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martes, 27 de febrero de 2024

Los guerrilleros comunistas rumanos en la Segunda Guerra Mundial

La Segunda Guerra Mundial se caracterizó, entre otras cosas, por el surgimiento de guerrillas o movimientos de resistencia en todos los paises ocupados por la Alemania nazi y sus aliados, e incluso en los que se aliaron desde el primer momento con el fascismo. Como sabemos en España, donde en abril de 1939 habia terminado la guerra civil con el triunfo del general golpista y genocida, Francisco Franco, y que se declaró en teoría neutral en el conflicto europeo, surgieron movimientos guerrilleros por todo el pais, que se conocen como "los maquis", la mayoria de ellos dirigidos por el partido comunista desde el exilio.

"Viva el Ejército Rojo libertador"
La resistencia francesa, organizada también en torno al partido comunista y otros movimientos
izquierdistas, quizas es la mas conocida a traves de la propaganda occidental, y fue integrada tambien por brigadistas internacionales de la Guerra Civil española exiliados tras el fin de la guerra española, lo que le dió un caracter multinacional (muchos de los rumanos que lucharon por la libertad en España lo siguieron haciendo despues en la resistencia francesa).

Los partisanos de Tito en Yugoslavia o las guerrillas griegas son otros de los muchos ejemplos conocidos de grupos antifascistas que se enfrentaron al fascismo, y que fueron clave para la victoria, a pesar de que en el pais héleno la victoria les fue escamoteada para entregárselas a las oligarquías que no movieron ni un dedo en la lucha (y al contrario simpatizaron siempre, como en todos los paises capitalistas, apoyando abierta o clandestinamente al nazismo).

También hubo partisanos comunistas en la mismisima Alemania, o en Italia, en pleno corazon del fascismo europeo, en Holanda, Noruega, Polonia, y, por supuesto, en los territorios ocupados por los nazis y sus aliados en la Union Sovietica (Republica Moldova, Ucrania, Bielorrusia, Lituania, etc..)

Sus formas de lucha fueron variadas, desde la guerrilla rural, hasta el combate urbano, pasando por el espionaje, y en general, como hemos dicho, detrás de sus acciones estaba la organización mas o menos directa de los partidos comunistas nacionales (vinculados todos ellos a traves de la internacional comunista).

Aunque no es demasiado conocido (y la propaganda anticomunista se ecarga de ocultarlo tenazmente) tambien hubo guerrilleros y partisanos antifascistas en territorio rumano. Estos son mantenidos en el olvido por los que fueron derrotados por aquellos durante la SGM y que volvieron a imponer su poder en los años 90, tras la desintegración de la URSS. Mientras se convierte en héroes a los grupos profascistas formados por exlegionarios y partidarios del nazismo que se crearon tras la derrota del régimen de Antonescu, y que se refugiaron en las montañas tras el triunfo del Socialismo en la Segunda Guerra Mundial, aquellos que lucharon y derrotaron al fascismo, muchos de ellos dando su vida, se mantienen en el olvido o son criminalizados por los medios de propaganda de la tiranía del capital.

Sin embargo, la labor de los comunistas clandestinos en Rumania se desarrolló durante toda la guerra, y especialmente desde la primavera de 1944, cuando el ejercito rumano-alemán estaba ya en retirada en las estepas rusas, huyendo del Ejército Rojo, formado también por comunistas rumanos, con el rabo entre las piernas. Quizás su importancia en la victoria final no fue tan esencial como la de otros movimientos de resistencia (como en el caso de los pueblos sovieticos, Yugoslavia, Grecia o Francia, por ejemplo). Sin embargo,  y amparados en el cada vez mas extenso movimiento comunista interior, que había ido creciendo después de la creación del partido de los trabajadores en 1921 (dirigido por  comunisctas como Gheorghe Gheorghiu Dej, Gheorghe Apostol, o Nicolae Ceausescu) y, sobre todo, tras la invasión alemana, se tejió una red de resistencia que fue complementada con el envío de partisanos-guerrilleros rumanos desde la URSS.

Es bien sabido que la mayoría de los soldados rumanos en el frente ruso eran trabajadores o campesinos, forzados por las élites (cuyos miembros privilegiados no luchaban, por supuesto, en primera linea), y que eran enviados a enfrentarse a sus camaradas rusos en nombre del rey y lo que este representaba (oligarquia, injusticia social, capitalismo, y control por unos pocos de los medios de produccion, es decir pobreza y miseria para la mayoría).

Ceausescu, Apostol, y otros miembros de la resistencia antifascista 
esperando al Ejercito Rojo en Bucarest (Colentina-agosto 1944)
Así que, con miembros reclutados de entre los prisioneros rumanos capturados por el Ejercito Rojo o los antifascistas que se habían refugiado en el país de los trabajadores, los grupos de guerrilla eran instruídos, pertrechados con armamento, dinero, con aparatos de radio,  etc.., y luego eran infiltrados detrás de las líneas alemanas y fasciorumanas, para actuar especialmente contra las líneas de abastecimiento.

Uno de esos grupos fue el ´Grupo Alpin Carpati´, integrado por 15 miembros y encabezado por el subteniente Ilie Banica. La misión de dicho grupo , durante la primavera de 1944, era la de minar y destruir los trenes de mercancías que circulaban por el Valle del Prahova, la rica zona petrolifera rumana, y que abastecían a las tropas alemanas que luchaban en el frente oriental.

