martes, 15 de julio de 2014

Ucrania: el gobierno golpista prepara el mayor plan de privatizaciones de su historia

El gobierno fascista de Ucrania presentará la próxima semana un proyecto de ley que propone el
mayor plan de privatización en la historia del país. El neonazi Arseni Yatseniuk, primer ministro del gobierno surgido tras el famoso EuroMaidan, instaurado por mercenarios y militantes fascistas financiados y teledirigidos por Washington y Bruselas, ha anunciado, ridículamente orgulloso, el, según sus palabras, "más ambicioso plan de privatización en 20 años “.

El premier Arseni Yatseniuk
Un gran número de empresas estatales serán vendidas al mejor postor. El  ministro de Energía Yuri Prodan anunció la privatización de todos los recursos energéticos con la excepción de algunos oleoductos y oficinas ministeriales. El primer ministro agregó que el plan incluía la privatización del 50% de Ukrneft (la petrolera estatal) y de la participación del 75% en Turboatom (central hidroeléctrica). También se incluyó la fábrica del puerto de Odessa, junto con varias minas.

Con este plan Ucrania perderá el 60% de su capacidad industrial, un hecho sin precedentes desde la caída de la Unión Soviética.

En aquel entonces, buena parte de la industria ucraniana fue privatizada, lo que condujo a la concentración del sector en manos de un selecto grupo de oligarcas, muchos de los cuales – entre ellos el presidente Poroshenko y el líder del partido de Yatseniuk– se encuentran hoy en el parlamento.

Se trata de un nuevo plan de choque neoliberal como el sufrido por los rumanos tras el golpe de estado que reinstauró la barbarie capitalista en diciembre de 1989, profundizado tras la entrada de Rumanía en la Unión Europea. El saqueo que convirtió al país carpático en una colonia de las potencias extranjeras supuso la privatización del 80% de la industria, gran parte de ella para ser destruída y transformar a Rumanía en un mercado dependiente de los productos alemanes, norteamericanos o franceses, la desaparición del 60% de los puestos de trabajo y la emigración de más de tres millones de trabajadores, entre otros desastres.

Los mayores beneficiados de la ola de nuevas privatizaciones serán, como ya sucedió en los años 90, los grandes jerarcas locales, además de las multinacionales extranjeras. En esta ocasión, los parlamentarios y altos cargos colocados en los órganos de poder político por el golpe del pasado mes de febrero, que han instaurado en Ucrania una ola de terror fascista al más puro estilo Alemania años 30, serán los que se aprovechen del negocio del saqueo de la riqueza nacional, aunque sea a costa de empobrecer a los ucranianos y de enriquecer a los que han favorecido el triunfo de banderistas y ultraderechistas en el gobierno de Kiev, obligando, a través de las supuestas ayudas envenenadas del Fondo Monetario Internacional, a vender el país a trozitos.

El chocolatero sanguinario, presidente de Ucrania y genocida
Las multinacionales extranjeras,  que se llevarán por supuesto, la mayor parte del pastel, van a aprovechar el bajo costo de la mano de obra, las leyes laborales cada vez más estrictas y la debilidad de los sindicatos. El futuro del pueblo ucraniano es, pues, muy negro:  como sucedió ya en Rumanía o en el resto de paies anexionados por el expansionismo norteamericano y la U.E., lo que toca será más despidos y recortes a los servicios públicos.

Mientras tanto, el actual presidente del país tras las elecciones celebradas bajo la atenta y amenazante vigilancia de los militantes banderistas y otros milicianos neonazis, además de los amos del oeste, el chocolatero sanguinario, Pedro Poroshenko, sigue aplicando su plan de limpieza étnica en el este de Ucrania, con el fin de exterminar a los ciudadanos de etnia rusa y, sobre todo, a los antifascistas que se han levantado para proteger, como sucedió en los años 30 en España, a este pais, y puede que además a la propia Europa, de la nueva ola fascista que tiñe cada vez más hondamente de miseria y dolor a la clase trabajadora mundial. Y de paso, como ya aconteció cuando cayó la Unión Soviética, (pues Poroshenko se hizo multimillonario a costa del saqueo de la industria soviética ucraniana tras en los años 90), para llenarse los bolsillos a costa de las nuevas privatizaciones y de, por lo tanto, la consiguiente condena a una mayor miseria de la clase obrera ucraniana.

Fte. de los datos: Librered
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