sábado, 17 de noviembre de 2018

Rumanos en la defensa de Madrid contra el fascismo

La participación de voluntarios rumanos en las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil Española fue muy importante. Más de 500 jóvenes comunistas del país balcánico respondieron, junto a otros muchos miles de antifascistas de todo el mundo, a la llamada de la Internacional para auxiliar al pueblo español de la agresión fascista perpetrada por la clase capitalista española y apoyada por los ejércitos nazis e italianos como ensayo de la cercana Segunda Guerra Mundial.

Uno de estos héroes fue Valter Roman, que sería el el comandante del batallón de artilleria  
rumano de la XI Brigada Internacional, y que contaría sus recuerdos sobre España en su libro "Sub cerul Spaniei: Cavalerii sperantei" (Bajo el cielo de España: Caballeros de la esperanza), traducido por Un Vallekano en Rumania y publicado por El Cierzo Rojo como "Bajo el Cielo de España. Memorias de un brigadista internacional rumano".

En el capítulo V se cuenta, desde la perspectiva de Valter Roman y de los comunistas rumanos pertenecientes a las Brigadas Internacionales, la mítica resistencia de los madrileños ante la embestida de las criminales hordas franquistas, que fueron incapaces de tomar Madrid hasta la rendición final del ejército republicano, frenados por el valor y el antifascismo de los milicianos y los trabajadores de la capital (junto a los voluntarios internacionales  de cientos de naciones), al grito de "No pasarán".


Aquellos comunistas rumanos hicieron el siguiente llamamiento a sus compatriotas en plena Batalla de Madrid advirtiendo de la amenaza fascista sobre todos los pueblos de Europa son los protagonistas de este libro:


“…En los campos de batalla de España no se decide sólo el destino del pueblo español: el ejército republicano ha emprendido una lucha a vida o muerte por la paz en todo el mundo, por la libertad y la independencia de todos los pueblos. Los voluntarios rumanos encuadrados en las filas del ejército popular español, en las filas de las Brigadas Internacionales, luchan por la libertad, la paz y la independencia de nuestro pueblo, amenazado por la Alemania hitleriana y la Hungría de Horthy…”


Cuando se cumple un nuevo centenario de la heroica resistencia de los trabajadores madrileños frente a la ofensiva fascista dirigida por Hitler y Mussolini y su marioneta Franco, queremos recordar aquí cómo un grupo de comunistas rumanos lo vivieron y lo contaron al mundo:


CAPÍTULO V: NO PASARÁN (PRIMERA PARTE)


LA PRIMERA OFENSIVA CONTRA MADRID

La historia de la participación de las Brigadas Internacionales –en cuyas filas lucharon también, como he señalado, cientos de voluntarios rumanos- en la guerra de España está ligada, en primer lugar, a la batalla de Madrid.

Pero antes de hablar de la gran epopeya de Madrid, debo mencionar, siquiera sea de pasada, a un grupo de voluntarios antifascistas que tomaron parte en las diferentes acciones militares contra los rebeldes, antes incluso de que se constituyeran las Brigadas Internacionales. Desde los primeros días de lucha, en Irún, en la Sierra de Mallorca, en Aragón, decenas, cientos de hombres del trabajo, de demócratas de distintas nacionalidades, lucharon codo con codo junto a sus hermanos españoles. Había entre ellos trabajadores manuales e intelectuales: peones, mineros, artesanos, profesionales liberales, profesores, todos vestidos con el habitual mono[1] –el uniforme de trabajo y de lucha-, que escribieron juntos, con sangre, las primeras páginas de la historia y el heroísmo de los voluntarios internacionales en España.

En Irún también lucharon algunos rumanos que se encontraban en Francia en el momento de la rebelión fascista y que fueron de los primeros en pasar a España. Entre ellos figuraba el Dr. Andrei Tilea, a cuya participación en la lucha en el norte de España y heroica muerte en el frente de Asturias me referiré más adelante.

La batalla de Irún comenzó la mañana del 25 de agosto de 1936, con el ataque desencadenado por los rebeldes a lo largo del valle del río Bidasoa, de uno y otro lado de la carretera Pamplona-Irún. La resistencia de las milicias, que defendían el terreno metro a metro, provocó, no obstante, enormes pérdidas a los rebeldes en relación con los efectivos empleados.

Las tropas del general Mola, los requetés[2], y los falangistas, del general Franco, tropezaron con dificultades tan grandes que, tras una serie de asaltos infructuosos y a un alto precio, el mando “nacionalista” se vio obligado a recurrir a todos los medios técnicos que, en abundancia, los aliados exteriores de la rebelión habían comenzado a poner a su disposición por aquellas fechas.

El día 30 de agosto llegaron al frente, en efecto, baterías de artillería pesada, carros de combate, aviones y nuevas unidades del tercio[3] y regulares[4].

A pesar de la abrumadora superioridad en hombres y armamento, los rebeldes no lograron conquistar Irún hasta el 5 de septiembre al mediodía. La noche anterior, el corresponsal de la agencia “Radio” telegrafiaba a París las siguientes líneas:

“Vengo de regreso de Irún en este preciso instante. La resistencia de los milicianos ha sido encarnizada. Los que han caído han tenido al menos la satisfacción de morir como héroes. Pero, ¿qué podían hacer esos pocos cientos de milicianos, desprovistos de armas automáticas, de cañones y, sobre todo, de munición, contra la aplastante superioridad numérica de un adversario fuertemente armado? Los milicianos han resistido, con todo y con ello, a lo largo de doce días, lo que es verdaderamente un milagro de invencible valentía.”

Apenas salidos del infierno de Irún, los pocos milicianos que, con las cartucheras vacías, se habían resignado a cruzar la frontera con Francia, solicitaron que se les permitiera volver de regreso a España para retomar la lucha por la libertad.

Después de la caída de las ciudades del norte, Irún y San Sebastián, los rebeldes españoles, con el poderoso apoyo de los fascistas alemanes e italianos, comenzaron a concebir planes mayores. Pusieron en su punto de mira la capital, Madrid. Las tropas franquistas, mandadas por el general Mola, se dirigieron a la ciudad por cuatro direcciones diferentes: la primera, desde el sur, por la línea Toledo-Getafe; la segunda, desde el oeste, por Maqueda-Navalcarnero; la tercera, con tropas dirigidas personalmente por el general Mola, desde el frente de Guadarrama; y la cuarta, desde el nordeste, a lo largo del río Jarama. El plan de Franco-Mola era “magnífico”. Afirmaban a los cuatro vientos que, además de estas cuatro columnas, contarían con una quinta que se encontraba en el interior del mismísimo Madrid y que, de hecho, conquistaría la capital de España. Compuesta de todo tipo de elementos fascistas, de esta “quinta columna”[5], que debía intervenir a las órdenes de Mola, una parte se escondía en diferentes embajadas extranjeras de Madrid.

Los fascistas fijaron también el día de su entrada en la capital: el 7 de noviembre. La ocupación de Madrid el día en que el proletariado mundial celebra la Gran Revolución Socialista de Octubre iba a constituir sin duda un doble golpe, militar y moral, asestado a las fuerzas del progreso. Por la radio, el general Mola anunció también que ese día se tomaría el café en la Puerta del Sol[6].

Bateria "Tudor Vladimirescu" del regimiento rumano de artilleria motorizada
Pero el pueblo español estaba decidido a defender a cualquier precio su capital. El Partido Comunista de España llamó a las masas a la lucha. Y todos, hombres, mujeres, jóvenes y viejos, respondieron con entusiasmo. Todo el mundo quería tener un arma. Quienes no pudieron conseguir un fusil se hicieron con una azada, con un pico. Los miembros de la dirección del partido dieron ejemplo en persona al salir los primeros a la calle a trabajar en las fortificaciones. Cada día se les unían miles de hombre y mujeres, jóvenes, viejos e incluso niños. Se levantaban barricadas, se excavaban trincheras.

Testigo de este intrépido levantamiento de las masas, no pude dejar de recordar a aquel hombre sencillo evocado por Pérez Galdós en sus Episodios Nacionales que aseguraba a los generales de Napoleón: “Mi pueblo ha declarado la guerra a Napoleón” y seguía así: “si Valdesogo de Abajo y Navalagamella, que son dos pueblos como dos lentejas comparados con la grandeza de todo el Reino, se ponen en ese pie, los demás lugares y ciudades harán lo mismo, y entonces, (…) no quedará un francés para contarlo”[7].

Madrid esperaba lleno de determinación al enemigo. Las fuerzas fascistas habían logrado penetrar en la periferia de la capital. Carabanchel, Usera y otros barrios estaban amenazados. Pero las milicias, dirigidas por comisarios políticos, mandos y dirigentes del partido que tomaban parte en la lucha con las armas en la mano, plantaron cara heroicamente al avance del enemigo. En el transcurso de la defensa de Madrid se puso de manifiesto la capacidad de combate del famoso Quinto Regimiento, cuerpo de elite creado en julio por el Partido Comunista de España y convertido, por iniciativa de Líster y Carlos Contreras, en un verdadero centro de organización de las unidades militares, una escuela de cuadros.

Los soldados del regimiento sobre quienes recayó en esos días decisivos la misión de defender Madrid estaban ya por entonces mejor armados que en los primeros meses de lucha.

