jueves, 29 de noviembre de 2018

Como funcionaba la democracia soviética en los años 30

El siguiente texto sobre el funcionamiento de la democracia soviética fue transcrito por George 
Imagini pentru SOVIET VOTEGruenthal del manuscrito de las “Memorias” de Samuel Adams Darcy(1), capítulo XX, pp. 25-31, Biblioteca Tamiment, Nueva York, publicado por Cultura Proletaria.

En la descripción del comunista norteamericano, se puede apreciar cómo el funcionamiento de la democracia en la URSS era realmente popular, es decir, representaba el gobierno (cratos) del pueblo (demos), a pesar de la propaganda anticomunista venida, generalmente, de los países donde la democracia suele ser un mero paripé, un circo donde los diferentes partidos son versiones de una misma política, al servicio de la minoría privilegiada capitalista, y en la que la participación del pueblo no está limitada solo temporalmente (4 o 5 años).

La descripción de Darcy sobre la democracia soviética, es decir, aquella en la que la mayoría, la clase trabajadora y campesina, podía participar directamente en la elección de su destino, no solo a través de las esporádicas elecciones, es muy significativa, y desmonta tópicos y mantras repetidos hasta la saciedad por los que veían y verán siempre a la organización de la clase obrera como el gran peligro que es para sus privilegios y su parasitismo. 

Al fin y al cabo la conocida como dictadura del proletariado no es más que el sinónimo de democracia proletaria, es decir, aquel sistema en el que es la mayoría, y no la minoría, la que tiene el poder y toma las decisiones en todos los ámbitos de la sociedad, teniendo para ello que evitar que la minoría burguesía mantenga o recupere sus privilegios, fuerza y riquezas, incluyendo sus posiciones influyentes en la administración, con las que controla el proceso electoral en las sociedades capitalistas. Precisamente, fue el abandono de esa vigilancia, de ese control (de la lucha de clases dentro del socialismo) lo que iría minando todo el sistema y provocaría, a finales del siglo XX, el fin del socialismo en la URSS.


