivos. Stalin afirmaría que "los trabajadores de Francia, Italia si de todas los paises que estan en la orbita del Plan Marshall deben saber que no a través de este, sino del COMECON, habrá comida, tendrán lo que necesitan para la industria, y verán que Europa puede ayudarse sola, sin necesidad de injerencias".

El objetivo de Stalin y de las democracias populares era que el COMECON sirviera para romper el monopolio de Estados Unidos en el Occidente europeo, apoyándose en los partidos comunistas de estos paises, y poder romper así la continuidad del control del fascismo con formato democrático sobre los trabajadores europeos.

Al final de la reunión, Dej propuso que la operación de creacion del Consejo se llamará "Plan Stalin", en honor a su aportación de la citada idea de dejar la puerta abierta a la clase trabajadora de todo el mundo.

Ilustración de la Revista Urzica sobre el
Plan Marshall de Estados Unidos en Europa
El camarada Mihai Moraru, también miembro de la Oficina Política, alabó en la renunión la creación del COMECON, que define como "el segundo momento mas importante de la historia despues de la Revolucion sovietica de 1917".

En la transcripción citada también se describe el funcionamiento del COMECON, que aparece en el siguiente punto del orden del dia. Según esto, cada país tenía que enviar dos representantes al Consejo, que se reuniría una vez cada tres meses, celebrándose el encuentro de forma rotatoria en las capitales de cada uno de los miembros.  En Moscú se constituiría una Oficina Permanente y cada país tendría allí un representante. Vasile Luca pidió que el partido eligiera a su representante y a otros cinco referentes entre los militantes con preparación política y económica. Se propuso a Dej y al propio Luca para participar en el Consejo (el presidente y el vicepresidente de la Comisión de Planificacion del Partido), y a Alexandru Iacob, cercano a Vasile Luca, para la oficina permanente de Moscú.

Después de la presentación del plan en la reunión de la Oficina Política del Comité Central de PMR, tomó la palabra Ana Pauker, entonces Ministro de Exteriores (sería la primera mujer en ocupar en ocupar ese cargo de la historia), subrayando la importancia del momento de la creación del Consejo de Ayuda Económica Mutua, en 1949, en el contexto en el que todas las democracias populares colaboran en la construcción del Socialismo, y animando a estas a emular el desarrollo que había vivido la Unión Soviética, tanto industrial como social: "Nosotros somos el primero de los partidos comunistas que, después de errores cometidos, nos hemos levantado más rápido y nos hemos dado cuenta de que tenemos que mirar a la Unión Soviética, aprender de la Unión Soviética".

Integrantes del COMECOM
Por ultimo, Dej presentó a sus camaradas las ventajas concretas que Rumania obtendria al entrar a formar parte del COMECON. El documento muestra como Dej estaba muy contento con lo conseguido en el reparto de misiones y en lo relacionado al fomento industrial,  además con respecto a que el primer grupo de problemas que iban a ser discutidos serían los relativos a exportacion e importacion entre las democracias populares e, igualmente, en lo referente al intercambio económico con los paises capitalistas, con el objetivo de tener una politica unitaria al respecto.

Rumania, finalmente, había conseguido mucho más de lo previsto en un principio para el desarrollo de la industria metalurgica y siderurgica. Además, la Unión Soviética aportaría maquinaria y técnicos para el desarrollo agrícola, y formaría a especialistas para su mantenimiento y explotación.

En conclusión, la transcripción de aquella reunión nos muestra como Dej y el Comité Central del PMR informaron de los acontecimientos que rodean a la creación del COMECON (como contrapartida a la injerencia imperialista norteamericana en Europa con el Plan Marshall) y de la importante participación de Rumania en su gestación (hasta el punto de haber propuesto la idea de la necesidad de su constitución).

Lamentablemente, y al contrario de la participación de Rumania en el COMECON, que supuso un enorme crecimiento industrial y económico para el país, entonces en manos de sus propios trabajadores, además de un titánico avance cultural y social, su integración en 2007 en la Unión Europea, tras el golpe de estado capitalista de diciembre de 1989, después del saqueo de la riqueza nacional, de su industria, y de millones de puestos de trabajo creados por el socialismo, solo provocó que millones de rumanos se hayan visto obligados a huir de su casa para poder encontrar un empleo, la generalización de la pobreza y la restauración de la dominación de los capitalistas sobre los trabajadores (es decir, que los primeros volvieran a vivir a costa de los segundos).

jueves, 7 de diciembre de 2017

Muere Mihai I, el último superviviente de los jefes de estado del eje fascista de la Segunda Guerra Mundial

Imagini pentru mihai I y antonescu
Mihai I y el Mariscal Antonescu
Mihai Hohenzollern-Sigmaringen, fue rey de Rumania hasta el 31 de diciembre de 1947, cuando se proclama la República Popular Rumana tras la derrota del fascismo capitalista en la Segunda Guerra Mundial. Reinó con el nombre de Mihai I, pero desde entonces vivió en el exilio, regresando a Rumania solo después del final de la Rumania comunista, tras lo que el gobierno rumano, esta vez en manos de la clase capitalista de nuevo, le regaló los antiguos palacios que habían pasado durante la época socialista a manos del pueblo.

El pasado 5 de diciembre murió en su residencia privada de Suiza, lugar donde vivió gran parte de su vida; tanto que, como suele pasar con los reyes, ni siquiera hablaba bien la lengua del pueblo sobre el cual pretendía reinar. De hecho, sus antecesores en la corona rumana, Carol I y Fernando I, no hablaban más que su lengua materna. el alemán (y si acaso, la lengua imperialista de entonces, el francés).