En el  Archivo del Centro para la Historia Oral de la Radiodifusion Rumana se guarda una entrevista de 1956 con Ilie Banica, en la cual el mismo cuenta cómo se formó dicho grupo:

´´El grupo de guerrilla Carpati fue constituído en la Unión Soviética, a solicitud de varios prisioneros de guerra que habían pasado ya por escuelas anti-fascistas, al igual que fue creada la División del ejercito rojo "Tudor Vladimirescu" (dirigida por la comunista rumana Ana Pauker miembro del Komitern). Hubo también prisioneros rumanos que no participaron en la creación de esa división, y que siguieron una escuela anti-fascista superior. Durante estos cursos, expresaron su voluntad de llevar a cabo la lucha guerrillera. Tras terminar la escuela anti- fascista, a mí me enviaron a participar en varias misiones en Crimea, para hablar al megáfono a los militares rumanos desplegados allí, y decirles que no valía la pena morir en vano, que se entregaran valientemente, ya que los soviéticos no iban a fusilarles. Al regresar a la escuela, pedi a la dirección que me permitiera que, junto con los compañeros que conocía, nos fueramos a nuestro país para luchar como guerrilleros. Me satisfacieron este deseo, en el sentido de que se me permitió elegir algunos compañeros, junto con los cuales salimos para Rumanía.´´

El grupo recibió ayuda de los soviéticos, para cruzar la línea de la frente. Al cabo de casi una semana de caminar discretamente, y con la ayuda de unos civiles, el grupo logró establecer su base de acción en el Valle del Prahova. Desde allí, empezaron las acciones de sabotaje:

´´La misión de nuestro grupo era contribuir, con el material que teníamos, a la destrucción de materiales de guerra y sobre todo, a impedir la salida del país de los productos y del petroleo rumano destinados al abastecimiento del frente. Con este fin, teníamos a nuestra disposición materiales explosivos para hacer estallar las bombas que colocamos, y para destruir centenares de vagones que transportaban leña o se encontraban en las estaciones de ferrocarril (...) No podría decir si minamos 16 o 18 trenes, pero aproximadamente, ésta es la cifra.´´

A finales del mes de julio, los guerrilleros empezaron a enfrentarse directamente contra los militares y las tropas de la policia, que dispersaron el grupo. Algunos fueron asesinados, y otros se escondieron, en grupúsculos de 2 o 3 personas. De esta forma resistieron hasta el 23 de agosto de 1944, cuando Rumanía rompió la alianza con la Alemania nazi y se puso al servicio del Ejercito Rojo.

Como describe el partisano Ilie Banica,

El pie de la foto original describe a estos hombres como partisanos
rumanos en Ucrania
(http://www.zweiterweltkrieg.org/phpBB2/viewtopic.php?f=23&t=2319)
´´Se acercaba el día 23 de agosto. La noche del 22 de agosto yo estaba en Chitila (pueblo de las afueras de la capital) y hablaba alli con un comisario de la policia que sostenía que se había roto el frente en Iasi y que las tropas soviéticas se estaban dirigiendo hacia Bucarest. Yo trataba de negar eso, para sacar más información. Me dijo que ésta era la realidad, que el comunicado fue difundido también en la radio y que él tenía también otras informaciones. Me presenté luego al Comité Central del PCR, junto con el compañero Victor Zeiceanu, quien había enfermado mientras tanto, y que se quedo en una casa en Bucarest. Aquí participé en la insurrección armada, en la detención del gobierno, y en la vigilancia a Antonescu en Vatra Luminoasa. Y con esto se acabó la misión de nuestro grupo.´´

Estos grupos de guerrilla, junto con los militares de las divisiones "Tudor Vladimirescu" y "Horia, Closca y Crisan" (divisiones formadas por el Ejercito Rojo entre los prisioneros rumanos que habían entendido quien era realmente su enemigo, la clase capitalista de su propio país) , constituyeron los futuros núcleos de la democratizacion del ejército de Rumania y de su policía.

La resistencia antifascista de los rumanos es un tema poco tratado por la historiografia actual, subordinada al anticomunismo recalcitrante en el cual se esconde hoy el resurgir del fascismo en toda Europa (especialmente, en los paises donde las oligarquias sufrieron la "dureza" de la redistribucion socialista de la riqueza entre los que la producían).

Mihail Sadoveanu, (1880-1961) uno de los mas grandes escritores rumanos de todos los tiempos, caracterizado desde sus inicios literarios por una gran sensibilidad social, apoyo desde los primeros momentos el triunfo del socialismo en Rumania, y ocuparia despues las funciones de Presidente de la Asamblea de Diputados tras las elecciones de 1946, además de ser uno de los cinco miembros del Presidium Provisional de la Republica Popular Rumana tras la Abdicacion del rey Mihai I, en diciembre de 1948.

En uno de sus grandes obras, titulada" Mitrea Cocor", Sadoveanu nos describe como los antes explotados y maltratados campesinos rumanos encuentran en el comunismo, aprendido en los campos de prisioneros del Ejército Rojo, una nueva esperanza. El libro tiene como protagonista a un huérfano que trabaja para un boyardo-terrateniente rumano en condiciones miserables, y que es obligado a ir a la guerra junto al ejército fascista de Rumanía en contra de la Unión Soviética. En el frente es capturado, algo que, sin embargo, cambiará su vida. En los campos de concentracion soviéticos acude a las escuelas antifascistas y entiende entonces lo que sus verdaderos enemigos han hecho hasta ahora con su vida. Así que se ofrece voluntario para entrar en el ejercito y luchar por la liberacion de su pais de las garras de los enemigos de los trabajadores.