Los fascistas atacaron con violencia pero no lograron atravesar la férrea línea de defensa de Madrid. El día 7 de noviembre llegó y se fue. Madrid había permanecido en manos de los republicanos. Bromeando sobre la arrogancia del comandante de las tropas franquistas, los madrileños se preguntaban entre risas: “¿Qué pasó con Mola? Hace mucho que se le enfrió el café… que pretendía tomarse en una de las cafeterías del centro de Madrid”. Aquel día, sin embargo, entraron en Madrid otras fuerzas, fuerzas amigas de la República española: las primeras unidades de las Brigadas Internacionales. Así describe Dolores Ibárruri en su libro de memorias El único camino[8] la especial emoción provocada por la entrada de los brigadistas en el Madrid amenazado por los fascistas:

“Pasan las horas y la tensión se hace insoportable. Con los puños apretados, con el oído atento y la mirada fija, allá, donde el enemigo acecha, donde el enemigo repta, donde el enemigo tantea y busca un resquicio, un punto débil para irrumpir por él, para lanzar al asalto sus mesnadas, los madrileños esperan…

Esperan… en el silencio preñado de amenaza, de peligros, de sangrientas sorpresas, comienza a oírse un rumor acompasado, rítmico, estremecedor, de firmes pisadas, que crece, que se aproxima… Se escucha ya distintamente el golpear de botas herradas sobre el pavimento de las calles.

Hay un momento de estupor, de indecisión. ¿Quién viene? ¿Quiénes son los que se acercan? ¿Quiénes son esos hombres que el 7 de noviembre de 1936 marchan por las calles de nuestro Madrid, mudos, erguidos, severos, con el fusil al hombro y la bayoneta calada haciendo temblar el suelo bajo sus pies?

Tras las entornadas ventanas, miradas febriles siguen el paso de los que avanzan, mientras las manos se crispan sobre las armas, sobre las bombas prestas a ser lanzadas. Las mujeres desesperadas dicen a los hombres: «¡Han entrado! ¿A qué esperamos?»

Se oye una orden, una voz de mando, en una lengua extraña que corta como un latigazo el aire de la calle. Las primeras estrofas de un himno cercano y entrañable acompañan el rítmico movimiento de los desconocidos. El aire se llena de sones y palabras vibrantes, solemnes, que estremecen a los madrileños.

(…)

¡Los hombres que desfilan por las calles de Madrid sitiado cantan La Internacional en francés, en italiano, en alemán, en polaco, en húngaro, en rumano…!

(…)

El pueblo madrileño se lanza a la calle al encuentro de los que ya sabe son amigos. Y hombres y mujeres en impulso incontenible y emocionado, abrazan llorando a los combatientes de las Brigadas Internacionales.”

Primer cañon rumano que participó en la defensa de Madrid
En los siguientes días salieron de Albacete otras unidades de las Brigadas Internacionales. Los primeros tres batallones –“Edgar André”, “Comuna de París” y “Dombrovski”, la futura XI Brigada- se encontraban ya en el principal escenario de lucha.

“Madrileños –se decía en un llamamiento de las Brigadas Internacionales-, hemos llegado para defender vuestra capital con el mismo ímpetu que si fuera la capital de cada uno de nosotros. Vuestro honor es el nuestro. Vuestra lucha es la nuestra”.

Ese mismo día, Madrid, con la misma emoción, conoció otro aspecto de la solidaridad internacional. En el espacio aéreo de la capital aparecieron unos aviones desconocidos que no ametrallaban ni lanzaban bombas… Era una escuadrilla de aviones soviéticos I-15 e I-16, los Chatos y las Moscas, como los bautizaron más tarde los españoles, que venía a participar en la defensa de la República.

El 9 de noviembre, la XI Brigada tomó por primera vez “contacto” con el enemigo. Fue enviada a defender una posición extremadamente peligrosa. El día antes, las tropas enemigas consiguieron cruzar por sorpresa el río Manzanares. A unos cientos de metros del río se levantaba, imponente, Madrid. Había que rechazar al enemigo más allá del Manzanares. Hacia allí se dirigió el batallón “Edgar André”, en tanto que los otros dos batallones fueron enviados a cortar el paso a los fascistas en la Ciudad Universitaria.

La noche del 9 al 10 de noviembre, el batallón “Edgar André” contraatacó en el Puente de los Franceses que, después de enconados combates, consiguió reocupar, expulsando al enemigo más allá del Manzanares.

“En estos combates vemos también a los primeros voluntarios rumanos. Defienden el Puente de los Franceses”[9], escribió Luigi Longo en el volumen “Las Brigadas Internacionales en España” del que están extraídas también sus otras apreciaciones sobre la participación en combate de las unidades rumanas. Todos y cada uno de los voluntarios dieron en esta batalla contra unas fuerzas superiores muestras de valentía, abnegación y disciplina. Los hombres se animaban unos a otros, se enardecían, y el resultado fue un entusiasmo general. Durante seis días, el batallón “Edgar André” defendió con denuedo el Puente de los Franceses. Al describir los combates que allí tuvieron lugar, Vicente Rojo, comandante de las fuerzas de defensa de Madrid, dice: “Al filo de la madrugada no cesan los ataques; una unidad del tercio, luego otra; un tabor[10] de soldados, otro, tres incluso; seis carros blindados, diez, veinte; ataques repetidos con insistencia con todo tipo de medios; todos son rechazados; algunos núcleos logran pasar, pero de inmediato aparecen los nuestros, contraatacan y obligan al agresor a regresar a la otra orilla del río”[11]. El Puente de los Franceses no pudo ser atravesado y el pueblo español inmortalizó en una canción la hazaña de los voluntarios internacionales:

Puente de los Franceses
Mamita mía

Nadie te pasa

Allí, en el Puente de los Franceses, en condiciones que merecen ser recordadas, entró en combate, por vez primera y además en primera línea, el primer grupo de voluntarios rumanos. Ya he señalado en qué consistió aproximadamente la instrucción recibida en Albacete. Tampoco se pudo respetar nuestra distribución entre las diferentes armas. Aunque, en principio, como ingeniero, debía ir a artillería, en aquella primera acción participamos todos como soldados de infantería. De haber sido así las cosas todo habría salido bien, pero éramos soldados de infantería sin armas. Una noche, cuando la difícil situación impuso la entrada en combate del batallón “Edgar André”, fuimos conducidos al sector correspondiente y ocupamos las trincheras. Teníamos de media aproximadamente un fusil por cada 2 ó 3 hombres. Y todos hervíamos en deseos de agarrar una arma y disparar a los fascistas… ¡A cuánta amargura quedó unido para muchos de nosotros ese instante de alegría en que, por fin, lográbamos disparar!: el fusil había pertenecido hasta hacía unos segundos al camarada que tenías al lado y que, ahora, yacía gravemente herido o muerto.

Los brigadistas internacionales defendieron con denuedo también otros puntos de los alrededores de la capital: la Ciudad Universitaria, la Casa de Campo. Junto a otros combatientes, los voluntarios rumanos comenzaron a distinguirse por su valentía.

El 16 de noviembre, después de la batalla del Puente de los Franceses, la XI Brigada fue enviada a defender la Ciudad Universitaria junto a las unidades dirigidas por Durruti[12], los dinamiteros asturianos y otras unidades republicanas. El batallón “Edgar André” –en cuyas filas combatían la mayoría de los voluntarios rumanos que se encontraban en aquel momento en España-, el batallón francés y el batallón “Thälmann” –que hasta entonces había formado parte de la XII Brigada- ocuparon sus posiciones.

EN LA CIUDAD UNIVERSITARIA

La situación en el frente de la Ciudad Universitaria era de continuo cambio. Por cada casa, por cada metro cuadrado de tierra tenían lugar violentísimos combates. El aire se estremecía con el fragor de las descargas de fusilería, las explosiones de las granadas, el estallido sordo de la artillería. Los fascistas querían tomarse la revancha tras la derrota del Manzanares.

Pero los republicanos españoles y los brigadistas internacionales lucharon con una tenacidad insólita: con las ropas rotas y los rostros ennegrecidos de polvo, barro y pólvora resistieron la furiosa presión del enemigo, le siguieron en cada uno de sus movimientos, rechazaron ataque tras ataque.

A veces el enemigo se encontraba a unos cientos de metros de distancia, otras a sólo unas decenas. En ocasiones, las fuerzas republicanas y las franquistas estaban incluso en el mismo edificio. En semejante situación, durante los combates de la Ciudad Universitaria, los voluntarios rumanos que participaron en la batalla de Madrid cumplieron con éxito una difícil misión.

…La noticia se había difundido con la celeridad del rayo por los laboratorios y salas de la Facultad de Medicina. Los hombres se abalanzaron a las ventanas a comprobar el rumor. Era cierto. En el edificio de enfrente, que se encontraba a unas decenas de metros de distancia, los fascistas habían penetrado en la planta baja, mientras en el piso superior había soldados de las fuerzas republicanas.

La situación de los camaradas que habían quedado en el edificio era, sin lugar a dudas, desesperada. Pero, tampoco la de los que, consternados, miraban lo que allí sucedía, a unas decenas de metros de distancia, era mejor. El enemigo había instalado en un lugar adecuado un nido de ametralladora y ya martilleaba con insistencia el edificio de enfrente.

