domingo, 9 de octubre de 2016

Rumania y la Guerra de Vietnam

Actualmente, la Unión Europea, a la que pertenece Rumanía, es, junto con Estados Unidos e Israel una de las instituciones políticas más violentas del mundo, que a través de organizaciones militares como la OTAN no dudan en ningún momento en imponer por la fuerza de las matanzas sangrientas (bombardeos, invasiones, financiación de revueltas o grupos terroristas) sus intereses económicos a sus continuas víctimas. Sin embargo, conviene recordar que fue con la reinstauración del fascismo capitalista en Rumania en 1990 cuando este pais dejó de tener una política activa en la búsqueda de la paz mundial, para ir convirtiéndose, poco a poco, en un instrumento de los designios y caprichos de las multinacionales capitalistas.

Hanoi, 28-30 de septiembre de  1967. Delegación rumana  junto
con el primer ministro de la R.D. Vietnam Pham Van Dong.
Al contrario de su papel actual de sumisión y gregarismo  a las políticas agresivas de Estados Unidos, la OTAN y la Union Europea contra cualquier pueblo que sea un obstáculo para sus intereses estratégicos o, económicos de los capos de las mafias que controlan a las anteriores potencias, durante la época comunista Rumanía tuvo un activo papel como negociadora, por su gran prestigio en el Movimiento de Paises no Alineados, en los conflictos internacionales.

Un ejemplo de esto, entre otros muchos, es su  importante intervencion en las negociaciones en torno al final de la conocida como Guerra de Vietnam (1965 a 1973), la intervención  de Estados Unidos en la península de Indochina en contra del 80% de los vietnamitas que votaron como presidente de su pais al comunista Ho Chi Min (según cifras dadas por el propio general Eisenhower). Rumanía no solo liderará los movimientos que pedían el fin de la intervención y las masacres norteamericanas contra el pueblo vietnamita, sino también en la búsqueda de soluciones diplomáticas. Es una pena que, al contrario que entonces, el papel de los gobiernos rumanos de estos últimos 26 años ante las matanzas llevadas a cabo por la OTAN, la Unión Europea, Estados Unidos y el resto de países vasallos (aunque se autodenominan aliados), haya sido de complicidad y no de oposición, ni siquiera el de intentar buscar activamente una salida pacífica ante los desmanes de los antes citados en Yugoslavia, Irak, Afganistan, Libia o Siria.

El libro "Romania si razboiul americano-vietnamez" (Rumania y la Guerra de Vietnam), Editura Roza Vanturilor, Bucuresti, 2008, escrito por Paul Niculescu-Mizil, , que fue miembro del Secretariado del Comite Central del Partido Comunista de Rumania desde 1965, describe la participación directa del autor en las relaciones entre Rumania y la República Democratica de Vietnan entre 1966 y 1969.

Como cuenta Niculescu-Miziil, una delegación del gobierno rumano formada por Emil Bodnaras, Paul Niculescu - Mizil, Ion Ionita y Vasile Ghiga, viajó a Hanoi en mayo de 1966, donde se encontró con otra del gobierno vietnamita, entre ellos el propio Ho Chi Min. A la vuelta la delegación, pasó por Beijing, donde se reunieron con el primer ministro Zhou EnLai.

En una segunda visita a Hanoi, los delegados fueron solamente el propio Niculescu-Mizil e Ion Gheorghe Maurer (octubre de 1966). En este caso, se pasó también por Beijing y por Moscú.

Las negociaciones rumanas pretendían dos objetivos: llevar a ambas partes en conflicto, la República Democrática de Vietnam y Estados Unidos, a sentarse en la mesa, y conseguir que la República Popular China y Estados Unidos inicien sus relaciones diplomáticas, hasta entonces inexistentes.

Según Niculescu-Mizil, Rumania buscaba también conseguir la credibilidad necesaria en el mundo tras su posicionamiento como "autónoma" frente a la URSS, y su inicio de un camino "independiente" del resto de los países del entorno soviético (acercándose, sin embargo, a China y a Corea del Norte). El principal obstáculo era que las autoridades vietnamitas ponían la condición, lógica por otro lado, para iniciar cualquier negociación el cese total de la agresión norteamericana, mientras que este país se negaban a aceptar su humillante derrota.

