viernes, 22 de enero de 2016

Putin vuelve a cargar contra Lenin y los bolcheviques

El anticomunista Vladimir Putin ha vuelto a atacar a los constructores de la Union Sovietica, los bolcheviques, en unas declaraciones realizadas con motivo del aniversario del fallecimiento de Lenin. No se trata, sin embargo, de la primera vez, pues el presidente ruso ha dado muestras en multitud de ocasiones de su odio al comunismo y de que su ideologia es, sin embargo, la de la clase parasita que vive a costa del trabajo y el producto de la explotacion de la clase obrera y de los recursos de otros pueblos.

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Putin y su valedor, Boris Yeltsin
Desde el mismo proceso de aperturismo, la conocida como Glasnot o Perestroika, Putin estuvo de parte de los que se frotaban las manos con la restauracion del capitalismo salvaje en Rusia, poniendose de lado de Boris Yeltsin frente a los intentos de frenar la situacion, como fue el golpe de estado de agosto de 1991, incluso, tal como él mismo suele contar orgulloso, repartiendo armas para defender la vuelta al capitalismo (que se había iniciado muchos años antes). De hecho, Putin siempre admiro al borracho traidor Yeltsin, afirmando, cuando murio, que "gracias a él Rusia se había convertido en un país libre, abierto y pacífico en el que se respetaban los derechos humanos", y elogió su, según él, "calidez humana y valentía". No obstante, ejulio de 1998 es designado por el propio Yeltsin como Director del Servicio Federal de Seguridad (FSB), sucesor del KGB, puesto que a partir de marzo del año siguiente alterna con el de Secretario del Consejo de Seguridad Nacional; después, su valedor Yeltsin, le nombraría Primer Ministro.

Así que el hecho de que cargue contra Lenin, Stalin y el comunismo en general solo puede sorprender a los lerdos o a los fanáticos creyentes, cerrados ante las múltiples evidencias y pruebas de a qué clase social pertenece y defiende el que algunos siguen, pues será verdad que en este mundo tiene que haber de todo, considerándo como el adalid del antimperialismo mundial.

Sin ir mas lejos, ordenó a finales del año pasado, como publicó Ria Novosti, la construcción en el centro de Moscú del memorial que se denominará Muro del dolor, del escultor Geórgy Frangulián, para conmemorar, según él, "cientos de miles de víctimas de las represalias cometidas en la Unión Soviética". Ante eso, el líder de la clase capitalista rusa afirmó que:

"Es una de las páginas más difíciles y más tristes en nuestra historia, pero no es menos aleccionadora que las de victoria y triunfo. Se requiere imparcialidad y responsabilidad, porque esta página conlleva una importante lección, la lección más importante para la generación actual y para todas las futuras", ha afirmado el lider de la clase capitalista rusa.

Ahora ha vuelto a las andadas y, en relación a los actos de recuerdo al líder bolchevique Vladimir Lenin, Putin ha declarado que los bolcheviques "pusieron bajo el edificio llamado Rusia una bomba atómica que finalmente explotó", Según el presidente ruso, las acciones de Lenin tuvieron como resultado la destrucción del país, y fueron las ideas de Lenin las que "finalmente desembocaron en la caída de la Unión Soviética (URSS)" en 1991.

Es curioso como el defensor de la clase saqueadora rusa olvidé que precisamente fueron Lenin y los bolcheviques los que crearan la Unión Soviética, entidad a la que en 1991 Putin no dudó en ayudar a desmantelar con el objetivo de que él y los suyos pudieran saquear sin medida las riquezas colectivas y el producto de los trabajadores rusos.

Actos en Rusia por motivo del 92 Aniversario de la muerte de Lenin

Las declaraciones fueron hechas durante una discusión con el director del Instituto Kurchátov, Mijaíl Kovalchuk, en la reunión del Consejo Presidencial para la Ciencia y la Educación, en el contexto del comentario de un verso del poeta ruso Borís Pasternak, en que Lenin se menciona como una persona que puede "controlar el flujo de su pensamiento y, por eso, logró controlar el país", Vladímir Putin ha expresado su visión crítica hacia el líder del proletariado, declarando que

"Controlar el flujo de pensamiento es bueno, pero este pensamiento debe traer un resultado correcto, y no como hizo Vladímir Ilich. Porque como resultado su pensamiento llevó a la caída de la Unión Soviética. Hubo muchas ideas incorrectas: la creación de autonomías nacionales, etcétera. Pusieron una bomba atómica bajo el edificio llamado Rusia y esta, finalmente, explotó".

Es cierto que Putin ha afirmado en alguna ocasión también la verdad de perogrullo de que la caida de la URSS fue el mayor desastre geopolítico de la historia, y que probablemente ansie su reconstrucción, aunque ni mucho menos como el estado y modelo de los trabajadores de los pueblos del mundo en su lucha contra la explotación capitalista, como inicialmente fue, tal y como la crearon Lenin, Frunze, Stalin, Vorosilov, Molotov, etc., sino como potencia económica y militar en pugna por que su oligarquía adquiera más ventaja en el conflicto interimperialista mundial.

Afortundamente, el desarrollo del capitalismo lleva implicito en sí mismo su propia destrucción, a pesar de los altibajos, fracasos y errores en la construcción del socialismo, y Putin y los suyos (lo mismo que los Obama, Merkel, o Cameron), acabarán tarde o temprano arrasados por la los trabajadores y los pueblos en su camino hacia un mundo sin explotación ni explotadores, Camino que, como expresó con bella certeza Mao Tse Tung, es el de un indefectible avance hacia el comunismo, “Derrota, tras derrota, tras derrota, hasta la victoria final".

41 comentarios:

Albert-ChrisRenko dijo...

Putin muestra, cada vez con menos pudor, su pensamiento ultraconservador en lo social, ultraliberal en lo económico, nacionalista en el peor sentido, y su profunda antipatía hacia el sistema socialista y el país al que teóricamente sirvió.

Sí, es cierto que dijo ya hace unos cuantos años, y repetido después de vez en cuando, que la desintegración de la URSS fue la mayor tragedia geopolítica del siglo XX, pero no nos llevemos a engaño: quien así habla el el mismo que dice que quien no extrañe la Unión Soviética, no tiene corazón, pero quien la quiera de vuelta, no ve el gran avance de Rusia ha logrado desde la llegada de la "democracia"; el que implementó (e implementa) políticas económicas que ni Yeltsin se había atrevido, como la privatización de la tierra o un nuevo código laboral que favorece la flexibilidad laboral en lugar de la estabilidad; el que no eliminó la oligarquía, por mucho que se nos haya intentado vender la idea, sino que la racionalizó e institucionalizó tras librarse de varios oligarcas como Khodorkovsky, Gusinsky o Berezovsky, que habían intentado echarle un pulso al nuevo hombre fuerte del Kremlin, y creó una nueva clase de burócratas-oligarcas; el que no sólo es creyente (una opción personal que no comparto pero que es respetable) sino que dijo que la Iglesia es el socio natural del Estado...

Putin, repito, no añora la URSS ni el régimen socialista. Añora una Rusia con las fronteras de la antigua URSS y por eso critica la federalización de Rusia bajo el socialismo, ignorando que era la única forma de que Rusia dejase de ser "la cárcel de los pueblos", como se la conocía en tiempos del zar, era precisamente la federalización y reconocimiento en igualdad de condiciones de las principales nacionalidades del país dentro del principio de un Estado federal.

Para quien diga que no hay oligarcas en Rusia, sólo por citar algunos de los más significativos, tenemos a Alisher Usmanov, el hombre más rico de Rusia, propietario de Metalloinvest; Viktor Vekselberg, propietario y presidente de Renova; Vladimir Potanin, propietario de Interros; Mikhail Fridman, fundador del mayor grupo de inversión financiera e industrial ruso, Alfa Group; Vladimir Lisin, accionista mayoritario de una de las compañías de acero más grandes de Rusia, Novolipetsk; Vagit Alekperov, dirige la compañía petrolífera independiente más grande de Rusia, Lukoil; Leonid Mikhelson, accionista mayoritario de la gasística Novatek; Roman Abramovich, uno de los oligarcas de los 90 que ha sabido manetnerse lejos de la lucha por el poder que costó su fortuna a otros ex compañeros, propietario de una compañía de inversiones privada, Millhouse LLC y del club de fútbol inglés Chelsea, y uno de los mayores accionistas de Norilsk Nickel; Gennady Timchenko, fundador y propietario del grupo Volga, un grupo de inversores con intereres en la energía, el transporte y sectores de infraestructura; Suleiman Kerimov, jefe del grupo metalúrgico HLMK; Vladimir Yevtushenkov, director de AFK Sistema; Igor Sechin, presidente de la principal petrolera rusa, Rosneft; Oleg Deripaska, conocido como el "rey del aluminio" y presidente del grupo Bazovi Element; Arkady y Boris Rotenberg, accionistas mayoritarios de la empresa de construcción Stroygazmontazh, y los bancos SMP e Invescapitalbank. La mayoría de ellos con buenas relaciones con Vladimir Putin y algunos (Usmanov, Vekselberg, Abramovich) condecorados por el Presidente por sus "servicios a Rusia".

Jose Luis Forneo dijo...

Desde el punto de vista neoliberal, Putin ha superado con creces a su maestro Yeltsin, además de evidenciar cada vez más su carácter ultranacionalista (de hecho es admirado por los frentes nacionales de toda Europa), ultraortodoxo (las iglesias de los paises del este le adoran y, probablemente, acaben beatificándolo) y conservador (ya ha afirmado varias veces que su objetivo es que haya "paz social" y "paz mundial", la estabilidad necesaria para que los suyos sigan enriqueciéndose sin obstáculos internos ni externos.

Que haya comunistas que dicen que Putin lo es o que es "antimperialista" demuestra que, como denunciaba ya Mao y es cada vez más evidente, pocos miembros de los partidos comunistas leen a Marx, Lenin o a otros teóricos, y simplemente suelen decidir en lo que creen como incuestionable por lo que oyen, les dicen o les apetece. De hecho el principal peligro de Putin es que hay muchos que se dicen comunistas que le apoyan. Por lo demás, es el mismo tipo de criminal que los otros que ya conocemos y que llevan aplicando las politicas capitalistas, socialdemocratas o neoliberales, desde hace mucho tiempo (y que, como demostrara Lenin, son necesariamente imperialistas porque sus paises y su sistema esta imbricado en una cadena de relaciones interimperialistas que dependen no del capricho o el animo azaroso del presidente de turno, sino de las propias caracteristicas del sistema que surge de la fase superior del capitalismo).
Saludos Rojos

Quibian Gaytan dijo...