Estaba claro que había que desalojar a los fascistas lo más rápido posible del edificio que habían ocupado. Pero, ¿cómo? Los hombres se reunieron alrededor del comandante del sector que había venido a evaluar la situación y a adoptar medidas. Comenzaron las propuestas:

-¡Asalto a la bayoneta!...
Imagine similară
-¡Nos lanzamos al ataque con granadas!...

El comandante sin embargo no las aceptó. Habrían provocado la pérdida inútil de algunos de los hombres que hubiesen tomado parte en la acción. Los fascistas los habrían aniquilado antes de poder hacer nada. “Pienso en otra cosa. Ya veréis.” Y se fue. Cruzó el edificio de la Facultad de Medicina, atravesó un patio interior, marchó por los pasillos de otros edificios y llegó a un terreno más alejado donde se encontraban los artilleros de la batería “franco-belga”.

Les dijo de qué se trataba y luego añadió:

-La salvación sólo puede venir ahora de los artilleros. Os advierto, sin embargo, de que para esto se necesitan hombres valientes, dispuestos a cualquier sacrifico.

Y les explicó su plan. Aprovechando la oscuridad de la noche, los artilleros debían llevar un cañón lo más cerca posible del edificio ocupado por los fascistas. Desde allí, tendrían que disparar de tal modo que los obuses golpearan directamente en la planta baja, ni un metro más arriba pues allí estaban los nuestros. Casi a una sola voz, los artilleros rumanos y franceses de la batería se ofrecieron a llevar a cabo esta misión. Ellos, con su viejo “Krupp 77”.

-Bien, de acuerdo. Pero no lo olvidéis: prudencia, calma y sangre fría…

El comandante se había ido… El grupo de artilleros rumanos y franceses esperó con impaciencia la caída de la noche. En plena noche, cuando la oscuridad fuese impenetrable, debíamos transportar el cañón, sin ser notados, lo más cerca posible del edificio de enfrente… Cargamos con él a fuerza de brazos. El camino, bastante corto, nos llevó sus dos buenas horas… Pero logramos llevarlo al lugar indicado sin que el enemigo sospechase de nosotros. Permanecimos inmóviles, en espera de que se desvaneciera algo la oscuridad para poder disparar. Finalmente, un murmullo apresurado: ¡Es el momento! ¡Atención! Y ordené: ¡Fuego!

Un potente cañonazo sacudió el aire. El edificio tembló de arriba abajo, golpeado de lleno. En el lugar de una ventana de la planta baja se abrió un boquete negro envuelto en humo y polvo. El cañón disparó aún varias veces con precisión, rasante, contra la planta baja, abriendo nuevas brechas.

En ese momento, los del piso superior, que habían estado esperando con impaciencia la acción (la línea telefónica no se había interrumpido y los hombres estaban sobre aviso) se lanzaron escaleras abajo, atacaron a los ocupantes y liberaron el edificio. El valor y la sangre fría reportaron un nuevo éxito a los combatientes antifascistas.

***

…Pero el enemigo presionaba por todas partes. La necesidad de apoyo de la República, de contrarrestar la política intervencionista del fascismo alemán e italiano crecía… El mando de las Brigadas Internacionales decidió que representantes de todas las naciones presentes en los frentes republicanos se dirigieran a los gobiernos y pueblos de sus respectivos países para hacer un llamamiento a la solidaridad con la República española.

Los camaradas Luigi Longo y André Marty nos ofrecieron también a nosotros, los rumanos, la posibilidad de dirigirnos por radio a nuestro pueblo en nombre de los voluntarios rumanos. Un día de noviembre de 1936, la radio U.T. Madrid transmitió en lengua rumana nuestro llamamiento:

“…En los campos de batalla de España no se decide sólo el destino del pueblo español: el ejército republicano ha emprendido una lucha a vida o muerte por la paz en todo el mundo, por la libertad y la independencia de todos los pueblos. Los voluntarios rumanos encuadrados en las filas del ejército popular español, en las filas de las Brigadas Internacionales, luchan por la libertad, la paz y la independencia de nuestro pueblo, amenazado por la Alemania hitleriana y la Hungría de Horthy…

¡Camaradas y conciudadanos!

Os llamamos a intensificar la campaña en defensa de España. Luchad para que al pueblo español se le conceda una ayuda legal, enviad vuestros escritos al gobierno y a las organizaciones sociales…”

…Mientras los batallones de la XI Brigada luchaban en los alrededores de Madrid, la XII Brigada, comandada por el general Lukács, entró en combate por primera vez en el Cerro de los Ángeles.

Al no poder ocupar Madrid, los fascistas trataron entonces de prolongar el frente hacia el sudoeste. Ocupaban allí una posición clave, el Cerro de los Ángeles, baluarte natural desde donde dominaban todo el llano del sur de Madrid. Ante la aproximación de las tropas republicanas, los fascistas se replegaron a toda prisa en trincheras de hormigón, tras los resguardos y parapetos levantados en los muros del baluarte y esperaban con las armas preparadas.

De repente, todas las armas abrieron fuego: fusiles, ametralladoras, cañones, morteros, granadas. Durante horas y horas, españoles y brigadistas (entre los que se encontraba también un grupo de voluntarios rumanos) resistieron bajo ese violento fuego. El alcor parecía envuelto en las llamas de un incendio colosal, lo que nos hizo –según me dijo uno de los voluntarios rumanos- cambiarle el nombre de Cerro de los Ángeles por el de Cerro Rojo. Las fuerzas antifascistas atacaron con valor y entablaron tenazmente un combate desigual. Su misión, golpear por el flanco a las fuerzas fascistas que atacaban Madrid para facilitar la tarea de las fuerzas republicanas que defendían la capital desde el interior, fue cumplida.

…Al sudoeste de Madrid, las fuerzas fascistas atacaron encarnizadamente la Casa de Campo. Intensos bombardeos precedieron el avance de los tanques y la infantería. Entre los viejos olivos, los republicanos excavaron refugios y se defendieron cuanto pudieron de la aviación enemiga… De repente, aparecieron los tanques. Enormes, amenazadores, se dirigieron hacia las líneas de los brigadistas. Pero nadie abandonó su puesto. La consigna lanzada por los comisarios políticos: “No temáis a los tanques; su efecto es, sobre todo, de orden moral” había dado sus frutos. Era verdad: las fuerzas republicanas estaban peor pertrechadas pero la técnica militar fascista se mostró en innumerables ocasiones impotente ante el valor y el ánimo de las fuerzas republicanas. Lo mismo ocurrió también allí. Aunque desprovistos de armamento antitanques, con un valor excepcional, los hombres hicieron frente a los carros con granadas de mano y bidones de gasolina, logrando poner fuera de combate algunos de ellos.

NOTAS DE LA PRIMERA PARTE

[1] Salvo indicación en otro sentido, todas las palabras en cursiva aparecen en español en el original en rumano. [Nota de los traductores]
[2] Tropas monárquicas. [Nota del Autor]
[3] Unidades militares formadas por mercenarios extranjeros que actuaban de hecho en las colonias y estaban integradas, en especial, por moros al mando de oficiales españoles ultrarreaccionarios. [N. del A.]
[4] Tropas regulares del ejército franquista. [N. del A.]
[5] La expresión “quinta columna”, que entró posteriormente en el vocabulario de todos los países –en especial, en vísperas y en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial- tiene su origen en la historia de la guerra de España [N. del A.].
[6] La Puerta del Sol es una famosa plaza del centro de Madrid. [N. del A.]
[7] En rumano en el original. [N. de los t.]
[8] En rumano en el original. [N. de los t.]
[9] Retraducción desde el rumano. [N. de los t.]
[10] Palabra marroquí. Nombre dado a las unidades marroquíes bajo mando de suboficiales y oficiales extranjeros. [N. del A.]
[11] Retraducción desde el rumano. [N. de los t.]
[12] Dirigente anarquista y hombre de gran valor personal. [N. del A.]

sábado, 10 de noviembre de 2018

Cómic: "Así fue la Revolución Rusa de 1917"

La Editorial Progreso de Moscú publicó en 1986 un cómic sobre la Revolución Soviética para su
Imagini pentru asi fue la revolución rusa
distribución en España. Se trata de un cómic didáctico que explica los hechos que ocurrieron en la Revolución Rusa de 1917, tanto sus causas como sus efectos, incluyendo la Guerra Civil posterior iniciada contra el Poder Soviético por los reaccionarios locales y los fascistas de las 14 potencias internacionales que agredieron a los trabajadores rusos para intentar, sin éxito, restaurar la dictadura de la minoría sobre la mayoría. No obstante, fueron derrotados por el pueblo soviético.

En la descripción se analizan y desmontan las mentiras venidas desde los paises capitalitas contra el proceso revolucionario iniciado en 1917. Sin embargo, y dada la fecha de su publicación, el cómic tiene una connotación ideológica clara, obviando conscientemente, por ejemplo, el importante papel de Stalin en la Revolución, tras su defenestración por el Partido Comunista de la Unión Soviética después de las falacias del XX Congreso contra él, momento en el que podemos situar el punto de inflexión en la historia del país de la clase trabajadora construído desde Octubre de 1917, iniciándose entonces el proceso de decadencia que llevaría en un proceso sin solución de continuidad a la restauración del capitalismo.

En todo caso, desde el punto de vista didáctico y como resumen ilustrado y entretenido de la gloriosa Revolución Soviética, que hace 100 años cambiara el mundo, el cómic "Así fue la Revolución Rusa de 1917" tiene un interés extraordinario.

