jueves, 20 de junio de 2013

Vama Veche, o cómo el capitalismo lo destroza todo

Ahora que las temperaturas en el sur de Rumania empiezan a superar los 35 grados centígrados, todo el mundo empieza a planificar sus vacaciones. Como explicó el filósofo y sociólogo francés Bourdieu en su excelente obra  La distiinción, criterios sociales del gusto, la clase trabajadora con aspiraciones a ser clase media empieza a planificar sus gastos vacacionales, soñando con ofertas hoteleras con paquete "todo incluido", vacaciones paradisíacas en lugares lejanos para tener un simulacro de aventura o, y con el fin de que la oferta esté abierta también a los que se creen de izquierdas o crean tener gustos alternativos, también hay disponibles lugares aparentemente "diferentes" donde, al final, una multitud de turistas se amontonan con el convencimiento de que no son como los demás.
En tienda de campaña y bien apretaditos

El capitalismo fagocita todo lo que se pone a su paso, aprovechando la falta de organización y de concienciación de la clase trabajadora reconvertida en ciudadanía y sin ideología propia (habiendo asumido, absorbido como una esponja, la de la clase dominante). En Rumania, tras 1989, los lugares antaño de descanso de los trabajadores durante la época socialista se transformaron en lugares de consumo al por mayor, zanahoria tras la cual el asno sigue ciegamente la promesa del paraíso del bienestar. Uno de esos productos, a pesar de que su empaquetado esté hecho para captar el consumo de los supuestos  "alternativos", "izquierdistas" y socialdemócratas de medio pelo siempre empeñados en vender a los demás y creerse ellos mismos que el capitalismo puede ser humano o resperar la naturaleza, es Mama Veche, una localidad en las orillas del Mar Negro que empezó siendo un lugar de encuentro de estudiantes y que se convirtió en los años 90 en un paraíso de los modernos y buenrrollistas (eso si, con billetes en el bolsillo y con ganas de sentirse "libre" gastando).

La localidad de Mama Veche fue creada en 1811 por un grupo de turcos gaugasios, en cuya lengua la población se denominaba Yilanlik ("șerpăria" en rumano, "nido de serpientes" en español). Tras el cambio de territorios llevado a cabo entre el Imperio Ruso y el Otomano en 1812, pasando al primero Basarabia y a los segundo Dobroja Norte, se produjo un cambio de pobladores, trasladándose los gaugasios a Basarabia mientras venían a Dobroja grupos de tártaros de la actual República Moldova.

Tras la anexión de Dobroja por Rumania en 1871, también mediante un cambio territorial con el Imperio Ruso, que se quedó con Basarabia Sur (zona de Odessa) mientras los rumanos hacían lo propio con la Dobroja hasta entonces otomana, mantuvo su denominación tártara, Ilanlac, hasta 1913.  Tras las guerras balcánicas y la anexión del Cuadrilátero búlgaro (Dobroja Sur) por Rumania, la frontera fue trasladada más hacia el sur, e Ilanlac fue renombrado Vama Veche (Antigua frontera).

Siendo zona fronteriza no fue considerada hasta 1990 lugar turístico, por lo que entonces, al contrario que en la mayoría de las poblaciones de la costa del Mar Negro, no se había construido ningún hotel ni pensión, ni infraestructura de ese producto del capitalismo que es el turismo, pues, como escribió Paul Theraux en contraposicíon con el viajero, "el turista nunca sabe donde ha estado", para lo que necesita cosas que le hagan olvidar, y no lugares que le den pie a pensar.

No, no es un centro comecial, es Vama Veche.
Sin embargo, algunos estudiantes, buscando un sitio más tranquilo,  tomaron la costumbre de acampar en sus playas y dormir en las casas de los vecinos en un paisaje y un entorno ajeno a los gustos de la mayoría y sin necesidad de gastos. Así se fue creando una especie de vacaciones alternativas que, tras el golpe de estado de diciembre del 89, sufriría, como el resto del litoral, cambios radicales que cambiarían totalmente su esencia. En aquel momento, como suele pasar en cualquier dictadura del capital, la mayoría de las playas se convierten en una explotación económica para el consumo de las masas que comparten gustos y sueños con sus explotadores, y, ejecutando la limitada libertad de elegir que otorga el sistema, unos marchan a los grandes hoteles y lugares de ocio modelo "estación de veraneo" y otros eligen la opción de Vama Veche.

Así que, después de la reinstauración del capitalismo, en los años 90, el hecho de que la playa de Vama Veche fuera todavía salvaje, además de que se había dado a conocer como lugar de vacaciones de estudiantes, hizo que los promotores turísticos, ávidos de sacar el máximo beneficio económico posible de la explotación de las playas, empezaran a promocionar el lugar como destino de los que deseaban consumir y cumplir con los deberes turísticos de todo ciudadano de clase media que se precie pero manteniendo una apariencia alternativa y aparentemente ajena al turismo de masas. Lo único que importa es que gasten.

