domingo, 13 de abril de 2014

La estrella roja sobre la estación de Hunedoara

Hunedoara es una provincia rumana, al sur de Transilvania, en el oeste de Rumania, y a los pies de la vertiente septentrional de los Cárpatos. Región minera, durante los años del socialismo se convirtió en símbolo de prosperidad y modelo industrial, aprovechando de la enorme riqueza minera, tanto de carbon como de oro,  de la zona.

Hoy poco queda de aquella vida y de aquella constante creación de riqueza por la clase trabajadora rumana. La provincia es, muy al contrario, prácticamente un desierto, donde el trabajo escasea y en la cual la mayoria de los jóvenes han escapado del desastre hacia otros paises donde enriquecen ahora los bolsillos de las corporaciones o empresas extranjeras.

En la antigua región cuyo nombre procede de los hunos del famoso Atila, y en la cual surgió aquella familia húngara de los Hunyadi que daría uno de los grandes emperadores de Hungria, Matei Corvin Hunyadi, además de otros tantos príncipes de Transilvania, no queda apenas recuerdo alguno de aquellos tiempos de esplendor y de producción de riqueza que vendrían con la llegada del Socialismo tras la Segunda Guerra Mundial, después de que se han sufrido más de dos décadas de destrucción metódica de todo lo que los trabajadores rumanos construyeron durante los años de la Rumanía Popular (1948-1965) o de la República Socialista (1965-1989).

Sin embargo, en la hoy abandonada estación de ferrocarril de Hunedoara, un edificio levantado hace cincuenta años como puerta principal de llegada a la ciudad, la estrella roja del comunismo sigue irguiéndose sobre su tejado, desafiando a los que destruyen el país y como recuerdo de que el sometimiento de la mayoria que produce por la minoria parásita no es una necesidad inevitable, sino una circunstancia histórica e injusta, propia de un sistema bárbaro y criminal, el capitalismo, que se puede y debemos cambiar.

La estación fue construida en 1950, y como todo el arte de los primeros años del socialismo rumano fue realizada al estilo de los edificios similares de la patria de los trabajadores, la URSS, y al servicio principal de estos. Por eso, en su sala principal se realizaron dos frescos que representan escenas del trabajo y del ocio de la clase entonces dominante, la obrera, y el edificio se coronó con el símbolo del socialismo internacional, una estrella roja.

En 1962 a la estación llegaría un tren del que descenderían el entonces Primer Secretario del Partido Comunista de la Unión Soviética  y Presidente del Consejo de Ministros,  Nikita Jrushchov, acompañado del  Secretario General del Partido de los Trabajadores de Rumanía y presidente de la República Popular Rumana, Gheorghiu-Dej, y del que sería su sucesor en 1965, Nicolae Ceausescu.

Curiosamente, lo que entonces se consideraba un hito en la historia de la ciudad y de la estación podría encarnar, como bien sabemos, (recordemos que Kruschev daría un golpe mortal al socialismo y a la Union Soviética en 1956, al criminalizar a Stalin y, con él, los logros de los trabajadores soviéticos tras la Revolución de Octubre hasta el triunfo en la Segunda Guerra Mundial y la liberación de Europa del fascismo) , el punto de inflexión que daría lugar al principio del fin del socialismo revolucionario y el triunfo de un socialismo burocrático que, poco a poco, acabaría condenando a la clase trabajadora de los paises socialistas a volver a caer en las ávidas garras de empresarios y corporaciones capitalistas, como sucedería finalmente en diciembre de 1989 en Rumania y en 1991 en la Unión Soviética.
Gara Hunedoarei a fost construită în anii 1950, iar arhitectura monumentului are influenţe sovietice.

Citeste mai mult: adev.ro/n3e9tv
Gara Hunedoarei a fost construită în anii 1950, iar arhitectura monumentului are influenţe sovieti

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Gara Hunedoarei a fost construită în anii 1950, iar arhitectura monumentului are influenţe sovieti

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Gara Hunedoarei a fost construită în anii 1950, iar arhitectura monumentului are influenţe sovietice.

Citeste mai mult: adev.ro/n3e9tEn 1962 el lider soviético Nikita Kruchov, acompañado por el entonces presidente de la República Popular Rumana,  Gheorghiu Dej, y por el que sería su sucesor, Nicolae Ceausescu, llegaron a la ciudad, entonces llena de trabajadores.
„En aquellos tiempos, la estación, siempre hasta arriba de trabajadores que subían y bajaban de los trenes, era un símbolo de la prosperidad de la ciudad. Los pasillos, el restaurante y las salas de espera estaban permanentemente aglomeradas, y el ajetreo de los alrededores era indescriptible", recuerda el anciano Vasile Teodoran  , un viejo obrero del complejo siderúrgico que, nostálgico, suele pasear por la estación de vez en cuando.
Kruchev, Dej y Ceauescu en la estación de Hunedoara

En el paisaje ya no queda apenas nada del entramado de fábricas de la época, pero permanecen, además de la estrella roja que preside el edificio de la estación, dos frescos que adornan la sala principal del edificio y en los que se glorifica al que es el protagonista principal y único de toda sociedad socialista: el trabajador.

En uno de ellos están representados los acereros y otros proletarios del complejo siderúrgico y del resto de fábricas de la ciudad, incluyendo los ferroviarios, con los rostros manchados y en plena actividad; en el segundo, se puede ver una escena en el que los obreros se relajan sobre la hierba, en los alrededores de la ciudad, con el perfil de chimeneas de la rica industria local.