Lo podéis leer a continuación:

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Dos llamamientos a la Revolución en la Rumania de 1917

La Revolución bolchevique de octubre de 1917 provocó una ola de esperanza en los explotados de todo el mundo, especialmente en los países participantes en la gran matanza de trabajadores y campesinos organizada por las oligarquías de los diferentes estados  que fue la Primera Guerra Mundial.


En Rumania aparecieron los primeros llamamientos a imitar al proletariado ruso inmediatamente del impactante acontecimiento, antes de finalizar el año mismo año 1917. En esta entrada hemos traducido al castellano los dos primeros que se conocen (incluídos en Documentos de la historia del Partido Comunista Rumano, Vol 1, Editura de Literatura Política, Bucarest, 1953).

El principal motivo de alegría era el del final de la guerra en Rusia, que llenaba de esperanza a los rumanos de que esa paz fuera para todos los pueblos. La sangría provocada por los intereses enfrentados de la aristocracia, la burguesía y las corporaciones económicas de diferentes estados había creado un enorme descontento social, convirtiéndose la conquista de la paz en la primera reivindicación de los partidos socialdemócratas de toda Europa, como también lo fuera en Rusia (el lema lanzado por Lenin "Pan, paz y tierra" identificaba las exigencias inmediatas de los revolucionarios).

Pero los revolucionarios rumanos, como los bolcheviques, no se limitaban a la conquista de la paz, sino que pedían al proletariado y al campesinado del país imitar también a sus camaradas rusos para tomar el poder y acabar con los delincuentes de la clase dominante y el sistema capitalista, única forma de terminar de manera definitiva con las guerras, con la explotación y, por lo tanto, de crear una sociedad verdaderamente libre.

En la traducción hemos incluído dos interesantes e ilustrativas imágenes sacadas de  los archivos fotográficos franceses que nos presentan el frente ruso, concretamente en una localidad de Moldova, donde los soldados rusos y rumanos participan en un mitín revolucionario, entre la Revolución de febrero y la Revolución Bolchevique. La ola revolucionaria que se extendía por todo el ejército ruso influyó inevitablemente en el Ejército rumano, formado, como todos los ejércitos, con la carne de cañón de trabajadores y campesinos pobres. No obstante, el alto mando tuvo que sustituir a las tropas del frente ruso para evitar que se extendiera el ansia revolucionaria por todo el país e incluso de desarmar a las formaciones que regresaban a casa, que se habían convertido en un peligro para el estado y la oligarquía que lo dirigía, e incluso tuvo que intervenir para destruir los soviets que empezaban a crearse, como el de Sulina, en la desembocadura del Danubio.

Se trata, pues, de dos llamamientos que los trabajadores organizados rumanos hicieron llenos de esperanza por el triunfo y la toma del poder por los hermanos de Rusia y por el deseo de que se extendiera en todos los pueblos del mundo, empezando por el rumano,  que han sido traducidos por este blog con motivo de la celebración este año 2017 del Centenario de la Revolución que cambió el mundo para siempre, metiendo el miedo en el cuerpo a los hasta entonces seguros e impunes delincuentes capitalistas: los trabajadores y campesinos rusos habían demostrado que  no eran necesarios para gobernar ni administrar el destino de los que crean la riqueza y que ya no tenían excusa alguna para continuar apropiándosela.

El camino hacia la verdadera democracia y la liberación estaba ya claro: "!Fijad vuestra mirada y dirigid vuestros pasos solo hacia donde ondea la bandera roja! !Viva el proletariado mundial. Viva la republica socialista! !Viva el socialismo revolucionario de Lenin! !Viva la paz entre los pueblos!"

1
           Soldados rusos y rumanos en un mitín revolucionario en Moldova (foto Bibliothèque nationale de France)
Hacia la paz mundial. A todo el pueblo rumano*

Ciudadanos:

!La república rusa ha alzado la bandera la paz!

El gobierno revolucionario de Petrogrado se ha dirigido a a los gobiernos en guerra, aliados y enemigos, proponiendo la firma de un armisticio y el inicio de tratados de paz.

El mando supremo alemán ha recibido su propuesta.  En el frente ruso los combates se han detenido. Desde el 1 de diciembre estilo nuevo* van a empezar las convesaciones de paz.

Se trata de un acontecimiento histórico de alcance mundial.

Los gobiernos aliados no quieren, sin embargo, oir hablar de paz. Ellos quieren llevar aún más lejos el derramamiento de sangre.

Pero la revolución rusa no solo dirige a los gobiernos sus palabras, sino que se dirige directamente a los pueblos,  animándolos a hacer lo que el pueblo ruso, tomar en sus manos la decisión entre la guerra y la paz.

Rumanos:

¿En estos momentos históricos, cuál es la actitud de nuestro gobierno?

Este no tiene en cuenta como es habitual los intereses de su pueblo, que necesita de una paz inmediata. Pretende que el agregado militar rumano en el Cuartel General ruso. el General Coanda, proteste contra las medidas tomadas en Petrogrado. Quiere ejecutar las órdenes de los banqueros y comerciantes de Londres, Washington, París y Roma,  romper con Rusia, continuar la guerra en solitario llevando a nuestro país empobrecido y de luto a nuevas y concluyentes derrotas.

En definitiva, está dispuesto a urdir en secreto la traición y a ponerse de lado de Alemania, para alzar sus armas contra la Rusia republicana.

Aquellos que han vendido poco a poco nuestro país al emperador Guillermo y al zar Nicolás, que nos llevaron al desastre de Turtucaia, Sibiu, Neajlov y de Valea Prahovei**, que han preparado por medio de la traición y de la impotencia la ocupación extranjera la pérdida de miles de rumanos y la ruina total del estado, tienen ahora el atrevimiento de oponerse a la paz y a continuar exigiendo a los campesinos, trabajadores y soldados nuevos sacrificios y martirios.

!Campesinos, trabajadores, soldados!

Este crimen no debe cometerse.

Ha llegado la hora de defender vuestros propios intereses, los intereses del pueblo, los intereses de cientos de miles de hambrientos y explotados, en vez de los intereses de la pandilla que nos somete y que empuja a nuestra tierra hacia el precipicio.

!Daos cuenta de que en vuestras manos está el poder y la salvación del país!

Levantaos como un solo hombre. Decid bien alto que el pueblo quiere la paz.

Solo queda un camino: echar a los delincuentes y traidores del poder para que el pueblo mismo, sus propios miembros, tomen el poder para gobernar su país, para conquistar la paz tanto tiempo esperada.

!Abajo la guerra! !Abajo la oligarquía!

!Viva la paz!

Comité de Acción Social-Demócrata Rumano
1917

*Manifiesto publicado en el diario "Lupta" (Lucha), nr.34 del 16 de noviembre de 1917
**Desastres militares del ejército rumano en la Primera Guerra Mundial

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Soldados rusos y rumanos en un mitín revolucionario en Moldova (foto Bibliothèque nationale de France)

!Ciudadanos y trabajadores!
!Gritad y cantad de alegría!

Sobre una superficie de miles de kilómetros, desde el Mar Báltico hasta el Delta del Danubio, pasando por los Cárpatos de Moldova, los pueblos ya no hacen la guerra, el asesinato fratricida ha terminado, el armisticio se ha firmado. El nuevo gobierno revolucionario ruso, en nombre del pueblo trabajador y de los millones de soldados en las trincheras, ha iniciado las conversaciones de paz.

!Viva la paz que deja ver a nuestras almas, desde nuestra miseria, entre las ruinas sin fin, los rayos de luz de un mundo nuevo, una nueva esperanza!

!Trabajadores!

!La paz, el deseo de todos los pueblos, no viene del Papa de Roma, ni de los emperadores ni los reyes, tampoco de los boyardos y fabricantes; la paz ha sido conquistada en las barricadas de las ciudades de Rusia con la sangre de los revolucionarios, trabajadores y campesinos, guiados por la luz del Socialismo!

!Trabajadores y ciudadanos!

La energía, honestidad y convencimiento del proletariado ruso, el socialismo revolucionario, han salvado a la humanidad del desastre.

!Hoy empieza una nueva era en la historia del mundo!

Se acabó con los partidos de la burguesía, con los partidos democráticos, con los partidos reformistas.

La Revolución Rusa ha dado el primer paso, venciendo con su titánico avance todo lo que se interponía en su camino !Desde ahora la suerte de la humanidad está unida a la victoria del proletariado! El Socialismo se extiende hoy en el país más grande de Europa; el Socialismo ha dejado de ser un sueño hermoso: ha triunfado y, por su causa, tiemblan los reaccionarios del mundo entero. Millones de proletarios, de desheredados, de soldados, se alegran hoy del triunfo del Socialismo.

!Trabajadores! En Rusia ya no existe emperador, ni príncipes, ni boyardos ni fabricantes que nos exploten, ni policía ni miseria. En Rusia todo el gobierno está en manos del pueblo y todo es para el pueblo. En Rusia se ha repartido la tierra y se han confiscado las fábricas.

!Trabajadores!

Ante esta gran revolución, tras esta transformación para siempre, ¿cuál es nuestro deber?