 ****
(…) En diciembre de 1936, el Partido Comunista debía celebrar las elecciones anuales de sus dirigentes. Hasta entonces, las candidaturas y elecciones para cargos del partido habían sido siempre hechas abiertamente. Pero debido a esta práctica, había miembros que se sentían a menudo limitados para expresar su oposición a ciertas figuras poderosas de los comités ejecutivos, por temor a represalias. El Comité Central decidió, entonces, someter a toda la dirección a una prueba para saber si sus miembros tenían realmente la aceptación de las bases. Aquellos que realizaban un servicio público útil serían, probablemente, reelegidos, mientras que aquellos que estaban aferrados a una sinecura y a un lugar de poder, dificilmente mantendrían sus cargos. Con este fin se introdujo el voto secreto.
electLos resultados fueron sorprendentes. En algunas organizaciones distritales del partido, direcciones enteras fueron eliminadas de sus funciones. En otras hubo una sanción severa contra la dirección a través de un fuerte voto de oposición, sin embargo, en su conjunto, la dirección nacional del partido recibió un rotundo apoyo. El partido se sintió fuertemente reforzado por los nuevos cuadros elegidos y por la eliminación de aquellos que se habían convertido en burócratas empedernidos y ya no eran bien vistos en cargos de la dirección.
Desde la implantación del poder soviético, la lucha contra la burocracia constituía una de las principales tareas llevadas a cabo por los dirigentes más responsables. El nepotismo, el favoritismo y las prácticas de los grupos fraccionistas habían creado una situación insana: cuando alguien llegaba a un puesto de responsabilidad, en la industria o al servicio del Estado destacaba inmediatamente como adjuntos a todas las personas que, por una razón u otra, las favorecía y las colocaba en los mejores puestos bajo su competencia.
Con frecuencia, estas personas no estaban cualificadas, e incluso cuando lo estaban, la sensación de que tenían un protector las llevaba a convertirse en personas perezosas y burocráticas. Además de eso, estos dirigentes tendían a aumentar el personal por encima de las necesidades de la empresa, ya fuese porque querían “cuidar” de todos sus amigos, o fuese porque sentían que cuantas más personas estuviesen bajo su control mayor sería su influencia.
El problema se convirtió en algo tan serio que el gobierno adoptó medidas que comenzaron a aplicarse en 1935. En ese momento surgió una grave escasez de brazos para la cosecha. Por el contrario, se estimaba que había por lo menos 25.000 funcionarios públicos en Moscú que no eran, en absoluto, necesarios para garantizar el normal funcionamiento de la economía del país. Después de una campaña educativa, cada institución del Estado recibió una parte de los trabajadores que tendrían que destinar al trabajo agrícola. Después de una selección adecuada, 25.000 funcionarios fueron transferidos de Moscú a los centros de producción.
La lucha por mantener el país en los ejes, contra la parálisis creciente (que, por una parte, la oposición intentaba deliberadamente presentar y, por el otro, la simple existencia de la burocracia tendía a provocar), fue librada con especial severidad en las elecciones generales celebradas en diciembre de 1935, para el Congreso de los Soviets de la URSS(2), que procedió a la aprobación de la nueva Constitución (en diciembre de 1936).
La observación de estas elecciones me impresionó, ya que, en todas los debates sobre la democracia soviética y en su comparación con las prácticas democráticas en otros países, raramente se obtenía una imagen del funcionamiento de los canales de la expresión democrática del pueblo en el nuevo proceso electoral.
Viendo esto a tres mil millas de distancia, parecería que había una papeleta de voto y que al pueblo se le daba la posibilidad de votar “sí” o “no”. Esto pasaba realmente en las elecciones nazis, pero constituía una imagen completamente falsa en cuanto a la Unión Soviética.
Para empezar, en la Unión Soviética, la política y las elecciones no son deberes especiales de un partido político. Si no entendemos este hecho esencial, todo lo demás será probablemente confuso. Las elecciones para cargos públicos no son hechas sólo por un partido político. Es cierto que el Partido Comunista presenta muchos candidatos, pero los sindicatos también presentan a candidatos independientes para cargos políticos, tanto para cooperativas, como para organizaciones culturales, academias científicas, organizaciones juveniles, organizaciones de mujeres y cualquier otra institución u organización que lo deseen. En resumen, los nombramientos para cargos públicos que en nuestro país emanan unicamente de los partidos políticos, en la Unión Soviética emanan de todas las organizaciones populares posibles.
La segunda cosa que se tiene que entender acerca de las elecciones soviéticas, es que se les confiere su calidad democrática especial, es el hecho de que el momento decisivo de la selección de los candidatos no está en la votación final, sino en el proceso de la liquidación de las candidaturas.
congresscTuve el privilegio de observar de principio a fin las candidaturas y las elecciones en la zona en la que viví y trabajé. La elección específica a la que me refiero era para los delegados al Congreso de los Soviets de la URSS, que equivale a la elección de los miembros a la Cámara de los Representantes de los EE.UU. en Washington. Cada institución del distrito electoral en el que residí y trabajé celebró sus reuniones para la presentación de candidatos. Hubo reuniones en las fábricas. La Universidad de Moscú, que se situaba en este distrito, celebró su reunión. El personal de la Gran Biblioteca Lenin se reunió para designar a los candidatos. También lo hicieron todas las asociaciones cooperativas de compras comerciales de la zona, los sindicatos, el Partido Comunista, las organizaciones juveniles, etc. En cada reunión era propuesto un gran número de candidatos. El procedimiento de cada candidato consistía en levantarse, presentar una breve biografía y las razones por las cuales consideraba que su candidatura debía ser aceptada o no aceptada. La negativa por parte del nombrado era vista como una falta de responsabilidad cívica. Si consideraba que no debía ser elegido, tenía el deber de subir a la tribuna, presentar su breve biografía y explicar por qué su nombramiento no debía ser aceptado. Este proceso duró dos semanas enteras. Algunas organizaciones se reunían todas las noches durante este periodo para examinar miles de candidaturas. Cada candidato tenía que someterse a las preguntas de la asamblea. Al final, eran propuestos uno o más candidatos para representar a todo el distrito electoral, con indicación del organismo que los había elegido.
Además de proponer a sus candidatos, cada grupo elegía un determinado número de delegados sobre una base de representación proporcional a la conferencia del Congreso del distrito. Los trabajos de esta conferencia también duraron unas dos semanas. Las candidaturas fueron presentadas a este órgano. Se siguió el mismo procedimiento. Cada candidato fue examinado, se confrontaron sus respectivas calificaciones con las de los restante candidatos y, finalmente, las propuestas fueron sometidas a la votación de los delegados para una selección final.
Con frecuencia, este órgano aprobaba no uno, sino dos, tres o incluso más candidatos. Después de este laborioso proceso de liquidación, los candidatos eran sometidos al electorado para una votación final. Y así, el electorado escogía por mayoría de votos a uno de los candidatos que representaría al distrito en el Congreso de los Soviets de la URSS.
De esta manera se puede ver que, lejos de carecer de democracia, este es un proceso muy democrático, ya que da a la gente común la posibilidad de participar de forma muy directa en la elección de los candidatos, y nosotros sabemos por nuestro propio sistema electoral que, en última instancia, la elección del candidato es el aspecto crítico de cualquier elección.
Imagini pentru stalin votandoEn las elecciones de las que fuí testigo vi a candidatos ser “pasados por el tamiz” de una manera que sería muy beneficiosa si fuese aplicada en nuestro país. Sus contribuciones y participación en las actividades sociales, su interés por los asuntos públicos, su historial de servicios prestados desinteresadamente, sus estudios, educación y grado de utilización en términos de progreso personal y de beneficio para la sociedad, todo pasaba por el tamiz. Un individuo con mala conducta personal y moral que se presentase como candidato era rápidamente confrontado en plena asamblea por los vecinos y colegas de trabajo que lo conocían bien. En ciertos aspectos se asemejaba a nuestra “Reunión de Ciudad”(3) de Nueva Inglaterra, aplicada a una colosal escala nacional, en una votación que involucraba 170 millones de personas. Es de este proceso que proviene el fomento de la participación y el compromiso social y el interés de la gente por los asuntos públicos en todo el país. En estas elecciones, por ejemplo, alrededor de la mitad de los miembros del Congreso de los Soviets de la URSS no fueron reelegidos. Muchas figuras bien instaladas, incluyendo numerosos miembros del Partido Comunista, se sorprendieron cuando al final de las elecciones fueron rechazados, mientras que muchas otras personas, que ni siquieran eran miembros del Partido Comunista y que nunca habían pensado en cargos políticos, pero que habían prestado grandes servicios a la causa pública, con verdadera devoción por el pueblo, en su profesiones u ocupaciones, o en alguna organización de voluntarios, se convirtieron en miembros del órgano supremo del poder de la URSS, el nuevo Congreso de los Soviets de Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas. Este es un nuevo tipo de democracia y yo diría que les sirve muy también.
Cada generación tiene que estar alerta en relación con sus propias libertades. Nadie puede garantizar las libertades de las generaciones futuras. Las libertades conquistadas pueden volver a perderse. Por lo tanto, la mera organización electoral mecánica no es en sí misma una garantía para siempre de que las libertades del pueblo serán salvaguardadas, pero, en la medida en que es posible orientar cualquier estructura política para dar la mejor respuesta a las expectativas y necesidades de la gente, yo diría que la Unión Soviética ha hecho grandes pasos en esta dirección.
Pero incluso la Unión Soviética, como constantemente nos recordaban, no es una entidad aislada que vive en lo vacío, forma parte del mundo real. Europa Occidental y Asia estaban en eferverscencia con las primeras batallas de la II Guerra Mundial. Había cosas que hacer para ayudar al pueblo español en estado de sitio, aún quedaba el movimiento clandestino en los países dominados por los nazis, la organización de movimientos de frente popular contra los nazis en los países democráticos y el crecimiento de las fuerzas antijaponesas en China.
Mi interés principal eran obviamente los EE.UU.. Pero los EE.UU. tampoco viven como una entidad aislada, en el vacío, y el futuro de nuestro país se decidía en gran parte en Europa y en Asia. Como miles de otros estadounidenses decidí dar ayuda allá dónde pudiese ser útil. Tuve suerte de poder escoger casi libremente.
 Notas:
(1) Darcy, Sam Adams, nombre real Samuel Dardeck, (1905-2005), dirigente del Partido Comunista de los EE.UU., nació en Ucrania, de donde fue llevado por sus padres a los EE.UU., cuando apenas tenía tres años de edad. En 1920 se une a la Liga de la Juventud Trabajadora y, antes de ingresar en la Universidad de Nueva York, trabaja en el “Daily Worker“, el órgano central del Partido. Secretario Nacional de la Unión de la Liga de la Juventud Trabajadora Comunista (1925-1927), es designado, en 1927, representante de los EE.UU. en el Comité Ejecutivo de la Internacional de la Juventud Comunista en Moscú. Volviendo al país en 1928, fue editor del “Daily Worker” y director de la “Workers School” de Nueva York. En la primera mitad de los 30 dirige el Partido en el Estado de California. En 1935 vuelve de nuevo a Moscú como representante del CPUSA en la Internacional Comunista. A partir de 1938, como representante del Comité Central, desempeña tareas de dirección en varias regiones de EE.UU., sin embargo, debido a su oposición activa al entonces Secretario General, Earl Browder, es expulsado del Partido en 1944, siguiendo como activista político hasta el final de su vida (8 de noviembre de 2005). Con varios libros publicados sobre temas políticos, sociales y económicos, sus “Memorias” permanecen en un manuscrito en la Biblioteca Tamiment, en Nueva York. (N. Ed.)
(2) Se trata de las elecciones para el VIII Congreso Extraordinario de los Soviets de la URSS, que tuvo lugar en Moscú entre el 25 de noviembre y el 5 de diciembre de 1936 y aprobó por unanimidad el Proyecto de Constitución de la URSS. En los trabajos participaron 2016 delegados (419 mujeres) con voto deliberativo, de los cuales el 42% eran trabajadores, el 40% campesinos y el 18% empleados; los miembros del Partido Comunista representaban el 72%, siendo el 28% de los delegados sin partido. Estuvieron presentes delegados de 63 nacionalidades. (N. Ed.)
(3) En el original: New England Town Meeting. La “Reunión de Ciudad” es una forma de gobierno local en algunos Estados de los EE.UU. Surgió en la región de Nueva Inglaterra, incluso en los tiempos coloniales, siendo adoptada en el siglo XIX en otras regiones del país. (N. Ed.)

martes, 27 de noviembre de 2018

Más de seis millones de rumanos espíados por los Servicios de Inteligencia de la Rumania capitalista en los últimos diez años

Más de seis millones de rumanos han sido espiados entre 2005 y 2016 por los Servicios Rumanos de Inteligencia (SRI), la policía política de la Rumania capitalista, según declaró el presidente de la Comisión Parlamentaria de las Actividades del SRI, Claudiu Manda.

Imagini pentru sri romania
El diputado citó las cifras del informe de la Comisión, que demostró que bajo el régimen capitalista las escuchas ilegales de ciudadano y la vigilancia de la vida personal de muchos de ellos está al orden del día. 

Por supuesto, los medios de comunicación han hecho un eco mínimo de la noticia, pues prefieren seguir cacareando que los que espiaban eran los comunistas, la Securitatea rumana, aunque las cifras y los medios de entonces sean una nimiedad en comparación con la situación actual (sobre todo si tenemos en cuenta, además del espionaje de los servicios de inteligencia rumanos, los de las redes sociales u otros métodos de control de los gobiernos y sus agencias). 