En consecuencia, Vama Veche, antaño poblado de pescadores, sufrió un brutal cambio a través de la construccion de espacios comerciales, hoteles, y de la publicitación del lugar como un lugar para hippies y alternativos varios. Aquí se empezó a celebrar, por ejemplo, el festival de rock llamado Stufstock, a imitación de otros lugares de Occidente, que atrae todos los años a miles de personas dispuestas a gastar como manda el canon capitalista aunque sigan creyéndose diferentes y, de paso, dejar las playas llenas de los desechos propios de la mentalidad consumista.

La perdida de aquel carácter encantador que tenia Vama Veche a principios de los noventa , antes de que los hombres de negocios capitalistas hincaran sus garras sobre la localidad y la infestaran de bares, hoteles, sombrillas y, por supuesto, las iglesias que aprovechando el tirón la ortodoxia construye para sancionar el negocio, ha provocado que se haya, por ejemplo, creado una asociación que intenta parar el desastre, !Salvad Mama Veche!, que hasta ahora ha tenido bastante poco éxito.

El capitalismo hinca sus garras avarientas en todo lo que se pone a su paso. Vama Veche es hoy simplemente un producto turístico para ilusos y autómatas que asumen y repiten como papagayos los condicionamientos impuestos por la ideología capitalista, aunque, y para eso el envoltorio del producto sigue siendo especial, algunos sigan creyéndose el cuento de que es el destino ideal para "alternativos", "buenrrollistas" y "modernos", "cool", etc..., pues en eso se basa la única libertad posible en los regímenes capitalistas: la de poder hacer lo que dios -el sistema- manda de forma aparentemente diferente (como también sucede con las elecciones y el voto, en las que puedes votar a la misma ideología pero con la libertad de elegir entre diferentes cosmetizadas etiquetas).
No faltan las sombrillas, las butacas y los cocteles de importación.

Afortunadamente, aunque el litoral rumano es muy pequeño, gran parte de él esta formado por el delta del Danubio, lugar donde no pueden llegar los coches ni los autobuses, lo que impide de momento que los "turistas" lleguen hasta allí en masa a destrozarlo.

Aquí, en las pocas localidades que existen, en especial Sf. Gheorghe y Sulina, uno tiene que esperar tras llegar en el barco por el Danubio que llegue una carroza a recogerlos, porque no existen taxis, y aunque cada vez llegan mas visitantes (la mayoría, lamentablemente, a practicar eso que llaman "divertirse", que consiste en hacer ruido, ensuciar, y destrozar el entorno), todavía se pueden considerar lugares paradisíacos que, desde aquí, recomiendo a los que busquen la belleza, la tranquilidad, y la naturaleza, en vez de la fiesta, el consumo y la libertad de hacer lo que a uno le de la gana (esa versión mutilada, y asumida por los súbditos del capitalismo, de la libertad para construir un mundo mejor entre todos y sin privilegios).

Sin embargo, y a no ser que cambiemos el sistema y acabemos con la barbarie capitalista, tristemente en unos años ni los lugares más recónditos de las orillas del Mar Negro evitarán salvarse del desastre.

11 comentarios:

SADE dijo...

Muy cierto lo que comentas, camarada Forneo.

En realidad, la diferencia entre viajero y turista ha desaparecido gracias a la masiva transformación del patrimonio cultural material y del medio natural en vulgares objeto de consumo. Es ese tipo de consumo, inseparable de la engañifa de la "diversión en el tiempo libre" -moverse para no sentir y no pensar-, lo que da forma al turista.

El capitalismo no deja nada libre de su hediondo aliento con aroma a Channel: los hay, simples, que creen que cuando el capitalismo "salva" un espacio natural lo hace por respeto al medio, cuando en realidad lo que hace es ampliar una oferta de consumo, en este caso para turistas con "sensibilidad ecologista" y más pasta en el bolsillo, claro. Y también los hay, tontos del culo, en este caso, que eligen, cuando pueden, lo peor de la gama de diversas mierdas que ofrece el capital por ese prurito jipirevoltoso de no ser como los "ricos" de la categoría anterior.

Las ficciones de un tiempo libre y un tiempo esclavo, de la diversión-vacación y el trabajo, son creaciones del capitalismo avanzado para mantener en estado de permanente adocenamiento rebañego a las masas occidentales.

Es el embeleco de la "libertad" pregonada a los cuatro vientos por el capital, que culmina, a través del movimiento perpetuo (discotecas, deportes, jobis, animadores, viajes, horarios extendidos de trabajo, etc.), por el no-pensar y no-sentir en que sestean los rebaños de occidentales.