!Todo depende de nosotros! !Nosotros tenemos que lograrlo! !Nuestra liberación puede y debe con nuestras propias manos! El proletariado de los pueblos y las ciudades de Rumania no pueden dejar en manos de la clase dominante su destino. Los intereses de los trabajadores y campesinos son, precisamente, los opuestos a los de los 2.000 boyardos* y fabricantes de Rumania.

La oligarquía rumana, agrupada en tres partidos políticos, encarnada hoy en Bratianu, Take Ionescu, Costinescu, Carp, Marghiloman, Stere* y todos sus colaboradores, los que nos llevaron a la guerra o no hicieron nada para impedirlo, los que masacraron al campesinado en 1907* y que ahogaron en sangre el grito de paz de los trabajadores de las ciudades, los que intentan todavía hablar en nuestro nombre, pretenderán engañarnos de nuevo para continuar subyugándonos y enriqueciéndose a nuestra costa.

Ellos hablan ahora de una nueva alianza con los gobiernos, con la clase dominante de Alemania y Austria contra Rusia, mientras el pueblo rumano de lo que tiene necesidad es de una alianza republicana democrática con todos los pueblos vecinos y con todos los pueblos de Europa.

!Trabajadores!

!Acabemos con la clase dominante! Cualquier colaboración con la burguesía rumana es un incumplimiento de los principios revolucionarios del socialismo, de nuestros hermanos de Rusia...

!El pueblo rumano tiene que decidirse!

Y en el momento en que la paz sea firmada, las tropas rumanas volverán a casa, nos uniremos a nuestros hermanos de Moldova que no van a entregar las armas para combatir para derribar a la chusma que nos gobierna y por nuestra victoria.

!Trabajadores!

Lo que nosotros queremos en Rusia se ha hecho realidad.

!Arriba el ánimo! La sociedad capitalista tiene que desaparecer!

!Abajo con el vasallaje político y económico! !Abajo con la falsa e hipócrita democracia! !No a la guerra entre pueblos, Sí a la guerra entre clases!

!Viva la organización, el coraje, la voluntad del proletariado rumano!

No estamos solos en la lucha. Codo con codo con el proletariado mundial y con las bayonetas del gobierno bolchevique de Petrogrado, venceremos.

!Fijad vuestra mirada y dirigid vuestros pasos solo hacia donde ondea la bandera roja! !Viva el proletariado mundial. Viva la Republica Socialista! !Viva el Socialismo revolucionario de Lenin!

!Viva la paz entre los pueblos!

Un grupo de socialistas maximalistas****

*Boyardos: latifundistas rumanos
** Representantes de los tres partidos de la oligarquía rumana: Partido Liberal, Partido Conservador y Partido Nacional Agrario
*** Matanza de miles de campesinos a cañonazos con la que se puso fin a la rebelíon del campo rumano en 1907
**** La palabra bolcheviques se traducía en Rumania por aquel entonces como maximalistas

viernes, 2 de noviembre de 2018

El presidente de República Moldova dice No a la OTAN

Imagini pentru NATO OUT FROM CHISINAU"La OTAN no tiene nada que buscar en República Moldova", ha afirmado el presidente del país, Igon Dodon, ante la agresiva expansión de la organización militar hacia el este. 

El presidente Dodon rechaza así los intentos de la oposición neoliberal de entregar República Moldova a los intereses del gran capital norteamericano y occidental, reafirmando el carácter neutral del país confirmado en la Constitución.

Según las últimas encuestas, dos tercios de los moldavos rechazan la adhesión a la OTAN. En el verano pasado, solo el 19,4% de la población habría votado a favor de la adhesión a la organización militar occidental, mientras el 60% afirmaba su rechazo. El apoyo a la OTAN va cayendo poco a poco, porque en las encuestas realizadas en 2017 los que estaban a favor rondaban el 22,5%.  

En este sentido, Dodon recuerda que no va a convertir a su país en un servidor de intereses ajenos en contra de los que nunca fueron sus enemigos, refiriéndose a la continua agresión de EEUU y la UE contra Rusia, con la que República Moldova tiene lazos intensos, económicos, culturales e históricos, de amistad y buenas relaciones.

Imagini pentru AFARA NATO DIN MOLDOVA
OTAN fuera de República Moldova
En resumen, Igon Dodon se ha comprometido a defender, conforme ha declarado a la AGENCIA TASS, con todas sus fuerzas el carácter de neutralidad del país al que le obliga la Constitución que, como se ha dicho, declara a República Moldova un país neutral.

El rechazo institucional y popular a la expansión agresiva de la OTAN y EEUU hacia el este de Europa supone un importante obstáculo para Washington y el gran capital occidental ante el que no hay que bajar la guardia. No obstante, los moldavos, vecinos de los ucranianos y con una gran parte de la población de origen eslavo y hermanda con los serbios, saben bien como se las gasta la organización militar noratlántica cuando se trata de imponer sus intereses pasando por encima de los pueblos, así que no deben bajar la guardia.


jueves, 18 de octubre de 2018

Mensaje enviado por los voluntarios rumanos de las Brigadas Internacionales a los trabajadores de su país

En la guerra antifascista española, la conocida como Guerra Civil, verdadera antesala de la Segunda Guerra Mundial,  participaron más de 500 voluntarios rumanos, jóvenes comunistas que no dudarón en marchar al estado español para defender a sus pueblos de las garras del fascismo, sabiendo que la amenaza era realmente para toda Europa, para todo el mundo.
Grupo de voluntarios rumanos de las
Brigadas Internacionales

Las comunicaciones entre el Partido Comunista Rumano y los voluntarios de las Brigadas Internacionales fueron continuas; muestra de ello es el mensaje-manifiesto enviado a Rumanía desde el Frente de Guadalajara, fechado el 15 de marzo de 1937, en el que los brigadistas del grupo rumano de artillería escribían:

Nuestra voz se levanta desde España, donde el pueblo lucha con energía y valor contra los generales traidores, contra Hitler y Mussolini que invaden España con el afán de incendiar el mundo entero.

Nosotros, los trabajadores e intelectuales rumanos, demócratas, socialistas, comunistas y sin partido, estamos unidos bajo una sola bandera: bajo la bandera de la justicia y la democracia. Nuestra lucha aquí, en España, no es otra que la lucha del pueblo español por la libertad y la paz.

Estamos orgullosos de levantar junto al pueblo español la bandera de nuestros antepasados Avram Iancu, Horia, Cloșca, Crișan, Tudor Vladimirescu[1] y de todos aquellos que cayeron en el combate contra la opresión social y nacional y por el libre desarrollo de todos los pueblos del mundo (…)

Nuestra lucha aquí, en la avanzada de la democracia mundial, debe completarse con vuestra lucha de todos los días. La consigna de los mineros asturianos ¡Unios, hermanos proletarios! debe ser una brújula también para la clase trabajadora rumana (…)

La victoria del pueblo español será también nuestra victoria.

A todos aquellos que pretenden destruir los más elementales derechos de los hombres, nosotros, los rumanos, les gritamos desde las trincheras de la libertad: ¡No pasarán![2]

(Fragmento extraido de las memorias del brigadistas rumano Valter Roman, Bajo el cielo de España)


[1] Horia, Cloșca y Crișan son los sobrenombres de tres campesinos valacos que dirigieron la gran rebelión campesina de 1784 contra la nobleza húngara de Transilvania. Tudor Vladimirescu (1780-1821) fue el héroe de la revolución valaca de 1821, enfrentada al poder fanariota otomano y a los boyardos rumanos locales. Avram Iancu (1824-1872) fue uno de los revolucionarios más destacados del 48 rumano. [N. de los t.]
[2] En rumano en el original: “Pe aicea nu se trece!”.

El Parlamento rumano deja aún más desprotegidos a los trabajadores extracomunitarios

La pasada semana, el Parlamento de Rumanía, representante político máximo de los intereses de los capitalistas rumanos, decisión relajar las condiciones para la contratación de trabajadores venidos de fuera de la Unión Europea, eliminando la obligación de asegurarles un salario igual al de sus colegas rumanos. De este modo, los patronos, que han hecho enormes presiones sobre los diputados y los partidos políticos que les representan (es decir, todos los parlamentarios), se han asegurado la posibilidad de ahorrarse un buen dinerito por sustituir a los que han huido del país debido a los salarios de miseria que les pagaban.

Imagini pentru muncitori extracomunitari
Es decir, los parásitos capitalistas rumanos intentan dar una vuelta de tuerca más a el saqueo a la clase trabajadora rumana, que ya de por sí sobrevive con salarios de miseria (el salario mínimo en 2018 es de 1400 lei, unos 300 euros.), atrayendo al país a inmigrantes dispuestos a recibir aún menos para mejorar sus condiciones de vida de su país de origen. Mientras tanto, se reducen ayudas sociales, aumento de los contratos de prácticas, la edad de jubilación y los derechos laborales, etc.

El modelo económico basado en la reducción de costes para el empleador y salarios más bajos para los productores de riqueza, impuesto como plan de choque tras el golpe de estado de 1989 que acabó con el sistema socialista, ha provocado que cada tres minutos un rumano huya de su país para que le exploten en otro país teóricamente más "desarrollado". Mientras tanto, los que le forzaron a huir, se llenan aun más los bolsillos ahorrándose más dinero en los salarios de los que, a su vez, huyen de su país para llegar a Europa, aunque sea empezando por su escalón más miserable.

