jueves, 25 de septiembre de 2014

El Consejo de Seguridad de la ONU sigue el juego de Estados Unidos contra Siria

En la reunión extraordinaria del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas celebrada ayer en New York para tratar la lucha contra el grupo yihadista autodenominado Estado Islámico, el presidente estadounidense Barack Obama ha conseguido sus objetivos: que se apruebe una resolución y obliga a todos los paises miembros una nueva legislación antiterrorista. 

Terroristas malos y rebeldes buenos, según la ONU y EEUU
 El texto, impulsado por Estados Unidos y adoptado por unanimidad, pide una adaptación de las leyes  de todos los países para perseguir y procesar "a toda persona que intente viajar al extranjero para unirse a un grupo radical". Es decir, aparte de criminalizar a los mercenarios del ISIL, también hace lo propio con toda iniciativa solidaria como los voluntarios que han acudido a la llamada internacionalista en Ucrania o a los que luchan en revueltas populares, guerrillas o grupos rebeldes en cualquier país del mundo.

Obama ha dicho que para combatir el yihadismo no basta con buenas palabras sino que hay que convertirlas en actos, respetando los derechos humanos y las libertades fundamentales. Y para ello, Obama, patético premio nobel de la paz, propone la guerra. Una guerra que no tiene en su objetivo a todos los grupos terroristas, sino solo a los que luchan contra los intereses de Estados Unidos.

Por ejemplo, la criminalización de ISIL, que han sustituido a la ya fétida Al Qaeda como excusa para perpetrar ataques contra paises soberanos u organizar revueltas, no se corresponde con la de sus gemelos del Ejército Sirio Libre que, como el Estado Islámico, deguella, viola, y tortura a sus enemigos, aunque en este caso suela tratarse de soldados sirios del ejército fiel al gobierno legítimo.

Ante eso, la ONU no ha abierto la boca. Se trata de apoyar el ataque de Estados Unidos a Siria, un proyecto deseado hace tiempo y que se ha retrasado por los inesperados apoyos al gobierno de Damasco de Siria, Irán o China. Para ello, Estados Unidos y sus aliados, con la connivencia de la ONU, no dudaron en financiar a terroristas islámicos que conforman el Ejército Sirio Libre, y de crear, después de que Al Qaeda haya ya sufrido la erosión del tiempo, al propio ISIL, con el objetivo principal que ha tenido lugar recientemente: abrir las puertas de Siria.

Lo curioso es que la resolución del Consejo de Seguridad ha sido unánime, es decir, con el apoyo de Rusia y de China, paises muy "alternativos" ellos, pero a los que les interesa también poder criminalizar a todo aquel que decida apoyar a un grupo rebelde, islámicos, independentistas o, por qué no, a una panda de comunistas que quieren nacionalizar los medios de producción y acabar con el chollo de la minoria explotadora local e internacional. De hecho, ¿en qué posición coloca la resolución a los miles de voluntarios que luchan junto a los que Estados Unidos y Ucrania, y gran parte de la "comunidad internacional" consideran "terroristas" en el Donbass?

Eso sí, el presidente del que es, sin duda alguna, el estado terrorista más peligroso del mundo, Estados Unidos, ha dejado claro en su discurso que el liderazgo estadounidense es necesario para "la paz y la estabilidad" en un mundo agitado. Al fin y al cabo, la ONU no es más que una organización al servicio de los intereses de Estados Unidos y, como tal, no hace más que obedecer al jefe.

De hecho, los últimos ataques de la coalición formada por EEUU y unas cuantas dictaduras árabes han sido contra pozos petrolíferos supuestamente controlados por los miembros de ISIL, pero que algunas fuentes confirman no estaban ocupados por ellos sino que estaban bajo control del gobierno Sirio, lo que no hace más que confirmar la tesis de cuál es el verdadero objetivo del nuevo circo mediático organizado por Washington: Damasco.


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