Tenía 96 años, y jamás pagó haber sido uno de los jefes de estado que no tuvieron escrúpulos de entregar a su pueblo a las garras del fascismo, convirtiéndose Rumania bajo su reinado en un sumiso servidor del nacionalsocialismo alemán. De hecho, con Mihai I muere el último líder fascista de la Segunda Guerra Mundial que seguia vivo. Lamentablemente, jamás fue juzgado por ello, muriendo en la cama, como también sucediera con el español General Franco, también títere nazi que luego pudo sobrevivir en el poder gracias al apoyo de los herederos del III Reich, EE.UU.
Imagini pentru Mihai I y Hitler
Carol II de Rumania y Hitler, en Alemania. Mihai en segunda fila.

Sin embargo, en un ejemplar acto de oportunismo, Mihai I, cuando el Ejército Rojo estaba a las puertas de la frontera rumana en su avance imparable hacia Bucarest (ciudad a la que llegarían una semana después), el rey decidió plegarse a la resistencia comunista local y pactar la rendición ante la URSS, ordenando al ejército volver las armas contra la Alemania Nazi, mandando detener a su primer ministro, el fascista Ion Antonescu. Se trataba de un último esfuerzo por mantenerse como parásito del pueblo rumano, que duró apenas 3 años más, hasta que el Partido de los Trabajadores forzó su abdicación y exilio (convenciéndole, por otra parte, con un montón de dinero y una enorme colección de obras de arte, además de una pensión por parte de Moscú durante unos años, lo que le permitió seguir viviendo "como un rey"; nunca mejor dicho, hasta su regreso a Rumania).

Así contaba el ABC el comunicado del gobierno rumano comunista anunciando el final de la monarquía el 31 de diciembre de 1947:

 "El pueblo rumano, liberado en 1944 del yugo de los conquistadores fascistas y de sus criados, ha tomado en sus manos su destino. Dirigido por una consciente y resuelta clase obrera aliada a un campesinado industrioso, el pueblo rumano ha rechazado el régimen de los boyardos -las antiguas familias terratenientes-, ha castigado a los traidores de los intereses del pueblo y ha eliminado de la Administración del Estado a todos aquellos que protegían los intereses de sus esclavizadores. El pueblo rumano ha logrado instaurar un régimen democrático. La Monarquía representa un obstáculo en el camino del desarrollo de nuestro Estado hacia un régimen de democracia popular que garantice a los trabajadores de nuestra nación buenas condiciones materiales. así como la independencia y la soberanía del Estado rumano. La abolición de la Monarquía ha abierto a nuestra democracia popular magnificas perspectivas !Ciudadanos, trabajadores, campesinos, intelectuales, soldados y oficiales: Elevemos a nuevas alturas nuestro nivel de vida en nuestro Estado: la República Popular Rumana, la patria de todos los que en nuestras aldeas y en nuestras ciudades se entregan al trabajo manual o intelectual!"

Mihai I no fue el único fascista de su familia. Ya su padre coqueteó con los legionarios de la Guardia de Hierro y con el nacionalsocialismo alemán. aunque es Mihai quien tiene el dudoso honor de ser el creador del que él mismo denominó en un decreto real como "estado nacional legionario"

El patriarca Miron Cristea en la sede del gobierno y altos cargos militares
rumanos, el 1 de enero de 1939
Rumanía había tenido antes un primer ministro que fue a la vez patriarca (máxima jerarquía de la Iglesia Ortodoxa Rumana):  Miron Cristea . Su mandato duró 1 año, desde el 1 de febrero de 1938 al 6 de marzo del 39, compartiendo Rumania esta situación con la Eslovaquia Fascista, dirigida por entonces, y a lo largo de toda la SGM, por el antisemita y sacerdote católico Jozef Tiso. El "buen cristiano" (ya se sabe lo que dice el refrán, "haz lo que diga el cura, no lo que haga") superviso la deportación de judíos a los campos de exterminio nazis e introdujo una dura legislación contra hebreos, comunistas y minorías étnicas.

Lo mismo que el sanguinario padre Tiso, que fue ahorcado tras la liberación del país por el Ejército Rojo, el patriarca rumano, Miron Cristea, como jefe de gobierno del rey Carol II, llevó a cabo un depuración de la población judía, con una ley que obligaba a los ciudadanos rumanos de esa etnia a demostrar su derecho a ser rumanos, algo que no se le exigió al resto. De los 617.396 judíos que había censados entonces, 392.172 (63,50%) mantuvieron su situación, pero  225.222 (36,50%) perdieron sus derechos ciudadanos, y fueron considerados extranjeros.

Esta fue una de la serie de medidas de purificación étnica. En 1938 la revista Times ofreció una muestra del pensamiento fascista del patriarca: "La responsabilidad de un cristiano es la de amarse a sí mismo, antes de cualquier otra cosa, y asegurarse de que sus necesidades están satisfechas. Entonces es cuando puede ayudar a los semejantes ¿Por qué no escapamos de estos parásitos que chupan la sangre a los rumanos ortodoxos? Es un deber santo reaccionar contra ellos".