Las autoridades rumanas, siempre al servicio del gran capital, no se preocupan ni siquiera de proteger a los emigrantes rumanos explotados en sus países de destino (España, Italia, Inglaterra, Alemania...). Y mucho menos lo hacen con los recién llegados y caídos en las garras de los explotadores patrios. En un país en el que el estado es raquítico y su única función es defender los intereses de las mafias y de las bandas de empresarios, ni los trabajadores nacionales ni los extranjeros tienen ni el menor apoyo de los representantes políticos y, a pesar de sus pésimas condiciones de vida, las políticas aplicadas por los gobiernos neoliberales que han gobernado el país desde los años 90 se dirigen a robarles todavía más derechos y empeorar su situación social.

Lo que pasa en Rumanía es una paradójica muestra de lo que sucede en todo el mundo, aunque en este caso más esperpéntico, si cabe, debido que este país es el que más mano de obra barata a países más ricos (cada 3 minutos un rumano huye de su país por motivos económicos), exportando trabajadores para su explotación mientras importa otros con aún peores condiciones de vida para sustituirlos. Algo que no es más que un producto de la globalización capitalista que, inevitablemente, hace aún más evidente la obviedad histórica de que se trata de la misma clase obrera, nativa o extranjera, en Rumanía, en España, en Vietnam o en Estados Unidos.

Es el círculo vicioso propio del imperialismo, ya explicado por Lenin en su didáctica y certero análisis de su obra de igual título que analiza esta llamada por él "fase superior del capitalismo": el país imperialista que lo es sobre los eslabones más débiles, a la vez que estos ejercen este imperalismo sobre los inmediatemente inferiores; en el caso de los trabajadores, podríamos llamarlo algo así como la paradoja de los explotados explotadores.

domingo, 7 de octubre de 2018

Historia de la Guardia Obrera Rumana

La idea de formar una  Guardia Obrera Rumana surgió inmediatamente después de los acontecimientos del 23 de agosto de 1944, cuando el rey Mihai I, en vistas de que el Ejército Rojo se hallaba ya a las puertas de Rumania, optó por aliarse con la resistencia comunista en Rumania, que se hacía notar cada vez con más fuerza en sus acciones contra el fascismo. El rey se vio forzado a aceptar la detención del primer ministro fascista, el Mariscal Antonescu, que había sido nombrado por el propio rey,  y a ordenar al ejército rumano volver las armas contra las tropas nazis, hasta entonces sus aliados.

1 mayo de 1955 (Guardia Obrera)
Pero la historia de la Guardia Obrera Rumana es, a la vez, muy representativa de lo que fue realmente la historia del Socialismo Rumano.

La participación de las masas obreras en la lucha contra el fascismo, tanto en acciones partisanas y clandestinas desde el principio de la Segunda Guerra Mundial, como en la lucha tras el 23 de agosto contra los alemanes y los fascistas rumanos (ambas bien descritas en, por ejemplo, el libro del escritor rumano Eugen Barbu, Soseaua Nordului), provocó que los líderes comunistas y los trabajadores decidieran la creación de la Guardia Obrera, luego llamada Patriótica, con el objetivo de colaborar con el ejército pero, sobre todo, de ser la vanguardia de la lucha de clases en la naciente Rumania Socialista.

Como hemos dicho,  los primeros grupos de trabajadores comunistas armados en Rumania datan del verano de 1944, cuando el Partido, aprovechando el miedo atroz a perder sus privilegios del rey Mihai,  le determina a romper su alianza con los nazis, ordenando que el ejército rumano vuelva sus armas contra los alemanes y sus aliados del Eje.

Desarrollando estos grupos de obreros armados que, por ejemplo, fueron los que arrestaron al sanguinario Mariscal Antonescu, el día 23 de agosto de aquel año, el PCR decidió el siguiente mes de septiembre la creación oficial de las Guardias Obreras y de Defensa Patriótica.

El encargado de dirigirlas y organizarlas fue el comunista Emil Bodnaras, que había formado parte de los voluntarios rumanos que lucharon en España dentro de las Brigadas Internacionales, y al que los españoles, como a tantos otros camaradas que arriesgaron su vida en España, y en muchas ocasiones la perdieron, siempre estaremos agradecidos por su sacrificio en su lucha contra el fascismo español e internacional y por la defensa de la España democrática.

Emil Bodnaras
Las Guardias Obreras o Patrióticas se extendieron rápidamente por las fábricas,  fomentando el funcionamiento democrático de las mismas, donde empezaron a elegirse los cargos directivos y sindicales. El 6 de marzo de 1945, con la formación del gobierno dirigido por Petru Groza, ejecutivo dirigido por el PCR, pero todavía con el rey Mihai ostentando la jefatura del estado, los comunistas reciben la responsabilidad de dirigir el Ministerio de Interior, y las Guardias Obreras se adscriben a este ministerio, convirtiéndose en un órgano de lucha y participación de la clase trabajadora en la defensa del socialismo y en la inevitable, para sostenerlo y desarrollarlo, continuación de la lucha de clases dentro de la dictadura del proletariado.

El 8 de noviembre de 1945, como ejemplo, la Guardia Obrera interviene contra los manifestantes que habían salido a la calle para defender la monarquía y el mantenimiento del régimen capitalista, deteniendo a los alborotadores y frenando a los que querían a toda costa que la desigualdad social y los privilegios permanecieran intocables como hasta entonces, mantenidos sobre los hombros de la miseria y el sufrimiento de los trabajadores y campesinos.

La resistencia de los restos del antiguo régimen no se hizo esperar, haciéndose notar inmediatamente después de la derrota del ejército nazi en Rumania y del derrocamiento del régimen del genocida Antonescu. El 15 de enero de 1945, el primer ministro de entonces, el General Radescu, por orden del rey, había intentado disolver las Guardias Obreras, aunque sus responsables, los comunistas Teohari Georgescu y Emil Bodnaras, hicieron caso omiso a las intenciones de la reacción.

La Guardia Obrera continuó siendo un órgano de acción directa de los trabajadores hasta después de la muerte de Stalin, cuando, como sabemos, en el XX Congreso del PCUS Kruchev y sus acólitos dieron un pésimo giro al socialismo soviético y, en consecuencia, de la mayoría de los países socialistas del este europeo (con la excepción honrosa de la Albania de Enver Hoxha), que llevaría al abandono de la lucha de clases y, por lo tanto, al progresivo desarrollo de los gérmenes capitalistas que irán desplazando a la clase trabajadora de su función primordial y esencial en la economía, la seguridad y las decisiones políticas  y, a la larga, facilitarían la restauración del capitalismo.

Así que, tras el final de la Republica Popular Rumana y la creación de la Republica Socialista de Rumania, en los años 60, tras la llegada de Ceausescu al poder, las Guardias Obreras fueron reformadas, acentuándose su aspecto patriótico y de defensa contra el presunto enemigo exterior (que era, para los dirigentes del PCR, tanto el fascismo occidental como la propia URSS), mientras se abandonaba su papel esencial de defensa de uno de los mayores peligros, sino el que más, en todo sistema socialista: el interior. A propósito, por aquellos años en China se desarrollaba la Revolución Cultural, dirigida por el camarada Mao Tse Tung, y que, precisamente, subrayaba la necesidad de no abandonar la lucha de clases y de estar en alerta continua contra el enemigo capitalista en el interior del país, después del golpe revisionista de Kruchev y sus cómplices en Moscú).

Por el contrario, la llegada de Ceausescu al poder significó, pues, un giro del socialismo rumano hacia la inocente, pero interesada, sociedad sin clases, que  acabó bajando la guardia contra todo resto o parasito incipiente de capitalismo, lo que iría desarrollando una élite frustrada. que no podía aumentar constantemente sus privilegios debido a los límites del sistema socialista, mientras por otro lado iría provocando una ruptura entre las masas obreras y el Partido Comunista (aunque eso, todo hay que decirlo, no impidiera que el desarrollo industrial y económico de Rumania aumentara el bienestar económico de los rumanos hasta cotas antes inimaginables, asegurara su empleo, su cultura y su sanidad gratuitas y universales, y mantuviera una horquilla salarial ajustada que hacía la desigualdad social, en comparación con la abrumadora y creciente brecha actual, apenas existiera).

Jóvenes rumanas formándose en la Guardia Obrera
Ceausescu dio un nuevo empujón a las Guardias Patrióticas tras la, así llamada por los medios de propaganda capitalistas, "Primavera de Praga", ese intento de acelerar la caída del Socialismo en Checoslovaquia, cuando el Pacto de Varsovia, con la excepción de Rumania, intervinieron en aquel país para detener a los reformistas. El 21 de agosto de 1968, un día después del final de la citada "primavera" (o mejor dicho, del intento de reistaurar el invierno crudo del capital sobre los obreros checoslovacos), el entonces "abierto y respetado por Occidente" Nicolae Ceaucescu propuso fortalecer a las Guardias Patrióticas, y extenderlas por todo el país, para, precisamente, lo que habla mucho de la deriva que iba a empezar a desarrollar la Rumania de Ceausescu, defenderse de un posible ataque exterior de los únicos aliados que tenía Rumania entonces, los miembros del Pacto de Varsovia, mientras bajaban la guardia y hacían negocios con los verdaderamente peligrosos: el capitalismo occidental.

