jueves, 9 de abril de 2015

Rumania, carne de cañón para el Pentágono

Uno de las evidentes consecuencias de la reinstauración capitalista en Rumania, aparte del empobrecimiento brutal de la población, la destrucción de la industria productiva para convertir el país en una colonia y el saqueo de los ricos recursos naturales, ha sido su ocupación militar por parte de Estados Unidos, enmascarado tras la bandera de la OTAN.  De hecho, el sometimiento sin límites de la mercenaria clase política rumana ha hecho que los rumanos se hayan convertido en una sacrificable carne de cañón en pos de los intereses de Washington contra Rusia.

En el marco de la nueva guerra por la redistribución de los recursos económicos y de la hegemonía entre el imperio que se había convertido en poder unipolar tras la caida de la Unión Soviética en los años 90 y los nuevos aspirantes a compartir la dominación, en especial Rusia y China, Estados Unidos no ha dudado en utilizar sus peones del este de Europa para avanzar en el tablero postsoviético.  Total que, como todo peón, Rumania, país muy lejano de Estados Unidos y que los propios norteamericanos tienen grandes dificultades para ubicar en el mapa, es prescindible, y puede ser dirigido a distancia para su inmolación en el altar de la guerra imperialista, alzado al servicio de la fe en el control del mercado.

Los mercenarios políticos, que venderían a su propia madre por unos dolares, no han tenido tapujo alguno en poner en primera línea del frente ruso a sus compatriotas, a pesar de que saben que, en un hipótetico conflicto militar, si la guerra económica actual da un paso hacia el enfrentamiento bélico, su país sería posiblemente barrido por Rusia. De hecho, las autoridades rusas han declarado en varias ocasiones que los misiles rusos apuntan ya hacia Rumania, como respuesta a la instalación en la base de Deveselu, en el oeste del país, de una parte del así llamado "escudo antimisiles", teóricamente defensivo, pero que todo el mundo sabe que no es más que una pieza más del puzzle del ataque de Estados Unidos contra el imperio "enemigo".

En esta punta de lanza de la agresión norteamericana contra Rusia, son la avanzadilla Rumania, Polonia y Turquía, puntos claves y más orientales de la red del citado escudo antimisiles,  a pesar del rechazo general de sus ciudadanos. Total, es lo que tiene la democracia capitalista, que solo se permite ser ejercida cuando es favorable a los intereses de su clase dominante.  Así, nadie ha preguntado, ni lo hará, a los rumanos si quieren ser la ofrenda sacrificial al dios de la guerra, para que este favorezca a las grandes corporaciones mafiosas gringas, es decir, a la élite plutocrática norteamericana y europea. Pero de momento tampoco nadie ha salido a la calle, como sí hicieron, por ejemplo, contra Chevron y a sus proyectos de explotación de gas de esquisto, contra la base de Deveselu o el creciente aumento de soldados de la OTAN en el país, la mayoría norteamericanos.

Un cuarto de siglo de manipulación mediática capitalista, de censura de toda protesta, de fomento de la desorganización obrera y de la atomización ciudadana, ha acabado con todo rastro de participación democrática real entre los rumanos, de forma más eficaz todavia que en la mayoria del resto de paises sometidos a la dictadura del capital. Así que es posible que el plan de EE.UU. y sus vasallos europeos salga bien, y que los rumanos, vendidos por su clase dirigente, los mafiosos locales, se dejen inmolar como mártires involuntarios en una guerra que no es suya y en la que, aunque sea más que evidente que el principal agresor es Washington, lo que estará en juego, como en todas las guerras imperialistas, son los intereses de las élites de las potencias en conflicto, en este caso, de las estadounidenses, europeas y rusas y, por supuesto, en el marco de una guerra que no puede ser más que global, también de la china.

Sin embargo, debemos mantener la esperanza y no olvidar, pues la historia ha de servir a los trabajadores y explotados, tanto los rumanos como los de todo el mundo, para extraer de ella enseñanzas que nos permitan prepararnos para resistir, que las guerras interimperialistas siempre han sido el momento en el que el comunismo ha salido victorioso, en la que la clase obrera ha conseguido poner en jaque a la barbarie capitalista: en la primera guerra mundial, en Rusia, los comunistas crearon el primer estado obrero de la historia y provocaron el terror a perder sus privilegios a la clase explotadora; en la segunda guerra mundial, la Unión Soviética derroto al fascismo y al capitalismo, convirtiendose en Primera Potencia Mundial, y los trabajadores y campesinos chinos llevaron a su triunfante final a la Revolución china, que se convertiría en el nuevo motor de la clase obrera mundial.

Es imprescindible luchar contra toda guerra imperialista, combatir por la paz, pero, sabiendo que la barbarie es la esencia misma del capitalismo y que la lucha por aumentar los beneficios como sea, a costa de la vida, del bienestar o de la propia existencia, es el motor de este sistema criminal, no queda más remedio que prepararse para hacer una nueva revolución triunfante, y esperemos que, si aprendemos de las experiencias positivas y negativas previas, esta vez sea la definitiva.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

usted no sabe que paso con el blog de civilización socialista? agradecería cualquier información, escribo de chiapas, en la frontera con guatemala

Jose Luis Forneo dijo...

No sé nada de él. Solo que ha dejado de publicar, pero no conozco las razones. Si me entero de algo, lo comunicaré.

Un saludo

JL

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