Que Putin es un fascista, del "tipo alemán" (Mao), eso lo sabían y los saben todos, pero lo han callado por complicidad o por ignorancia.

Albert-ChrisRenko dijo...

La adoración, inexplicable por parte de determinado tipo de "izquierda", hacia Putin, es sólo comprensible si aceptamos como punto de partida que hay mucho "izquierdoso" que no sabe verdaderamente lo que es el comunismo, y que hay mucha gente que tiene una extraordinaria capacidad para engañarse a sí misma, y creen que basta con pensar que Rusia es una especie de nueva URSS y Putin un nuevo Stalin, para que automáticamente esto se convierta en verdad. Hasta tal punto llega la sinrazón de muchos.

Quienes le consideran un antiimperialista sólo porque en algunos asuntos puntuales hace frente a los Estados Unidos (a la vez que reafirma una y otra vez su disposición a colaborar con Occidente y recientemente dijo que Rusia no tiene interés en convertirse en una superpotencia porque es demasiado caro y no tiene utilidad práctica, más o menos las mismas fechas en que Obama decía en el discurso sobre el estado de la Unión eso de "Estados Unidos es la mayor superpotencia del mundo. Punto") cometen el mismo error que si en los años previos a la Primera Guerra Mundial alguien hubiese considerado al kaiser Guillermo II antiimperialista porque... ¡se oponía a los imperalistas ingleses y franceses! Como si lo hiciera por altruismo. Lo hacía en una competencia interimperialista en la que la dinámica y potente Alemania guillermina buscaba hacerse un hueco en el conjunto global imperialista, desplazando si era necesario al Imperio Británico, Francia, Rusia, así como a cualquier otro que supusiera un estorbo/amenaza. Y Alemania, entonces, también se sentía menospreciada y ninguneada (con razón unas veces, sin ella otras) por las potencias imperialistas tradicionales, Reino Unido y Francia.

Rusia tiene diferencias (cada vez más, es cierto) con Estados Unidos y otros países del bloque occidental (pero también con la neoliberal República "Popular" China, en la que no encuentra el tan ansiado apoyo mientras China juega con inteligencia sus cartas y se guarda sus ases para el futuro, sin posicionarse de forma determinada a favor de unos u otros, seguramente porque en esta partida todos son potenciales adversarios, presentes o futuros), como consecuencia del conflicto de intereses de las diferentes potencias imperialistas dentro del sistema de relaciones interimperialistas. Tales conflictos de intereses no se dan sólo entre países con sistemas económicos diferentes, sino también y sobre todo entre países con el mismo sistema económico, tal como demuestra la historia. Hasta 1917 no hubo realmente un sistema económico radicalmente diferente del capitalismo, pero los enfrentamientos entre países capitalistas habían sido la tónica general desde la aparición del capitalismo y luego su fase superior, el imperialismo. Y la prueba definitiva fue la Primera Guerra Mundial, donde todos los contenientes eran países capitalistas que diferían en sus objetivos hasta el punto de chocar irremediablemente.

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Albert-ChrisRenko dijo...

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Y especialmente preocupante es la situación en la propia Rusia, con un Partido Comunista que parece haber renunciado al marxismo aunque conserve nombre y símbolos, en gran parte desideologizado y con el norte perdido, viviendo del recuerdo de la URSS, imbricado en el sistema legal del juego político burgués y sólo eso, preso de su incapacidad para ofrecer una verdadera alternativa y del miedo a organizar verdaderas protestas ante la posibilidad de ser tachados de traidores organizadores de "revoluciones de colores" y de que la eventual protesta pueda ser canalizada por otros actores diferentes a sus organizadores originales, y donde no pocos "izquierdosos" rusos consideran que Putin es un gran líder, el único y mejor para Rusia. He visto a tales ejemplares. El golpe de Kiev en febrero de 2014 ha hecho mucho daño. Hasta entonces yo pensaba que una revolución de colores en Rusia es imposible y que el único color que una tal revolución podría tener en Moscú es el rojo. Hoy ya no estoy tan seguro, sobre todo viendo el bajo perfil que tuvo el Partido Comunista de Ucrania durante la protesta y el golpe en Kiev, y el que está mostrando el Partido Comunista de la Federación Rusa. Aunque por el momento, una revolución, cualquiera sea su color, parece prácticamente imposible, las posibilidades de una "revolución de colores" en Rusia ya no me parece tan imposibles.

Saludos rojos.

Jose Luis Forneo dijo...

Que el comunismo acabe convertido para algunos en una especie de religion donde lo importante son las consignas y se buscan constantemente mitos huecos para justificar la ideologia es lo que provoco, entre otras cosas, que el socialismo sovietico o el chino acabaran en manos de burgueses y que terminaran convertidos en regimenes capitalistas con bandera roja. El hecho de que Putin sea considerado por muchos como un "libertador", un "antimperialista" o incluso para los mas delirantes, "un comunista", demuestra que la formacion de los cuadros y la formacion del revolucionario esta en sus puntos mas bajos de la historia. Putin es el enemigo de la clase obrera, principalmente de la rusa, y todos sus pasos van dirigidos a que la clase capitalista rusa, su oligarquia, se enriquezca y asiente su dominacion sobre la clase trabajadora local. Y para eso no duda, ni dudará, en apoyar a Estados Unidos cuando se trate de bombardear Afganistan (como ya hizo), o cando haya que invadir otros paises díscolos con el mandato de la ONU, ni hará lo propio cuando se trate de recortar y aumentar la plusvalia a los obreros rusos. Tampoco duda en apoyar a genocidas como Modi en la India, pues su unico principio es, como el de todos los patriotas nacionalistas de su calaña, defender los intereses de su clase y mantener y aumentar su dominación. Y para ello todo vale. Al fin y al cabo, el patriotismo para los que son como él empieza y termina en su propio bolsillo. No es más que un capitalista ruín y egoista y, como todo burgués, no tiene más religión y más ideología que esa: la de vivir del robo de lo ajeno.

Saludos Rojos

Anónimo dijo...

Las diferencias de Putin con sus "socios" occidentales son las propias contradicciones del capitalismo en su fase superior imperialista. Llama mucho la atención las buenas relaciones que Putin tiene con el criminal estado sionista de Israel, y que invite a este a formar parte de su espacio económico euro asiático.

Jose Luis Forneo dijo...

Si, es sorprendente, y tambien que ninguno de los adoradores de Putin se eche las manos a la cabeza por ello. En realidad yo creo que Putin sueña todas las noches con ser aceptado como aliado por Estados Unidos y Europa, entrar en el grupo de amigotes y defender la paz y la estabilidad del mundo en panda. Eso si, con la parte de la tajada que, según él, le corresponde a Rusia (es decir, a los capitalistas rusos).

Saludos

JAIRO AJA dijo...

En mi modesta opinión la posición en el conflicto sirio es la correcta para hacer frente a la agresión imperialista pero que no se nos olvide que Putin mira por sus propios intereses es decir por el bien común de la burguesía Rusa.

Jose Luis Forneo dijo...

Exacto, Putin solo defiende sus propios intereses, como todo miembro, y en especial sus líderes, de la burguesía. Eso es evidente. Sin embargo, al respecto de los adoradores de Putin, que son lo que realmente chirría en este asunto, hay que recordar la frase del que, por motivos obvios, Putin critica, criticó y criticará siempre, Lenin: “los políticos del movimiento obrero pertenecientes a la tendencia oportunista son mejores defensores de la burguesía que los propios burgueses“.

Saludos Rojos

rossoallosso dijo...

Putin non è comunista però è antimperialista lo è nell'interesse della Russia naturalmente ma anche nostro,noi europei governati da burattini filoatlantici che ci hanno ridotto in schiavitu,
ogni critica a Putin in questo momento storico è un favore che si fa agli schiavisti

saluti

Kulbertinov dijo...

Una más:

http://m.eluniversal.com/internacional/140421/putin-rehabilita-a-los-tartaros-de-crimea-deportados-por-stalin

Por cierto, el lunes estaba viendo en la tele un documental "de nazis", y al final cuando salen los pocos que fueron juzgados, aparece el video de un juicio que tuvo lugar en la RDA, pero dicen que "fue en Alemania occidental" pese a que en toda esa parte del video se ve el escudo de la RDA ¿realmente pensaran que somos idiotas o los idiotas (y ciegos aparte) son ellos?. En fin.

Saludos

Jose Luis Forneo dijo...

Si, creen que somos idiotas. Y lo peor de todo es que muchos ni siquiera tuvieron la viveza que tu y que se tragaron todo sin masticar, que para eso existe la educacion en un sistema capitalista, para que la gente no piense ni tenga el mas minimo sentido critico.

Ejemplos de Putin criticando a los enemigos de su clase hay muchisimos. Pero su biografia es el ejemplo mas claro: un tipo que repartio armas para enfrentarse al golpe de 1991, que colaboro estrechamente con Yeltsin y que sueña con ser amigote de Occidente, sin olvidar lo principal: en la Rusia actual los trabajadores son explotados salvajemente tanto o mas que en España, Estados Unidos o China, así que, como dice el refrán, por sus actos los conocerás.

Saludos

Jose Luis Forneo dijo...

Putin no es antimperialista. Es el líder de una potencia imperialista (todas los paises capitalistas son necesariamente imperialitas porque forman parte de la cadena imperialisa -un poco de lectura de Lenin no te vendría mal). Otra cosa es que luche, en el conflicto interimperialista actual, contra las potencias imperialistas que te someten a ti o a mí, pero eso no le hace mejor o peor. La lógica del enemigo de tu enemigo es tu amigo no siempre sirve, sobre todo cuando se trata de socialismo, lucha de clases y explotación. Si el enemigo de tu enemigo explota igual a la clase obrera de su país, nunca, en ningún caso, debería ser considerado un "amigo" por un comunista. Puedes decir que el que nuestros enemigos se peleen entre ellos puede ser positivo, por eso de "a rio revuelto, ganancia de pescadores", pero tanto Obama como Putin, por citar solo dos, son nuestros enemigos, los enemigos de la clase obrera rusa y europea, como también de la clase obrera norteamericana.