Mihai I, Hitler, Mussolini y Antonescu,  saludados con el brazo extendido en Bucarest
Miron Cristea sería el primero de los ministros de la dictadura real de corte fascista iniciada por el rey Carol II, padre de Mihai, en enero de 1938. Tras su muerte el 5 de marzo de 1939 sería sucedido por Armand Calinescu (que ya había pasado a la historia en  las huelgas del año 1933 por la matanza de obreros desarmados en los talleres ferroviarios de Grivita). El rey Carol se sentiría amenazado por la recién creada Guardia de Hierro, también de corte fascista, y crearía su propia Guardia Patriótica. El enfrentamiento entre los dos grupos fascistas haría que el rey ordenara el asesinato del líder de los legionarios, Codreanu, para asentar su dictadura real.

Tras la abdicación de Carol en septiembre de 1940, tras la imposición por parte de Alemania de la cesión de parte de Transilvania a Hungria y del Cuadrilatero a Bulgaria, y de la Union Soviética de la devolución de República Moldova, su hijo Mihai I sube al trono. Pero lejos de cambiar la política profascista de su padre, la continua y la asienta, nombra, casi como primera decisión, que sale publicada en el Monitor de Rumanía del 14 de septiembre de 1940, la creación del que llamará "Estado Legionario", a imitación del nazismo alemán, del fascismo italiano o del franquismo español:

DECRETO REAL

MIHAI I
Imagine similară
Horia Sima, líder legionario, IonAntonescu, jefe del gobierno fascista,
Rey Mihai y los representantes nazis en Bucarest
Por la gracia de Diós y la voluntad nacional 
Rey de Rumanía
Decreto:

1. El Estado Rumano se transforma en Estado Nacional Legionario

2. El Movimiento Legionario es el único movimiento reconocido en el nuevo estado, teniendo como objetivo el desarrollo moral y material del pueblo rumano.

3. El señor General Ion Antonescu es el conductor del Estado Legionario y jefe del Régimen Legionario.

4. El señor Horia Sima es el conductor del Movimiento Legionario.

5. Comenzando desde la fecha de este Alto Decreto, cualquier lucha entre hermanos llega a su fin.

Dado en Bucarest, 14 de septiembre de 1940

MIHAI I
Jefe del Estado Rumano
y
Presidente del Consejo de Ministros, el
general Ion Antonescu


Bajo las órdenes del que era jefe del ejército rumano, las tropas de Rumania atacarían la Unión Soviética bajo las órdenes de Hitler, en la conocida como Operación Barbarroja, el 22 de junio de 1941, provocando matanzas allá por donde pasaban (es conocido el genocidio de Odessa del invierno de 1941-42, donde más de 100.000 judíos y antifascistas. fueron fusilados o quemados vivos), sufriendo el 2 de febrero de 1943 una cruel derrota en Stalingrado, desde la cual el Ejército Rojo, nutrido con patriotas rumanos antifascistas, no dejaría de hacerlos correr hasta la misma frontera de su país, momento en el cual, el rey fascista, viéndole las orejas al lobo, intentó salvar su situación poniéndose en manos de los comunistas rumanos, manteniendo su puesto hasta su abdicación. Quizás por eso, por su última jugada desesperada de agosto de 1944 haya podido escapar sin ser juzgado por sus crímenes.

Tampoco podemos olvidar otros crímenes cometidos por su gobierno, como el conocido como progromo de Iasi entre el 27 de junio y el 7 de julio de 1941, donde fueron asesinados o deportados miles de judíos y antifascistas por parte del ejército rumano.

Merece la pena recordar, para terminar, la abdicación de Mihai I del 30 de diciembre de 1947. Dias despues, tuvo lugar la historica Gran Asamblea Nacional, presidida por el escritor comunista Mihai Sadoveanu, que proclamó la Republica Popular Rumana, el 2 de enero de 1948, liberándose Rumania de la lacra de los reyes: 
9 de mayo de 1945, celebración de la victoria. Retratos de Mihai I
y Stalin en Bucarest


"En la vida del pueblo rumano se han producido en los últimos años profundos cambios politicos, economicos y sociales, que han creado nuevas relaciones entre las principales formas de vida del estado.

Estas nuevas relaciones no corresponden ya con las condiciones establecidas por el pacto fundamental -Constitucion del pais- y exigen que se produzcan importantes cambios.

Frente a esta situación, en pleno entendimiento de la situación del pais y con la responsabilidad que me corresponde, considero que la institución monarquica no tiene sentido en las condiciones de vida actuales de nuestro estado, representando ella un obstaculo seria en el camino del desarrollo de Rumania.

En consecuencia, y con plena consciencia de la importancia del acto que hago en interes del pueblo rumano, ABDICO, por mi y por mis sucesores en el trono, renunciando a todas las prerrogativas que me corresponden y he ejercitado como Rey de Rumania.

Dejo al pueblo rumano la libertad de elegir una nueva forma de estado.

En Bucarest, hoy 30 de diciembre de 1947
"


domingo, 26 de noviembre de 2017

Gráfica periodística anticapitalista en la República Popular Rumana

Tras la Segunda Guerra Mundial y la proclamación de la República Popular Rumana (30  de diciembre de 1947-21 de agosto de 1965), los ilustradores rumanos utilizan las páginas de los principales diarios en papel para denunciar y satirizar la pervivencia del fascismo en la Europa que había quedado subyugada a los intereses de Estados Unidos, las injusticias provocadas por la barbarie capitalista sobre los trabajadores y la creciente agresividad de Occidente frente a los países socialistas del este de Europa y contra los pueblos en su lucha victoriosa por su autodeterminación y, por otra parte, también alaban las conquistas de la clase obrera y campesina en los pocos años de la recién nacida democracia popular.

