miércoles, 3 de septiembre de 2014

La OTAN extenderá sus redes sobre Rumania, a pesar del acuerdo de Poroshenko y Putin

La OTAN va a continuar su expansión hacia el este y planea para ello establecer cinco nuevas bases
en Letonia, Lituania, Estonia, Romania y Polonia, todos ellos antiguos miembros del Pacto de Varsovia (creado, recordemos, para defenderse de la propia OTAN tras crearse esta en 1949). El objetivo, dicen, es reforzarse contra Rusia, convertido ahora en el nuevo gran enemigo después de que Irán, antigua estrella de los temores occidentales haya pasado a un segundo plano. En realidad, el plan de Obama de instalar un escudo antimisiles en el este de Europa estaba justificado, según sus promotores, para defenderse de un teórico ataque iraní, aunque era más que evidente que el enemigo era Rusia y que la base real era el sempiterno Drang Nach Osten, avance hacia el este, que las potencia occidentales y Alemania siempre mantuvieron como objetivo de su búsqueda de mercados y de saqueo de materias primas.

Se tratará, pues, de la mayor expansión de la OTAN hacia el este, desde la incorporación de antiguos países soviéticos.

En cada base la OTAN desplegará entre 300 y 600 militares, así como material bélico, informa el  periódico alemán ’Frankfurter Allgemeine Zeitung’, citando el ‘Readiness Action Plan’ (Plan de Acción de Preparación) de la OTAN. Según el diario, de momento no se conocen más detalles de este plan, que será debatido en la siguiente cumbre de la OTAN en Gales la semana que viene.

Las bases serán internacionales, sus objetivos pasarán por el reconocimiento y la mejora de la
logística y de la planificación dentro de la OTAN, que también mantendrá en las bases personal de combate. Además, la Alianza Atlántica planea llevar a cabo ejercicios militares de manera regular con participación de miles de soldados.

“La OTAN quiere establecer una presencia visible en su frontera oriental por primera vez desde la incorporación de los antiguos miembros del Pacto de Varsovia”, debido a que considera a Rusia como su “principal amenaza”, escribe el periódico. Por su parte el representante de Rusia en la OTAN anunció que Moscú aumentará su seguridad porque la ampliación de la Alianza ”está dañando la estabilidad en la región euroatlántica”

Mientras tanto, por supuesto, el gobierno de Rumanía está encantado con esa posibilidad, tal y como suele suceder cuando un país ha perdido la soberanía y se ha transformado en prácticamente una colonia, y hace genuflexiones y lanza vítores para que cuánto antes las fuerzas de la OTAN vengan a establecerse en su territorio. De hecho, el socialdemócrata Victor Ponta ha pedido oficialmente ya a la organización militar que ubique una base permanente en Rumanía, independientemente de lo que suceda en Ucrania o se decida en el Summit de Gales.

Más allá de este juego de intereses interimperialistas, habrá que ver que sucede en la reunión que se va a celebrar estos días en Gales, sobre todo tras la noticia de que Putin y Poroshenko han llegado a un acuerdo de alto el fuego permanente en el este de Ucrania, y sobre los pasos que hay que dar para acabar con el conflicto.  En las negociaciones estuvieron presentes miembros de la U.E., como la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, y de la Unión Euroasiática. Probablemente, como ya avisábamos, Putin hará lo posible para que el Donbass siga formando parte de Ucrania a cambio de que sus coleguillas de las multinacionales rusas puedan seguir haciendo negocios con los recursos y fuerza de trabajo de la región, siempre que los antifascistas de Novorrusia le dejen (esperemos que por fin los milicianos se den cuenta de que tanto Putin como Poroshenko representan prácticamente lo mismo: saqueo capitalista).

Probablemente, los planes de la OTAN continuaran adelante en Rumania y los paises del este, aunque Putin, a cambio de renunciar a apoyar a Novorrusia,  obtendrá la seguridad de que Ucrania no se va a adherir ni a la organización terrorista noratlántica ni a la U.E.

En definitiva, más allá de las teorias mesiánicas, de las falsas esperanzas en libertadores y de análisis basados en simpatias personales,  como ya explicaban con nítida claridad Marx y Engels en El Manifiesto Comunista, (los comunistas apoyan en todas partes cuantos movimientos revolucionarios se planteen contra el régimen social y político imperante. En todos estos movimientos se pone de relieve el régimen de la propiedad, cualquiera que sea la forma más o menos progresiva que revista, como la cuestión fundamental que se ventila„), los comunistas deben poner siempre el acento en todo análisis sobre el régimen de propiedad; y en este caso, tanto Rusia, como Ucrania, como la U.E. como EE.UU. pertenecen todos al mismo grupo de paises sometidos a una dictadura del capital, y donde la propiedad de los medios de producción están en manos de una minoria capitalista; ergo, todos sus pasos o acciones están dirigidas a la mera y única satisfacción de sus intereses.
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