Saludos Rojos

rossoallosso dijo...

Capisco e condivido il tuo pensiero pero è necessario essere realisti,da soli non possiamo farcela,facciamo un passo alla volta.

Meglio Putin o questo idiota?

http://met.cittametropolitana.fi.it/public/images/2007062817202603.jpg

Ciao Jose Luis, il mio nome é Beppino

Albert-ChrisRenko dijo...

Parece que, efectivamente, algunos necesitan leer otra vez (no sé si lo han hecho alguna vez) 'El imperialismo, fase superior del capitalismo', de Lenin, y 'La acumulación del capital', de Rosa Luxemburgo, que versan precisamente sobre la transformación de las economías capitalistas en imperialistas en una ya temprana globalización, con la insuficiencia de los mercados internos y la necesidad de expansión de inversiones financieras y creación de esferas de influencia, ya fuera mediante la adquisición de grandes territorios o el control de concesiones en el extranjero, como sucedía con los puertos chinos desde finales del siglo XIX, dominados por las potencias extranjeras para controlar el flujo de importaciones/exportaciones y así, el mercado chino. Y a medida que los intereses de unos se aproximaban peligrosamente a los de otros, surgían conflictos de intereses, y choques militares. Al lector rossoallosso le recomiendo que lea estas dos obras fundamentales del marxismo. Y lo digo sin animosidad, sólo como sana recomendación. En internet se pueden encontrar los dos libros, en varios idiomas.

Decir, como dice él, que Putin es antiimperialista por su intervención en Siria, es lo que ya escribí más arriba sobre el kaiser y no me voy a repetir. Simplemente Putin está usando Siria como zona de pruebas para demostrar que el oso ruso aún sabe rugir y, quizás con no poco cinismo, usarlo como as en la manga para un hipotético regateo sobre Ucrania en el futuro. Hoy a Putin le interesa que Bashar al-Asad siga siendo presidente sirio, pero si mañana obtuviese alguna ventaja en Ucrania o en la propia Rusia (supresión de las sanciones, por ejemplo), dejará caer a Asad sin ningún pudor. Lo mismo podría hacer con el Donbass si así lo requieren los intereses de la clase oligárquica, de esa parte de Rusia que él representa, que no es toda Rusia ni el pueblo ruso. Putin, y cualquiera como él, defenderá los intereses nacionales en tanto convenga a los intereses de la clase social que representa.

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Albert-ChrisRenko dijo...

Por otra parte, y lo dejé pasar ayer, pero hoy ya no, Putin, que tanto critica a Lenin y los bolcheviques por transformar la antigua Rusia en una federación de repúblicas, aparte del hecho de que era la única forma realista de soucionar el problema de las nacionalidades dentro del enorme imperio creado por los zares, olvida un detalle muy importante. Porque parece, escuchando a Putin, que por culpa de la federalización los otros pueblos dejaron abandonados a la República Rusa y los rusos, pobres de ellos. Este hombre, con su memoria selectiva, parece olvidar o no quiere recordar, que fue su mentor político, Boris Yeltsin, el que colaboró de forma indispensable en la propia disolución de la URSS. Fue el Congreso de Diputados Populares de la República Ssocialista Federativa Soviética Rusa (RSFSR), recién elegido en marzo de 1990, el que el 12 de junio de ese mismo año y a proposición de Yeltsin, elegido Presidente del Presidium del Soviet Supremo de Rusia, el que aprobó la Declaración de Soberanía de la RSFSR. La declaración de soberanía implicaba que las leyes de la república tenían prioridad sobre las leyes federales y facultaban a las autoridades republicanas a anular cualquier ley federal en el territorio de la república. Hasta entonces sólo las repúblicas bálticas (Estonia, Letonia y Lituania) se habían atrevido a dar un paso semejante. Después de que lo hiciera Rusia todas las restantes repúblicas siguieron sus pasos, con el muy lógico argumento de "si incluso Rusia lo hace, ¿por qué nosotros no?". Y comenzó lo que se dio en llamar "desfile de soberanías" en el que antes de que acabase 1990 todas las repúblicas federadas, las repúblicas autónomas dentro de las anteriores, algunas regiones autónomas e incluso distritos (sin ir más lejos, Pridniestrovie y Gagauzia en Moldavia, cosa que el autor de este blog podrá confirmar) se proclamaban repúblicas soberanas, rompiendo la unidad económica y legal de la Unión, dado que las repúblicas tendían a legislar al margen del Gobierno federal o ncluso contra él y contra otras repúblicas, según sus intereses, haciendo ingobernable el país.

Parece que Putin olvida también que Yeltsin fue, junto con el ucraniano Leonid Kravchuk y el bielorruso Stanislav Shushkiévich, uno de los tres que firmaron el 8 de diciembre de 1991 el Tratado de Belavezha, que ponía fin a la URSS creando la Comunidad de Estados Independentes. Y el Soviet Supremo ruso ratificó el 12 de diciembre siguiente el Tratado. Esto no es como en Yugoslavia, donde la mayoría de las repúblicas abandonaron a una Serbia que quería una recentralización de la federación. ¡Aquí los propios rusos fueron protagonistas del proceso que desintegró la Unión Soviética! Ahora se duelen de ello.

Alguien podrá, acaso, argumentar que evitando la federalización del antiguo imperio zarista se habría evitado la ruptura del país al colapsar el régimen socialista. Prescindiendo del hecho de que la no federalización del país habría mantenido las tensiones étnicas existentes durante el zarismo, tensiones que los bolcheviques, repetando la identidad nacional de los pueblos de Rusia intentaron solucionar, lo cierto es que el colapso del régimen socialista en un Estado de estructura territorial centralista, en medio de una grave crisis económica y tensiones étnicas preexistentes y exacerbadas precisamente por la quiebra del sistema, ante la imposibilidad de acceder a la independencia, habría derivado muy posiblemente en una guerra civil. Dentro de lo malo, mejor una separación pacífica (que no lo fue en todas las repúblicas), antes que una guerra civil de todos contra todos en un país con un arsenal nuclear.

En resumen, no fueron los bolcheviques los culpables de la desintegración de la URSS, sino los revisionistas, traidores y liquidacionistas dentro del propio PCUS. Entre los cuales estaba Putin, pues desde mayo de 1990, tras regresar de la RDA y abandonar el servicio en el KGB, formaba parte del equipo de gobierno del liberal alcalde de Leningrado, Anatoly Sobchak,

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Albert-ChrisRenko dijo...

Por último, quiero hacer mención al controvertido tema de las víctimas del comunismo. Es cierto que las hubo, aunque no en la exagerada medida que nos han contado personajes como Solzhenitsyn o Robert Conquest. Siempre sucede cundo hay un movimiento revolucionario que busca romper de forma radical con el pasado. Durante el Gran Terror de la Revolución Francesa en su etapa jacobina, con el conocido como "el incorruptible" Robespierre al mando, también sucedió. Y siempre, entre los culpables mueren también inocentes. Lamentable pero inexorable ley histórica.

Lo que ocurre es que más que un estudio riguroso y reconocimiento honesto de los excesos que pudo haber, se utiliza el asunto de "las víctimas del comunismo" como propaganda anticomunista y antisoviética, sin rigor, exagerando y mintiendo descaradamente, como en el caso del Holodomor, la hambruna durante el inicio de la colectivización agraria, barajando cifras escandalosas que se pretende fue un deliberado genocidio contra el pueblo ucraniano, aunque lo cierto es que hubo más víctimas fuera de Ucrania que dentro de ella, y que el propio Conquest (anticomunista convencido) reconocía últimamente que pudo deberse a resultados inesperados de una mala planificación.

Pero mientras se habla de los "crímenes del comunismo", reales o supuestos, y se honra a las víctimas, el poder actual no presta la más mínima atención a los crímenes del zarismo y de capitalismo en la Rusia postsoviética. Parece que sólo hubo crímenes y sufrimiento entre 1917 y 1991. No se habla de los crímenes del zarismo, que fueron muchos, ni se relega al olvido a personajes como Pyotr Stolypin, el que fuera primer ministro ruso tras la fracasada revolución rusa de 1905, cuyo fervor antirrevolucionario y su empeño en exterminar de raíz cualquier brote de disidencia que perturbase la estabilidad del trono y de la santa Rusia hizo que la pena de muerte se prodigase hasta el punto de que el pueblo acabó llamando a la horca "la corbata de Stolypin". A un personaje como éste, que de haber sido comunista se le maldecería, le han levantado una estatua al lado de la actual Casa del Gobierno en Moscú, la que fue sede del Soviet Supremo ruso bombardeado por Yeltsin durante su golpe de Estado presidencial en septiembre-octubre de 1993. Y es que Putin admira a Stolypin como representante del tipo de gobernantes que Rusia necesita: conservadores, patriotas, identificados con el régimen (esto es, con la clase social que detenta el poder) y duros.

Saludos rojos.

rossoallosso dijo...

@Albert-ChrisRenko


grazie della esauriente risposta,noi tutti sappiamo questo ma ricordo anche che il primo dovere è la sopravvivenza e senza alleanze con potenze antiatlantista noi europei siamo spacciati oggi,domani la Russia

ciao

Beppino

Eduardo dijo...

Siempre me he negado a seguir al Flautista de Hamelin, a centrarme en el tema que interesa a los explotadores.

Putin es todo lo que se dice en este artículo y foro. Y, por eso mismo, es totalmente improductivo dedicarse solo al jefe de los explotadores rusos.

Rebatir al enemigo de clase es totalmente necesario, pero quedarse solo en eso, lleva a la derrota. Siempre se debe mostrar lo que interesa a los trabajadores.
Y el triunfo del Kruschevismo, que hizo al Pcus abandonar el marxismo. Y luego la destrucción de esa Urss degenerada por el Kruschevismo, son derrotas gigantescas para los trabajadores.

Así que dar luz sobre las causas de la desintegración de la Urss es un ejercicio de la máxima importancia.