El caso que se describe en "Mitrea Cocor", al igual que el otra obra clásica del socialismo rumano, "Carretera hacia el norte", de Eugen Barbu, fue el de muchos soldados rumanos, obligados a trabajar como bestias para sus boyardos y capitalistas antes de la guerra, y después empujados a luchar por los intereses de sus explotadores en una guerra que no era la suya. Tras ser capturados en el frente ruso, muchos prisioneros asistíann a las escuelas antifascistas se ofrecieron voluntarios para luchar en el ejército o como partisanos, tanto en la zona de Odessa o Crimea como en Stalingrado, y otros tantos fueron enviados a tierra rumana, o formaron parte de las divisiones rumanas socialistas, como los miembros de la mítica division Tudor Vladimirescu, la primera que entró en Bucarest el dia de la liberacion de la ciudad (30 de agosto de 1944) de manos del fascismo de Hitler y del Mariscal Antonescu y de, no lo olvidemos, de la complicidad del rey Mihai I.

martes, 5 de julio de 2022

Eugen Jebeleanu: "La fuente de Corea"; poema sobre la Guerra de Corea y los crímenes de Estados Unidos

Eugen Jebeleanu (1911-1991) fue un poeta antifascista, militante desde su juventud del Partido Comunista Rumano. En los años 30 de entreguerras era constante colaborador de las revistas de izquierda del país, convirtiéndose tras la liberación del pueblo rumano, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, en uno de los principales representantes poéticos y teatrales del realismo socialista.

Imagini pentru eugen jebeleanu poemSu éxito internacional llegó cuando escribe el volumen de poemas "La sonrisa de Hiroshima" (Surâsul Hiroshimei), en el que denuncia el horror provocado por Estados Unidos tras lanzar sus bombas atómicas contra la población civil japonesa, exigiendo que no olvidemos nunca a los asesinos:

"recordad, eternamente recordad
a todos los muertos desconocidos de Hiroshima
y no olvidéis jamás quién fue el asesino".


Tambíén plasmó su ideología en poemas dedicados a la clase trabajadora, como "La voz del obrero", donde llama al papel constructor de los proletarios para construir las ciudades, las fábricas, el futuro:

"Con todos los que sufren / los que luchan / levantaré de nuevo la ciudad".

Un Vallekano en Rumania  ha traducido y publicado anteriormente algunos de sus poemas, y en esta ocasión hace lo propio con el primero de una pequeña obra poética dirigida a la juventud comunista rumana que escribiera en homenaje a la lucha del pueblo coreano contra la agresión norteamericana en lo que se conoció como Guerra de Corea, y que titulara "De amor e ira" (De dragoste si manie), que consta de cuatro poemas: "La fuente de Corea", "Guerra bacteriológica", "La maldad" y "El verdugo".

Se trata de un conjunto de cuatro poemas enmarcado en una obra más amplia que Jebeleanu llama "Cánticos al bosque juvenil", publicado en 1953 por la Editorial de la Juventud del Comité Central de la Unión de Jóvenes Comunistas Rumanos (Editura Tineretuli a CC al UTM, 1953), que, como hemos dicho más arriba, está dirigido a las nuevas generaciones de comunistas que  formaban la base del futuro del socialismo rumano. Los dibujos que los acompañan son del también comunista Jules Perahim, ilustrador y pintor conocido por realizar el famoso cuadro La lucha de los pueblos por la paz, una de las más impresionantes obras pictóricas del realismo socialista rumano. 

En esta entrada, publicamos el primero de los cuatro poema del poeta revolucionario de su denuncia de las masacres norteamericanas en Corea, "La fuente de Corea", que hemos traducido al castellano y que podéis leer a continuación; el poema empieza un fragmento de un informe de uno de los Comités de verificación de las atrocidades de Estados Unidos contra el pueblo coreano:

***

LA FUENTE DE COREA 

(Primero de una serie de cuatro poemas de Eugen Jebeleanu de 1953 dedicados a la lucha del pueblo coreano contra la agresión imperialista de Estados Unidos).

"...La misma testigo ha dado testimonio de que cuando la llevaban para ser torturada vio como arrojaban vivos a algunos detenidos en el pozo del patio. Los miembros de la Comisión verificaron este pozo, comprobando que sus paredes eran de unos 60 cms, un diámetro de 1 metro, y una profundidad de 7-8 metros. En los momentos en los que el sol dirigía sus rayos hacia el pozo se veían con claridad los cadáveres. Entre los cuerpos amontonados uno de los más cercanos a la superficie era el de un niño vestido con una blusa oscura con botones brillantes... (Del informe del Comité Internacional de Mujeres para la constatación de las salvajes atrocidades de las tropas norteamericanas en Corea)".

No había caído la guerra todavía
 sobre la capital de Corea.

Ilustración de Jules Perahim al poema de Jebeleanu
El cielo estaba despejado y tranquilo, 
los niños –bronceados – jugaban en el asfalto.

Las mujeres, agachadas sobre la mesa,
pensando en ellos, preparaban la comida.

Al llegar los padres de las fábricas.
no revolotaba en el aire ni una abeja,...

no se movía ni una hoja. En la ciudad,
sonaban los últimos pasos que llegaban al hogar.

La ciudad entera preparaba la mesa,
cuando, de repente, relinchó un potro en un establo.

Un viento pareció soplar gélido, como en la noche.
Todos los árboles, asustados, se removieron.

Volaba un pájaro y, detrás, muchos otros.
tropezaban con sus alas, espantados,...

ocultándose entre las copas de los árboles y los tejados.
Blanca como la cera se hizo la luz del día.

Tronaba. Estalló el aire en jirones.
Los niños se aglomeraban junto a sus madres.

Los cañonazos hacían temblar la ciudad.
Los destellos en el cielo dejaban entrever al enemigo.