El diario británico The Guardian y el estadounidense The Washington Post informaron hace unos años de que la NSA tomaba registros diarios de llamadas telefónicas de millones de usuarios de la operadora de telefonía Verizon, en virtud de una orden judicial secreta. 

Imagini pentru el capitalismo gran hermanoThe Guardian explicaba que había tenido acceso a una copia de esa disposición judicial, emitida en abril, y en la que se exigía a la compañía telefónica que facilitase a la NSA, "de manera continua" y "a diario", información de todas las llamadas de teléfono, tanto internas como entre EE UU y otros países. 

El documento mostraba que bajo la Administración de Barack Obama se habían efectuado registros de comunicaciones de millones de ciudadanos estadounidenses de manera indiscriminada y sin tener en cuenta si los autores de las llamadas han cometido algún delito.

No obstante, Snowden ya describió que "Facebook es una compañía de vigilancia rebautizada como red social" , algo que recientemente ha saltado a la luz con el escándalo de Cambridge Analytica, que había recolectado datos de 50 millones de usuarios de la famosa plataforma del "me gusta".

Sin embargo, para los medios de propaganda del capitalismo nada de todo esto importa: los espías eran los comunistas y el tirano, Ceausescu.

viernes, 23 de noviembre de 2018

Monedas de la República Popular Rumana

La República Popular Rumana fue proclamada el 30 de diciembre de 1947, tras la abdicación del rey Mihai I, que había permanecido ocupando el trono desde la liberación de Rumanía por el Ejército Rojo, en agosto de 1944, aunque había sido un colaborador activo, a través de su primer ministro, el Mariscal Antonescu, con la Alemania nazi.

Tras la proclamación de la R.P.R., que duraría hasta el 21 de agosto de 1965, todo empieza a transformarse en el país, y en cada decisión se hace evidente que la clase dominante, la burguesía, había sido derrocada y que la dirección y los objetivos los empezaba a marcar la clase antes pisoteada y ahora liberada, la trabajadora.

Cambios sociales, artísticos, administrativos y económicos son muestra de las transformaciones que van produciéndose en la vida general de los rumanos, en el primer intento de, como diría Ana Pauker, "alcanzar la dictadura del proletariado a través de la democracia popular".

Como es normal, también cambió el sistema monetario y, por lo tanto, la acuñación de monedas que, en su simbología, empiezan a incorporar la identidad del nuevo estado, de sus bases y sus protagonistas.

Así, el trabajo y el obrero, la industrialización o el tractor, el sol o la estrella roja empiezan a aparecer en la cara y en la cruz de los nuevos leu o ban emitidos por la Fábrica de Moneda de Rumania (su moneda oficial desde 1867, subdividida en bani, es el leu).

A continuación compartimos una imagen de las monedas acuñadas por el gobierno rumano en los años de la República Popular Rumana:





Fuente de las imágenes: Colcnet.com

lunes, 19 de noviembre de 2018

Las democracias populares pueden cumplir las grandes tareas de la dictadura del proletariado, Ana Pauker

Ana Pauker, Secretaria del Comité Central del Partido de los Trabajadores Rumanos (nombre
 adoptado por el Partido Comunista de Rumania desde 1948 hasta 1965) y Ministro de Asuntos Exteriores, realiza un discurso frente a la Gran Asamblea Nacional el martes 28 de diciembre de 1948 con motivo de la ratificación del Tratado de Amistad, Colaboración y Asistencia Mutua entre la República Popular Rumana y la República Checoslovaca.

Imagini pentru ana pauker marea adunareaLa líder comunista rumana trata en su exposición un tema muy debatido entre los teóricos marxistas tras la Segunda Guerra Mundial, el de como definir el proceso que llevó a los paises del este de Europa desde la liberación nacional hasta la construcción del socialismo, lo que se vino a denominar "Democracia Popular". Pauker habla de las diferencias entre la Revolución Soviética y la construcción del Socialismo en la URSS y la situación en paises como Rumania o Checoslovaquia, con la que se había firmado un tratado de Amistad, Colaboración y Asistencia Mutua recientemente.

Igualmente, habla del Plan Marshall y de las intenciones del imperialismo de organizar una agresión hacia los países socialistas, ante el rechazo general de los pueblos y los trabajadores de todo el mundo, además del de la Unión Soviética y las democracias populares, defensores firmes de la paz.

La traducción actual la hemos realizado a partir de la edición del discurso de Ana Pauker publicada por la Editorial del Partido de los Trabajados Rumanos (Partidul Muncitores Roman), nombre adoptado durante desde 1948 hasta 1965 por el Partido Comunista de Rumania.



***

LAS DEMOCRACIAS POPULARES PUEDEN CUMPLIR LAS TAREAS DE LA DICTADURA DEL PROLETARIADO 

Camaradas y amigos diputados y diputadas,

Imagini pentru ana paukerPido permiso para que en nombre de la Gran Asamblea Nacional y del Gobierno enviemos un saludo a nuestro amigo, el Pueblo, al Presidente de la República, al Gobierno y al Parlamento checoslovacos, que han ratificado reciéntemente el acuerdo un Tratado de Amistad con nuestro país.

El 21 de julio de 1948 en Bucarest fue firmado el Tratado de Amistad, Colaboración y Asistencia mutua entre la República Popular Rumana y la República Checoslovaca.

La amistad entre los Pueblos de nuestras repúblicas está construída gracias a los regímenes políticos que existen en nuestros países, a nuestro desarrollo y  al camino común hacia el Socialismo.

El primer estado socialista del mundo, que ha construído el Socialismo, surgió hace 31 años a través de una Revolución victoriosa y llena de esperanzas para los pueblos de Rusia.

Los latifundistas y la burguesía fueron echados del poder. El Poder Soviético, el poder socialista, conquistó los soviets de obreros y campesinos. Sin embargo, en la Unión Soviética continuó existiendo la clase explotadora, teniendo necesidad los pueblos soviéticos de un poder bien organizado, con objetivos claros, constituído por una ideología avanzada, por la ideología marxista-leninista. Este poder es la dictadura del proletariado.

En nuestros países, las democracias populares, los latifundistas y burgueses ya no están en el Poder, han sido derrocados.

En Rumanía se ha cumplido un año, el 6 de noviembre, desde que los últimos representantes de la burguesía fueron echados del Gobierno, y esta semana, además, celebramos con gran alegría, el primer aniversario de el pilar que sostenía a terrateniente, burgueses y reaccionarios -el pilar podrido de la monarquía- fue derribado.

No obstante, existe una diferencia entre el modo en el cual fue derribado el poder de los latifundistas y la burguesía en la Unión Soviética y la forma en la que se ha producido en los nuestros, las democracias populares. En la Unión Soviética el poder de los latifundistas y de la burguesía cayó por la gran cantidad de sangre derramada por el pueblo; en nuestro caso no ha existido revolución violenta.

Esta diferencia se debe al hecho de que la Gran Revolución Socialista de Octubre fue hecha con enormes sacrificios del proletariado ruso en aliado con el campesinado, mientras que la instauración de los regímenes de democracia popular en nuestros países fue gracias a la existencia misma de la Unión Soviética, gran potencia hoy.

Por la liberación de nuestros países por el glorioso Ejército Rojo, el proletariado de las actuales democracias populares, aliado con el campesinado trabajador, recibió una enorme y fraternal ayuda del Poder Soviético, que hizo posible la proclamación de las democracias populares sin revolución violenta. Es decir, el modo por el que se instauraron las democracias populares se debe a la Gran Revolución Socialista de Octubre, a la revolución de la que nació el poder formidable de la Unión Soviética, por lo que nuestro reconocimiento hacia ella ha de ser permanente.

