domingo, 9 de noviembre de 2014

Rumania: elecciones en un estado raquítico tras 25 años de neoliberalismo

Este fin de semana han tenido lugar algunas protestas en Rumania, en el marco de la campaña electoral que culminará en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, el próximo domingo día 16 de noviembre. La razón esgrimida por los manifestantes fue la desorganización del voto en el extranjero en la primera vuelta, cuando cientos de rumanos no pudieron ejercer su derecho al voto por las largas colas que se formaron.
Poder, oposición, oligarquía

En realidad, el problema es que el sistema electoral rumano es un desastre, pues cualquiera puede ir a votar en el lugar donde deseé, incluso en un consulado extranjero, si la obligación de hacerlo, como suele suceder en los sistemas electorales normales, en el lugar donde se esté registrado.

Esto hace que sea imposible anticipar al número de votantes que van a presentarse en una determinada sección de voto, basándose en las listas de electores, produciéndose el caos donde uno menos se lo espera.

De hecho, las primeras elecciones que yo viví en Rumania, hace ahora cinco años, sucedió prácticamente lo mismo en Bucarest que en los consulados de Londres, Roma o Milán en esta ocasión: la larga cola de ciudadanos que deseaban votar en Bucarest, en vez de hacerlo en su lugar de residencia, provocó que cientos de ciudadanos se quedaran con las ganas.

No obstante, las verdaderas razones son las que, muy acertadamente, explica Alex Amaya Quer, profesor de la Universidad de Cluj-Napoca, en su último artículo en su blog Rumania tras la cortina: la transformación del poderoso estado rumano de 1989 en uno raquítico en 25 años de neoliberalismo. Curiosamente, como el autor puntualiza, los que salen a la calle protestando contra el gobierno socialdemócrata actual lo hacen proponiendo, !la cosa es de locos!, menos estado todavía.

"Y sin embargo, de dos millones de ciudadanos emigrados con derecho a voto, solamente 160.000 han acudido a las embajadas para depositar su papeleta, un 1,5% de los que votaron el 2 de noviembre. El sufragio de la diáspora fue más numeroso que en anteriores comicios, pero no mucho más. En mi opinión, las escandalosas dificultades para ejercer el voto en las embajadas difícilmente se deban a una conspiración maquiavélicamente ideada por Ponta para no perder las elecciones. La razón es probablemente otra: el Estado rumano, reducido a una expresión mínima tras dos décadas de post-socialismo, ya no es capaz de garantizar el voto de los emigrados, como tampoco es capaz de satisfacer las necesidades mínimas de millones de ciudadanos. Se trata de un estado mínimo y en retirada, ineficiente por su subfinanciación. Como ha escrito el sociólogo Florin Poenaru, “un Estado rumano que no sabe cuántos ciudadanos tiene en el país y mucho menos cuántos tiene fuera. Un Estado tan pequeño y mal organizado como una sección de voto en la diáspora.” Lo irónico del asunto es que se trata de un Estado exactamente igual al que quieren aquellos que hoy en Rumania han llenado las calles protestando en defensa de sus compatriotas emigrados".

Son las cosas del fulminado estado rumano, en manos de los mafiosos locales y, principalmente, de las multinacionales e intereses de las potencias capitalistas: los neoliberales, antiguos comunistas disfrazados de "demócratas", como Traian Basescu, Vasile Blaga o Monica Macovei, altos cargos de la antigua República Socialista de Rumanía, acusan a los "comunistas", así llaman ellos a Victor Ponta, un joven político que era un infante cuando asesinaron a Ceausescu, y que es un gran amigo y admirador de las políticas de Toni Blair o Rodriguez Zapatero (así que, de comunista, tiene poco).

Ejemplo de campaña: los jóvenes ciclistas, votan a Iohannis; a Ponta,
solo los pensionistas.
Me parece interesante compartir a continuación el artículo de Amaya Quer, por su denuncia de la manipulación de la mayoría de los medios de propaganda rumanos y de una campaña electoral que tiene, como el puntualiza, un fondo racista nauseabundo, pues se desprecia a los colectivos más pobres, más afectados por los 25 años de saqueo capitalista, es decir, pensionistas, gitanos, trabajadores manuales o del antiguo tejido productivo hoy esfumado, etc., y que votan en general a la socialdemocracia, mientras se lauda a los, como define el medio alternativo rumano Criticatac, "esclavos de las multinacionales", ingenieros y especialistas que trabajan en las grandes corporaciones por un sueldo un poco más alto (500-600 euros) y sin apenas derechos laborales, porque son, patética etiqueta, "más europeos".