En oleadas, las fortalezas volantes
cubrieron, sofocandolo, el sol:

¡Los yankees! Palmo a palmo
arrojaron su fuego cronometrado.

Cayó una mujer frente a la puerta,
mientras el arroz bullía en la cazuela.

Tres aviones veloces,  con ráfagas cortas,
ametrallaban a los niños que corrían por el patio.

Cayeron muertos los ancianos junto a las cucharas,
los perros encadenados se ahorcaban solos.

Sobre sí mismas, las casas se transformaron
en escombros, cenizas y descampados.

Cuando estaba la ciudad envuelta en humo
apareció la infantería.

Todavía quedaban hombres vivos:
los concentraron en las plazas fantasmales,...

y  les hablaron despacio, en su lengua,
apuntando a cada uno con frialdad.

Al niño manco del brazo diestro
le pusieron, sonriendo, el fusil en el pecho,..

y dispararon, tomándoselo a broma,
mientras masticaban, tranquilos, un chicle.

…Quedaba en la ciudad solo una fuente,
como un ojo abierto en la tierra enmudecida.

Como un espejo la fuente fue testigo
de todo el horror que hoy refleja.

La cegaron los criminales con los enfermos
que aun vivían.

La atascaron llenandola hasta lo más hondo
tirando en ella a madres e hijos.

Arrojaron en el agua profunda de la fuente,
apelotonados, a jóvenes y viejos.

Y se marcharon. Nadie quedó vivo.
La ciudad parecía un cementerio.

Lo que había sido un día un manantial
se convirtió en seca fosa.

…Pero, ¡mira!, los ojos del mundo se asoman
a la fuente de Anac: ¡no está seca!

Está llena de sangre. No se vería si no
brillara algo, como un faro.

Desde la oscuridad de la fuente reluce
un botón de latón.

Mirando hacia Corea se le ve fulgurar
en la chaqueta de un niño.

Con hilo grueso y resistente, la madre
lo había cosido con gran cuidado.

Se le ve centellear. Un botón como el que lleva
mi propio hijo, que sale ahora por la puerta.

Un botoncito cuyos rayos se revuelven
acusando a sus asesinos de New York.

Lo veo y en su haz, ¡ay verdugos!, 
!que bien se aprecia vuestra cercana destrucción!

Corea entera se levanta en armas,
responderá y, con su fuego, ¡os destruirá!

Desde todo el mundo, también desde mis Cárpatos,
salen chispas de los ojos de los niños.

En vano buscaréis otras fuentes
para lavar la sangre de vuestras manos.

Ojos cristalinos inocentes os petrificarán
allá dónde os encontréis.

Os congelará la ira de los hombres, 
la maldición del padre y de la madre.

Cualquier pozo será una garganta
que sangra, grita y acusa.

Cualquier fuente una boca de
piedra áspera de odio endurecido.

Los que habéis asesinado no han muerto del todo.
De las cenizas de Corea nacen libros,...

para que los lean las gentes, los lleve el viento,
para que os desprecie la Tierra entera.

¡No! No habéis acabado con aquella fuente, no está ciega,
sus miles de bocas ansían tragaros.

Mientras nos muestran como odiaros,
cómo luchar, cómo derrotaros.

Eugen Jebeleanu, 1953



jueves, 16 de junio de 2022

Mosaico comunista en el corazón de Bucarest

En el centro de Bucarest todavia se puede contemplar un gran mosaico de la época comunista, de los años 50, realizado por Stefan Constantinescu en la fachada trasera del Antiguo Museo del Partido Comunista, hoy Museo del Campesino Rumano, en la misma Plaza Victoria, en el corazón de la capital del país. Desgraciadamente, su estado de conservación no es el mejor, algo natural teniendo en cuenta la dejadez de las autoridades rumanas hacia el arte producido por la clase trabajadora en Rumania. 

Autorretrato. Stefan Constantinescu
El mosaico representa la lucha de los trabajadores rumanos contra el fasciocapitalismo hasta la toma del poder y la proclamación de un estado socialista, donde el origen y final de toda la producción de bienes y riqueza era la clase obrera. 

Stefan Constantinescu fue un pintor rumano, nacido el 14 de marzo de 1898, en Targu Ocna. Destacó particularmente como pintor monumentalista, realizando diferentes mosaicos en Rumania, pero también para el Pabellón Rumano en la Exposición Internacional de París (1937) y Nueva York (1939). En los años 50, realizó el Mosaico para el Museo del Partido Comunista de Rumania en Bucarest, representeando la historia de la emancipación de los trabajadores rumanos hasta el triunfo sobre el fascismo y la proclamación de la República Popular de Rumania en 1944.

Por cierto, y como anécdota, en una casa junto al Museo del Partido Comunista Rumano, donde se encuentra este mosaico, estuvo la sede de Radio España Independiente, la Pirenaica, emisora antifascista de los comunistas españoles que rompían desde Bucarest la censura informativa impuesta por el franquismo.






