Las palabras de Putin de inmediato me trajeron a la memoria ese conocido artículo de Lukianov donde dice:
"En mayo de 1991 tuve una entrevista con Margaret Thatcher. Se prolongó por más de dos horas Margaret, fiel defensora de la economía de mercado y de la introducción de relaciones de mercado, me preguntaba todo el rato sobre la fórmula constitucional que permitía la salida de la Unión etc. Yo le conté cómo surgió la Unión, como se fundó, cuáles eran las relaciones en la Constitución etc."

A su vez, el artículo de Lukianov me hizo recordar que, frente a la insistencia de algunos comunistas por avanzar hacia la desaparición del estado, como dice la doctrina marxista, Stalin defendió que mientras exista el cerco imperialisa, el estado no puede desaparecer.

Esa es la clave, la permanente agresión de los capitalistas. Si solo en Ucrania, como dijo Victoria Nuland, se gastaron 4.000 millones de dólares. La fantasía de dinero que gastaron en destruir la Urss alguna vez la vi, pero no la retuve.
Y la agresión la hacían desde todas la direcciones imaginables.

Astuta la Tatcher, aprovechar las disposiciones de la constitución soviética sobre separación de las repúblicas.

Para completar el plan, hay que recordar que fue Lenin quien dijo que la revolución no triunfará en los países más desarrollados, como preconizaba hasta ese momento la doctrina marxista, sino en el eslabón más débil.

De ver lo que ocurrió en la Urss, es totalmente plausible que los capitalistas hayan gastado todo el dinero del mundo en crear eslabones débiles en la Urss: países bálticos, Georgia, que se pudieran desgajar aplicando la constitución soviética.

De lo que no hay duda es que la Urss era el único estado del mundo que daba tales derechos constitucionales a sus estados federados para separarse, y que eso lo estableció Lenin.

No hay dudas que la disposición constitucional soviética fue explotada por quienes querían destruir la Urss.
Pero los que hicieron explotar todo, fueron los jefes que no respetaron la voluntad de mantener la Urss, manifestada en la mayoría de la repúblicas soviéticas en plebiscito. También está documentado como los que querían destruir la Urss hacían que todo funcionara mal.

Sin embargo, así como Stalin acertadamente defendió que no se podía disolver el estado mientras existiera agresión capitalista, también se podría haber llegado a la conclusión que la facilidad de separación de cualquier república federada establecida en la constitución, era imposible mientras existiera la agresión capitalista.

En cualquier caso, hasta el mejor diseño fracasa cuando la inmensa mayoría quiere destruirlo, y eso ocurría con el Pcus, los anticomunistas eran la inmensa mayoría en 1989.

Albert-ChrisRenko dijo...

Rossoallosso, entiendo que cuando alguien, como Bashar al-Asad en este caso, se encuentra en una situación desesperada, se agarra a un clavo ardiendo y acepta ayuda de cualquiera. Pero el que Asad lo haga por su supervivencia no significa que nosotros debamos hacer lo mismo, apoyarnos en Putin. La situación de Asad no es la nuestra. Y tampoco debemos olvidar que Asad no es comunista y, en última instancia, sus intereses y los nuestros a largo plazo divergen. Si bien Asad es ahora mismo el mejor líder que Siria puede tener, deseable sería que Siria, como el resto de los países del mundo, pudiera tener un liderazgo comunista.

Eduardo, tienes razón en que acaso se hace demasiado hincapié en los grandes nombres, focalizándose sobre ellos e ignorando a veces otros nombres menos relevantes pero también importantes, así como los intereses de clase que tales nombres (y hombres) representan. Pero también es cierto que el capitalismo no es un ente abstracto que exista independientemente de las personas. Si no existiera la gente, los nombres y hombres, unos más visibles que otros, si no hubiera personas, no existiría tampoco el capitalismo ni ningún tipo de organización social, económica y estatal. Por eso, es inevitable mencionar y dirigir nuestras críticas hacia aquellos que implementan una serie de políticas explotadoras como representación física del sistema explotador, a la vez que es necesario un análisis riguroso del sistema explotador que tras identificar los mecanismos mediante los que funciona, ofrezca soluciones y alternativas.

El marxismo, según lo desarrolló Marx y lo enriquecieron posteriormente otros teóricos de relieve, es un extraordinario trabajo de sociología que explica mediante el materialismo histórico el desarrollo de las sociedades y la substitución de unos tipos de sociedad por otras sucesivamente en base a la contradicción entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción y la lucha de clases... y a la vez no se quedaba sólo en una mera explicación amplia pero teórica, sino que una vez llegado al análisis del capitalismo, ofrecía una alternativa, una "cura" para la "enfermedad" capitalista. Quedarse en una mera descripción del capitalismo sin ofrecer alternativa alguna habría sido cometer el mismo error que el gran filósofo que era Marx apuntó críticamente en su 13ª Tesis sobre Feuerbach: "Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modo el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo".

Sobre las palabras de Putin, a veces tengo la sensación de que mucha gente se contentaría con que siguiera existiendo una unión de repúblicas en lo que fue la URSS, aunque ya no fuese una unión de repúblicas socialistas. Recuerdo que a principios del mandato de Putin recién comenzado el siglo, Vladimir Kryuchkov, quien fuera presidente del KGB y uno de los golpistas de agosto del 91, dijo en una entrevista que prefería la reconstrución de la unión política de las antiguas repúblicas de la URSS bajo cualquier formato antes que el restablecimiento del socialismo en Rusia. El titular era "Unión antes que socialismo". Esto me resulta puro chovimismo ruso. Entre una unión de repúblicas capitalistas y una colección de repúblicas independientes capitalistas no tengo preferencia. Y al contrario que Kryuchkov, si me dan a elegir entre una Rusia nuevamente socialista y una unión renovada de repúblicas capitalistas, como la Unión Euroasiática que propone Putin, me quedo sin dudar con la primera. Socialismo, y luego ya veremos cómo hacemos una nueva unión.

[sigue...]

Albert-ChrisRenko dijo...

Que la federalización de Rusia y el reconocimiento del derecho de secesión comienza con Lenin es innegable. Pero hay que entender también algo muy importante: que la federalización, amparada en el derecho de autodeterminación de los pueblos, era en parte una pose de cara a la galería para guardar las apariencias. Lenin quería solucionar el problema de las nacionalidades dentro de Rusia sin llegar a atomizarla, estaba decididamente a favor del reconocimiento en términos de igualdad de las naciones y nacionalidades del imperio y también de otros países... dentro de una federación. La secesión, si bien era teóricamente aceptada, era vista como algo contrarrevolucionario en defensa de los intereses de la burguesía de las distintas naciones, que para no perder sus privilegios en el nuevo Estado socialista, optaba por separarse. Lenin soñaba con una República Federativa Soviética Mundial, que sería una federación mundial de repúblicas socialistas, una especie de Unión Soviética Mundial. En tal federación mundial de repúblicas socialistas, la secesión sólo podría entenderse como una contrarrevolución local. En resumen, para Lenin sí al reconocimiento y autonomía cultural y política de las naciones y nacionalidades en pie de igualdad dentro de una federación, no a la independencia plena. Y la prueba es que aunque el Consejo de Comisarios del Pueblo reconoció la independencia de Finlandia, hizo lo posible por apoyar a los finlandeses rojos, y durante la guerra civil subsiguiente a la revolución, trató de recuperar el control sobre territorios del antiguo imperio zarista para integrarlos en la nueva federación, con suerte alterna: lo logró en Ucrania, Asia Central, el Cáucaso y el Extremo Oriente siberiano, mientras que fracasó en Finlandia, Polonia y los Estados bálticos.

Otra prueba de que el derecho constitucional a la secesión era un derecho más bien teórico es que sólo en 1990, con el país ya rompiéndose y bajo el mando de los traidores y liquidacionistas, se aprobó una ley que regulase el principio recogido en la Constitución. Los preceptos constitucionales son sólo eso, preceptos que han de ser desarrollados y concretados luego mediante leyes, y hasta 1990 no se hizo tal ley que recogiese el precepto establecido en las diferentes constituciones que había tenido la URSS.

[sigue...]

Albert-ChrisRenko dijo...

En concreto, la ley soviética que establecía los mecanismos por los que una república podía separarse de la Unión establecía que la secesión sólo era posible si en referéndum votaba a favor de la misma al menos 2/3 del censo (no simplemente 2/3 de los votos a favor de la secesión, sino 2/3 del total de ciudadanos con derecho a voto a favor de la secesion), ratificación de los resultados del referéndum por el Congreso de Diputados Populares de la URSS y separación gradual por etapas en un plazo de hasta cinco años, para evitar los lógicos trastornos económicos y sociales derivados de una independencia instantánea. Y aún más, al cabo de los cinco años, podía exigirse un nuevo referéndum que ratificase el primero y que requería nuevamente de 2/3 del censo a favor de la independencia para tener derecho a la secesión definitiva.

Huelga decir que el proceso constitucional y legal para la secesión no se cumplió, y que algunas repúblicas (Rusia entre ellas) ni siquiera realizaron referéndum alguno.

Esto demuestra que independientemente de lo establecido en la Constitución, si hay una voluntad de romper con el marco legal, como fue el caso del podrido liderazgo soviético en sus últimos años, tanto a nivel federal como republicano, regional y local, se rompe.

Lo que destruyó la URSS no fue el derecho a la secesión reconocido en la Constitución, sino el colapso del socialismo a manos de un grupo de revisionistas y traidores llegados a los más altos puestos de responsabilidad, que minaron el Estado y el Partido; y desaparecido el eje vertebrador de la Unión, el socialismo y el Partido que dirigía su construcción, la desintegración de la URSS era una consecuencia tan lógica como inevitable.

Por otra parte, me gustaría recordarle a Putin y a los que piensan como él, que independientemente de lo que diga una Constitución, no siempre se cumple. Y él debería saberlo de primera mano, porque la Constitución rusa de 1993 establece una serie de derechos (igualdad ante la ley, sanidad, educación, trabajo, protección en la vejez, etc.) que en la práctica no se cumplen. También establece el principio de separación de poderes del Estado, principio teórico por lo demás, dada la enorme acumulación del poder real en la presidencia. ¿Por qué los bolcheviques son malos malísimos por federalizar Rusia y establecer el derecho a la secesión como precepto constitucional que podía cumplirse o no, mientras que la nueva clase dirigente rusa en buena buenísima por tener esa "maravillosa" Constitución nacida de un golpe de Estado, en la que se enumeran derechos que no se aplican?