En el album publicado en 1961 por la editorial Meridian de Bucarest, "Grafica Militanta Romaneasca" (Gráfica militante Rumana), aparece una interesante selección de la gráfica periodística anticapitalista de la R.P.R. desde su proclamación hasta la aparición del libro, que compartimos a continuación;

1955: Iosif Ross "!No a la guerra imperialista!"
1945, Iosif Ross: "Último round"
1944, Iosif Ross: "Ejército alemán en 1940 y 1944"
1958, Iosif Ross: "África se despierta"
1959, Mihail Gion, "El terrateniente tras la reforma agraria"


1948: Mihail Gion, "La monarquía y el poder popular"
1947, Ion Doru: "!Paz, tractores! - "El primer tractor rumano crea pánico en los reaccionarios
1955, Ion Doru: "Crítica a la burocracia" -"El que pone siempre un palo a la rueda"
1954. Ion Doru: "La falsa autocrítica de la burguesía"
1960, Eugen Taru: "!Os voy a dar yo libertad!"(Revolución Cubana)

1958, Eugen Taru: "Paisaje en Oriente Medio"


1959, Cik Damadian: "Derecho al ocio en el infierno capitalista" (La traducción de "Caut de lucru" es "Busco trabajo")
1960, Cik Damadian: "África, la pesadilla del colonialismo"


1961, Cik Damadian, "!Abajo la guerra imperialista!"


1958, Nell Cobar: "Dilema" (Local para blancos, Local para negros")

1956, Nell Cobar: "Capitalismo popular"

1960, Gheorghe Chiriac: Socialismo: "Lo que ven
tus ojos son nuestras tierras"
1960, Gheorghe Chiriac: "Capitalismo: Lo que ven
 tus ojos son mis tierras"
1955, Rik Auerbach: "Lección histórica"
1959, Val Munteanu: "El Parlamento de Alemania Federal votando"
1959, Adrian Lucaci: "Automatización al estilo capitalista" ("Sómer" en rumano
significa "parado"; ""Uzina" es "Fábrica")
1957, Arno: "Negociaciones entre Estados Unidos y Gran Bretaña, de igual a igual"
1959, Vlad Crivat: "La caza de brujas continúa"
1959, Vlad Crivat: "Nuevos elementos arquitectónicos en Grecia"
1957, Benedict Ganescu: "Sorpresa al cobrar los derechos de autor"

Detalle de la ilustración anterior: "Tolstoi, Ibsen, Gogol, Maupassant, Balzac..."

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Tres líderes sindicalistas rumanos y las Brigadas Internacionales

El 15 de febrero de 1933 los militantes comunistas de los sindicatos ferroviarios organizan una impresionante huelga obrera contra las políticas de recortes de salarios aplicada por el gobierno reaccionario con la excusa de la crisis económica mundial.
Algunos huelguistas detenidos en la cárcel de Craiova. Entre ellos: Gheorghiu-Dej,
Chivu Stoica, Gheroghe Vasilichi, Constantin Doncea, y Dumitru Petrecu 

La huelga de Grivița (nombre de los talleres ferroviarios donde se inició) se extendió como la pólvora por todo el país, uniéndose a ella mineros y trabajadores petrolíferos, ante lo cual el gobierno del rey Carlos II, dirigido por el terrorista de alta burguesía rumana Alexandru Vaida Voevod, ordena a la policia y al ejército abrir fuego contra los huelguistas, asesinando a decenas de ellos.

Los tres principales líderes del movimiento, Constantin Doncea,  Gheorghe Vasilichi y Dumitru Petrescu, son detenidos y condenados a trabajos forzados y encerrados en la cárcel de Craiova, aunque dos años después los tres logran huir tras una impresionante evasión organizada por el Partido Comunista. Tras su huida, continuarán luchando por los trabajadores en diferentes frentes, incluyendo las Brigadas Internacionales en España, la Resistencia Francesa o los movimientos partisanos antinazis.

Tras su fuga en 1935, los tres heroes rumanos emigraron a la Union Soviética, poniéndose allí al servicio de la organización de los comunistas rumanos en Moscú. Constantin Doncea y Gheoghe Vasilichi no dudaron en alistarse en las filas de las Brigadas Internacionales organizadas por el Komitern, y lucharon durante toda la Guerra Civil Española contra los ejércitos fascistas. Tras la derrota, fueron encerrados como tantos miles de refugiados republicanos en campos de concentración franceses.

El primero de ellos, Constantin Doncea, nació en 1904 en la comuna Cocu, en la provincia de Arges. Trabajará como fundidor en la empresa de ferrocarriles rumanos (CFR), y en 1931 se afilió al Partido Comunista. Después la citada huelga de Grivita y de la matanza de obreros por parte de las fuerzas del orden rumanas, huirá de la carcel de Craiova, se pone al servicio del Komitern y del Partido Comunista de Rumania.

Tras formar parte de la resistencia francesa, llegará durante la Segunda Guerra Mundial de nuevo a Moscú, donde, siendo considerado por el lider del Komitern, el bulgaro Jorge Dimitrov, como el más importante de los comunistas rumanos en el exilio, es reclutado por el NKVD. Participará en diferentes acciones militares y guerrilleras del Ejército Rojo. Entre otras, fue lanzado en paracaidas en Crimea para formar parte de las tropas partisanas antifascistas.