sábado, 14 de mayo de 2022

La Revolución Soviética y los bolcheviques rumanos en el Delta del Danubio

El Delta del Danubio, frontera en 1917 entre Rumania y el Imperio Ruso, importante zona estratégica para el control del Mar Negro y camino de comunicación con el corazón de Europa, era objetivo principal de los ejércitos en lucha durante la Segunda Guerra Mundial. Por ello, la presencia de soldados y marineros, principalmente rumanos, pero también de sus vecinos y aliados rusos, era enorme. En consecuencia, la tragedia de la guerra y el espíritu revolucionario,  que hervía en los soldados rusos, y el grito de "Pan, Paz y Tierra", se extendió, como un reguero de pólvora entre los soldados rumanos, convirtiendo el Delta del Danubio en un protagonista de importantes eventos revolucionarios que, finalmente, fueron sofocados tras la invasión y anexión por parte de Rumania de la Región de Basarabia,  dejando el Delta del Danubio sin contacto con sus camaradas rusos.  
Según las fuentes soviéticas, pero también de las instituciones rumanas, los marineros y trabajadores rumanos se unieron a las manifestaciones de los soldados revolucionarios rusos del Danubio (puertos rusos y rumanos) que tuvieron lugar en 1917, en el contexto previo y posterior de la Revolución Soviética.  El contacto con los marineros y soldados rusos, que estaban en contacto directo con la Revolución de febrero y la de Octubre, hizo que, como sucediera en todo el frente, la influencia revolucionaria se extendiera en el ejército rumano, preocupando altamente a los oficiales y al gobierno. 
Esto sucedió, de modo más acentuado aún, en el Delta del Danubio, donde el número de soldados rumanos desertores se multiplicó Los efectos de la crueldad de la Primera Guerra Mundial, donde las oligarquías locales habían enviado para defender sus intereses al matadero a millones de campesinos y trabajadores de decenas de naciones, además de las buenas nuevas del triunfo de la clase trabajadora en Rusia, llenó de esperanza a los soldados rumanos. Todo esto llevó a la Armada rumana a tomar medidas para evitar la pérdida de sus propias fuerzas y frenar la influencia de los revolucionarios rusos: se redujeron los contactos con la población local, endurecieron los castigos (por corte marcial) por insubordinación, etc.
Un comité revolucionario, en contacto con el Comité Socialdemócrata de Odessa, se formó en enero de 1918 en Chilia Noua. Fue dirigido por Gheorghe Stroici, un trabajador del arsenal de la marina. La nueva estructura revolucionaria redactó y difundió varios manifiestos contra el "rey" y la "oligarquía" rumana, a favor de la proclamación de la república. A principios de enero de 1918, se celebró una reunión en Chilia Noua, a la que asistieron delegados del Comité socialdemócrata de Rumania en Odessa. En esa ocasión, se adoptó una moción en la que las principales demandas fueron: el establecimiento de "la República" en Rumania, el destronamiento del rey, la abolición de la clase de los "boyardos". Las manifestaciones revolucionarias se extendieron en el puerto de Chilia Noua y los barcos estacionados allí.
Reunión del Batallón Revolucionario de Rumania en Odessa (Foto: vol., La Gran Revolución Socialista de Octubre y el Movimiento Revolucionario y Democrático en Rumania, Documentos y Memorias, Bucarest, Editorial de Política, 1967)
Reunión del Batallón Revolucionario de Rumania en Odessa (Foto: vol., La Gran Revolución Socialista de Octubre y el Movimiento Revolucionario y Democrático en Rumania, Documentos y Memorias, Bucarest, Editorial de Política, 1967)
Las acciones de toma de posesión ("confiscación") por los revolucionarios de los barcos rumanos en Chilia Noua tuvieron lugar el 13/26 de enero de 1918. Se levantaron banderas rojas en los mástiles de todos los barcos rumanos, los oficiales fueron detenidos. Algunos barcos dejaron Chilia Noua para ir a Ismail y Vâlcov, donde instaron a los marineros de otros barcos a rebelarse. Los buques de la Navegación Naval Rumana y el Servicio Hidrotécnico en Chilia Nouă, Ismail y Vâlcov fueron tomados. Algunas localidades del Delta del Danubio también fueron ocupadas. Los oficiales de varios barcos de pasajeros y de transporte en Chilia Noua fueron arrestados el 14 y 27 de enero de 1918. Además, los rebeldes establecieron un tribunal revolucionario que condenó a muerte a varios oficiales por sus crímenes contra los soldados o la población civil.
Carga de los Cárpatos (Foto: Nicolae Bardeanu, Dan Nicolaescu, Contribuciones a la Historia de la Armada Rumana, vol. I, Desde los primeros tiempos hasta 1918, Bucarest, The Scientific and Encyclopaedic Publishing House, 1979)
El carguero Cárpatos (Foto: Nicolae Bardeanu, Dan Nicolaescu, Contribuciones a la Historia de la Armada Rumana, vol. I, Desde los primeros tiempos hasta 1918, Bucarest, The Scientific and Encyclopaedic Publishing House, 1979)
Las autoridades rumanas reaccionaron enviando a Chilia Nouă e Ismail tropas del Ejército de infanteria, involucradas al mismo tiempo en batallas contra las tropas bolcheviques rusas. Los conflictos entre las tropas rumanas y las fuerzas bolcheviques ruso-rumanas se registraron especialmente en Vâlcov. Algunos de los buques rumanos tomados por los comités revolucionarios participaron en las batallas llevadas a cabo por las tropas bolcheviques rusas contra las tropas rumanas en el Delta y en el sur de Besarabia. Los preparativos y las rebeliones en unidades de la Armada rumana en enero de 1918 fracasaron en el territorio controlado por el gobierno de Iasi.  Pero, sin embargo, otros movimientos se estaban ejecutando más allá del Nistru.
El barco de la princesa María (Foto: Nicolae Bardeanu, Dan Nicolaescu, Contribuciones a la historia de la marina rumana, vol. I, Desde los primeros tiempos hasta 1918, Bucarest, Editorial de publicaciones científicas y enciclopédicas, 1979)
El barco de la princesa María (Foto: Nicolae Bardeanu, Dan Nicolaescu, Contribuciones a la historia de la marina rumana, vol. I, Desde los primeros tiempos hasta 1918, Bucarest, Editorial de publicaciones científicas y enciclopédicas, 1979)