El éxito de la intervención rumana hubiera significado un gran reconocimiento internacional de una Rumanía que, tras la Declaración de abril de 1964, declaración de independencia política de Rumania frente a Moscú,  adoptada por el Comite Central del Partido del Trabajo Rumano, dirigido entonces por Gheorghiu-Dej, y que necesitaba apoyos para fortalecer su posición.

En este marco se inscriben también las conversaciones entre el presidente Lindon Johnson y el Secretario de Estado Dean Rusk, de un lado, otra delegación rumana formada por Ion Gheorghe Maurer, Corneliu Manescu y Mircea Malina en Washington D.C., en junio de 1967, y la del mismo Ion Gheorghe Maurer, Emil Bodnaras, Paul Niculescu-Mizil y Virgil Trofin con el gobierno chino conducido por Chu En Lai a principios de julio de 1967.

En 1968 Estados Unidos anuncia la paralización parcial de los bombardeos, su retirada, y Hanoi nombrará un representante para negociar la paz con Washington, aunque las conversaciones no fructifican y Washington reanudará los ataques. A pesar de eso, como sabemos, Estados Unidos tendrá que salir de Vietnan en 1973 con el rabo entre las piernas, dejando atrás miles de víctimas de soldados americanos y una huella de sangre y destrucción, incluyendo el uso de armas químicas prohibidas por la ONU, que sigue marcando hoy al pueblo vietnamita.

Una última visita a Hanoi tuvo lugar, también con la presencia de Niculescu-Mizil, en septembrie de 1969, en los funerales del gran líder de la lucha vietnamita contra Francia (Guerra de Indochina) y contra Estados Unidos, y gran ejemplo para todos los pueblos en lucha por su soberanía y para los  revolucionarios del mundo entero, Ho Chi Min, que sería el primer presidente del Vietnan independiente.

Las acciones diplámaticas en relación a la guerra de Vietnam del gobierno rumano estuvieron determinadas por dos ejes: el primero, la indiscutible pertenencia de Rumania al bloque Socialista (marcado por entonces por el conflicto chino-soviético); en segundo lugar, por la politica de "autonomía" iniciada por la República Socialista Rumana, que le hace ir buscando una posición propia en el ámbito internacional, especialmente en el contexto del movimiento de paises de No Alineados (posicion que desarrollara Nicolae Ceausescu a en las décadas de los setenta y ochenta).

Esta posicion dió a Rumania un rol particular de negociador y de puente entre Beijing, Moscú y Hanoi, por una parte, y Washington de otra (recordemos que fue la epoca del "aperturismo" de Ceausescu y de la nueva Republica Socialista Rumana, que provocará el endeudamiento del país a  manos de organismos económicos capitalistas y los países occidentales).

Por otro lado, en Rumanía los trabajadores dieron muestra de un gran espíritu solidario internacionalista, implicándose en campañas de protesta por los crímenes y matanzas de los norteamericanos en la península de Indochina, y solicitando el fin de la guerra del Vietnam, de la que podemos ver una muestra en el siguiente Video.

Una lástima que ante matanzas y genocidios similares de Estados Unidos, la Unión Europea y la OTAN (visto lo visto, la sanguinaria organización militar podriá recibir el premio Nobel de la Paz en cualquier momento como ya sucedió con el criminal Barak Obama,  la mafiosa Unión Europea o el narcopresidente colombiano Santos), la Rumanía de hoy, a diferencia de la de hace un cuarto de siglo, no solo no parece tener nada en contra sino que, además, no tiene ningún problema en ser su cómplice (claro que mas por su sometimiento y falta total de soberanía que por convencimiento de su pueblo).

Algo que también sucedió, conviene recordarlo, haciendo un paralelismo que no está, como pudiera parecer a primera vista, tan lejos de la realidad social y politica actual como lo está en el tiempo,  en aquellos años de sumisión del Mariscal Antonescu a los caprichos de la Alemania de Adolf Hitler.

Y es que en realidad, y tras la caída de la URSS y el consiguiente final del Socialismo en Europa hace dos décadas, la máscara democratica que algunos tuvieron que ponerse tras el triunfo del Ejercito Rojo y los partisanos europeos frente el nazismo en la SGM, tiene hoy cada vez menos sentido sobre sus rostros fascistas, y no solo en los paises occidentales, sino también, tristemente, en los antaño paises socialistas, en manos hoy de sus oligarquías capitalistas y de sus intereses multinacionales.

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