Ya no se trataba, pues, de luchar contra los enemigos de clase, aquellos que estaban dispuestos a hacer cualquier cosa para volver a recuperar los privilegios que habían obtenido viviendo a costa del trabajo de los trabajadores, y a los que no importaba un bledo que eso significara la miseria de la mayoría y una enorme desigualdad social. El enemigo era, a partir de ahora, el país vecino, el de al otro lado de las fronteras, incluso aquel que defendía, al menos en teoría, idénticos objetivos, muestra de la creciente influencia del nacionalismo de la burguesía en la política rumana.

Aunque el estúpido temor, movido por intereses nacionalistas del gobierno de Ceausescu. más que por motivos reales, a una invasión de la URSS desapareció rápidamente, las nuevas Guardias Patrióticas permanecieron como elemento de base de la estructura comunista del país, extendiéndose la formación militar a estudiantes y jóvenes.

Cuando en los años 80 Ceausescu perdió también el apoyo, que en realidad nunca tuvo, de Occidente, las Guardias Patrióticas continuaron siendo un apoyo esencial del estado rumano, pero fueron adscritas al Ministerio de Defensa, bajo la dirección del general Ilie Ceausescu, hermano del jefe de estado, aunque siguieran formalmente vinculadas jerárquicamente al propio Partido Comunista y a la Unión de Jóvenes Comunistas. Sus integrantes recibían formación militar y de lucha de guerrillas para el caso de una invasión militar, pero habían dejado ya de participar, como sí que hacían durante la República Popular Rumana, como arietes de acción obrera para la defensa del Socialismo y de lucha contra cualquier resto de ideología burguesa (es decir, como avanzadilla obrera en la lucha de clases).

Por todo ello, cuando el fascismo volvió a ser reistaurado en 1990, aunque fuera bajo el maquillaje democrático que había adoptado el capitalismo, la Guardia Patriótica no estaba preparada para defender a sus camaradas, puesto que ningún ejército fue enviado a conquistar Rumania, sino que fue la propia élite política y económica nacional la que, después de años de frustración sin poder multiplicar sus privilegios, entregaron el país a las corporaciones extranjeras mientras se repartían los restos entre ellos como buitres.

Imagen de la escultura "Guardias patrióticos",
de Zoe Baicoianu.
Sin embargo, la primera década del desastre capitalista tuvo todavía algunas reminiscencias de aquella Guardia Obrera, sobre todo con las llamadas "Mineriadas". Con la diferencia principal de que, en este caso, los mineros fueron utilizados temporalmente por los mismos que habían traicionado a la clase trabajadora rumana en diciembre de 1989,  engañados para defender sus intereses de poder político  y económicos para luego, años mas tarde, ser abandonados y perseguidos, incluso asesinados, en la salvaje represión de 1999 en el río Olt y, por supuesto, como el resto de los trabajadores rumanos, empujados al desempleo, la miseria o la emigración.

Las cosas sucedieron así. En 1991, los mineros del Valle del Jiu fueron llamados por el Frente de Salvación Nacional, es decir, por la elite del Partido Comunista Rumano que había cambiado de chaqueta en diciembre de 1989 para poder enriquecerse a costa de sus compatriotas (entre ellos dos de los presidentes de la Rumania Capitalista, como Ion Iliescu y Traian Basescu), para que pusieran orden en la capital ante la ola de protestas organizadas por las potencias capitalistas para acelerar el proceso de transformación de Rumania en una colonia y el consiguiente y jugoso saqueo de la riqueza nacional rumana. Los trabajadores, organizados en una emulación de la Guardia Obrera, como Guardia Minera (aunque a los mineros se les unieron miles de obreros de las fábricas de Bucarest), consiguieron frenar temporalmente el proceso de instauración de la "terapia de choque capitalista", con la que se pretendía destruir todos los logros económicos y sociales del Socialismo Rumano para entregar la riqueza a multinacionales y a los nuevos ricos (la mayoría antiguos miembros del PCR).

La siguiente de las mineriadas acabaría por provocar la dimisión del Primer Ministro, Petre Roman, frenando también el proceso de privatizaciones y destrucción de la riqueza nacional rumana, creada por los trabajadores socialistas, y que estaba siendo vendida por aquel entonces, como sigue haciéndose hoy día, según palabras del citado primer ministro, "como hierro viejo e inútil".

La tercera y  última mineriada, a finales de los 90, centrada en la marcha minera hacia Bucarest de 1999, fue considerada „la mas importante lucha obrera de Europa Oriental” de la Europa del Este tras la caída de la URSS (Luis Gurevich, „Huelga revolucionaria en Rumania”, en Prensa Obrera, n616, 4-02-99), cuando el proceso de destrucción de la riqueza nacional estaba ya bastante avanzado, y acabaría con una matanza de trabajadores por parte del gobierno de Radu Vasile, con la complicidad del presidente del país Emil Constantinescu, que todavía permanece impune.

Lamentablemente aquella matanza también acabó, al menos hasta ahora, con el movimiento obrero rumano, condenando a los trabajadores de Rumanía al desastre económico y social al que hoy están sometidos. No obstante, ya avisó el camarada Lenin de que "Solo un arma en el hombro de cada trabajador puede garantizar una verdadera democracia", ya que, como añadiría el gran Mao, "El poder nace del fusil".

domingo, 16 de septiembre de 2018

El 73% de los trabajadores rumanos ganan menos de 3 euros por hora trabajada


A finales del pasado año 2017 el número de trabajadores asalariados en Rumanía era de 5.54 millones, incluyendo a los que trabajan jornada completa y parcial. El 27% de ellos, es decir, 1,5 millones, ganaba a cambio de su trabajo menos de 225 euros al mes (unos 1040 lei netos, que es el salario mínimo oficial en Rumania).

Los datos anteriores se traducen en que ese millón y medio de trabajadores sobrevive con menos de 10 euros al día (apenas un euro por hora trabajada). También significa que gran parte de los trabajadores rumanos reciben por su trabajo el salario mínimo oficial o menos, aunque trabajen 8 horas al día (estos últimos son, como se ve en la tabla adjunta, 1.005.000 de los 1.5  millones que forman el tramo más bajo de la estructura salarial).

Además de los anteriores, también existen otros 2,46 millones de trabajadores con jornada completa, y 76.000 con jornada parcial, que ganan entre 226 y 500 euros. Es decir, el 46% de los asalariados rumanos gana al mes entre 226 y 500 euros y, en consecuencia, sumando los dos tramos anteriores, el 73% de los currantes rumanos percibe por crear riqueza a sus patronos menos de 500 euros mensuales (menos de 3 € por hora de trabajo, si consideramos que se trabajan 40 horas semanales, 160 al mes). Es lo que se podrían llamar, y así lo analiza el artículo de dónde se extraen estos datos, la “clase baja o pobre”, si no fuera porque los niveles de pobreza de Rumania en comparación con el resto de Europa hacen que sea difícil considerar a más del 5% de la población como no perteneciente a esta clase de "los pobres", como se verá en el resto del estudio de la estructura salarial.

Un escalón por encima de los dos inferiores encontramos a los que ingresas por su nómina entre 501 y 1.000 euros al mes netos, en el que se ubican 1,18 millones de trabajadores a jornada completa (el 24% del total de los que trabajan 8 horas al día) y 27.000 con programa parcial (el 5% del total con este tipo de jornada). Por lo tanto, el 22% de los trabajadores son pagados por su trabajo con entre 501-1000 euros netos. 

Podría pensarse, tal y cómo analiza el artículo de analizeeconomice.ro,  que este porcentaje representa lo que se viene a llamar la “clase media” rumana, aunque si se tiene en cuenta el “poder de consumo” de los rumanos y se hace una paridad con la media europea, se podría considerar que para pertenecer a esta un trabajador rumano habría de meterse en el bolsillo entre 1001 y 2000 euros al mes (y, a nuestro parecer, se quedan cortos con esta cifra, teniendo en cuenta que, tras la destrucción de más de la mitad de la producción de alimentos y otras necesidades básicas en Rumania desde el golpe de estado capitalista del 89 hace que el 75% de los productos básicos se importen y, por lo tanto, tengan un precio elevado). 

La conclusión que podemos obtener de estos datos es que, aunque algunos trabajadores rumanos crean formar parte de la clase media o tener un nivel de vida "europeo", como corresponde a la imagen que venden los medios de propaganda y la publicidad,  por ganar entre 500 y 1000 euros al mes, la realidad es muy diferente. En realidad, se trata de lo que podríamos llamar “aristocracia obrera” rumana, a los que no le gusta autodenominarse “trabajadores”, sino “empleados” y que suelen trabajar en multinacionales que, aunque les explotan miserablemente, en comparación con lo que pagan en las metrópolis, son vistas por estos generalmente jóvenes como una especie de benefactores que les permiten no vivir en la pobreza absoluta, en realidad son unos “pobretones” de la peor clase, es decir, de aquellos que se creen “clase media” y, de paso, a pesar de su semiesclavitud, personas libres.

