sábado, 3 de septiembre de 2016

Palabras de un obrero rumano orgulloso de portar un retrato de Mao en la manifestación popular de día nacional de 1951

La década de los cincuenta fue, sin duda, la época en la que los trabajadores rumanos se sintieron más implicados en la vida politica y económica de su país, ilusionados por las perspectivas de futuro que había traído el Socialismo en Rumania. Es entonces cuando, probablemente, los productores de la riqueza se sintieron más protagonistas de la vida política y económica, en el periodo comprendido desde la proclamación de la República Popular Rumana, el 30 de diciembre de 1947, hasta su sustitución por la República Socialista de Rumanía, en 1965.
Viva el 23 de agosto: celebración de la liberacíon de la patria por
el glorioso Ejercito Rojo (palco de autoridades)

Como es bien conocido, tras la muerte de Stalin, en 1953, y el golpe revisionista de Kruchov y el resto de oportunistas en todo el mundo socialista, (con las probables excepciones de Albania, China o Corea), el espíritu revolucionario y de lucha de clases comenzó a ser sustituido poco a poco por el de la sociedad sin clases y, en realidad, una progresiva, aunque lenta, vuelta hacia el capitalismo. No obstante, todo hay que decirlo, hasta el golpe de estado de diciembre de 1989 que lo reinstauró, los trabajadores rumanos vivieron cincuenta años de disfrute de una sociedad nueva construida con sus propias manos, en la que los valores humanos, inseparables de la propia concepción de democracia o libertad, como el derecho al trabajo, a una vivienda, a la atención médica o al disfrute de la cultura y el tiempo libre, a pesar de la lenta disolución de la primera fortaleza revolucionaria que prendió entre las masas trabajadoras en los países del Este de Europa tras el triunfo del Ejército Rojo en la Segunda Guerra Mundial  contra el capitalismo y la explotación.

Muestra de aquella euforia de las masas obreras por el futuro que ellas mismas estaban construyendo es una carta escrita por un trabajador rumano, fechada el 23 de agoto de 1951, Día Nacional de Rumania  hasta la reinstauración definitiva del capitalismo en diciembre de 1989, y tras el desfile celebrado en la capital por tal motivo, en la que el autor describe a su novia, ante que hablar de otras cosas, su orgullo por haber participado en la fiesta de los trabajadores, contándole que había llevado en sus manos el retrato de Mao:



"Hoy he desfilado con la fábrica y yo he llevado en mis manos el retrato de Mao Tse Dun – China – cuando pasábamos frente a la tribuna. He visto muy bien al Camarada Gh. Gheorghiu Dej, que nos saludó con la mano. Llegamos con la columna hasta el lago Floreasca y, desde allí ya no sabía como volver, de modo que pensaba que si tu estuvieras conmigo hubieramos encontrado juntos el camino. No obstante, he ido detrás de la gente y hemos llegado al autobús que nos ha llevado hasta la plaza de las naciones, desde donde he vuelto a casa".

Mao Tse Tung había proclamado apenas dos años antes, el 1 de octubre de 1949, la República Popular China, dando comienzo a una sociedad socialista en la que los trabajadores eran el origen y el fin de toda la producción económica y de las decisiones futuras del país, dirigidos por el Partido Comunista. Por ello, ya que todavía no había tenido lugar el triunfo del revisionismo en la URSS, pues Stalin segúia vivo, Mao era admirado y respetado por la clase trabajadora mundial.

Mao proclamando la República Popular China
Gheorghe Gheorghiu-Dej era por aquel entonces el Secretario General del Partido de los Trabajadores de Rumania (como se denominaba entonces el Partido Comunista), y no tenía ninguna función en el gobierno: el presidente de la República y Jefe de estado era el científico Constantin I, Parhon y el jefe de gobierno Petru Groza. Desde la abdicación del rey Mihai I, cómplice del nazismo durante la SGM, y la proclamación de la R.P.R. los tres presidian las grandes manifestaciones populares como la que nos describe el obrero en su carta.