Varios socialistas rumanos estaban a principios de 1918 en Odessa. Algunos de ellos, como Vasile Popovici, Gheorghe Stroici y I. Dicescu Dic, llegaron a Chisinau el 4 y 17 de enero de 1918, como parte de un plan para asumir el poder de los bolcheviques en la región. Sin embargo, toda la revolución popular fracasaría en la región debido a la ocupación por de tropas rumanas de Besarabia .
Un manifiesto del 16/25 de enero de 1918 dirigida a los "rumanos" fue firmado por Christian Rakovsky, como "delegado del Comité Ejecutivo de la socialdemocracia rumana" y Mihail Gheorghiu Bujor, a su vez, como miembro del "Partido de la Revolución Democrática Social ". La retórica adoptada en este manifiesto destaca el apoyo a los bolcheviques rusos del grupo socialdemócrata rumano en Rusia.
Barcos y tripulaciones rumanas estaban, también, a principios de 1918 en varios puertos rusos en el Mar Negro, especialmente en Odessa, Sebastopol, Jerson y Novorossiisk. Varias tripulaciones rumanas se unieron a la revolución, especialmente después de la llegada de los marineros y trabajadores que habían participado en el levantamiento de Chilia Noua, después de las batallas en Vâlcov y el juicio por disturbios en Sulina. El Comité Revolucionario Rumano de Odessa se hizo cargo del barco "Durostor", el 14 y 27 de enero de 1918, sobre el cual algunos parlamentarios rumanos se encontraban en Odessa para formar un gobierno en el exilio tras la invasión de gran parte de Rumania y la capital Bucarest por parte de Alemania. El mismo día, los bolcheviques rusos estaban luchando por tomar el control de Odessa.
Un grupo de marineros rumanos (Foto: volumen de la Gran Revolución Socialista de octubre y el Movimiento Revolucionario y Demócrata en Rumania, Documentos y Memorias, Bucarest, Editorial de Política, 1967)
Un grupo de marineros rumanos (Foto: volumen de la Gran Revolución Socialista de octubre y el Movimiento Revolucionario y Demócrata en Rumania, Documentos y Memorias, Bucarest, Editorial de Política, 1967)
Siguiendo el modelo de los bolcheviques rusos, el Comité de Acción Socialdemócrata de Rumania se transformó en enero de 1918 en el Comité Militar Revolucionario de Rumania en Odessa. Los líderes de esta estructura fueron Cristian Racovski, Mihail Gheorghiu Bujor, Alexandru Nicolau, Vasile Popovici y otros. El 20 de enero de 1918, se formó un Comité Militar Revolucionario Rumano, que incluye a: Mihail Gh. Bujor (presidente), Vasile Popovici (comisionado del batallón), I. Dicescu Dic (secretario responsable), Alter Zalic (Segundo Secretario y Comisionado de Suministros), Alexandru Nicolau; Después de la vuelta de Petrogrado se unió Racovski. 
El Comité Militar Revolucionario de Rumania se instaló en la antigua sede del consulado rumano en Odessa, después de que el cónsul rumano hubiera sido desterrado. El 9/22 de enero de 1918, el Comité Militar organizó una manifestación en Odessa, a la que asistieron varios miles de rumanos (trabajadores, soldados y marineros) que se encontraban en la ciudad en ese momento. Las ideas expuestas allí incluyen cambiar la situación política y social en Rumania, la eliminación de la monarquía, y la lucha contra las tropas rumanas que acababan de invadir la República Soviética Moldava. 
El Comité Militar lanzó el 12/25 de enero de 1918, un manifiesto en el que abogaba por el establecimiento de unidades militares revolucionarias rumanas, más tarde conocidas como "Batallones Revolucionarios" o "Guardias Rojos Rumanos". 
Poco después se formó un batallón rumano de infantería revolucionario en Odessa. En enero de 1918, ya existían tres compañías en el batallón revolucionario rumano: la I Compañía  estaba dirigida por H. Cogan, la II compañía por Munteanu, y la tercera compañía (formada principalmente por comunista de la región de Dobroja) estaba dirigida por Buzino. Los datos sobre los números de los batallones varían según la fuente y el período. Según un relato de Dorscu Dic de principios de la década de 1930, descubrimos que en algún momento 605 personas formaban el Batallón de Batallón de Rumanía Revolucionario. En total, 1.082 personas, organizadas en cuatro unidades o 14 pelotones, pasaron por este batallón.
El batallón de infantería revolucionario rumano se instaló en Odessa en una antigua escuela militar. Los miembros del batallón eran soldados, marineros y trabajadores de fábricas y puertos. Los últimos no llevaban uniformes. Para distinguirse de los rusos, los rumanos llevaban una banda blanca.
Aunque el Batallón de Infantería Revolucionario recibió equipo, armas y alimentos del gobierno bolchevique de Odessa, en general, la gente estaba mal armada, solo con rifles y ametralladoras. El nivel de formación era precario. Además, no hubo instrucción en el primer mes del batallón de infantería.
Al principio, el batallón revolucionario detuvo a los diputados y senadores rumanos en Odessa. Además, se incautaron los alimentos, el equipo y las armas que tenían las autoridades rumanas en Odessa .
El Comité Militar también decidió organizar un Batallón Revolucionario de los Marineros Rumanos. El liderazgo de esta unidad es incierto, las fuentes indican como "presidente", ya sea a Dragomir Spiridon o a Gheorghe Stroici. El Batallón de Marina habría llegado a 200-300 personas.
Los marineros bolcheviques rumanos tomaron el control de los buques rumanos en Odessa, Sebastopol, Novorossiisk, Jerson y otros puertos en febrero de 1918. Estos fueron el "Emperador Trajano", "Rey Carol", "Durostor", "Dacia", "Iasi", "Bucegi", "Cárpatos", "Princesa María", etc.  Se cambiaron los nombres de los buques tomados y se hizo evidente el simbolismo revolucionario. Por ejemplo, "Rumania" se convirtió en "República de Rumania", "Emperador Trajano" se convirtió en "Revolución social", "Rey Carol" en "Ion Roata", "Dacia" en "1907", "Princesa María" en  "Emancipación ", y así sucesivamente. Los oficiales de las embarcaciones fueron arrestados, luego liberados, a cambio de una adhesión por escrito a la causa revolucionaria. 