El 19 de agosto de 1944, tres dias antes del golpe de timón en el que los comunistas forzarían al rey Mihai a romper su alianza con Hitler y a ordenar al ejército rumano a volver sus armas contra los alemanes, Doncea es lanzado en paracaidas por el Ejército Rojo en Rumanía, para tomar contacto con la dirección del PCR.
Constantin Doncea

Tras la constitución del primer gobierno comunista, en marzo de 1945, dirigido por Petru Groza, Doncea fue miembro del Comité Central del Partido de los Trabajadores Rumanos (nombre asumido por el PCR tras su alianza con otras fuerzas democráticas en 1945) y vicealcalde de Bucarest (noviembre de 1947-febrero de 1948), y en 1950 hasta 1953 ocuparia la función de jefe de la defensa antiaerea de Rumania. Durante el gobierno de Chivu Stoica (1956-1957) sería nombrado Ministro de las Cosechas.

El 13 de junio de 1958 sería expulsado de la dirección del P.M.R., tras la entrada en desgracia del grupo de los comunistas internacionalistas posterior a la muerte de Stalin en 1953, y el reforzamiento del grupo nacionalista-revisionista, dirigido por Dej.

Dumitru Petrescu nació en mayo de 1906 en Bucarest. De profesión tornero, trabajó desde 1920 en CFR. Entre 1927 y 1928 militó en el Partido Social Demócrata, y en 1930 en el Partido Socialista de los Trabajadores, hasta que en 1932 se integraría en el Partido Comunista de Rumanía.

Desde dentro del PCR,  Petrescu dirigirá con Doncea el sindicato de los talleres ferroviarios de Grivita, y en 1933 era Secretario del Consejo Sindical de Bucarest. Tras su huida de la cárcel de Craiova en 1935, llegará a la capital de la Unión Soviética, donde frecuentará los estudios de la Escuela Superior de Leninismo.  En 1936 formaba parte de la dirección de la Internacional Comunista, organizando el llamamiento a formar las Brigadas Internacionales para apoyar a la República Española contra el fascismo y el reclutamiento en Rumania y Rusia.  Durante la Segunda Guerra Mundial  se encargó del reclutamiento de las divisiones de voluntarios rumanos organizadas en territorio soviético, con el objetivo de integrarlas en el Ejército Rojo para enfrentarse a la armada fascista rumana, aliado hasta agosto de 1944 de la Alemania nazi. Las divisiones rumanas organizadas en la URSS, "Tudor Vladimirescu" y "Horia, Closca, Crisan", entrarían en Bucarest encabezando el ejército libertador a finales del mes de agosto de ese año.

Petrescu regresaría a Rumanía en septiembre de 1944, contribuyendo a la reforma del ejército rumano, para adaptarlo a una sociedad socialista. Ocupó el puesto de Inspector General del Ejército para la Educación, Cultura y Propaganda, y después el de Jefe de la Dirección Superior de la Policía Militar (organismo que tenía entre sus misiones formar en la ideología marxista a los soldados y oficiales).

Petrescu fue durante tres años Ministro de Finanzas y vicepresidente del Consejo de Ministros, entre octubre de 1955 y mayo de 1956. En ese mismo año, sería expulsado del partido por las mismas razones que sus compañeros: la venganza contra los marxistas-leninistas tras la muerte de Stalin en la mayoría de los países socialistas tras el triunfo del revisionismo con la llegada de Jruschev al poder en la URSS.  
Gh. Vasilichi

El tercero de los protagonistas de esta entrada, de los tres evadidos en 1935 de la carcel de Craiova, es  Gheorghe Vasilichi. Nació el 7 de septiembre de 1902 en la comuna Cetate, en la provincia de Dolj. Trabajaba como chapista en los talleres ferroviarios Grivita, actuando tanto en el movimiento político comunista como en los sindicatos proletarios. Fue miembro desde 1924 del sindicato Fermetal, participando como tal en el Congreso Internacional de Sindicatos de Moscu, en 1929.  Formó parte del Bloque Obrero-Campesino (fachada electoral del Partido Comunista durante su prohibición), y de la dirección de la Union de Jóvenes Comunistas y del mismo PCR, en el que entró a militar en 1927.

Durante la huelga de Grivita de 1933 fue el lider del movimiento en la provincia de Prahova, dirigiendo a los trabajadores petroleros. Tras la espectacular huida de la carcel de Craiova, marchó a Moscú, donde a las órdenes del Komitern se encargaría de enrolar a otros comunistas para integrar las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil Española. Tras luchar en España, haria lo propio en Francia, donde formaria parte de un regimiento checoslovaco que lucharía contra la agresión nazi hasta la capitulación, el 10 de junio de 1940.

Tras la capitulación, entraria a formar parte de la resistencia francesa, hasta su arresto en marzo de 1943, tras el cual seria encerrado en una carcel del sur de Francia. Allí organizaría una fuga que, en esta ocasión acabaria en fracaso, tras el cual, y como castigo, seria enviado al campo de concentración nazi de Dachau, donde estaria hasta el final de la guerra.

Tras su vuelta al pais,  Vasilichi fue nombrado ministro en diferentes ocasiones entre 1947 y 1951. en primer lugar, Ministro de Educación, y entre 1949 y 1951 Ministro de Minas y Petroleo. Desde su regreso al pais en 1945 hasta 1952 fue permanentemente miembro del Comite Central y de su Oficina Política, y tras la muerte de Stalin, como sus dos camaradas de fuga, caería en desgracia, expulsado de sus cargos y del partido por el grupo de revisionistas que seguirian la estela de Jruchov, Brevnev y el resto de oportunistas que en la Union Sovietica acabarian con la lucha de clases e impondrian una falsa sociedad sin clases en la que la elite la ocuparian poco a poco los miebros de la direccion del partido y los intelectuales.