Por último, el vértice de la pirámide lo ocupan 287.000 trabajadores con jornada completa, y 6.000 con jornada parcial,  que ganan más de 1000 euros mensuales, lo que significa el 5% del total (incluyendo ambos subgrupos). De entre ellos, que incluso en las alturas hay clases y clases, solo un 1% (44.000) recibe  más de 2.500. Serían lo que podríamos incluir en Rumania en el concepto de “clase rica”, aunque siempre teniendo en cuenta la relatividad del concepto si comparamos a Rumania con su entorno europeo. En realidad se puede concluir que los empleados rumanos no se hacen ricos por su trabajo, ni siquiera los "privilegiados" que ocupan el 5% más alto de la pirámide salarial y que en estas cuatro décadas de tiranía del capital los empresarios se han puesto las botas con la riqueza creada por los trabajadores.

La distribución de los tramos salariales según los datos oficiales de finales de 2017 son los que aparecen resumidos en el siguiente gráfico, donde se ha intentado mantener las proporciones visuales para hacerse una idea de la desigualdad en la distribución y, a la vez, de los escasos salarios recibidos por la mayor parte de los trabajadores rumanos aunque el PIB no haya parado de crecer en los últimos años.
Finalmente, el resultado de las cifras anteriores nos muestra el hecho de que tres cuartos de los trabajadores rumanos reciban por su trabajo, indiferentemente de su tipo de jornada, menos de 25 euros por día (apenas 3 euros por hora, como mucho), lo que no da ni para un bocadillo en un país del oeste europeo; y todo esto después de un supuesto crecimiento económico continuo desde 2011 a 2017 y un aumento de la productividad de un 60% con respecto a la media de la U.E (es decir, se ha producido un 60% más de riqueza con respecto a la media europea). Es decir, lo anterior no significa otra cosa de que Rumania, y sobre todo los trabajadores rumanos, tienen un gran problema con la distribución de la riqueza; los empresarios, locales o extranjeros, estos últimos atraídos por la barato mano de obra y la facilidad con la que obtener fáciles beneficios debido a la ausencia casi total de conflictividad laboral, son los que se meten los enormes excedentes en el bolsillo, mientras dejan que los trabajadores sigan hundidos en la miseria y creyéndose, algunos de ellos, mientras que los capitalistas se parten de risa), "clase media".

domingo, 9 de septiembre de 2018

Musulmanes de Tayikistán reconstruyen la estatua de Lenin

Los medios de propaganda del capital de Asia Central y el resto de Rusia se han sentido intrigados por la historia de un grupo de clérigos musulmanes en el sur de Tayikistán que han decidido dedicar las donaciones semanales de sus congregaciones para reparar una estatua de Lenin, el líder de la revolución bolchevique.
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Lenin, Sharitus

Los imanes de Shahritus colocaron de nuevo la estatua del líder comunista ruso en el zócalo en el
centro de la ciudad, del cual el anticomunismo gubernamental de la actual Rusia lo había derribado hace dos años.

Aparte de repintar la estatua en color dorado, se ha reparado una mano que le ha sido reemplazada.

Mehriniso Rajabova del Consejo de imanesde Shahritus declaró que "Repararon la estatua, limpiaron el parque alrededor del monumento y arreglaron las fuentes".

La estatua de Lenin fue erigiada en Shahritus en 1980, y fue la más alta de todo el sur de Tayikistán. Después de la independencia, 11 años después, después de que las autoridades derribaran la mayoría de las estatuas del líder bolchevique, corrió la misma suerte que aquellas

La de Shahritus no fue destruida, sino que fue enviada a la aldea de Obshoron, donde languidecía en el patio de un constructor

Los imanes no explicaron oficialmente por qué financiaron el regreso de Lenin a Shahritus, pero una parte de la prensa de Tayikistán, en su mayor parte contraria a la medida (no obstante, en el régimen ruso los medios de información están al servicio, como en todos las dictaduras capitalistas, a los intereses de los grandes magnates y corporaciones), señala que la comparación de la situación lamentable de la actual Tayikistán con la de los años de República Soviética hace obvias las razones.

Para ello, conviene recordar las palabras de Agayev, clérigo de la mezquita de Jachmas, en Azerbaian, en la Conferencia de Musulmanes celebrada en 1970 en Taskent, Uzbekistán: «Me alegro de que muchas reglas socialistas sean la plasmación del sueño del profeta Mahoma».

En primer lugar, cada vez más gente entiende en Tayikistán, como en la mayoría de las antiguas Repúblicas Soviéticas, que si no hubiera sido por Lenin y el comunismo hoy estarían en similares condiciones que a principios del siglo XX; en segundo lugar, a pesar de la propaganda anticomunista de la persecución de los soviéticos a la religión, en realidad durante la existencia de la URSS los cultos fueron libres y, al contrario, la relación del Partido Comunista con las religiones fue de colaboración y potenció el bienestar de los fieles en las repúblicas de mayoría musulmana.

No obstante, gran parte de los movimientos musulmanes de las repúblicas del Caúcaso y Oriente apoyaron a los bolcheviques tras la Revolución y, sobre todo, en su lucha contra Hitler en la Gran Guerra Patria y, en conclusión, los musulmanes y la mayoría de los imanes reconocen que la URSS apoyo el desarrollo de la religión alejándola de los radicalismos fanáticos que, sin embargo, fomentan Estados Unidos o la U.E. en otros paises como Arabia Saudí o Afganistan y, en general, en lo que actualmente se denomina como Estado Islámico.

No obstante, como se podía leer en el artículo de Ibraguim Sarikulov de la revista Musulmane sovietskogo Vostoka , "los clérigos comentan que la construcción del socialismo la auguraron sus libros sagrados. Ya no callan el hecho de que los éxitos alcanzados por la URSS en todos los campos se deben al carácter del régimen soviético. Se amplía el aporte que hacen los creyentes a la causa de la edificación de nuestra sociedad" o que, "en 1984, cuando el país celebró el 60 aniversario de la formación de las repúblicas soviéticas de Uzbekistán y Turkmenistán, el muftí Shamsutdinján ibn Ziautdinján ibn Ishan Babaján, presidente de la Dirección de los Musulmanes de Asia Central y Kazajstán, en su mensaje a los fieles subrayó que los pueblos de estas repúblicas, con la ayuda de todas las naciones de la URSS, en un plazo históricamente corto se liberaron de la miseria, la oscuridad y la falta de derecho, alcanzando la justicia social y la civilización moderna".

Igualmente, Seid Baraka Molla Shamsuddovla, director de la revista El Islam en el siglo actual (Bangla Desh) declaró que: «Al visitar vuestro país, me convencí de que aquí los musulmanes viven bien, gozan de todos los beneficios de la civilización, obtienen una instrucción moderna, disfrutan de los servicios de la sanidad gratuita y no sufren del desempleo. La URSS no es un Estado musulmán, pero está claro que el Gobierno soviético concede a los trabajadores musulmanes derechos y oportunidades inaccesibles para ellos en muchos Estados musulmanes».

domingo, 26 de agosto de 2018

Las encuestas confirman que Ceaușescu sigue siendo el mejor presidente de la historia para los rumanos

El capitalismo y su propaganda sigue sin convencer a los rumanos de que olviden los buenos tiempos del Socialismo, a pesar de los errores que se pudieran cometer. Una tras otra, todos los estudios, encuestas y análisis vuelven a reiterar el convencimiento de la superioridad del Socialismo sobre la barbarie capitalista para  los trabajadores rumanos.
Un nuevo estudio de la empresa de sondeos sociológicos, Avangarde, demuestra que, después de casi 30 años desde el golpe de estado que reintrodujo la ley de la selva en Rumania los rumanos siguen pensando que el mejor presidente de la historia del país fue Nicolae Ceaușescu, con mucha distancia frente al resto de los impuestos por las grandes empresas desde 1990. 

El estudio ha sido realizado entre el 13 y el 18 de este mes de agosto, y sus resultados son los siguientes:
¿Quíen es en su opinión el mejor presidente de la historia de Rumania?
Destacado aparece en las respuestas en jefe de estado de la República Socialista de Rumania, Nicolae Ceaușescu, siendo el preferido por un 30% de los participantes.
Le siguen los cuatro presidentes -jefes del aparato administrador de los intereses del gran capital- que han dirigido la destrucción de la industria y la riqueza nacional, además del bienestar de su pueblo, durante las últimas tres décadas:
Traian Băsesci - 15%
Klaus Iohannis - 7%
Emil Constantinescu - 5%
Ion Iliescu - 5%
Imagini pentru republica socialista de rumaniaLa encuesta muestra además que, si bien, como es lógico, es entre los mayores de 50 años donde el porcentaje de sostenedores de Ceaușescu  es mayor, pues ellos vivieron durante los años socialistas y, si bien conocen los defectos, saben que son superados con claridad por las ventajas (sobre todo teniendo la experiencia de vivir estos últimos 30 años bajo la barbarie capitalista), aunque sorprende que entre los jóvenes los números siguen subiendo, teniendo el 35% de los son de la misma opinión de entre 30 y 50 años  muchos de ellos eran adolescentes o, incluso, acababan de nacer, cuando se impuso la dictadura de los pocos sobre los que trabajan).
Los tres últimos presidentes de Rumania, el actual Klaus Iohannis (desde 2014), Traian Basescu (2007-2014), Emil Constantinescu (1996-2000), son representantes de la derecha neoliberal, mientras el socialdemócrata Ion Iliescu (presidente desde 1990 a 1996 y desde 2000 a 2004) es considerado una especie de Gorbachov rumano, principal gestor interno del golpe de estado que acabó con la Rumania Socialista y de la cruel transición hacia el Capitalismo.
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