Fte: Aquí y Aquí

miércoles, 19 de enero de 2022

Tres sindicalistas rumanos en las Brigadas Internacionales: Constantin Doncea, Dumitru Petrescu y Gheorghe Vasilichi.

El 15 de febrero de 1933 los militantes comunistas de los sindicatos ferroviarios organizan una impresionante huelga obrera contra las políticas de recortes de salarios aplicada por el gobierno reaccionario con la excusa de la crisis económica mundial.
Algunos huelguistas detenidos en la cárcel de Craiova. Entre ellos: Gheorghiu-Dej,
Chivu Stoica, Gheroghe Vasilichi, Constantin Doncea, y Dumitru Petrescu 

La huelga de Grivița (nombre de los talleres ferroviarios donde se inició) se extendió como la pólvora por todo el país, uniéndose a ella mineros y trabajadores petrolíferos, ante lo cual el gobierno del rey Carlos II, dirigido por el terrorista de alta burguesía rumana Alexandru Vaida Voevod, ordena a la policia y al ejército abrir fuego contra los huelguistas, asesinando a decenas de ellos.

Los tres principales líderes del movimiento, Constantin Doncea,  Gheorghe Vasilichi y Dumitru Petrescu, son detenidos y condenados a trabajos forzados y encerrados en la cárcel de Craiova, aunque dos años después los tres logran huir tras una impresionante evasión organizada por el Partido Comunista. Tras su huida, continuarán luchando por los trabajadores en diferentes frentes, incluyendo las Brigadas Internacionales en España, la Resistencia Francesa o los movimientos partisanos antinazis.

Tras su fuga en 1935, los tres heroes rumanos emigraron a la Union Soviética, poniéndose allí al servicio de la organización de los comunistas rumanos en Moscú. Constantin Doncea y Gheoghe Vasilichi no dudaron en alistarse en las filas de las Brigadas Internacionales organizadas por el Komitern, y lucharon durante toda la Guerra Civil Española contra los ejércitos fascistas. Tras la derrota, fueron encerrados como tantos miles de refugiados republicanos en campos de concentración franceses.

El primero de ellos, Constantin Doncea, nació en 1904 en la comuna Cocu, en la provincia de Arges. Trabajará como fundidor en la empresa de ferrocarriles rumanos (CFR), y en 1931 se afilió al Partido Comunista. Después la citada huelga de Grivita y de la matanza de obreros por parte de las fuerzas del orden rumanas, huirá de la carcel de Craiova, se pone al servicio del Komitern y del Partido Comunista de Rumania.

Tras formar parte de la resistencia francesa, llegará durante la Segunda Guerra Mundial de nuevo a Moscú, donde, siendo considerado por el lider del Komitern, el bulgaro Jorge Dimitrov, como el más importante de los comunistas rumanos en el exilio, es reclutado por el NKVD. Participará en diferentes acciones militares y guerrilleras del Ejército Rojo. Entre otras, fue lanzado en paracaidas en Crimea para formar parte de las tropas partisanas antifascistas.

El 19 de agosto de 1944, tres dias antes del golpe de timón en el que los comunistas forzarían al rey Mihai a romper su alianza con Hitler y a ordenar al ejército rumano a volver sus armas contra los alemanes, Doncea es lanzado en paracaidas por el Ejército Rojo en Rumanía, para tomar contacto con la dirección del PCR.
Constantin Doncea

Tras la constitución del primer gobierno comunista, en marzo de 1945, dirigido por Petru Groza, Doncea fue miembro del Comité Central del Partido de los Trabajadores Rumanos (nombre asumido por el PCR tras su alianza con otras fuerzas democráticas en 1945) y vicealcalde de Bucarest (noviembre de 1947-febrero de 1948), y en 1950 hasta 1953 ocuparia la función de jefe de la defensa antiaerea de Rumania. Durante el gobierno de Chivu Stoica (1956-1957) sería nombrado Ministro de las Cosechas.

El 13 de junio de 1958 sería expulsado de la dirección del P.M.R., tras la entrada en desgracia del grupo de los comunistas internacionalistas posterior a la muerte de Stalin en 1953, y el reforzamiento del grupo nacionalista-revisionista, dirigido por Dej.

Dumitru Petrescu nació en mayo de 1906 en Bucarest. De profesión tornero, trabajó desde 1920 en CFR. Entre 1927 y 1928 militó en el Partido Social Demócrata, y en 1930 en el Partido Socialista de los Trabajadores, hasta que en 1932 se integraría en el Partido Comunista de Rumanía.

