miércoles, 11 de junio de 2014

11 de junio de 1948: la Gran Asamblea Nacional de la República Popular Rumana aprueba la ley nacionalización de la industria, mineria, banca, seguros y transportes.

Diario Scanteia (La chispa): portada del 11 de junio de 1948
El 11 de junio de 1948 se llevo a cabo la gran nacionalización de la industria, los bancos y las compañias de seguros y transportes en Rumania, lo que pondría las bases de la economía socialista en el país. La nacionalización no fue posible hasta finales de 1947 cuando los representantes de la burguesía son expulsados del gobierno y cuando la dirección del país pasa por entero a manos de la clase obrera en alianza con el campesinado, cuando es abolida la monarquía y Rumanía proclama la República Popular.

La proclamación de la República Popular Rumana y la abdicación del rey Miguel I (el 31 de diciembre de 1947), rey que había colaborado con la dictadura pronazi del mariscal Antonescu y su alianza y complicidad con los planes de limpieza étnica y expansionismo hacia Rusia de Hitler, abren el camino hacia el empoderamiento de la clase trabajadora sobre los medios de producción antes en manos de la clase capitalista.

Hasta 1948, no existía prácticamente nacionalización de la industria. Los propietarios de empresas industriales prefieren pasar sus capitales al extranjero antes que cooperar en el renacimiento económico del país (la típica actitud de la burguesía "patriota", cuyo principal amor es su único verdadero amor es su propio bolsillo).

Como hemos dicho, la  nacionalización se llevó a cabo mediante la  Ley del 11 de junio de 1948 y sería completada con el   Decreto 84/2 de marzo de 1949 de colectivización de las tierras agrícolas, por el cual se expropiaban las propiedades mayores de 50 hectareas.

Como resultado de la nacionalización socialista de la industria de los bancos, del transporte, del comercio exterior y del comercio al por mayor, así como de una parte de la tierra, en los países socialistas se creó la estructura socialista que pasó a ser dominante en la economía nacional; los puestos de mando en la economía pasaron a manos del Estado.

La nacionalización del 11 de junio de 1948 de los principales medios de producción fue una medida justa al servicio de los intereses de las grandes masas populares, y en contra de las minorias parásitas que vivían de su explotación. La nacionalización desposeyó a la burguesía de los medios de producción, abriendo el camino hacia el progreso económico, social y cultural que llevaría a los trabajadores rumanos a transformar su país en una potencia industrial y agrícola.

Viva la República Popular Rumana

Después del golpe de estado de 1989, la burguesía se apropiaría de nuevo por la fuerza de los medios de producción, antes en manos del estado y de los trabajadores, y comenzaría una brutal campaña propagandística contra las leyes de nacionalización de la industria y de la colectivización agrícola, intentando que fueran vistas como injustas y movidas por intereses personales, e incluso inventando el hecho de que las expropiaciones se realizaron sin compensación económica, algo que la lectura de la propia ley demuestra ser otra falsedad. 

Así, el capítulo 4 de la citada ley de nacionalizaciones está dedicado por completo a la regulación de las compensaciones, al que pertenece el artículo 11, que dice así: "El estado acordará compensaciones económicas a los propietarios y accionistas de las empresas nacionalizadas. Con este objetivo se instituye el "Fondo de Industrias Nacionalizadas", persona jurídica de derecho público, autónoma, con sede en Bucarest. Por las sumas debidas, el Fondo de Industrias Nacionalizadas emitirá obligaciones, que serán recompradas con el beneficio neto de las empresas nacionalizadas". Las compensaciones se desarrollaran en los artículos 12,13,14,15 y 16. 

Las consecuencias de la reinstauración violenta de la dictadura del capital son las que ya conocemos: destrucción de la enorme riqueza industrial construida por los trabajadores rumanos durante los años socialistas, emigración masiva de estos (más de 3 millones) en busca de un empleo, (de los casi 8,5 millones de puestos de trabajo existentes en 1989 hoy solo quedan unos 4 millones), desempleo, regreso del analfabetismo y enfermedades antes casi erradicadas como la tuberculosis, miseria y desnutrición (la pobreza infantil en Rumanía es la más alta de Europa), o las dificultades  de  pensionistas y trabajadores de acceder a la asistencia sanitaria, la educación y la cultura, entre otras muchos efectos nefastos de la barbarie capitalista.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Jose Luis en el artículo comentas que se aprobó las expropiaciones de las propiedades mayores de 50 hectáreas. Entonces entiendo que existía campesinos con fincas de 40 o 50 hectáreas, es correcto esto? ¿Una pequeña burguesía campesina? En la comarca donde vivo se considera que un campesino es grande a partir de 20 o 30 hectáreas.

Jose Luis Forneo dijo...

Hola
Se trata de la primera ley de colectivización, que más tarde se completaría con otras. En 1962 Gheorghiu-Dej, presidente de Rumanía, informó de que el 96% de la tierra arable eran ya de propiedad socialista.
Saludos

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