martes, 13 de mayo de 2014

El Mao Tse-tung: primer autobús completamente rumano.

La fábrica Vulcan de Bucarest fue creada en 1904 por inversores austriacos, para producir hornos de vapor.
Pero no fue hasta los años 50, tras la proclamación de la República Popular Rumana, y después de su nacionalización, cuando pasó a convertirse en la principal exportadora de bombas de extracción de petroleo y de máquinas de vapor de Rumanía.


El gobierno comunista había decidido, en el marco de los planes de industrialización de Rumanía,  que Vulcan era la mejor opción para producir el primer autobús rumano. Así que en 1955 empezó a recorrer  las calles de Bucarest el primer vehículo de transporte público producido en su totalidad en Rumanía, que será bautizado con el nombre del lider comunista chino, Mao Tse-tung.


El nuevo autobús teniá el chasis del camíon tipo "Estrella Roja" SR 101, también de producción rumana, y estaba dotado con un motor de 90 CP. Tenía una longitud total de 8.5 m, anchura de 2.52 m y altura de 2.92 m). Su capacidad era de 60 viajeros, aunque solo tenía en un principio montados 30 asientos. 


Después del éxito de Mao Tse-Tung, Vulcan se especializaría en la producción de ensamblajes industriales, y los autobuses serían producidos en otra fábrica de Bucarest, Rocar (hoy también transformada en un montón de hierro viejo). Sin embargo, los autobuses rumanos producidos en la Rumania Socialistas tendrían gran éxito en el mundo, y sus exportaciones fueron crecientes, en especial a la Unión Soviética, los paises africanos y a algunos estados latinoamericanos.


En 1989, cuando tiene lugar el golpe de estado que reinstauró la dictadura del capital, la fábrica Vulcan tenía más de 10.000 empleados, que producían por encima de 43.000 toneladas de maquinaria industrial compleja; pero la aplicación de las políticas neoliberales destinadas a transformar Rumanía en una colonia de las multinacionales occidentales y los tejemanejes y chanchullos de los mafiosos que tomaron el poder, hicieron que, actualmente, queden apenas una centena. Una triste realidad que se ha repetido en el 90% de la riqueza industrial de la Rumanía Socialista, que el capitalismo ha convertido en un gran montón de chatarra, condenando a los trabajadores rumanos a la miseria o a la emigración.


Por supuesto, en la actualidad las bombas de extracción petrolifera las producen en otros lugares multinacionales extranjeras, los ensamblajes industriales son de importación, y los autocares se compran a las grandes corporaciones automovilísticas. Es, en definitiva, se trata de lo que los medios de propaganda informativa y cultural de los regímenes liberales suelen denominar, como eufemismo de la tiranía de unos cuantos que se apropian de la riqueza producida por la mayoría, con el aberrante oximoron de "democracia capitalista".

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