Desde dentro del PCR,  Petrescu dirigirá con Doncea el sindicato de los talleres ferroviarios de Grivita, y en 1933 era Secretario del Consejo Sindical de Bucarest. Tras su huida de la cárcel de Craiova en 1935, llegará a la capital de la Unión Soviética, donde frecuentará los estudios de la Escuela Superior de Leninismo.  En 1936 formaba parte de la dirección de la Internacional Comunista, organizando el llamamiento a formar las Brigadas Internacionales para apoyar a la República Española contra el fascismo y el reclutamiento en Rumania y Rusia.  Durante la Segunda Guerra Mundial  se encargó del reclutamiento de las divisiones de voluntarios rumanos organizadas en territorio soviético, con el objetivo de integrarlas en el Ejército Rojo para enfrentarse a la armada fascista rumana, aliado hasta agosto de 1944 de la Alemania nazi. Las divisiones rumanas organizadas en la URSS, "Tudor Vladimirescu" y "Horia, Closca, Crisan", entrarían en Bucarest encabezando el ejército libertador a finales del mes de agosto de ese año.

Petrescu regresaría a Rumanía en septiembre de 1944, contribuyendo a la reforma del ejército rumano, para adaptarlo a una sociedad socialista. Ocupó el puesto de Inspector General del Ejército para la Educación, Cultura y Propaganda, y después el de Jefe de la Dirección Superior de la Policía Militar (organismo que tenía entre sus misiones formar en la ideología marxista a los soldados y oficiales).

Petrescu fue durante tres años Ministro de Finanzas y vicepresidente del Consejo de Ministros, entre octubre de 1955 y mayo de 1956. En ese mismo año, sería expulsado del partido por las mismas razones que sus compañeros: la venganza contra los marxistas-leninistas tras la muerte de Stalin en la mayoría de los países socialistas tras el triunfo del revisionismo con la llegada de Jruschev al poder en la URSS.  
Gh. Vasilichi

El tercero de los protagonistas de esta entrada, de los tres evadidos en 1935 de la carcel de Craiova, es  Gheorghe Vasilichi. Nació el 7 de septiembre de 1902 en la comuna Cetate, en la provincia de Dolj. Trabajaba como chapista en los talleres ferroviarios Grivita, actuando tanto en el movimiento político comunista como en los sindicatos proletarios. Fue miembro desde 1924 del sindicato Fermetal, participando como tal en el Congreso Internacional de Sindicatos de Moscu, en 1929.  Formó parte del Bloque Obrero-Campesino (fachada electoral del Partido Comunista durante su prohibición), y de la dirección de la Union de Jóvenes Comunistas y del mismo PCR, en el que entró a militar en 1927.

Durante la huelga de Grivita de 1933 fue el lider del movimiento en la provincia de Prahova, dirigiendo a los trabajadores petroleros. Tras la espectacular huida de la carcel de Craiova, marchó a Moscú, donde a las órdenes del Komitern se encargaría de enrolar a otros comunistas para integrar las Brigadas Internacionales en la Guerra Civil Española. Tras luchar en España, haria lo propio en Francia, donde formaria parte de un regimiento checoslovaco que lucharía contra la agresión nazi hasta la capitulación, el 10 de junio de 1940.

Tras la capitulación, entraria a formar parte de la resistencia francesa, hasta su arresto en marzo de 1943, tras el cual seria encerrado en una carcel del sur de Francia. Allí organizaría una fuga que, en esta ocasión acabaria en fracaso, tras el cual, y como castigo, seria enviado al campo de concentración nazi de Dachau, donde estaria hasta el final de la guerra.

Tras su vuelta al pais,  Vasilichi fue nombrado ministro en diferentes ocasiones entre 1947 y 1951. en primer lugar, Ministro de Educación, y entre 1949 y 1951 Ministro de Minas y Petroleo. Desde su regreso al pais en 1945 hasta 1952 fue permanentemente miembro del Comite Central y de su Oficina Política, y tras la muerte de Stalin, como sus dos camaradas de fuga, caería en desgracia, expulsado de sus cargos y del partido por el grupo de revisionistas que seguirian la estela de Jruchov, Brevnev y el resto de oportunistas que en la Union Sovietica acabarian con la lucha de clases e impondrian una falsa sociedad sin clases en la que la elite la ocuparian poco a poco los miebros de la direccion del partido y los intelectuales.

Dumitru Petrescu
Los tres comunistas rumanos protagonistas de esta entrada forman parte de un periodo de la historia en el que el movimiento comunista y obrero, de la mano de los trabajadores soviéticos y de la URSS de Lenin y Stalin, estaban dispuestos  y convencidos de la inminente llegada del triunfo de la clase trabajadora en sus respectivos paises, acabando de una vez con todas con esa peste que convierte al hombre en una bestia: la explotación de unos hombres sobre otros. Fue una epoca en la que cualquier trabajador consciente de serlo estaba dispuesto a luchar por un camarada cualquiera fuera su nacionalidad, y de combatir por la emancipación de la clase trabajadora allí donde fuera necesario, en las filas de las Brigadas Internacionales en España, integrados en la resistencia francesa, o en el Ejercito Rojo contra las tropas fascistas de su propio pais: una epoca de internacionalismo proletario y fe en la victoria en la lucha de clases contra los parásitos capitalistas, pensamientos que, lamentablemente, hoy son meros recuerdos del pasado de la desmovilizada y desideoligizada clase obrera.

Desgraciadamente, la muerte de Stalin en 1953 representó el inicio del fin de esa época de ilusiones y convencimiento de la necesidad de acabar con la peste burguesa capitalista y fascista, y provocó que en la mayoria de los paises socialistas, salvo entonces en Albania y China, se hicieran con el poder un grupo de oportunistas y revisionistas que acabarian, con los años, destruyendo la unidad de la clase trabajadora con el Partido, convirtiendo a los líderes de este en una élite autoconvencida de serlo que fueron poniendo, las bases que, en definitiva, llevarían de regreso al capitalismo en los años 90.
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