Saludos rojos, camaradas.

rossoallosso dijo...

@Albert-ChrisRenko

Tu quale forma di lotta proponi?

rossoallosso dijo...

" voi dovete utilizzare la democrazia borghese come un immenso progresso storico rispetto al feudalesimo, ma non dovete nemmeno per un istante dimenticare il carattere borghese di questa “democrazia”, la sua natura storicamente condizionata e limitata, non dovere condividere la “fede superstiziosa” nello “Stato”, non dovere scordare che lo Stato, persino nella repubblica più democratica, e non soltanto in regime monarchico, è soltanto una macchina di oppressione di una classe su di un’altra classe." K.Marx

occidente = nuovo feudalesimo

primo sconfiggere feudalesimo dopo i "democratici"


questo è il mio pensiero riguardo a Putin

Jose Luis Forneo dijo...

Beppino, la politica que tiene que seguir todo comunista es la de defender los intereses de su clase. Putin es, como dice Eduardo, solo un representante de la clase capitalista rusa, y no es un ser extraordinario ni particular, sino que hace lo que el desarrollo capitalista/imperialista de su pais ha de hacer. Considerar que la historia la hacen determinados hombres es de lo mas burgues, puro pensamiento antihistorico. La forma de defender a la clase obrera rusa, que es nuestra aliada, pues es nuestra clase, es oponerse a sus explotadores. En Siria, como han dicho por aqui, el apoyo de Putin puede ser circunstancialmente positivo, pero eso no determina que los intereses de la clase a la que representa Putin, y que es la que decide, no Putin como un gran hacedor omnipotente, representen todo lo que es negativo: la explotacion de una clase por otra, la expansion imperialista en el conflicto interimperialista en desarrollo y la esclavizacion de la mayoria por la minoria. En realidad, Putin es tan peligroso como Obama. Puede ser que, egoistamente (una forma de pensar muy poco comunista) se considere que para los trabajadores europeos Putin es beneficioso, porque aumentan las tensiones con los explotadores directos, lo que llamamos imperialismo occidental, pero eso significa olvidar la propia explotacion, tan tremenda como la propia nuestra, de los trabajadores sometidos a la tirania de la clase capitalista rusa o de la china. Putin es nuestro enemigo, como lo es Obama. Y tambien, aunque no lo parezca, y aunque pueda salvar la situacion temporalmente para ellos, es el enemigo de la clase obrera siria. En todo caso, hay que usarlo y, cuanto antes, tirarlo, como a un kleenex.
Saludos Rojos

Jose Luis Forneo dijo...

Albert-ChrisRenko, estoy completamente de acuerdo contigo, y me parece muy al caso la cita de Vladimir KrENyuchkov, que expresa muy bien el pensamiento de la clase dominante rusa. Es, totalmente, el propio pensamiento de Putin en cuanto a la supuesta reconstruccion de la URSS por la que tantos suspiran y ponen sus esperanzas en el presidente ruso. Putin, como Krenyuchkov, quiere la reconstruccion territorial de la URSS, pero en ningun caso de una Union Sovietica Socialista. Y probablemente, preferirian todavia mas que se llamara directamente Rusia, sin reminiscencias de soviets o socialismos de ningun tipo, y mucho menos de autonomias o derechos de autodeterminacion. Se trata de chauvinismo, nacionalismo del que suelen defender los capitalistas y burgueses (motivados por los intereses de su propio bolsillo mas que por otra cosa), y que es tan del gusto de otros partidos europeos como el Frente Nacional Frances y otros por el estilo. Sin embargo, Putin sueña con hacerla, esa reconstrucción, de la mano de Estados Unidos, potencia con la que estaría encantado de repartirse el mundo (las zonas de influencia) y ayudarse mutuamente a someter su parte cuando toque. De hecho, ya se puso a la disposicion incondicional de Washington tras el 11S, y lo volveria a hacer si EE.UU. y la U.E. no se empeñaran en tocarle las narices. Al fin y al cabo, ya Lenin decía de que la cadena imperialista crea permanentemente conflictos entre las potencias y, hacia abajo, entre los eslabones menores, y quizás el desarrollo del capitalismo necesita más de lo que parece un mundo bipolar, en los que la competencia interimperialista incentive el desarrolo, que el reciente unipolar en el que uno imponia a todos, o lo intentaba, su dominación casi absoluta..

Saludos

rossoallosso dijo...


@Jose Luis

"En todo caso, hay que usarlo y, cuanto antes, tirarlo, como a un kleenex"

MI piace,

HVS

Beppino

Eduardo dijo...

Encontré una noticia que amplía aquella que originó este artículo.
http://www.elmostrador.cl/noticias/mundo/2016/01/25/putin-compara-el-comunismo-con-la-biblia-y-dice-que-aun-guarda-carne-del-partido/

En lo pertinente, agrega lo siguiente:
"Criticó al fundador de la URSS, Vladímir Ílich Uliánov "Lenin", por poner en riesgo la estabilidad del Estado al conceder el mismo rango jurídico a todas las repúblicas soviéticas, desde Rusia a Ucrania, lo que tachó de "bomba de relojería".

Putin recordó que Iosif Stalin propuso conceder a cada ente federado amplia autonomía, pero sin el derecho a abandonar la Unión, pero Lenin le llevó la contraria, lo que en opinión de Putin condenó a la postre a la URSS a la desintegración."

Realmente, lo que hizo Lenin fue osado. Quien sabe si es cierto que Stalin tuvo otra posición. Lo que si está documentado, es que Lenin no siempre estuvo en mayoría en los meses previos a la revolución de octubre; incluyendo ese episodio que casi le cuesta la vida, cuando se dirigió del lugar donde se ocultaba al Smolny, contradiciendo al Comité del Partido.
La diversidad de opiniones era permanente, así que no carece de verosimilitud lo que dijo Putin. Si fuera cierto, es evidente que, en el caso concreto de la federación, Lenin tuvo la mayoría.

Si alguien conoce al respecto, sería interesante si lo publica en este foro.

Albert-ChrisRenko dijo...

Beppino, la forma de lucha debe adaptarse a las circunstancias concretas de cada momento y lugar. Si yo estuviera en el lugar de Bashar al-Asad también habría aceptado la ayuda de Putin. Cuando alguien tiene el agua al cuello no suele poner pegas a la ayuda, venga ésta de donde venga. Y, a la vez, si yo estuviera en el lugar de Asad, aun aceptando la ayuda rusa, estaría con el miedo metido en el cuerpo pensando que en cualquier momento el líder ruso puede decidir que no le soy útil... Con suerte Asad podrá exiliarse en Irán y no acabar como Gadafi.

Como comunistas, en todo caso, y allí donde sea, independientemente de que bajo una determinada coyuntura los comunistas podamos hacer de forma temporal causa común con gente que no comparte nuestros principios y objetivos (como es el caso de los comunistas sirios apoyando al régimen de Asad), debemos considerar como fundamental la realización de un análisis, desde la óptica marxista, amplio y riguroso de la situación actual, de las características concretas del capitalismo en su fase actual. Este análisis debe reconocer todos los errores cometidos y estudiar cómo pudieron darse y cómo podrían evitarse. De otro modo, nos arriesgamos a cometer una vez más los mismos errores.

Es imprescindible reorganizar los partidos comunistas, terriblemente desorientados y desorganizados estructural e ideológicamente tras décadas de revisionismo, desde el eurocomunismo a la desorientación que la desintegración de la URSS y el fin del llamado socialismo real causó sobre los partidos comunistas que aún mantienen, al menos como teoría, el marxismo. La tragedia del fin de la URSS y la desorientación que aún pesa sobre los partidos comunistas es enorme y en ocasiones refuerza las tendencias revisionistas y socialdemócratas en ellos, mientras que en otros (los menos) lleva a quedarse estancados en los años 80, como piezas de museo, con un discurso propio de otros tiempos que en esta época de desideologización y alienación de las masas populares a casi nadie convence. En resumen, es imprescindible la reorganización sobre bases nuevamente marxistas de los partidos comunistas con el objetivo de convertirlos en vanguardias que puedan recuperar nuevamente su papel de guía de las clases populares y explotadas.

Es necesario penetrar de nuevo en el tejido social de nuestras sociedades a todos los niveles, mediante un uso inteligente de la agitación y la propaganda, adaptada a la situación actual, con un lenguaje que la gente de hoy pueda entender. Por desgracia la mayoría de los viejos lemas son incomprensibles para la mayoría de la gente, pero no hay que desanimarse porque el marxismo también era incomprensible para la masa de la población rusa, en gran parte analfabeta, pero Lenin y los bolcheviques lograron explicar en términos sencillos y comprensibles y adaptados a la situación rusa una teoría compleja como la marxista. Las nuevas tecnologías y las posibilidades que ofrecen han de ser usadas en escala masiva. La penetración en todos los estamentos sociales y clases profesionales hasta donde sea posible debe incluir a los cuerpos de seguridad del Estado y el Ejército. Los bolcheviques demostraron la utilidad de tal penetración. Las experiencias de 1905 y 1917 son hablan por sí solas: una revolución sólo tiene posibilidades de triunfar cuando una mayoría de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado basculan hacia los revolucionarios y abandonan al gobierno. Un gobierno que haya perdido sus fuerzas coercitivas y represivas es un gobierno muerto. Y esto es cierto desde Kerensky hasta, más recientemente, Yanukovich. Él también perdió (entre otras cosas por sus propias vacilaciones) el apoyo de la Milicia y el Ejército y el resultado fue su fuga ante la incapacidad de controlar a los rebeldes en Kiev. En este sentido, es preciso estudiar a fondo cómo se gestan las "revoluciones de colores". El ejemplo de nuestros enemigos puede ser útil.

[sigue...]

Albert-ChrisRenko dijo...