Dumitru Petrescu
Los tres comunistas rumanos protagonistas de esta entrada forman parte de un periodo de la historia en el que el movimiento comunista y obrero, de la mano de los trabajadores soviéticos y de la URSS de Lenin y Stalin, estaban dispuestos  y convencidos de la inminente llegada del triunfo de la clase trabajadora en sus respectivos paises, acabando de una vez con todas con esa peste que convierte al hombre en una bestia: la explotación de unos hombres sobre otros. Fue una epoca en la que cualquier trabajador consciente de serlo estaba dispuesto a luchar por un camarada cualquiera fuera su nacionalidad, y de combatir por la emancipación de la clase trabajadora allí donde fuera necesario, en las filas de las Brigadas Internacionales en España, integrados en la resistencia francesa, o en el Ejercito Rojo contra las tropas fascistas de su propio pais: una epoca de internacionalismo proletario y fe en la victoria en la lucha de clases contra los parásitos capitalistas, pensamientos que, lamentablemente, hoy son meros recuerdos del pasado de la desmovilizada y desideoligizada clase obrera.

Desgraciadamente, la muerte de Stalin en 1953 representó el final de esa época de ilusiones y convencimiento de la necesidad de acabar con la peste burguesa capitalista y fascista, y provocó que en la mayoria de los paises socialistas, salvo entonces en Albania y China, se harían con el poder un grupo de oportunistas y revisionistas que acabarian, con los años, destruyendo la unidad de la clase trabajadora con el Partido, convirtiendo a los miembros de este en una élite autoconvencida de serlo y poniendo, en definitiva, las bases de un inevitable regreso al capitalismo.

lunes, 20 de noviembre de 2017

El Tio Sam ronda a Franco (chiste gráfico de la República Popular Rumana)

La Segunda Guerra Mundial había terminado con la victoria del Ejército Rojo ante el fascismo. Las
La bandera norteamericana formada por cañones, en vez de
barras, y dolares, en lugar de estrellas. Otra ilustración de los
dibujantes rumanos de Urzica en la República Popular Rumana.
potencias capitalistas estaban preocupadas ante la enorme potencia militar y económica soviética y temían que los trabajadores europeos imitaran a sus camaradas de la URSS y rompieran sus cadenas con la clase que los explotaba, echando del poder a la burguesía.

En aquel contexto, Estados Unidos no dudó en recoger el testigo del nazismo para continuar su lucha contra el comunismo, ideando el conocido Plan Marshall, mediante el cual se prestarían ingentes cantidades de dinero a los paises europeos occidentales a cambio del control de la economía y de la entrada de capital norteamericano en los paises "ayudados", donde se impuso poco a poco la hegemonia cultural, politica y economica norteamericana.

Igualmente, tras el final de la guerra, Estados Unidos empezó a apoyar abiertamente al régimen fascista del General Franco en España, aunque en realidad las grandes corporaciones norteamericanas ya lo habían hecho desde el comienzo de la Guerra Civil en 1936, como también habían apoyado económicamente al Partido Nacionalsocialista alemán o a Mussolini. La poderosa apisonadora del Ejército Rojo y la demostración de que la cohesión de los trabajadores soviéticos con el sistema era casi absoluta, convirtiendo a la URSS en un modelo de enorme atracción para los partidos comunistas de posguerra y los trabajadores europeos empobrecidos, llevaron a que Washington empezara a considerar al genocida español como un aliado, y a la oposición antifascista española como una amenaza para sus intereses.

Por ello, Francisco Franco se iría convirtiendo en un aliado de Estados Unidos en su lucha contra la Unión Soviética y la clase obrera mundial y para someter a Europa Occidental bajo su imperio. En 1950, los coqueteos entre ambas tiranías estaban empezando. En este marco,la Revista Urzica, revista satírico-política de la República Popular Rumana, publica en su número del 25 de mayo de 1950, el siguiente chiste gráfico. En él representa al pretendiente Tio Sam intentando comprar los favores de la deseada España, en manos del criminal sanguinario Francisco Franco, convertido ya tras la derrota de los que fueron sus mecenas y amos, Hitler y Mussolini, en un desesperado buscador de protector.

El Tio Sam está representado por un solícito y cortés galán cuya guitarra tiene por caja un enorme símbolo del dolar (con el que EE.UU. había comprado ya la voluntad de media Europa), mientras que el terrorista Franco tontea con él, con su abanico y su peineta, deseando entregarse a cambio de un puñado de dólares (todos sabemos que los burgueses no tienen patria, por mucha bandera que enarbolen cuando les interesa) y de, sobre todo, un protector que le mantenga en el poder para pesar del pueblo español. Su perverso romance duraría más casi tres décadas.

La viñeta del ilustrador rumano de Urzica, que firma como Leru, en la que se representa al Tio Sam y a Franco pelando la pava, está acompañada del siguiente texto:

Sam: ¿Te gusta esta melodía? !Te la dedico!
Franco: Preferiría que me dediques el instrumento

jueves, 16 de noviembre de 2017

El 75% de los supuestos "disidentes" detenidos por el comunismo eran legionarios fascistas (según la Academia Rumana)

Otro de los habituales mitos vendidos por los medios de propaganda desde la reinstauración de la dictadura del capital tras el golpe de estado de diciembre de 1989 es que las autoridades comunistas llevaron a cabo una campaña constante de represión contra "inocentes" por el mero hecho de no ser comunistas o no aceptar el nuevo sistema.