Los años han estropeado un poco los frescos dejados de la mano del tiempo, como casi todo en la Rumania capitalista en la que el lema es el triste "salvese quien pueda". Los frescos están hoy afectados por la humedad y han perdido color, pero nadie ha hecho, por supuesto, la menor intención de restaurarlos.
Actualmente, en la estación solo funciona un tren de una compañía privada. La compañía estatal dejó a su suerte el edificio y, teniendo en cuenta que está controlada por los mafiosos que, en realidad, están al mando de todas las instituciones públicas, hermanados con el capital privado y preocupados únicamente por seguir llenando sus bolsillos a costa del dinero de todos los rumanos, no parece que se pueda hacer nada por salvar el monumento.

Sin embargo, la estrella roja de la estación de Hunedoara permanece elevada sobre el edificio a pesar de la destrucción metódica, intencionada y general de la poderosa y rica industria rumana de los años ochenta, para convertir Rumanía en una colonia. Orgullosa, sigue mostrando el único camino posible para que los trabajadores vuelvan a ser dueños de su propio destino (esta vez sin dejar que ninguna élite capitalista se desarrolle dentro del socialismo para acabar minándolo por dentro), y para que la barbarie capitalista sea erradicada de la faz de la tierra y transformada, de una vez por todas, en una peste del pasado que la humanidad jamás volverá a padecer.

A continuación, podeis disfrutar de algunas fotos y de un video reciente de la estación de Hunedoara en el que se puede apreciar, como un ejemplo representativo de lo que es Rumania después de dos décadas barbarie capitalista, el abandono y decadencia de lo que un día fue un hervidero de vida, producción y crecimiento, o en las palabras citadas más arriba del pensionista Vasile Teodoran, de lo que un día fue un "símbolo de prosperidad" para la clase trabajadora rumana.

















3 comentarios:

Anónimo dijo...

José Luis, dices que Kruschev dio "un golpe mortal al socialismo" al hacer su crítica a Stalin.
Mi pregunta es: ¿cómo puede una sola persona o una camarilla dar dicho golpe sin que un Partido tan enorme como el de la URSS rechistase?

Jose Luis Forneo dijo...

Buena pregunta. El problema es que tenemos una idea monolitica de lo que pasaba dentro del partido comunista sovietico. Pero si leemos analisis como los de Grover Furr, Sousa, y otros veremos que las discrepancias entre los que buscaban una mayor movilizacion de las masas (entre ellos Stalin) y los que tendian a la elitizacion de los dirigentes era un debate constante y abierto. El tema de por que las construcciones revolucionarias se derrumban cuando muere Stalin, o muere Mao, nos tiene que hacer pensar que lo que estos defendian, la movilizacion constante de las masas, tiene que ser todavia mas importante incluso de lo que estos defendian, y sin ella es imposible evitar que las tendencias procapitalistas acaben ganando fuerza y haciendo lo que sea para que las masas no participen en las decisiones.
De todos modos, tampoco es cierto que el partido no rechistara. Las masas protestaron (por ejemplo en Georgia hubo movilizaciones violentas contra las criticas de Kruchov a Stalin y ante los cambios estatalizadores propuestos por los nuevos gobernantes); igualmente, hubo militantes que, bajo la influencia de China, siguiereon defendiendo el legado de Stalin y de la revolucion permanente, aunque al final acabaron perseguidos por el gobierno. La clave es, en resumen (en un comentario asi no se puede entrar en detalles) la movilizacion de los trabajadores: mientras estos mantengan el espiritu revolucionario y participativo, no sera posible nunca un Kruchev, si estos se dedican a trabajar y a delegar, sin la euforia de participacion continua y de controlar realmente el poder, entonces la sentencia esta dictada.
En todo caso, los ataques de Kruchov hacia Stalin estan llenos, y eso ya esta mas que demostrado, de mentiras e invenciones, cuya intencion era no criminalizar a Stalin unicamente, sino a la forma de Socialismo que habia existido desde el triunfo de la Revolucion, en el cual la clase obrera era la que llevaba la voz cantante, y no el partido.
Saludos

Jose Luis Forneo dijo...

Buena pregunta. El problema es que tenemos una idea monolitica de lo que pasaba dentro del partido comunista sovietico. Pero si leemos analisis como los de Grover Furr, Sousa, y otros veremos que las discrepancias entre los que buscaban una mayor movilizacion de las masas (entre ellos Stalin) y los que tendian a la elitizacion de los dirigentes era un debate constante y abierto. El tema de por que las construcciones revolucionarias se derrumban cuando muere Stalin, o muere Mao, nos tiene que hacer pensar que lo que estos defendian, la movilizacion constante de las masas, tiene que ser todavia mas importante incluso de lo que estos defendian, y sin ella es imposible evitar que las tendencias procapitalistas acaben ganando fuerza y haciendo lo que sea para que las masas no participen en las decisiones.
De todos modos, tampoco es cierto que el partido no rechistara. Las masas protestaron (por ejemplo en Georgia hubo movilizaciones violentas contra las criticas de Kruchov a Stalin y ante los cambios estatalizadores propuestos por los nuevos gobernantes); igualmente, hubo militantes que, bajo la influencia de China, siguiereon defendiendo el legado de Stalin y de la revolucion permanente, aunque al final acabaron perseguidos por el gobierno. La clave es, en resumen (en un comentario asi no se puede entrar en detalles) la movilizacion de los trabajadores: mientras estos mantengan el espiritu revolucionario y participativo, no sera posible nunca un Kruchev, si estos se dedican a trabajar y a delegar, sin la euforia de participacion continua y de controlar realmente el poder, entonces la sentencia esta dictada.
En todo caso, los ataques de Kruchov hacia Stalin estan llenos, y eso ya esta mas que demostrado, de mentiras e invenciones, cuya intencion era no criminalizar a Stalin unicamente, sino a la forma de Socialismo que habia existido desde el triunfo de la Revolucion, en el cual la clase obrera era la que llevaba la voz cantante, y no el partido.
Saludos

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