Tarea revolucionaria, y de las primeras, habrá de ser prohibir la "diversión", acabar con esa especie de media sonrisa imbecilizada, como congelada, que se pinta en las masas de asalariados con suficiente poder adquisitivo para llegar a un destino turístico.



Anónimo dijo...

"ese producto del capitalismo que es el turismo".

Vaya, parece que en la URSS no había turismo.

Parte del artículo me gusta, otra parte me parece elitista, ultraidealista y ultrapuritano.

iosubisarionea1960

Jose Luis Forneo dijo...

Anonimo: en la URSS habia turismo, pero era bastante diferente al turismo capitalista. Entonces no era un producto de consumo como ahora, aunque el progresivo abandono del socialismo y el acercamiento al capitalismo hizo que tambien se relajaran las diferencias entre los dos tipos de turismo.

Cuando conviertes cualquier cosa en objeto de consumo, esta degenera y arrastra con ella todo lo que encuentra a su paso: la inteligencia, la capacidad critica, el medio natural, el patrimonio cultural, etc...

Una cosa es ir a descansar a la playa despues de un año de trabajo, y otra muy diferente ir a seguir repitiendo los habitos de consumo de la ciudad en el lugar de vacaciones. Eso es turismo capitalista, de forma que cuando uno va a la estación turistica busca la misma destruccion que tiene en las ciudades de donde viene, donde la especulacion es lo que manda y desde la libertad a la ecologia se convierten en objetos de compra y venta.
Supongo que a ti te parece elitista porque tambien crees que la libertad es consumir lo que uno quiera, y asumir los esquemas impuestos por la ideologia como propios, aunque la mala conciencia a algunos les haga imaginar que son alternativos, en vez de ser consumistas por obligacion como los demas.
Saludos

Iosu Bisarionea 1960 dijo...

Me reitero, el artículo me resulta desacertado y precipitado, todo se critica y mezcla sin ningun matiz, incluso se puede deducir de su lectura que el turismo masivo es perverso per se,(de ahí my crítica al elitismo sutil del art.).

También demoniza el "consumo" genéricamente, aunque uno se coma un helado, consuma paisaje o playa o se atreva a ir a cenar a un restaurante o a bailar a una disco.(En el Rostok o Matesta de 1980s)

Así no son las cosas coño, con análisis tan cenizos y categóricos los comunistas vamos a parecer unos aguafiestas amargados.

En la URSS O RDA había turismo masivo, (también exótico, se iban hasta Kazajastan, Cuba o Sochi),además de buenos restaurantes y hoteles y eso era señal inequívoca de bienestar general y desarrollo.

Que en Occidente hay miseria junto a opulencia, hiperconsumo, degradación urbanística y natural en costa y montaña, superyes, pero eso no justifica de ninguna manera que se pueda demonizar el turismo, el consumo, la diversión y el asueto en general.

iosubisarionea1960

Jose Luis Forneo dijo...

El turismo masivo es perverso per se. No es una deducción, es una realidad. El turismo es producto del capitalismo, otra cosa es viajar, que es muy diferente. Teneis que leer un poquito mas para captar la diferencia, que no es cuestion de matices, sino muy clara.

En la URSS desafortunadamente habia turismo, porque en los años 70 la URSS y los paises socialistas ya estaban camino del capitalismo. A ver si os creeis que la caida de la URSS fue algo casual, y no causal. La causa es evidente: el abandono de los principios socialistas para, al final, adoptar la ideologia capitalista poco a poco: cada vez mas consumo individual, cada vez mas pensar en uno mismo y sus intereses, cada vez fomentar mas el progreso segun beneficios, y no segun calidad humana.

El turismo es un producto de consumo, y asi se vende y compra. Y la ideologia consumista capitalista es la de usar y tirar, y asi le ha ido a Vama Veche y a todo lo que toca el rey Midas neoliberal.

Saludos

Iosu Bisarionea 1960 dijo...

1.- Me dejas sin palabras, alucino en colorines.

2.- Pero dejémonos de abstracciones y vayamos al grano:

¿Cómo concretarías, cómo deberían ser, según tu criterio, las vacaciones, (por ejemplo), de 200 millones de soviéticos?.

Iosubisarionea1960

Jose Luis Forneo dijo...

Iosu. Supongo que tienes demasiado asumida la ideologia capitalista, y que no te entra en la cabeza que unas vacaciones no sean lo que sale en la tele: chiringuitos, clubs, masificacion, y lujos o simulacros. Pero las vacaciones tambien pueden significar descansar, relajarse, leer, escuchar musica clasica, pasear, y eso sin gastar un duro o sin necesidad de complejos turisticos o convertirse en rebaño. Para ser comunista lo primero que hay que hacer es luchar contra el capitalista que uno lleva dentro. Una lucha dificil, ciertamente, pero cuando se asume ya de partida que no hay por qué luchar, entonces no me extraña que compartas la idea del turismo vendido por los medios de propaganda. Asi que, !animo!. A comprar y a destruir el medio, como dios, o la tele, mandan!