Participación en la vida política legal... a condición de que el partido no olvide que tal participación debe ser sólo una herramienta de propaganda que el Estado otorga "amablemente". Los bolcheviques, tras boicotear la primera Duma, comprendieron que aunque nada podía cambiarse realmente desde las instituciones burguesas (y menos instituciones tan limitadas como ese simulacro de parlamento que era la Duma zarista), sí podía servir como tribuna de agitación y propaganda perfectamente legales. Dicho esto, el Partido Bolchevique jamás perdió de vista su objetivo real, la transformación radical de la sociedad, terminando con el antiguo régimen para establecer una nueva sociedad socialista. La organización y ejecución de actividades de propaganda y agitación, de movilización popular, de penetración allí donde sea posible, realizando una actividad al margen de la actividad institucional oficial es condición sine qua non y debe ser incluso prioritaria.

Quien piense que es posible alcanzar el poder usando los mecanismos legales del sistema político burgués olvida qué es el Estado en su concepción marxista: una herramienta al servicio de la clase dominante para garantizar su preeminencia sobre las demás clases sociales. Dicho de otro modo: el gran capital financiero, los que realmente cortan el bacalao, no nos permitirán JAMÁS llegar al poder. Y si accidentalmente llegamos, harán lo imposible para desalojarnos de él. La historia contiene numerosos ejemplos de cómo las victorias electorales de la izquierda, incluso de una izquierda meramente reformista pero no totalmente sometida a los dictados del gran capital, ha acabado siendo derrocada usando una variedad de métodos, desde el acoso económico para provocar la caída del gobierno de turno (o justificar un golpe "ante la inoperancia del gobierno" como en Chile en 1973), el golpe de Estado y la invasión pura y dura (República Dominicana, 1965).

La colaboración con otras fuerzas políticas puede ser posible y quizás recomendable SIEMPRE (y esto es un requisito fundamental) que sean los comunistas los que guíen el proceso y teniendo en cuenta que tal colaboración puede (y acaso deba) ser exclusivamente temporal. Recordemos que el primer gobierno bolchevique fue un gobierno de coalición (breve, ciertamente) con los socialistas revolucionarios de izquierda, populistas no marxistas escindidos del Partido de los Socialistas Revolucionarios. Pero quienes realmente controlaban la situación eran los bolcheviques y cuando sus socios de gobierno mostraron violentamente su oposición a la paz con Alemania, los bolcheviques no tuvieron apenas problemas en ponerlos fuera de la ley y gobernar ellos solos. Lo mismo puede decirse de las democracias populares tras la segunda guerra mundial, donde los comunistas eran el eje vertebrador de coaliciones progresistas, coaliciones que en algunos casos prosiguieron (bajo dirección legal del respectivo partido comunista local) hasta el fin del socialismo en esos países. En ningún caso los comunistas debemos caer en el error de agruparnos (confluir, como se dice ahora) con cualquiera y bajo cualquier condición, hacer el trabajo sucio, y que el proceso al final sea controlado y capitalizado por otros. El error de la revolución iraní de 1979, cuando los comunistas fueron uno de los principales baluartes de la revuelta popular que derrocó al Sha, organizando protestas, creando comités y células revolucionarias, para luego ser incapaces de liderar el proceso y que éste quedase en manos del clero chií, no debe repetirse.

Y es fundamental comprender también que la colaboración de los partidos comunistas de todos los países es imprescindible. Pequeñas luchas aquí y allá, sin coordinación, es algo estéril que agota en vano. El historiador y político romano Tácito dijo acertadamente: "Mientras luchen por separado, serán vencidos juntos".

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Albert-ChrisRenko dijo...

Por último, resulta necesario que todos entendamos que la victoria del socialismo en pequeños países sin poder ni influencia, sin capacidad económica, es también estéril. De toda la antigua URSS, el único país en el que los comunistas volvieron al poder fue Moldavia. Y aunque no se puede decir que el Partido de los Comunistas de la República de Moldavia sea un partido verdaderamente comunista sino socialdemócrata, y que su salida el poder fue en gran parte resultado de sus propios errores, lo cierto es que aunque hubieran sido marxista-leninistas su impacto a nivel internacional habría sido igualmente insignificante. Lo mismo podemos decir de Nepal, donde el fin de la monarquía y la preeminencia de los comunistas locales (una variada gama de comunistas que parece un arcoíris, de marxistas-leninistas, marxistas-leninistas unificados, maoístas, escisiones de unos y de otros, enfrentados entre ellos en disputas a veces pueriles, lo que beneficia a la burguesía y elementos reaccionarios), no influyó sobre sus vecinos pero ni siquiera llevó a la implantación de un régimen comunista en Nepal.

Ciertamente, la cadena imperialista se rompe siempre por lo más delgado, por el eslabón más débil, pero las posibilidades de éxito sólo existen si ese eslabón débil tiene potencial para sobrevivir al inevitable acoso y cerco de las potencias imperialistas. Basta comparar la suerte diversa de la Revolución Rusa y la Revolución Húngara de los Consejos. La primera triunfó y se mantuvo no sólo por la excelencia de su liderazgo sino también porque tenía recursos humanos y materiales para vencer a la contrarrevolución y desarrollar su economía; la segunda fracasó porque no tenía medios para resistir rodeada de enemigos, aislada y sin medios económicos. Dicho de otro modo, el establecimiento de un gobierno socialista en un país sin peso, sin influencia y sin recursos será inútil y antes o después acabará fracasando, mientras que en un país con potencial económico que le permita tanto resistir como influir sobre otros países tendrá posibilidades de extenderse fuera de sus fronteras.

En respuesta a Eduardo, la polémica sobre federalización de Rusia que mencionas. Existente entre Lenin y Stalin es posterior a la Revolución de Octubre. En realidad, Stalin mantuvo varias posturas, desde negar el derecho de secesión de las repúblicas hasta la final y definitiva, que consistía en darles todos los atributos de Estados federados formalmente soberanos… periféricos de Rusia, una Rusia que siendo también formalmente una república de la Unión, carecería de algunas competencias que sí tendrían las otras repúblicas, competencias que en el caso ruso serían directamente asumidas por el gobierno federal. Vendrían a ser una especie de autonomías de Rusia con rango de Estados soberanos miembros de una federación. Incluso en el nombre de tal federación se impuso Stalin, pues suya fue la idea (creo que correcta) de llamar a la federación creada en diciembre de 1922 Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, mientras que Lenin, ateniendo a la localización geográfica, había propuesto Unión de Repúblicas Soviéticas de Europa y Asia.

En todo caso, Stalin podría haber renunciado al derecho de secesión en su Constitución de 1936, cosa que no hizo. Al contrario, para mantener las formas de cara a la opinión pública (principalmente internacional), conservó el derecho teórico. Y bien que vino tal derecho porque concedió dos votos extra en las Naciones Unidas, al entrar en la organización Bielorrusia y Ucrania, junto con la propia Unión Soviética, como miembros fundadores (una concesión de Roosevelt hacia un Stalin con el que había establecido una relación de casi amistad, aunque no aceptó la petición de Stalin de un puesto en las Naciones Unidas para cada república de la URSS).

[sigue...]

Albert-ChrisRenko dijo...

De cualquier forma, ya expliqué que, sin el derecho a la secesión, el colapso del régimen socialista podría haber derivado en una guerra civil.

Por otra parte, incluso sin establecer el derecho a la secesión como precepto constitucional, éste se habría podido elaborar ad hoc, como se hizo en federal Checoslovaquia tras el fin del régimen socialista y el crecimiento de las tensiones entre checos y eslovacos.

Putin puede haber dicho que aún guarda el carnet del Partido, lo cual es un cínico intento de quedar bien ante una parte de la población nostálgica de la URSS, para hacer pensar a algunos que "en el fondo sigue siendo comunista" y que "quien ha sido comunista una vez lo sigue siendo toda su vida". Acaso sea verdad esto último, pero para eso hay que haber sido comunista y la cuestión es que en el caso de Putin y de muchos como él creo que jamás fueron comunistas, simplemente memorizaban los textos y lemas y los recitaban como un ritual. Mao dijo algo acerca de que se necesitaba un partido comunista en el que sus miembros no simplemente supieran recitar de memoria la doctrina marxista, sino que la comprendieran de verdad.

En todo caso, los que mantienen el bizantino debate sobre si fue el reconocimiento del derecho a la secesión por los bolcheviques el causante de la desintegración de la URSS, en una especie de dicotomía sobre su fue antes el huevo o la gallina, parecen dar la razón indirectamente a Putin. Vamos a ver: ¿para qué nos serviría ahora mismo una unión de repúblicas en lo que fue la URSS, una Unión que ya no fuese socialista ni soviética? Para nada. Lo importante de los regímenes y las instituciones no es la forma sino el contenido. El mantenimiento o restauración territorial de las fronteras de la antigua URSS en una nueva federación o confederación capitalista no tiene ninguna utilidad para los comunistas.

Y, finalmente, aunque fueran los bolcheviques los que establecieron (de forma un tanto particular como ya indiqué) el derecho a la secesión, no debería hacernos olvidar que no fueron los bolcheviques, sino los revisionistas, traidores y liquidacionistas, los antisoviéticos y anticomunistas, los que llevaron a cabo la secesión efectiva. ¡No fueron los bolcheviques! Y que esa colección de revisionistas, traidores y liquidacionistas obviaron lo estipulado en la Constitución para desintegrar la URSS. Pero Putin, que no quiere manchar la memoria de su mentor, Yeltsin, no quiere no recordar esto. Esto nos permite sospechar con buenos motivos que, llegado el momento, incluso sin derecho legal a la secesión, habrían encontrado la forma de hacerlo, aun saltando groseramente por encima de la Constitución si era necesario, como realmente hicieron. Basta de echar la culpa de la desintegración de la URSS a una especie de pecado original de los bolcheviques. La Constitución de Rusia de 1978, ampliamente enmendada durante entre 1989 y 1992, tampoco facultaba al presidente para disolver otros órganos de poder del Estado, lo cual no fue óbice para que Yeltsin publicase su Decreto 1400 el 21 de septiembre de 1993 "Sobre la Reforma Constitucional en Rusia", disolviendo el Congreso de Diputados Populares y el Soviet Supremo, asumiendo los poderes legislativos hasta la elección de un nuevo parlamento establecido en una Constitución que aún no había sido aprobada siquiera, y derogando en la práctica la Constitución vigente al más puro estilo del Fuji-golpe (el golpe de Estado de abril de 1992 del presidente peruano Alberto Fujimori, que guarda notables similitudes con el golpe de Yeltsin y que fue estudiado por su entorno para organizar el golpe ruso). Lo cierto es que cuando se quiere hacer algo, se hace aunque ni Constitución ni Ley lo permitan.