"Como consecuencia de todo ello, desde este universo ideológico se ha desarrollado un discurso muy violento contra el voto rural, el de los ciudadanos de tercera edad, el de los funcionarios, los obreros no calificados o los pertenecientes a la minoría gitana, entendidos todo ellos como manipulables. Portales de noticias cercanos a estas tendencias, como Gândul, han llegado a plantear el sufragio censitario. El elitismo y racismo social de la campaña en internet de los que apoyan a Macovei, por ejemplo, ha sido nauseabunda a este respecto. El voto de la diáspora es reivindicado como un voto occidentalizado por defecto, y ahí entra la interpretación de las dificultades en las embajadas el 2 de noviembre como una conspiración comunista para no perder las elecciones".

Lo que no cuenta Amaya Quer es como Iohannis, el candidato del neoliberalismo oficial (porque como hemos dicho, en el fondo Ponta también lo es), ha ofrecido 30 lei a los ciudadanos de Timisoara para que salgan a protestar, como han mostrado las cámaras de las televisiones rumanas (algunas, pues en el capitalismo la información y la verdad depende de quien la paga, no de la libertad de prensa, como argumentan y se laudan generalmente los que controlan con su dinero los medios de comunicación). Otra curiosidad que demuestra la neurosis de un sistema que, aparentemente, defiende la elección libre de los ciudadanos y, por otro, se aprovecha de la miseria generalizada para que voten; que por un lado propone la destrucción del estado, su conversión a la mínima expresión, y por otro exige una red de mesas electorales en todo el mundo para atender a una cantidad desconocida delos dos millones de ciudadanos, obligados a huir por los 25 años de neoliberalismo destructivo que, al menos los pocos que suelen votar, defienden (y en esto se ve lo poderosa que puede llegar a ser la manipulación mediatica) las políticas de los que provocaron su exilio.

El artículo de Alex Amaya Quer, en su blog, Rumania tras la cortina

4 comentarios:

Anónimo dijo...

esto es mentira soy de timisoara,no es verdad...

Jose Luis Forneo dijo...

A ver, ¿qué no es verdad? ¿El título? ¿El desarrollo? ¿Alguna idea en concreto? ¿Todo? ¿No será que te sientes aludida y te duele verte como una marioneta en manos de los medios de propaganda? Apuesto que sí.
El argumento de que eres de Timisoara no vale salvo para los debates en que supongo sueles participar tu, el de los patanes.

Saludos

Anónimo dijo...

Lo de los 30 lei es mentira,la poblacion de Banat son personas honrables que no se demiten a este tipo de cosas,no pueden ser comprados porque tienen moralidad,mira tu,los mas pobres y infelises del pais,que son los de oltenia y moldavia y se ve la poblacion mas tonta que existe no le valio el mal socialista,lo siguen queriendo,siguen queriendo la misma pobreza estos vagos de estas dos regiones,por un quilo de harina y otro mas de azucar ofrecido como soborno por los socialistas siguen con ellos apesar de la pobreza y miseria en qual estan,y hay mucho por decir ,no que sea uno de los dos mejor q otro pero el simple echo de que no abren mas oficinas de voto en el extranjero la actual poder da de pensar,mientras que ellos sacan leies por la noche para protejerse los culos de la justicia,queren los socialistas,antiguos comunistas el poder con qualquier precio para seguir saqueando el pais...No te metas con los fallos de ortografia porque tu aun que vivas en rumania y escribes sobre la misma,los tienes tambien

Jose Luis Forneo dijo...

El anterior Anonimo es un ejemplo del racismo de tufo fascista que citabamos en la entrada. Un tipo que no conoce la historia de su pais, que se disfraza de patriota, y que desprecia e insulta a los rumanos que no son como el.
En cuanto a mis fallos de ortografia, que no existen, no se que tienen que ver con que "viva en Rumania y escribes sobre la misma" ¿Te refieres a que no estás de acuerdo con lo que digo o no sabes ni siquiera lo que es la ortografía? Joder, !qué gañán! !Y luego dice que sus compatriotas (a los que desprecia, por cierto), son "tontos"!
El antirumano que ha escrito el comentario es el ejemplo vivo del cáncer que sufre Rumania. Le agradecemos, no obstante, que haya participado para que todo el mundo pueda ver a los vendepatrias y racistas que tanto pululan por este pais.

Saludos

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