Camaradas y amigos diputados y diputadas, la amistad con Checoslovaquia, amistad que hemos consolidado con este Tratado, será duradera, puesto que tanto la República Checoslovaca como la nuestra avanzan por el camino hacia el Socialismo ¿Podemos acaso construir el Socialismo sin que los trabajadores dispongan de un Poder bien organizado, un Poder luminoso, que sepa hacia dónde ir  y dónde quiere llegar? No. Esto no es posible.

Es justo y claro: la clase explotadora no está ya en el poder en nuestros países, pero existe entre nosotros todavía. Si avanzamos hacia adelante la lucha de clases no se debilitará y se hará más intensa, porque los explotadores del interior y las sabandijas del exterior recorren y lo seguirán haciendo, a los más perturbados medios para reconquistar sus odiosos privilegios aprovechándose del trabajo, el sufrimiento y la sangre de los que trabajan.

Los reaccionarios de nuestro país, dirigidos por sus patronos del exterior, así como se ha demostrado en los procesos que se han llevado a cabo, intentan de muchas maneras impedir nuestro camino hacia el Socialismo.

La lucha para la destrucción total de las clases sociales, la lucha para impedir a la reacción su sabotaje, que nos ponga piedras en el camino, la lucha para evitar que los explotadores lo sigan haciendo, pide a los trabajadores que tengan un poder único en sus manos, un poder bien organizado, guíado por la ideología más avanzada, el marxismo-leninismo, un poder que apunte hacia un objetivo claro, el que nos muestran las enseñanzas de Lenin y Stalin; un poder que se muestre ante sus ojos y se guíe según la sabiduría y experiencia del Partido Bolchevique y de su genial líder Stalin.

Un poder que, de este modo, asegure nuestro camino hacia el Socialismo, un poder que nos garantice la construcción del Socialismo, solo puede ser el de una Dictadura del Proletariado, forma de alianza del proletariado con el campesinado trabajador bajo la dirección de los primeros.

Nosotros hemos llevado a cabo la construcción de los cimientos del socialismo, pero ahora podemos hacernos algunas preguntas: ¿Cómo ha sido el comienzo, buena gente? ¿Se dan acaso todas las condiciones necesarias para poder cumplir los grandes objetivos que nos marcamos? ¿Podemos nosotros realizar las tareas que exige la dictadura del proletariado en las condiciones de una democracia popular?

La respuesta inspirada en Stalin a esta pregunta es la siguiente:

-"Sí. Las democracias populares pueden cumplir las grandes tareas de la dictadura del proletariado!"

Pero, ¿por qué puede hacerlo? ¿Por qué bajo esta forma nueva, las democracias populares, se pueden llevar a cabo los objetivos de la dictadura del proletariado?

Se puede porque existe la poderosa Unión Soviética. Nosotros podemos hacerlo porque nos liberamos con la ayuda de la URSS. Nosotros podemos cumplir sus tareas porque seguimos el camino marxista-leninista del Partido Bolchevique, porque tenemos una estrecha alianza con nuestra poderosa vecina, la Unión Soviética.

De este modo, nosotros podemos elevar el edificio del Socialismo. Es decir, tensando todo nuestro poder, en alerta frente a nuestros enemigos para no permitirles que dañen nuestro trabajo constructivo, y teniendo nuestro brazo siempre dispuesto para golpear a los que intenten perturbarlo. Solo así podremos erigir la sociedad en la que los trabajadores no serán explotados más; la sociedad en la que el producto del trabajo, de la ciencia, del talento y también de la energía de los que trabajan, se use para su bienestar, sirvan para preparar un futuro feliz para sus hijos, se utilicen para la prosperidad, el enriquecimiento y la invencibilidad de su patria.

Por el camino del Socialismo, por el camino de la alianza entre el proletariado y el campesinado trabajador bajo la dirección de los primeros, por el camino de una poderosa amistad con la Unión Soviética y con las otras democracias populares -camino por el que también va ahora el pueblo checoslovaco-, por este camino la amistad entre el pueblo checoslovaco y el pueblo rumano está garantizada para la eternidad.

El Tratado entre la República Popular Rumana y la República Checoslovaca prevé una amplia colaboración entre nuestros países.

Nuestra colaboración está garantizada tanto por el camino común por el que avanzamos como por los intereses compartidos unidos que a él se unen.

En nuestro camino encontramos y seguiremos encontrando dificultades. Es difícil el camino hacia el Socialismo, peo es un camino rico frutos, frutos que vamos a cosechar nosotros.

Encontramos dificultades dentro del país; encontramos dificultades fuera de él. Los imperialistas de Estados Unidos y de todo el mundo no cesan de ponernos impedimentos políticos y económicos.

Por ejemplo, se bloquean algunos bienes de nuestros países depuestos con injustificada confianza por nuestro gobierno en los bancos suizos.

Nuestros pueblos luchan contra los obstáculos que nos ponen en el camino, y lo hace con éxito. La prueba es que el el pueblo checoslovaco ha cumplido el plan fijado por el Partido Comunista y su gobierno, plan que lleva hacia la construcción del Socialismo.

El plan que ha detallado ayer aquí el Secretario General de nuestro partido y el Presidente del Consejo de Planificación, Gheoghiu-Dej, así como el presupuesto que va a presentar mañana el Secretario del Comité Central del Partido y Ministro de Finanzas, Vasile Luca, será puesto en práctica si ninguna duda por la clase trabajadora y el campesinado rumano. Su éxito nos llevará aún más adelante, hará que se refuercen todavía más las bases de la fundación del Socialismo en Rumania.

Pero, !Camaradas y amigos diputados! Nuestro camino hacia adelante será más fácil y más rápido cuando unamos nuestros esfuerzos, entonces cuando las democracias populares van a hacer un frente común, teniendo al frente a la Unión Soviética, para colaborar juntos.

Una colaboración así, que nos hará avanzar, que nos llevará más rápidamente hacia el Socialismo, una colaboración entre las democracias populares y la Unión Soviética, debemos ponerla en marcha, y vamos a hacerlo.

Los estados capitalistas, los países imperialistas, hablan de colaboración en el marco del Plan Marshall. Qué significa "colaboración" entre países capitalistas lo entiende hoy hasta un niño. Significa, ni más ni menos, la subordinación de los países que han entrado en dicho plan a los imperialistas de Estados Unidos; significa una colaboración entre los círculos imperialistas para empobrecer a los países incluídos en el Plan Marshall; significa una colaboración puesta en marcha contra los pueblos de los países "marshallizados".

En el régimen capitalista. en el imperialismo, no puede haber otra cosa que antagonismo, competencia, discordancia entre los diferentes estados capitalistas, entre los diferentes gobiernos, entre los diferentes círculos dominantes de los países capitalistas.

La política imperialista tiene en su base la enemistad, el odio racial, el nacionalismo. Solo los dirigentes enemigos de su propio pueblo pueden defender una política nacionalista, una política de aislamiento de una nación hacia las demás y, en definitiva, una política dañina para los intereses de su propio pueblo.

La colaboración entre los países de democracia popular, la colaboración con la Unión Soviética, es una colaboración basada en el amor y hermandad entre los pueblos. La política interna del llamado Campo Socialista y de las democracias populares, así como su política externa, es una política basada en el internacionalismo, en la amistad y el entendimiento entre los pueblos.

Una política de verdadera, de solidaria colaboración entre la Unión Soviética y los países de democracia popular, significa tener un respeto recíproco y de igualdad entre la Unión Soviética y los estados medianos y pequeños, como son las actuales democracias populares. La política de colaboración de la Unión Soviética es una política de ayuda mutua con los países medianos y pequeños.

Nuestro país conoce esta gran ayuda dada por la Unión Soviética. La Unión Soviética nos ayuda a nosotros y a otros países amigos para que desarrollemos nuestra industria, para que nos transformemos de un país agrícola atrasado en uno industrializado y avanzado, desarrollando a la vez la agricultura.