El barrio de Floreasca, construido junto al lago de igual nombre, había sido un suburbio de la capital rumana, lugar sucio y pleno de chabolas e inmundicia donde se agolpaban marginados y proletarios bucarestinos, hasta su transformación, en la década de los cincuenta, en el marco del gran cambio y dignificación socialista de la vivienda obrera, en una zona residencial, donde los trabajadores disponían de lugares de ocio, escuela, zonas deportivas, cine y otras actividades culturales y, por supuesto, lugares de trabajo, sus fábricas.

En la fecha en el que nuestro trabajador escribió la carta a su novia era un barrio nuevo, por lo que es normal que aquel se sintiera perdido. Por cierto que a los bloques de apartamentos construidos en Floreasca, como en toda la capital y en toda Rumania, los llaman con desprecio los fascistas, después del golpe de estado de diciembre del 89, "bloques estalinistas", algo bastante curioso en una sociedad bárbara donde, entre otros crímenes contra la humanidad, cada vez más obreros son despojados de sus viviendas por no poder pagarlas, por no hablar de la falta de trabajo y la cada vez mayor humillación que sufren los que lo lo conservan, las dificultades para el acceso a la atención sanitaria gratuita o, simplemente, accesible para los salarios habituales (en torno a 200 euros en Rumania).
 barrio de Floreasca
barrio de Floreasca, construido para los trabajadores

La gran manifestación popular del 23 de agosto se solía realizar en el bulevar Aviatorilor, pasando por la llamada entonces Plaza Stalin (hoy Charles de Gaulle). Con ella se homenajeaban los acontecimientos de aquella fecha del año 1944, cuando, bajo la dirección del Partido Comunista, fue destituido el presidente del gobierno del rey Mihai I, el genocida Mariscal Antonescu, pasando el ejército rumano a ponerse de lado del Ejército Rojo contra Hitler. Tras ello, se formó un gobierno de frente popular que, tras las elecciones de noviembre de 1946, estaría dirigido por el comunista Petru Groza.

En resumen, es bastante ilustrativa y expresiva la carta escrita por el anónimo trabajador rumano, feliz de poder participar junto a los camaradas de su fábrica en la manifestación masiva celebrando la liberación de su país de las garras del fascismo y la construcción cotidiana de una sociedad sin explotación del hombre por el hombre; el feliz y liberado trabajador muestra su orgullo por haber tenido el honor de llevar en sus manos la imagen de Mao, uno de los grandes líderes del movimiento comunista y de la clase obrera mundial junto a Lenin y Stalin (cuyas imágenes presidían, con toda seguridad también aquel año, el palco de autoridades).

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Tengo dudas sobre si Mao realmente fue comunista

JL F dijo...

Puede, pero los que son comunistas, marxista-leninistas, no tienen dudas de algo tan obvio. El imperialismo y la propaganda tira mucho a los oportunistas y a los revisionistas. Al fin y al cabo, Stalin y Mao han sido víctimas del mismo borbandeo propagandístico, precisamente por los anticomunistas y sus secuaces, voluntarios o engañados.

Saludos Rojos

Anónimo dijo...

No tengo dudas sobre Stalin, pero gracias por la observacion. Digo esto porque al principio no tenia dudas de que realmente lo fuera, pero despues lei en RIA un articulo sobre la liberacion del Tibet que decia que ''existe una polemica sobre si Mao en verdad fue comunista''. Inicialmente no le tome atencion, pues pense que se trataba de una calumnia mas (muy comunes como bien dices), sin embargo posteriormente me encontre con varios colectivos y partidos comunistas (no necesariamente diria que todos son revisionistas, aunque tambien) que decian cosas similares, e incluso tambien habia quienes decian explicitamente que Mao no era comunista, sino solo un agrarista o nacionalista (Hoxha llego a decir que Mao era un socialdemocrata). Incluso el propio Stalin dijo a Mao ''Usted habla de ''chinificacion'' del socialismo, pero no existe esa naturaleza, No existe el socialismo ingles, frances, aleman, italiano o ruso como tampoco existe el socialismo chino. Otra cosa es que en la construccion del socialismo se tengan en cuenta las caracteristicas especificas de un pais determinado[...]Por lo que se, en el Partido Comunista Chino hay una capa delgada de proletarios y los sentimientos nacionalistas son muy fuertes y si no se llevan a cabo politicas de clase genuinamente marxistas leninistas y si no se lucha contra el nacionalismo burgues, los nacionalistas los estrangularan. Entonces no solo se dara por terminada la construccion socialista, sino que China puede convertirse en un peligroso juguete de los imperialistas estadounidenses''.