Saludos

Anónimo dijo...

La definición "masivo" ("perteneciente o relativo a las masas humanas, o hecho por ellas.", RAE), no significa necesariamente masificado, carece del sesgo peyorativo que tú tan caprichosa, (y elitistamente), le das: Osea que puede existir perfectamente un turismo masivo de calidad y respetuoso con el medio.

Como trabajo, salud, vivienda o educación masiva/universal, tan deliciosamente democráticos y característicos del socialismo.

Otras suposiciones tuyas sobre mis planteamientos, (capitalistas, lujos, simulacros, veo mucho la tele, trago propaganda), son eso, meras e infundadas suposiciones.

También deduzco de tus palabras que ir a un hotel en Sebastopol, escuchar música no clásica o gastarse un duro/rublo en una cena al aire libre también eran presagios capitalistas y decadentes de la URSS.

Copio todo este foro con varias de tus frases, pues me parecen auténticas perlas cultivadas.

Iosubisarionea1960

Jose Luis Forneo dijo...

El turismo consumista siempre es perjudicial para el medio. No hace falta gastarse una pasta comiendo al aire libre para ser socialista. Yo diria, mas bien, todo lo contrario. De hecho, como deberias saber, el dinero deberia de haberse erradicado en una sociedad comunista, y el socialismo debía dirigirse hacia ese fin ¿no has leido a Marx? El hecho de que las circunstancias lo hicieran muy dificil de lograr no exime de que el consumo capitalista o pseudocapitalista en el que uno paga junto a miles con el principal fin de pasarlo bien, sin tener en cuenta otros factores como el medio (u otros) es bastante criticable. De todos modos, preferir leer, escuchar musica original y no de bote, estudiar, pensar y disfrutar del paisaje no son elitistas, son cosas que el hombre socialista, educado, con acceso a la cultura, que puede pensar, y que es consciente de su responsabilidad y que se haya liberado de la ideologia burguesa, no antepondra su gustillo personal al bienestar colectivo en ningun caso. Asi que, venga, vete a destrozar playas y escuchar musica en lata (y no me refiero a que sea en disco, grabada, sino hecha como churros, de forma masiva, sin creatividad, algo que,por cierto, a pesar de los revisionistas, no era posible en el realismo socialista tan criticado por supuestamente aplastar la individualidad del artista, jajaja).

Iosu Bisarionea 1960 dijo...

Me gustaría saber en base a cuales de mis palabras, (literales y vertidas en este foro), deduces lo siguiente:

- Que yo deseo destrozar playas.
- Que me gusta la "música en lata".
- Que me gusta "gastarme una pasta" en cenas al aire libre.

Si no lo consigues mejor eliminas la opción de comentar pues parece que te bastas y te sobras para hablar por los demás.

Sobre la "erradicación del dinero en una sociedad comunista", opino que es una soberana tontería, lo dijese Marx o los hermanos Marx.

Afortunadamente tengo criterio propio y no asumo religiosamente lo que diga tal o cual pensador, por muy válido que me parezca el cuerpo de su obra.

Como lo valiente no quita lo cortés felicidades por otros muchos artículos y contenidos de este tu blog.

Jose Luis Forneo dijo...

Hombre, yo no digo que el dinero ha de ser erradicado porque lo demostrara Marx a través del análisis cientifico de las relaciones de producción, que también, sino porque tenía toda la razón. Igualmente, no pienso que el turismo sea un producto consumista de ideologia burguesa porque me de la gana, sino porque se trata de un producto impulsado por la burguesia para que los trabajadores imiten y asuman su ideologia y, de paso, llenarse los bolsillos. Es un producto de la extension de la ideologia burguesa, un producto de consumo, un negocio, vamos. Por eso no importan sus consecuencias, si llena los bolsillos de los que se enriquecen con él (es decir, otra consecuencia de la extension del capitalismo y de la imposicion de su ideologia a las masas).

Otra cosa es que, como pasaba en los principios de la URSS, los trabajadores fueran a las estaciones o balnearios para descansar y relajarse, pero no para hacer ruido, contaminar las playas con lanchas, tirar basuras o comprar apartamentos o gastarse la pasta alquilandolos a costa de la multiplicacion sin medida de las inversiones de los que tenian dinero (vamos, lo que es Vama Veche hoy, por ejemplo).
En fin, gracias por las felicitaciones y por las criticas, por supuesto.
Salud

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