Este tipo de colaboración basada en el internacionalismo, basada en el apoyo mutuo, este tipo de política de colaboración cada vez más estrecha es la que queremos reforzar con  nuestra amiga Checoslovaquia y con el resto de democracias populares.

Este tipo de política garantiza que la colaboración pactada en nuestro Tratado con Checoslovaquia va a ser llevada a cabo en las mejores condiciones.

!Camaradas y amigos diputados y diputadas! El Tratado firmado con Checoslovaquia preve nuestra asistencia mutua. Nuestra República y la República Checoslovaca se han comprometido a que, en caso de agresión por parte de Alemania o de cualquier otro estado que se alíe a ella, bajo cualquier forma, nos defendamos mutuamente con todos los medios de los que dispongamos.

Los propietarios de los grandes Trust no pueden olvidar los montones de oro que han extraído de la sangre, de la vida de millones de hombres que murieron en la pasada guerra; no pueden olvidar los montones de oro que les produjeron las lágrimas y el dolor de las madres por los maridos e hijos caídos en el frente. Los grandes capitalistas ya sueñan con los beneficios de una nueva guerra.

El Plan Marshall "ayuda"... Ayuda a los criminales nazis de Alemania Occidental a recuperar su potencia militar. Ayuda a China, Grecia, Indonesia, a las fuerzas que se enfrentan a los pueblos en su lucha por la libertad. Ayuda en Francia, España, Italia a reforzar a armarse contra los trabajadores  y los campesinos que quieren trabajo, quieren pan, quieren libertad.

El camarada Stalin ha dicho: "Estos señores apoyan una política de agresión y de desencadenamiento de una nueva guerra... Todo esto se puede parar solamente con un fracaso vergonzante de sus sostenedores de otro conflicto mundial".

Los pueblos de todo el mundo respetan la palabra de Stalin. La respeta el pueblo chino cuyo ejército victorioso avanza por toda China.

La respeta el pueblo griego, cuyas fuerzas democráticas registran éxito tras éxito.

La respetan los trabajadores de Francia, que gritan para que lo oiga todo el mundo que los obreros franceses, los campesinos de Francia, el pueblo francés, no va a luchar jamás contra la Unión Soviética.

Estos señores van a sufrir un fracaso vergonzante, afirman también los obreros de Italia, España y de todo el mundo, afirman todos aquellos que luchan contra la clase dominante, contra los explotadores, contra los imperialistas que organizan la guerra.  Los imperialistas sostenedores de una nueva guerra van a sufrir un nuevo fracaso vergonzante, como afirma día a día el poderoso frente de países socialistas en defensa de la paz teniendo al frente a la Unión Soviética.

El miedo a la bomba atómica se difunde por las emisoras de radio, se transmite, en países como el nuestro, mediante rumores extendidos por los colmillos de individuos que parecen arañas tejiendo una tela frágil en esquinas oscuras y sucias. Pero la voz de la Paz, la voz de la Unión Soviética, la voz que llama a la lucha contra la guerra, se escucha poderosa, clara, valiente, por todo el mundo. Resuena la voz de la Unión Soviética, voz que desenmascara, que da coraje, anima la fe firme en que el poder del Pueblo,  el poder unido de los que trabajan, puede impedir, y va a impedir, a los imperialistas una nueva guerra de agresión.

A los grandes capitalistas, organizadores de la guerra, les viene constantemente a la memoria y ante los ojos las riquezas acumuladas gracias a la guerra, pero el camarada Stalin dice: "Están todavía demasiado vivos en la memoria de los pueblos los horrores de la reciente guerra mundial y son demasiado grandes las fuerzas sociales que están por la paz, como para que los alumnos de Churchill en el arte de la agresión las puedan vencer y consigan llevar al mundo a una nueva guerra".

Queridos camaradas diputados y diputadas. La República Popular Rumana, en alianza con la República Checoslovaca y con el resto de democracias populares y con la Unión Soviética, avanza con decisión por el camino de la construcción del Socialismo.

Precisamente para asegurar esta construcción, nosotros y el resto de democracias populares reforzamos nuestra estrecha colaboración económica, cultural y política, aliados en la lucha contra la agresión imperialista, por el camino de la paz, unidos en un frente común en el Campo Socialista a cuyo frente está la Unión Soviética; avanzamos por el camino marxista-leninista, el camino de Stalin, el del internacionalismo proletario.

Por este camino estamos seguros que el Tratado que la Gran Asamblea Nacional va a ratificar hoy, va a llevar hacia el bienestar, la prosperidad y hacia la felicidad al pueblo hermano checoslovaco, va a llevar hacia el bienestar, la prosperidad y la felicidad al pueblo rumano.

sábado, 17 de noviembre de 2018

Rumanos en la defensa de Madrid contra el fascismo

La participación de voluntarios rumanos en las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil Española fue muy importante. Más de 500 jóvenes comunistas del país balcánico respondieron, junto a otros muchos miles de antifascistas de todo el mundo, a la llamada de la Internacional para auxiliar al pueblo español de la agresión fascista perpetrada por la clase capitalista española y apoyada por los ejércitos nazis e italianos como ensayo de la cercana Segunda Guerra Mundial.

Uno de estos héroes fue Valter Roman, que sería el el comandante del batallón de artilleria  
rumano de la XI Brigada Internacional, y que contaría sus recuerdos sobre España en su libro "Sub cerul Spaniei: Cavalerii sperantei" (Bajo el cielo de España: Caballeros de la esperanza), traducido por Un Vallekano en Rumania y publicado por El Cierzo Rojo como "Bajo el Cielo de España. Memorias de un brigadista internacional rumano".

En el capítulo V se cuenta, desde la perspectiva de Valter Roman y de los comunistas rumanos pertenecientes a las Brigadas Internacionales, la mítica resistencia de los madrileños ante la embestida de las criminales hordas franquistas, que fueron incapaces de tomar Madrid hasta la rendición final del ejército republicano, frenados por el valor y el antifascismo de los milicianos y los trabajadores de la capital (junto a los voluntarios internacionales  de cientos de naciones), al grito de "No pasarán".


Aquellos comunistas rumanos hicieron el siguiente llamamiento a sus compatriotas en plena Batalla de Madrid advirtiendo de la amenaza fascista sobre todos los pueblos de Europa son los protagonistas de este libro:


“…En los campos de batalla de España no se decide sólo el destino del pueblo español: el ejército republicano ha emprendido una lucha a vida o muerte por la paz en todo el mundo, por la libertad y la independencia de todos los pueblos. Los voluntarios rumanos encuadrados en las filas del ejército popular español, en las filas de las Brigadas Internacionales, luchan por la libertad, la paz y la independencia de nuestro pueblo, amenazado por la Alemania hitleriana y la Hungría de Horthy…”


Cuando se cumple un nuevo centenario de la heroica resistencia de los trabajadores madrileños frente a la ofensiva fascista dirigida por Hitler y Mussolini y su marioneta Franco, queremos recordar aquí cómo un grupo de comunistas rumanos lo vivieron y lo contaron al mundo:


CAPÍTULO V: NO PASARÁN (PRIMERA PARTE)


LA PRIMERA OFENSIVA CONTRA MADRID

La historia de la participación de las Brigadas Internacionales –en cuyas filas lucharon también, como he señalado, cientos de voluntarios rumanos- en la guerra de España está ligada, en primer lugar, a la batalla de Madrid.