Imagini pentru masacru abator bucuresti
Progrom del Matadero de Bucarest, ejecutada por legionarios fascistas rumanos
en 1941
Según ellos, las cárceles estaban llenas de "presos políticos" que no tenían que ver con "política" y que no habían hecho nada para merecer tal suerte.

Sin embargo, la propia Academia Rumana, máxima institución cultural del país, lo desmiente involuntariamente en un informe  (publicado por Activenews.ro) sobre el Movimiento Legionario, el movimiento paramilitar fascista creado por Corneliu Codreanu en 1927, teniendo como modelo a las SA nazis, a los falangistas españoles y a los Camisas Negras italianos, con el objetivo de, mediante el terrorismo, evitar la emancipación de la clase obrera y, envueltos en un fanático y falso espíritu religioso, conseguir de paso la pureza racial de la "raza" rumana (eso sí, como súbditos y al servicio de la raza aria superior alemana).

La Academia, al servicio hoy de los que mandan en la Rumania actual, es decir, el 1% de mafiosos que concentran en sus manos la riqueza producida por los trabajadores (minoria que, por otro lado, está supeditada a las multinacionales de las potencias capitalistas como Estados Unidos, Alemania o Rusia), ha desvelado en sus investigaciones que la "cruenta" represión contra "inocentes" es otra farsa más de los vendedores de humo que intentan hacer tragar sin masticar los desastres provocados por el capitalismo al pueblo rumano mediante la falsificación del pasado.

La intención de la Academia es, no obstante, no acusar a los disidentes, sino "limpiar la imagen" del Movimiento Legionario, también conocido como Guardia de Hierro, al que ha absuelto en el informe citado de la culpa de ser fascistas (obviando, por supuesto, las travesuras de los jóvenes legionarios de asesinar a políticos y escritores antifascistas, o de llevar a cabo progromos contra judios, como la matanza de cientos de ellos en un matadero de Bucarest, donde los asesinos colgaron los cuerpos de los ganchos y los mutilaron.

Horia Sima, el sucesor de Codreanu, fue vicepresidente del gobierno del Mariscal Antonescu en 1940, creándose, a instancias de Hitler, el Estado Nacional Legionario, bajo el reinado de Carlos II, aunque como pasara con José Antonio en España, o las SA en Alemania, el movimiento se convirtió en incómodo para fuhrer, caudillo y duce y el propio Antonescu lo desarticuló. Horia Sima, por cierto, huyó a España tras la proclamación de la R.P.R en 1948, donde colaboró con la dictadura franquista y publicó varios libros. Moriría en Madrid en 1993.

En fin que, con la intención de limpiar la ingente sangre que derramaron del recuerdo de los legionarios, la Academia Rumana concluyó en el informe citado que los legionarios no eran fascistas, entre otras razones, porque considerarlos como tal haría que el 75% de los detenidos por el comunismo entre 1945-1964 tuvieran que ser considerados también como fascistas, en vez de como "pobres inocentes" que no merecían estar en las cárceles o ser deportados, tal y como bombardea cada día la propaganda mediática de las corporaciones capitalistas.

Y es que, como demuestra la propia Academia en su informe, así fueron realmente las cosas: tras la proclamación popular de la nueva república comunista en Rumania, los legionarios y demás terroristas no se quedaron quietos en casa aceptando su derrota en la Segunda Guerra Mundial o poniéndose a trabajar para ganarse el pan como los trabajadores (¿y perder sus privilegios de clase?), sino que muchos de ellos se organizaron para seguir cometiendo actos de sabotaje, atentados terroristas y otro tipo de crímenes. Es decir, para la Academia Rumana, representante de la nueva cultura al servicio de los más fuertes (o más ricos) de la Rumania capitalistas (es decir, de los más ricos, o los más fuertes), los legionarios, a pesar de sus progromos, sus asesinatos políticos o de ir por las calles a imitación de las Camisas Negras, Falange Española o SA nazis apaleando y disparando a diestro y siniestro contra la clase trabajadora, no eran fascistas, sino, adecuándose la institución a los nuevos tiempos y a los intereses de sus amos y financiadores, "luchadores por la libertad", y, por consiguiente, eso, „luchadores por la libertad”, es como hay que considerar a la mayoría de los disidentes anticomunistas detenidos por las autoridades comunistas (el 75%), pero no precisamente como "inocentes" perseguidos sin venir a cuento: se trataba de legionarios que ponian bombas, boicoteaban fábricas, asesinaban a milicianos o trabajadores, en nombre de "la libertad" (de mercado, claro). Unos "luchadores por la libertad", por cierto, que se hacían entre ellos el saludo fascista, estaban financiados por Hitler y Mussolini, y actuaban como un calco de los matones de la SA, Falange o Camisas Negras (es decir, como fascistas).