Saludos rojos, camaradas.

Jose Luis Forneo dijo...

El problema de aceptar la ayuda que, en un momento determinado, puede ser imprescindible, es que te puedes despertar que el amigo ya no se quiere marchar o que, aprovechando las circunstancias, ha trabajado para que no se le pueda pedir que se vayan. El hecho de que el ejercito ruso actual, un ejercito de clase, y no precisamente de la obrera, nos ofrezca una ayuda esencial no quiere decir que Rusia sea un pais socialista ni, ni siquiera, desinteresado. Solo un desquiciado o alguien muy inocente puede pensar que Putin ha mandado a su ejercito a Siria por amor a la humanidad. Se trata de defender los intereses de su clase y, de paso, los de la clase dominante en Siria (que tampoco es un ejemplo de socialismo, pues el papel de las masas en el gobierno destaca por su ausencia, aunque algunos sigan confundiendo el mayor bienestar material del pueblo con socialismo, como pasa con los que defienden al capitalismo salvaje chino de bandera roja, con la excusa de que los trabajadores viven, supuestamente, mejor. El socialismo no se define por el bienestar material de la clase trabajadora, sino por su toma del poder, su participacion en todo el proceso productivo y politico, desde la creacion de riqueza hasta su distribucion, y el bienestar, que ciertamente es imprescindible en un sistema socialista, es derivado de esto, en ningun caso, al reves).

En cuanto a Moldavia, ciertamente el PCRM estuvo en el poder diez años y no movio ni un dedo para conseguir esto ultimo. Si, mejoro algo, no demasiado, el nivel de vida de los moldavos (aunque la clase saqueadora lo mejoro muchisimo mas), o mas bien evito que los recortes y perdidas siguieran el ritmo brutal que se dio en otros paises socialistas, pero de socialismo, de ir hacia el final de la explotacion y a derrocar a la clase capitalista para que sea la clase obrera la clase dominante, nada de nada. Asi que, con esos socialismos, la clase capitalista esta encantanda, claro.

Saludos Rojos

rossoallosso dijo...

@Albert-ChrisRenko

Es imprescindible reorganizar los partidos comunistas, terriblemente desorientados y desorganizados estructural e ideológicamente tras décadas de revisionismo, desde el eurocomunismo a la desorientación que la desintegración de la URSS y el fin del llamado socialismo real causó sobre los partidos comunistas que aún mantienen, al menos como teoría, el marxismo. La tragedia del fin de la URSS y la desorientación que aún pesa sobre los partidos comunistas es enorme y en ocasiones refuerza las tendencias revisionistas y socialdemócratas en ellos, mientras que en otros (los menos) lleva a quedarse estancados en los años 80, como piezas de museo, con un discurso propio de otros tiempos que en esta época de desideologización y alienación de las masas populares a casi nadie convence. En resumen, es imprescindible la reorganización sobre bases nuevamente marxistas de los partidos comunistas con el objetivo de convertirlos en vanguardias que puedan recuperar nuevamente su papel de guía de las clases populares y explotadas.

totalmente daccordo,nessuno oggi legge Marx dobbiamo tornare a divulgare l'abc del comunissmo
con concetti semplici,spiegare i diritti sociali di base cui ogni essere vivente non solo umano ha diritto i disastri causati dalla socialdemocrazia sono enormi.Intanto pero usiamo le armi dell'impero per sconfiggere l'impero,se la gente capisce solo Putin perchè gli garantisce l'uso del "cellulare" diamogli Putin poi si vedrà

saluti è stato per me un piacere,HVS

Beppino

Albert-ChrisRenko dijo...

José Luis Forneo, si al caminar junto a alguien con el objetivo de tomar el poder luego nos encontramos con que ese alguien se ha apalancado y no hay modo de echarlo, entonces es que hemos cometido errores (y errores muy graves) hasta el punto de que el proceso revolucionario puee verse comprometido. Lenin y los bolcheviques no cometieron tales errores y puieron gobernar, primero con y luego sin los socialistas revolucionarios de izquierda. Durante la guerra civil tuvieron el apoyo de los anarquistas liderados por Nestor Makhno en Ucrania, y el Bund socialista judío (que aunque no era marxista, dado que los bolcheviques se oponían a toda forma de racismo, optaron por apoyarlos como mal menor frente a los contrarrevolucionarios). Una vez terminada la guerra, pusieron en su sitio a Makhno, que rechazaba reconocer la autoridad de Moscú, y a otros eventuales socios durante el conflicto.

Lo mismo puede decirse de las caliciones lideradas por los comunistas en las democracias populares implantadas tras la Segunda Guerra Mundial. En algunos casos, como Polonia, la RDA, Bulgaria o Hungría, los socios de los comunistas no fueron prohibidos tras la implantación del régimen socialista y siguieron existiendo bajo tutela legal del respectivo partido comunista.

Lo que quiero decir es que son los comunistas los que deben liderar el proceso, siendo muy cuidadosos y vigilantes sobre lo que hacen los eventuales socios, a los que les asigno un papel de meros comparsas para hacer bulto, pero poco más. Pero este papel de guía y vigilancia sobre sus "socios" sólo puede hacerlo un partido comunista fuerte, bien organizado y con implantación entre las masas. De otro modo, sucederá como en el caso iraní, donde existía implantación popular del Tudeh, pero los comunistas no lograron capitalizar el esfuerzo revolucionario, llegó un momento en que parecieron dudar sobre lo que hacer y a continuación y esa duda, tras hacer la parte más difícil, le dejó el camino expédito al clero.

Que el actual Ejército ruso no es un ejército de clase obrera es algo obvio. Incluso cuando el grueso de sus miembros provienen de orígenes humildes, de la clase obrera, la alienación que afecta a los trabajadores civiles rusos que votan por Putin y gentes de similar calaña, ha afectado de igual forma a los "trabajadores de uniforme". Ese mismo Ejército que no se atrevió a asaltar la Casa Blanca de Moscú en agosto de 1991 (entre las cosas que se han dicho sobre aquellas dramáticas horas de la tarde y noche del 20 al 21 de agosto, y entre las diferentes versiones que los protagonistas dieron con el paso de los años -quizás para quedar bien, para minimizar su responsabilidad- está la diferencia entre el KGB y el Ministerio del Interior, partidarios de un asalto -asalto que debió hacerse al menos un día antes en vez de dejar que la resistencia creciese y se "creciese"- para que el necesitaban que unidades del Ejército despejasen los accesos al edificio bloqueados con autobuses, trolebuses y barricadas varias, mientras que el mariscal Dimitri Yazov, ministro de defensa, dijo que jamás ordenaría a las tropas disparar contra la gente y que, aunque lo hiciera, los soldados no obedecerían) fue el mismo Ejército que dos años después bombardeó ese mismo edificio a las órdenes del golpista Yeltsin. Y entonces había aún muchos soldados y oficiales imbuidos de las viejas ideas, ahora el Ejército ruso es mucho más reaccionario. Por eso es necesaria una acción decidida de propaganda y agitación dentro del Ejército, y otros cuerpos de seguridad, las fuerzas del Ministerio del interior, las unidades dependientes del FSB, la Guardia Fronteriza, etc. Para que llegado el momento, el poder no pueda usarlas para reprimir al pueblo, al contrario, que se unan al pueblo.

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Albert-ChrisRenko dijo...

Y, ciertamente, la mejora del nivel de vida no significa socialismo. De otro modo, habríamos de considerar que era socialismo el llamado "consenso socialdemócrata" tras la última guerra mundial, cuyo único ojetivo era dividir a la clase brera y conjurar la amenaza del comunismo haciendo creer a la gente que la prosperidad era posible sin recurrir a experimentos revolucionarios importados del Este. Y tuvieron éxito. Tanto que cuando el socialismo real se hundía, los conservadores y socialdemócratas, capitalistas todos, se quitaron la careta y dejaron de fingir. Y funcionó: no quedaba prácticamente nadie para hacer frente a la nueva situación.

No, el socialismo no es simplemente una mejora de la calidad material de vida, eso es mero consumismo. Socialismo es la toma del poder por el pueblo trabajador para gobernarse a sí mismo, que el fruto de su trabajo revieta en la gente y mejorar las condiciones de vida materiales pero también morales. Y ya sé que alguien podrá argumentar (me he encontrado ese argumento con frecuencia): "Entonces, ¿mejor tiendas vacías y colas eternas para comprar papel higiénico, si es que aún hay?". No, ni tiendas vacías ni sólo tiendas, grandes centros comercials en los que perderse, comprar y comprar, olvidándose de las responsabilidades para con la socieda. La vida es más que simplemente consumir.

Ya que mencionas a China y la mejora de nivel de vida de sus habitantes, si bien es cierto que el nivel de consumo es en las grandes ciudades igual que en los países capitalistas, y es posible ver millonarios (cada vez hay más chinos en la lista de millonarios de Forbes, chinos de la República Popular China, no de Taiwan, de Singapur o de la diáspora china en el sudeste asiático) que con frecuencia son altos cargos del Partido a nivel nacional o al menos regional, es cierto también que la brecha entre rentas más altas y rentas más bajas se agranda, igual que en los países capitalistas. La URSS, con todos sus defectos, no tenía millonarios y los miembros de Comité Central, que eran los que mejor vivían, no llegaban a la altura de un miembro de clase alta rusa actual, no digamos ya de un oligarca de los tiempos que corren.

Por cierto, que ya que hablamos de China, en relación a la reforma de la estructura de mando de las Fuerzas Armadas, parece que no ha sentado muy bien en algunos sectores del Ejército. Hace unos días, la edición digital del Diario del Ejército Popular de Liberación publicó un editorial criticando algunos puntos de la reforma. El susodicho editorial duró menos de dos horas antes de ser borrado.