Pero antes de hablar de la gran epopeya de Madrid, debo mencionar, siquiera sea de pasada, a un grupo de voluntarios antifascistas que tomaron parte en las diferentes acciones militares contra los rebeldes, antes incluso de que se constituyeran las Brigadas Internacionales. Desde los primeros días de lucha, en Irún, en la Sierra de Mallorca, en Aragón, decenas, cientos de hombres del trabajo, de demócratas de distintas nacionalidades, lucharon codo con codo junto a sus hermanos españoles. Había entre ellos trabajadores manuales e intelectuales: peones, mineros, artesanos, profesionales liberales, profesores, todos vestidos con el habitual mono[1] –el uniforme de trabajo y de lucha-, que escribieron juntos, con sangre, las primeras páginas de la historia y el heroísmo de los voluntarios internacionales en España.

En Irún también lucharon algunos rumanos que se encontraban en Francia en el momento de la rebelión fascista y que fueron de los primeros en pasar a España. Entre ellos figuraba el Dr. Andrei Tilea, a cuya participación en la lucha en el norte de España y heroica muerte en el frente de Asturias me referiré más adelante.

La batalla de Irún comenzó la mañana del 25 de agosto de 1936, con el ataque desencadenado por los rebeldes a lo largo del valle del río Bidasoa, de uno y otro lado de la carretera Pamplona-Irún. La resistencia de las milicias, que defendían el terreno metro a metro, provocó, no obstante, enormes pérdidas a los rebeldes en relación con los efectivos empleados.

Las tropas del general Mola, los requetés[2], y los falangistas, del general Franco, tropezaron con dificultades tan grandes que, tras una serie de asaltos infructuosos y a un alto precio, el mando “nacionalista” se vio obligado a recurrir a todos los medios técnicos que, en abundancia, los aliados exteriores de la rebelión habían comenzado a poner a su disposición por aquellas fechas.

El día 30 de agosto llegaron al frente, en efecto, baterías de artillería pesada, carros de combate, aviones y nuevas unidades del tercio[3] y regulares[4].

A pesar de la abrumadora superioridad en hombres y armamento, los rebeldes no lograron conquistar Irún hasta el 5 de septiembre al mediodía. La noche anterior, el corresponsal de la agencia “Radio” telegrafiaba a París las siguientes líneas:

“Vengo de regreso de Irún en este preciso instante. La resistencia de los milicianos ha sido encarnizada. Los que han caído han tenido al menos la satisfacción de morir como héroes. Pero, ¿qué podían hacer esos pocos cientos de milicianos, desprovistos de armas automáticas, de cañones y, sobre todo, de munición, contra la aplastante superioridad numérica de un adversario fuertemente armado? Los milicianos han resistido, con todo y con ello, a lo largo de doce días, lo que es verdaderamente un milagro de invencible valentía.”

Apenas salidos del infierno de Irún, los pocos milicianos que, con las cartucheras vacías, se habían resignado a cruzar la frontera con Francia, solicitaron que se les permitiera volver de regreso a España para retomar la lucha por la libertad.

Después de la caída de las ciudades del norte, Irún y San Sebastián, los rebeldes españoles, con el poderoso apoyo de los fascistas alemanes e italianos, comenzaron a concebir planes mayores. Pusieron en su punto de mira la capital, Madrid. Las tropas franquistas, mandadas por el general Mola, se dirigieron a la ciudad por cuatro direcciones diferentes: la primera, desde el sur, por la línea Toledo-Getafe; la segunda, desde el oeste, por Maqueda-Navalcarnero; la tercera, con tropas dirigidas personalmente por el general Mola, desde el frente de Guadarrama; y la cuarta, desde el nordeste, a lo largo del río Jarama. El plan de Franco-Mola era “magnífico”. Afirmaban a los cuatro vientos que, además de estas cuatro columnas, contarían con una quinta que se encontraba en el interior del mismísimo Madrid y que, de hecho, conquistaría la capital de España. Compuesta de todo tipo de elementos fascistas, de esta “quinta columna”[5], que debía intervenir a las órdenes de Mola, una parte se escondía en diferentes embajadas extranjeras de Madrid.

Los fascistas fijaron también el día de su entrada en la capital: el 7 de noviembre. La ocupación de Madrid el día en que el proletariado mundial celebra la Gran Revolución Socialista de Octubre iba a constituir sin duda un doble golpe, militar y moral, asestado a las fuerzas del progreso. Por la radio, el general Mola anunció también que ese día se tomaría el café en la Puerta del Sol[6].

Bateria "Tudor Vladimirescu" del regimiento rumano de artilleria motorizada
Pero el pueblo español estaba decidido a defender a cualquier precio su capital. El Partido Comunista de España llamó a las masas a la lucha. Y todos, hombres, mujeres, jóvenes y viejos, respondieron con entusiasmo. Todo el mundo quería tener un arma. Quienes no pudieron conseguir un fusil se hicieron con una azada, con un pico. Los miembros de la dirección del partido dieron ejemplo en persona al salir los primeros a la calle a trabajar en las fortificaciones. Cada día se les unían miles de hombre y mujeres, jóvenes, viejos e incluso niños. Se levantaban barricadas, se excavaban trincheras.

Testigo de este intrépido levantamiento de las masas, no pude dejar de recordar a aquel hombre sencillo evocado por Pérez Galdós en sus Episodios Nacionales que aseguraba a los generales de Napoleón: “Mi pueblo ha declarado la guerra a Napoleón” y seguía así: “si Valdesogo de Abajo y Navalagamella, que son dos pueblos como dos lentejas comparados con la grandeza de todo el Reino, se ponen en ese pie, los demás lugares y ciudades harán lo mismo, y entonces, (…) no quedará un francés para contarlo”[7].

Madrid esperaba lleno de determinación al enemigo. Las fuerzas fascistas habían logrado penetrar en la periferia de la capital. Carabanchel, Usera y otros barrios estaban amenazados. Pero las milicias, dirigidas por comisarios políticos, mandos y dirigentes del partido que tomaban parte en la lucha con las armas en la mano, plantaron cara heroicamente al avance del enemigo. En el transcurso de la defensa de Madrid se puso de manifiesto la capacidad de combate del famoso Quinto Regimiento, cuerpo de elite creado en julio por el Partido Comunista de España y convertido, por iniciativa de Líster y Carlos Contreras, en un verdadero centro de organización de las unidades militares, una escuela de cuadros.

Los soldados del regimiento sobre quienes recayó en esos días decisivos la misión de defender Madrid estaban ya por entonces mejor armados que en los primeros meses de lucha.

Los fascistas atacaron con violencia pero no lograron atravesar la férrea línea de defensa de Madrid. El día 7 de noviembre llegó y se fue. Madrid había permanecido en manos de los republicanos. Bromeando sobre la arrogancia del comandante de las tropas franquistas, los madrileños se preguntaban entre risas: “¿Qué pasó con Mola? Hace mucho que se le enfrió el café… que pretendía tomarse en una de las cafeterías del centro de Madrid”. Aquel día, sin embargo, entraron en Madrid otras fuerzas, fuerzas amigas de la República española: las primeras unidades de las Brigadas Internacionales. Así describe Dolores Ibárruri en su libro de memorias El único camino[8] la especial emoción provocada por la entrada de los brigadistas en el Madrid amenazado por los fascistas:

“Pasan las horas y la tensión se hace insoportable. Con los puños apretados, con el oído atento y la mirada fija, allá, donde el enemigo acecha, donde el enemigo repta, donde el enemigo tantea y busca un resquicio, un punto débil para irrumpir por él, para lanzar al asalto sus mesnadas, los madrileños esperan…

Esperan… en el silencio preñado de amenaza, de peligros, de sangrientas sorpresas, comienza a oírse un rumor acompasado, rítmico, estremecedor, de firmes pisadas, que crece, que se aproxima… Se escucha ya distintamente el golpear de botas herradas sobre el pavimento de las calles.

Hay un momento de estupor, de indecisión. ¿Quién viene? ¿Quiénes son los que se acercan? ¿Quiénes son esos hombres que el 7 de noviembre de 1936 marchan por las calles de nuestro Madrid, mudos, erguidos, severos, con el fusil al hombro y la bayoneta calada haciendo temblar el suelo bajo sus pies?