Horia Sima y sus criminales haciendo el saludo fascista (aunque 
"sin serlo", según la Academia Rumana).
Por cierto que, por otro lado, el periodista Virgil Lazăr publicó un artículo en 2011, en el diario Romania Libera, con título "Cómo reclutó la CIA a los legionarios rumanos", en el que se desvela, en base a las investigaciones del profesor Gheorghe Gorun, „La colaboración del Movimiento Legionario con la CIA y la OTAN", o de "La historia del Movimiento Legionario", del historiador Ilariun Tiu, como la OTAN afiliaba a legionarios rumanos del movimiento para lanzarlos en paracaidas en el territorio rumano y realizar actos de terrorismo y sabotaje, todo ello coordinado por el Servicio de Información proamericano del Movimiento Legionario. Se ve, pues que la famosa disidencia "inocente" no era tal cosa, sino que los legionarios (recordemos, el 75% de los disidentes detenidos o represaliados), no se limitaban a llorar por las esquinas, sino que se organizaron para seguir evitando como fuera, motivo por el que, a propósito, el movimiento se creo en los años 20, la organización de los trabajadores, que estos tomaran el poder y que, en tal caso, el estado creado por ellos funcionara.

También es conocido que bajo presión de Estados Unidos y de otros servicios secretos, como los franceses o ingleses, el Tribunal de Nuremberg absolvió a la Guardia de Hierro de la acusación de fascismo, con el objetivo, precisamente, de, en primer lugar, poder utilizar a estos para sus objetivos de zancadillear como fuera a los paises socialistas del este de Europa, en este caso, a Rumania, en el marco de la Guerra Fria que ya tenían diseñada para continuar la guerra contra la Unión Soviética y los paises liberados por el Ejército Rojo y los trabajadores, y, en segundo lugar, para evitar que los paises socialistas pudieran acusar y condenar, bajo el paraguas del Tribunal Internacional, a la mayoría de los disidentes (en el caso rumano, el 73% según la Academia), como fascistas.

En resumen, la propia Academia desmonta otro mito anticomunista impuesto como verdad indubitable a golpe de talonario y publicidad en la Rumania heredera de aquella en la que los Legionarios iban por las calles de las ciudades del país golpeando, matando e imponiendo el terror:

En primer lugar, los disidentes que los comunistas detenían, deportaban y condenaban aparentemente de forma injusta no eran apolíticos o personas que no cometieron delitos, sino que eran, en su mayoría (73%) legionarios, es decir, organizados en grupos para boicotear, atentar o asesinar a los trabajadores rumanos y envitar, como fuera, que construyeran el Socialismo en Rumania (es decir, fascistas de libro, aunque el régimen actual, heredero del fascismo pero con toneladas de maquillaje democrático, los etiquete como "luchadores por la libertad"). Para la Academia, pues, hacer progromos a judios, recorrer las calles apaleando, destrozando tiendas de judios o de antifascistas y asesinando al que se pasaba de la raya, no es, ser fascista, sino "luchar por la libertad"

Y, por último, que curiosamente la Academia piensa igual que los servicios secretos norteamericanos, franceses o ingleses, que por cierto también consideraban intencionadamente que los legionarios no eran fascistas, para bien de Horia Sima, su líder, que vivió a costa del presupuesto público español (es decir, de los trabajadores españoles) a la sombra de otro gran asesino sanguinario, Francisco Franco, y para bien también de la CIA, que pudo pescar en aguas revueltas para continuar la guerra contra la Unión Soviética  (aunque „fría”) en el frente de la República Popular Rumana (1948-1965), y luego también contra a la República Socialista de Rumania (1965-1989) usando a los herederos de Hitler y Codreanu. Algo, lo anterior, que, en definitiva, y haciendo honor a la habitual y oportunista práctica política de que las instituciones del estado, en todos los ámbitos, repiten y defienden la ideología del vencedor, demuestra quien manda realmente hoy en Rumania, los vencedores de la Guerra Fria, que no fue más que la continuación de la guerra fascista contra el Socialismo, conocida habitualmente como Segunda Guerra Mundial: es decir, las grandes corporaciones capitalistas norteamericanas, de la Unión Europea (es decir, principalmente alemanas, francesas e inglesas) y, tambíen, lamentablemente, después de la caída de la URSS en 1991 y de que una minoria mafiosa idéntica a la minoría mafiosa que controla la riqueza en otros paises capitalistas occidentales acaparara la riqueza y el poder en el antiguo estado de los trabajadores soviéticos, alguna que otra de Rusia.

martes, 7 de noviembre de 2017

!A los ciudadanos de Rusia! Comité Militar Revolucionario

El 25 de octubre de 1917 del calendario ruso, 7 de noviembre en el calendario occidental, los trabajadores soviéticos tomaban el poder y lo ponían en manos de los soviets. El Comité Militar Revolucionario del Soviet de Petrogrado, integrado por los camaradas Sverdlov, Stalin, Bubnov, Utritski y Dzerzhinski, hacía la siguiente proclamación: 


                               !Viva la Revolución de los Obreros, Soldados y Campesinos! 
                     !Hace 100 años fue solo el principio! !La lucha de la clase obrera continúa!
                                    !Nos quedan muchos palacios de invierno por asaltar!
                        !Viva la lucha de la clase trabajadora por un mundo sin explotación!

100 años de la Revolución Soviética: la clase trabajadora toma el poder

"Lo fundamental es encontrar la vía práctica que brinde al proletariado el medio para tomar el poder" (Lenin, Primer Congreso de la Internacional Comunista, marzo de 1919).

 "Por primera vez en el mundo, el poder del Estado ha sido organizado en Rusia de manera que únicamente los obreros y los campesinos trabajadores, excluidos los explotadores, constituyen los Soviets, organizaciones de masas a las que se transfiere todo el poder público" (Lenin, Discurso ¿Qué es el Poder Soviético?, marzo de 1919).



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...