Puedo entender los motivos de oportunidad y necesidad que, en aras de mayor eficacia, aconsejen reformar la estructura de mando que se mantiene en gran parte inalterada desde la fundación de la República Popular, pero temo que la reforma tenga un objetivo más amplio que el aumento de efectividad, y que se busque someter al Ejército a un Partido que ya sólo es comunista en el nombre. Después de décadas de reformas neoliberales en prácticamente todos los sectores de la sociedad, le ha llegado el turno al Ejército.

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Albert-ChrisRenko dijo...

Beppino, la socialdemocracia, bajo diferentes máscaras (el eurocomunismo una de ellas) ha hecho un daño enorme a los partidos comunistas occidentales, y la prueba más palpable, y a la que no puedes ser indiferente, es el propio Partido Comunista Italiano. El que fuera el mayor, mejor organizado y más potente partido comunista occidental, fue perdiendo fuelle y principios con la adopción del eurocomunismo, hasta la disolución del partido a manos del traidor Achille Occhetto y sus colaboradores, para formar el Partido Democrático de la Izquierda, luego transformado en Demócratas de Izquierda, que fue uno de los fundadores del Partido Democrático. Vemos la transformación de un partido marxista-leninista en un partido que afirma ser de centro-izquierda, cuando en realidad el "centro" político no existe, es un invento que el capitalismo intenta vendernos.

El llamado "centro", tan alabado, no es sino un lugar situado entre los partidos conservadores y la socialdemocracia, es decir... en el centro de la derecha. Este "centro" está poblado generalmente por gentes de clase media que unas veces votan conservador y otras socialdemocracia light, pero que ideológicamente están en la derecha porque no votarían a un partido socialdemócrata o socialista verdadero (no digamos ya comunista), sólo a una pobre imitación de tales partidos.

Esto es resultado de la desideologización y alienación de la masa popular, y en su afan por captar ese "dorado centro", los comunistas del oeste y del este están adoptando cada vez más ideas y conceptos socialdemócratas e incluso liberales, en detrimento del marxismo que es tan válido hoy como hace 150 años.

Saludos rojos, camaradas.

Eduardo dijo...

Las palabras de Putin siguen en primera plana.

Recién leía una noticia diciendo que el lunes Putín reiteró sus dichos. Por otra parte, que los comunistas rusos reaccionaron indignados.

Lo que habría dicho Putin (no hay cita textual, solo lo que dice el mercenario del medio de propaganda), sería lo siguiente:
"Aunque el mandatario insistió que su cuestionamiento original nada más hacía eco al debate que sostuvieron Lenin y Iosif Stalin sobre la manera más idónea de estructurar a la Unión Soviética.
Stalin apostaba por darle a los estados miembros amplia autonomía dentro de la federación, sin derecho a abandonar la Unión, mientras que Lenin se oponía a esa idea y prefería concederle a cada república el derecho a separarse de la URSS."

Debate, que interesante. ¿existió? ¿donde se podría leer? Ya me he acostumbrado a formarme mi propia opnión leyendo directamente de la fuente.

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En cualquier caso, lo que más me interesa es relacionar esto con la caída de la Urss.
Es totalmente cierto que el Pcus estaba lleno de anticomunistas por 1986, y esa es la principal causa de la desintegración.

Pero la obligación de los marxistas es ponérselas difícil a los explotadores, no facilitarles las cosas.
Por eso encontraba similitud con la posición de Stalin de no disolver el estado mientras existan países capitalistas. Eso le pone difícil a los explotadores destruir un país que avanza hacia la nueva civilización.

Por último, más que el mero conocimiento y comprensión, me interesa ir identficacndo los hechos que provocaron la catástrofe y que se debe y no se debe hacer en el siglo 21.

Para mi es evidente que se le debe poner difícil a los explotadores, en todo, pequeño, mediano o grande.

Grande fue que el Pcus se llenara de anticomunistas.

Tal vez la facilidad de secesión sea de tamaño mediano, pero no por eso no se va a hacer nada al respecto.

En mi opinión, no se debe dar facilidades de secesión como nadie más en el mundo, mientras existan estados capitalistas gastando millones de millones de dólares para destruir la nueva civilización en construcción.

Eso considerando principalmente lo que ocurrió en la época de la Tatcher, que es bien conocido. Y también el debate entre Lenin y Stalin, que es similar a lo que se conoce como "historia fidedigna de generación de la ley", muy importante para la comprensión de cualquier leyen países que las generan mediante un parlamento.

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En cuanto a que la constitución conocida nominalmente como "de Stalin", es sabido que hay cosas dentro de ella que no reflejan totalmente el pensamiento de Stalin. Lo que he llegado a conocer en esta situación, son las elecciones y el rol del Pcus.

En realidad, Stalin no era el que hacía lo que le daba la gana en la Urss, como demuestra Furr. Stalin estaba fuertemente limitado especialmente por los jefes territoriales, los jefes de las repúblicas, concretamente.

Desconozco si las disposiciones sobre sececión de las repúblicas contenidas en la constitución de Stalin reflejan su pensamiento, el cual sería distinto de aquel que tenía en vida de Lenin.
Lo que si es seguro es que no todo lo que está en la constitución de Stalin refleja 100% el pensamiento de Stalin.

Albert-ChrisRenko dijo...

Esduardo, como ya dije antes y creo que no hace falta repetir punto por punto, el derecho a la secesión basada en el reconicimiento del derecho a la autodeterminación de los pueblos, era un principio irrenunciable de los bolcheviques, de cara a la galería, principalmente, pues Lenin pensaba usarlo en beneficio de los derechos de los pueblos de imperios multinacionales o con minorías importantes en su seno como Austria-Hungría (un verdadero puzle étnico), Alemania o los imperios coloniales, con multitud de pueblos sometidos al yugo de los imperialistas. Los pueblos que así hubieran visto reconocida su identidad nacional podrian luego unirse en esa hipotética federación de países socialistas. En la propia Rusia revolucionaria, los bolcheviques reconocían que ese principio del derecho a la independencia debía ser más teórico que real (sin negar el reconocimiento de la identidad nacional de las minorías del imperio y su derecho a formar Estados soberanos), pero por lo antes expuesto, necesario a fin de guardar al menos las formas. Básicamente, Lenin venía a decir (sin decirlo) "sí a la soberanía y derecho a la independencia en los países capitalistas, no en uno con régimen socialista", pero como reconocerlo de forma tan abiertamente descarnada resultaba imposible, había que guardar las formas y reconocer de iure el derecho de derecho a la autodeterminación de los pueblos, de todos los pueblos, incluidos los de Rusia.

En todo caso, no me cansaré de repetir que la culpa de la desintegración de la URSS no es del susodicho derecho reconocido (y reconocido porque era imprescindible para los objetivos revolucionarios), sino de los traidores del PCUS. Y que aunque no hubiera habido un derecho constitucionalmente reconocido a la secesión, esos traidores y liquidacionistas habrían podido crear uno igual que en Checoslovaquia. No había derecho a la secesión tras establecer el federalismo en Checoslovaquia, se creó ad hoc para satisfacer a los nacionalistas checos y eslovacos cuando surgieron las tensiones entre ambas repúblicas tras la caída del régimen socialista.

Lo he dicho ya y resulta algo tedioso tener que repetir lo mismo una y otra vez. No se dieron facilidades. O se dieron permitiendo que el Partido se pudriera, con lo cual podía pasar de todo. Cuando se quiere, se rompe con el marco legal establecido. Y eso es lo que hicieron, porque ni siquieran respetaron lo establecido por las leyes para la secesión... y fue la propia Rusia de la mano de Yeltsin quien tuvo un innegable portagonismo en la ruptura de la URSS. Debereía recordarlo Putin, pero no quiere hacerlo porque eso significa desacreditar a su mentor político, además de poner en tela de juicio la legalidad de la propia indepenencia rusa y el actual marco jurídico. una independencia inconstitucional, una nueva consitución en 1993 nacida de un golpe de Estado ("la constitución de los tanques" que la llaman)...

Y también, por último, ¿para qué echar de menos la extensión territorial de la antigua URSS? ¿Acaso, para la causa comunista, serviría de algo que la Rusia actual tuviera la extensión territorial y fronteras de la ex URSS? La respusta es NO. Eso es algo que beneficiaría a la elite rusa, a los nacionalistas rusos, a gente como Putin. ¿Para qué queremos una unión si no es socialista? Es que parece que sólo por el hecho de haber conservado una unión es como si aún existiera la URSS de siempre y el socialismo. Veo gente literalmente entusiasmada con esa unión económica llamada Unión Euroasiática que patrocina Putin, y que inclsuo entre "izquierdistas" que se denominan a sí mismos como comunistas creen ver la restauación de la URSS. No es la restauración de la URSS, es una integración de las economías de algunas repúblicas de la ex URSS, economías capitalistas bajo reglas capitalistas, una entidad muy parecida a la primigenia Comunidad Económica Europea en los años 50.

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Albert-ChrisRenko dijo...

Ni Putin es un izquirdista ni sueña con reconstruir la URSS ni el régimen socialista, ni nada que se le parezca, es un chovinista ruso que quiere una Rusia engrandecida. Y si alguien dice, como me dijeron una vez, que el presidente ruso había restablecido muchos símbolos de la URSS, el único símbolo restablecido fue la melodía el himno nacional, pero con una nueva letra que habla (ahí es nada) de Dios y que en realidad viene a ser una usurpación de un grato y qurido símbolo soviético, que durante los años de Yeltsin la gente asociaba con la URSS (para bien o para mal) y que ahora la gente asocia fundamentalmente con la nueva Rusia putinista gracias a la nueva letra. Por lo demás, el Ejército ruso ya no tiene la estrella roja como símbolo, sino una estrella que parece el logo de un supermercado americano (Mall of America).

Por último, en relación a la expresión "Constitución de Stalin". No digo que Stalin fuera lo que se ha venido en decir, un zar rojo, aunque no debemos ignorar que su influencia era muy importante. La expresión arriba mencionada es la usual en tierras de la ex URSS. Los propios comunistas denominan a la Constitución de 1936 "la Constitución de Stalin", a la de 1977 como "Constitución de Brezhnev". No quiere decir que los autores intelectuales que escribieron palabra por palabra fueran respectivamente Stalin y Brezhnev, es una alusión a que fueron redactadas en su época y en ellas se imprimió el ideario básico del liderazgo existente en cada época.

Saludos rojos, camaradas.

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