Tras las entornadas ventanas, miradas febriles siguen el paso de los que avanzan, mientras las manos se crispan sobre las armas, sobre las bombas prestas a ser lanzadas. Las mujeres desesperadas dicen a los hombres: «¡Han entrado! ¿A qué esperamos?»

Se oye una orden, una voz de mando, en una lengua extraña que corta como un latigazo el aire de la calle. Las primeras estrofas de un himno cercano y entrañable acompañan el rítmico movimiento de los desconocidos. El aire se llena de sones y palabras vibrantes, solemnes, que estremecen a los madrileños.

(…)

¡Los hombres que desfilan por las calles de Madrid sitiado cantan La Internacional en francés, en italiano, en alemán, en polaco, en húngaro, en rumano…!

(…)

El pueblo madrileño se lanza a la calle al encuentro de los que ya sabe son amigos. Y hombres y mujeres en impulso incontenible y emocionado, abrazan llorando a los combatientes de las Brigadas Internacionales.”

Primer cañon rumano que participó en la defensa de Madrid
En los siguientes días salieron de Albacete otras unidades de las Brigadas Internacionales. Los primeros tres batallones –“Edgar André”, “Comuna de París” y “Dombrovski”, la futura XI Brigada- se encontraban ya en el principal escenario de lucha.

“Madrileños –se decía en un llamamiento de las Brigadas Internacionales-, hemos llegado para defender vuestra capital con el mismo ímpetu que si fuera la capital de cada uno de nosotros. Vuestro honor es el nuestro. Vuestra lucha es la nuestra”.

Ese mismo día, Madrid, con la misma emoción, conoció otro aspecto de la solidaridad internacional. En el espacio aéreo de la capital aparecieron unos aviones desconocidos que no ametrallaban ni lanzaban bombas… Era una escuadrilla de aviones soviéticos I-15 e I-16, los Chatos y las Moscas, como los bautizaron más tarde los españoles, que venía a participar en la defensa de la República.

El 9 de noviembre, la XI Brigada tomó por primera vez “contacto” con el enemigo. Fue enviada a defender una posición extremadamente peligrosa. El día antes, las tropas enemigas consiguieron cruzar por sorpresa el río Manzanares. A unos cientos de metros del río se levantaba, imponente, Madrid. Había que rechazar al enemigo más allá del Manzanares. Hacia allí se dirigió el batallón “Edgar André”, en tanto que los otros dos batallones fueron enviados a cortar el paso a los fascistas en la Ciudad Universitaria.

La noche del 9 al 10 de noviembre, el batallón “Edgar André” contraatacó en el Puente de los Franceses que, después de enconados combates, consiguió reocupar, expulsando al enemigo más allá del Manzanares.

“En estos combates vemos también a los primeros voluntarios rumanos. Defienden el Puente de los Franceses”[9], escribió Luigi Longo en el volumen “Las Brigadas Internacionales en España” del que están extraídas también sus otras apreciaciones sobre la participación en combate de las unidades rumanas. Todos y cada uno de los voluntarios dieron en esta batalla contra unas fuerzas superiores muestras de valentía, abnegación y disciplina. Los hombres se animaban unos a otros, se enardecían, y el resultado fue un entusiasmo general. Durante seis días, el batallón “Edgar André” defendió con denuedo el Puente de los Franceses. Al describir los combates que allí tuvieron lugar, Vicente Rojo, comandante de las fuerzas de defensa de Madrid, dice: “Al filo de la madrugada no cesan los ataques; una unidad del tercio, luego otra; un tabor[10] de soldados, otro, tres incluso; seis carros blindados, diez, veinte; ataques repetidos con insistencia con todo tipo de medios; todos son rechazados; algunos núcleos logran pasar, pero de inmediato aparecen los nuestros, contraatacan y obligan al agresor a regresar a la otra orilla del río”[11]. El Puente de los Franceses no pudo ser atravesado y el pueblo español inmortalizó en una canción la hazaña de los voluntarios internacionales:

Puente de los Franceses
Mamita mía

Nadie te pasa

Allí, en el Puente de los Franceses, en condiciones que merecen ser recordadas, entró en combate, por vez primera y además en primera línea, el primer grupo de voluntarios rumanos. Ya he señalado en qué consistió aproximadamente la instrucción recibida en Albacete. Tampoco se pudo respetar nuestra distribución entre las diferentes armas. Aunque, en principio, como ingeniero, debía ir a artillería, en aquella primera acción participamos todos como soldados de infantería. De haber sido así las cosas todo habría salido bien, pero éramos soldados de infantería sin armas. Una noche, cuando la difícil situación impuso la entrada en combate del batallón “Edgar André”, fuimos conducidos al sector correspondiente y ocupamos las trincheras. Teníamos de media aproximadamente un fusil por cada 2 ó 3 hombres. Y todos hervíamos en deseos de agarrar una arma y disparar a los fascistas… ¡A cuánta amargura quedó unido para muchos de nosotros ese instante de alegría en que, por fin, lográbamos disparar!: el fusil había pertenecido hasta hacía unos segundos al camarada que tenías al lado y que, ahora, yacía gravemente herido o muerto.

Los brigadistas internacionales defendieron con denuedo también otros puntos de los alrededores de la capital: la Ciudad Universitaria, la Casa de Campo. Junto a otros combatientes, los voluntarios rumanos comenzaron a distinguirse por su valentía.

El 16 de noviembre, después de la batalla del Puente de los Franceses, la XI Brigada fue enviada a defender la Ciudad Universitaria junto a las unidades dirigidas por Durruti[12], los dinamiteros asturianos y otras unidades republicanas. El batallón “Edgar André” –en cuyas filas combatían la mayoría de los voluntarios rumanos que se encontraban en aquel momento en España-, el batallón francés y el batallón “Thälmann” –que hasta entonces había formado parte de la XII Brigada- ocuparon sus posiciones.

EN LA CIUDAD UNIVERSITARIA

La situación en el frente de la Ciudad Universitaria era de continuo cambio. Por cada casa, por cada metro cuadrado de tierra tenían lugar violentísimos combates. El aire se estremecía con el fragor de las descargas de fusilería, las explosiones de las granadas, el estallido sordo de la artillería. Los fascistas querían tomarse la revancha tras la derrota del Manzanares.

Pero los republicanos españoles y los brigadistas internacionales lucharon con una tenacidad insólita: con las ropas rotas y los rostros ennegrecidos de polvo, barro y pólvora resistieron la furiosa presión del enemigo, le siguieron en cada uno de sus movimientos, rechazaron ataque tras ataque.

A veces el enemigo se encontraba a unos cientos de metros de distancia, otras a sólo unas decenas. En ocasiones, las fuerzas republicanas y las franquistas estaban incluso en el mismo edificio. En semejante situación, durante los combates de la Ciudad Universitaria, los voluntarios rumanos que participaron en la batalla de Madrid cumplieron con éxito una difícil misión.

…La noticia se había difundido con la celeridad del rayo por los laboratorios y salas de la Facultad de Medicina. Los hombres se abalanzaron a las ventanas a comprobar el rumor. Era cierto. En el edificio de enfrente, que se encontraba a unas decenas de metros de distancia, los fascistas habían penetrado en la planta baja, mientras en el piso superior había soldados de las fuerzas republicanas.

La situación de los camaradas que habían quedado en el edificio era, sin lugar a dudas, desesperada. Pero, tampoco la de los que, consternados, miraban lo que allí sucedía, a unas decenas de metros de distancia, era mejor. El enemigo había instalado en un lugar adecuado un nido de ametralladora y ya martilleaba con insistencia el edificio de enfrente.