Y estas cosas si fueron lo que finalmente me hicieron dudar, repito, no estoy tomando partido por ninguna afirmacion, simplemente es una duda que tengo (aunque tambien es verdad que varias tesis de Mao que si me sacaron de onda, sobre todo las teorias ''de las contradicciones en el seno del pueblo'' y de ''la lucha de 2 lineas''), pues apenas estoy en proceso de formacion.

Saludos

JL F dijo...

El Partido Comunista Chino tenia una gran capa de agricultores-campesinos, que en proporcion era muy superior a la de los trabajadores. Eso no significa que Mao no fuera comunista, sino que todo comunista tiene que aplicar el marxismo-leninismo a las circunstancias concretas. Trosky decia que como el marxismo indicaba que la revolucion no tendria lugar sino en una pais con un capitalismo desarrolado el comunismo en la URSS de Stalin era imposible, no podia construirse si no estaba acompañado de una revolucion mundial. Sin embargo, Stalin modifico y adapto el marxismo-leninismo a las circunstancias concretas de la URSS. Trosky proponia abandonarlo todo y dejar que el capitalismo se desarrollara para volver a hacer la revolucion. En China pasaba lo mismo. Mao y los comunistas chinos sabian que la mayoria en china eral el campesinado y, por eso, una de sus preocupaciones principales era intentar proletarizar al campesinado, evitar que la ideologia campesina conservadora se dejara arrastrar por la creciente burocracia elitista que, como paso en la URSS, sin embargo acabaria triundando. Mao fue comunista, y sus aportaciones a la construccion del socialismo en circunstancias concretas, especialmente en paises colonizados, con una economia primordialmente campesina, y sobre la necesidad de continuar la lucha de clases incluso en el seno de un pais socialista, fueron un gran paso adelante en el desarrollo teorico y practico del marxismo-leninismo, una enseñanza para el futuro y sobre el pasado. Eso no significa, ni mucho menos, que se tratara de un socialismo chino, albanes o coreano, sino que como en toda ciencia las leyes generales han de adaptarse a los problemas concretos, no como si la realidad se tratara de algo que se pudiera copiar con un papel calca. El propio Hoxha decía, hasta que, como paso tras la muerte de Stalin con sus antiguos seguidores, decidiera clavar el puñal por la espalda a Mao, decia sobre el lider chino: "Como seguidor eminente de los grandes educadores del proletariado mundial, Marx, Engels, Lenin y Stalin, Usted ha desarrollado y enriquecido aún más y de manera creativa, de conformidad con las condiciones de China y de las particularidades de la época actual, la ciencia en el campo de la filosofía marxista-leninista , el desarrollo del partido proletario, la estrategia y la táctica de la lucha revolucionaria y la lucha contra el imperialismo, los problemas de la construcción de la sociedad socialista. Su enseñanza sobre la continuación de la revolución en las condiciones de la dictadura del proletariado, que conduzca a la victoria completa de la construcción socialista y para cerrar el paso al peligro de la restauración capitalista, en cualquier forma o por cualquier regalo viene, como una contribución eminente de gran valor internacional de la teoría y la práctica del socialismo científico. Sus obras son una verdadera escuela revolucionaria para todos los marxistas-leninistas y los trabajadores". Saludos Rojos

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