Estaba claro que había que desalojar a los fascistas lo más rápido posible del edificio que habían ocupado. Pero, ¿cómo? Los hombres se reunieron alrededor del comandante del sector que había venido a evaluar la situación y a adoptar medidas. Comenzaron las propuestas:

-¡Asalto a la bayoneta!...
Imagine similară
-¡Nos lanzamos al ataque con granadas!...

El comandante sin embargo no las aceptó. Habrían provocado la pérdida inútil de algunos de los hombres que hubiesen tomado parte en la acción. Los fascistas los habrían aniquilado antes de poder hacer nada. “Pienso en otra cosa. Ya veréis.” Y se fue. Cruzó el edificio de la Facultad de Medicina, atravesó un patio interior, marchó por los pasillos de otros edificios y llegó a un terreno más alejado donde se encontraban los artilleros de la batería “franco-belga”.

Les dijo de qué se trataba y luego añadió:

-La salvación sólo puede venir ahora de los artilleros. Os advierto, sin embargo, de que para esto se necesitan hombres valientes, dispuestos a cualquier sacrifico.

Y les explicó su plan. Aprovechando la oscuridad de la noche, los artilleros debían llevar un cañón lo más cerca posible del edificio ocupado por los fascistas. Desde allí, tendrían que disparar de tal modo que los obuses golpearan directamente en la planta baja, ni un metro más arriba pues allí estaban los nuestros. Casi a una sola voz, los artilleros rumanos y franceses de la batería se ofrecieron a llevar a cabo esta misión. Ellos, con su viejo “Krupp 77”.

-Bien, de acuerdo. Pero no lo olvidéis: prudencia, calma y sangre fría…

El comandante se había ido… El grupo de artilleros rumanos y franceses esperó con impaciencia la caída de la noche. En plena noche, cuando la oscuridad fuese impenetrable, debíamos transportar el cañón, sin ser notados, lo más cerca posible del edificio de enfrente… Cargamos con él a fuerza de brazos. El camino, bastante corto, nos llevó sus dos buenas horas… Pero logramos llevarlo al lugar indicado sin que el enemigo sospechase de nosotros. Permanecimos inmóviles, en espera de que se desvaneciera algo la oscuridad para poder disparar. Finalmente, un murmullo apresurado: ¡Es el momento! ¡Atención! Y ordené: ¡Fuego!

Un potente cañonazo sacudió el aire. El edificio tembló de arriba abajo, golpeado de lleno. En el lugar de una ventana de la planta baja se abrió un boquete negro envuelto en humo y polvo. El cañón disparó aún varias veces con precisión, rasante, contra la planta baja, abriendo nuevas brechas.

En ese momento, los del piso superior, que habían estado esperando con impaciencia la acción (la línea telefónica no se había interrumpido y los hombres estaban sobre aviso) se lanzaron escaleras abajo, atacaron a los ocupantes y liberaron el edificio. El valor y la sangre fría reportaron un nuevo éxito a los combatientes antifascistas.

***

…Pero el enemigo presionaba por todas partes. La necesidad de apoyo de la República, de contrarrestar la política intervencionista del fascismo alemán e italiano crecía… El mando de las Brigadas Internacionales decidió que representantes de todas las naciones presentes en los frentes republicanos se dirigieran a los gobiernos y pueblos de sus respectivos países para hacer un llamamiento a la solidaridad con la República española.

Los camaradas Luigi Longo y André Marty nos ofrecieron también a nosotros, los rumanos, la posibilidad de dirigirnos por radio a nuestro pueblo en nombre de los voluntarios rumanos. Un día de noviembre de 1936, la radio U.T. Madrid transmitió en lengua rumana nuestro llamamiento:

“…En los campos de batalla de España no se decide sólo el destino del pueblo español: el ejército republicano ha emprendido una lucha a vida o muerte por la paz en todo el mundo, por la libertad y la independencia de todos los pueblos. Los voluntarios rumanos encuadrados en las filas del ejército popular español, en las filas de las Brigadas Internacionales, luchan por la libertad, la paz y la independencia de nuestro pueblo, amenazado por la Alemania hitleriana y la Hungría de Horthy…

¡Camaradas y conciudadanos!

Os llamamos a intensificar la campaña en defensa de España. Luchad para que al pueblo español se le conceda una ayuda legal, enviad vuestros escritos al gobierno y a las organizaciones sociales…”

…Mientras los batallones de la XI Brigada luchaban en los alrededores de Madrid, la XII Brigada, comandada por el general Lukács, entró en combate por primera vez en el Cerro de los Ángeles.

Al no poder ocupar Madrid, los fascistas trataron entonces de prolongar el frente hacia el sudoeste. Ocupaban allí una posición clave, el Cerro de los Ángeles, baluarte natural desde donde dominaban todo el llano del sur de Madrid. Ante la aproximación de las tropas republicanas, los fascistas se replegaron a toda prisa en trincheras de hormigón, tras los resguardos y parapetos levantados en los muros del baluarte y esperaban con las armas preparadas.

De repente, todas las armas abrieron fuego: fusiles, ametralladoras, cañones, morteros, granadas. Durante horas y horas, españoles y brigadistas (entre los que se encontraba también un grupo de voluntarios rumanos) resistieron bajo ese violento fuego. El alcor parecía envuelto en las llamas de un incendio colosal, lo que nos hizo –según me dijo uno de los voluntarios rumanos- cambiarle el nombre de Cerro de los Ángeles por el de Cerro Rojo. Las fuerzas antifascistas atacaron con valor y entablaron tenazmente un combate desigual. Su misión, golpear por el flanco a las fuerzas fascistas que atacaban Madrid para facilitar la tarea de las fuerzas republicanas que defendían la capital desde el interior, fue cumplida.

…Al sudoeste de Madrid, las fuerzas fascistas atacaron encarnizadamente la Casa de Campo. Intensos bombardeos precedieron el avance de los tanques y la infantería. Entre los viejos olivos, los republicanos excavaron refugios y se defendieron cuanto pudieron de la aviación enemiga… De repente, aparecieron los tanques. Enormes, amenazadores, se dirigieron hacia las líneas de los brigadistas. Pero nadie abandonó su puesto. La consigna lanzada por los comisarios políticos: “No temáis a los tanques; su efecto es, sobre todo, de orden moral” había dado sus frutos. Era verdad: las fuerzas republicanas estaban peor pertrechadas pero la técnica militar fascista se mostró en innumerables ocasiones impotente ante el valor y el ánimo de las fuerzas republicanas. Lo mismo ocurrió también allí. Aunque desprovistos de armamento antitanques, con un valor excepcional, los hombres hicieron frente a los carros con granadas de mano y bidones de gasolina, logrando poner fuera de combate algunos de ellos.

NOTAS DE LA PRIMERA PARTE

[1] Salvo indicación en otro sentido, todas las palabras en cursiva aparecen en español en el original en rumano. [Nota de los traductores]
[2] Tropas monárquicas. [Nota del Autor]
[3] Unidades militares formadas por mercenarios extranjeros que actuaban de hecho en las colonias y estaban integradas, en especial, por moros al mando de oficiales españoles ultrarreaccionarios. [N. del A.]
[4] Tropas regulares del ejército franquista. [N. del A.]
[5] La expresión “quinta columna”, que entró posteriormente en el vocabulario de todos los países –en especial, en vísperas y en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial- tiene su origen en la historia de la guerra de España [N. del A.].
[6] La Puerta del Sol es una famosa plaza del centro de Madrid. [N. del A.]
[7] En rumano en el original. [N. de los t.]
[8] En rumano en el original. [N. de los t.]
[9] Retraducción desde el rumano. [N. de los t.]
[10] Palabra marroquí. Nombre dado a las unidades marroquíes bajo mando de suboficiales y oficiales extranjeros. [N. del A.]
[11] Retraducción desde el rumano. [N. de los t.]
[12] Dirigente anarquista y hombre de gran valor personal. [N. del A.]
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...