lunes, 23 de enero de 2012

La última gran marcha minera, en 1999

Aunque habitualmente se intenta dar la impresion de que la reinstauracion capitalista en Rumania no provoco la reaccion de los trabajadores rumanos, la verdad es otra. De hecho, en los primeros años tras el golpe de estado de 1989, las conocidas como "mineriadas", las grandes marchas mineras, fueron esenciales para que se ralentizara el proceso de destruccion de la industria nacional y el programa de privatizaciones. Asi, las mineriadas de 1991 lograron que gran parte de la "terapia de choque" diseñada por Washington y Bruselas contra Rumania, se aplazara hasta finales de la década, e incluso lograron que el primer ministro de entonces, Petre Roman,  gran valedor de la, en sus propias palabras, "venta de la industria rumana como chatarra", tuviera que dejar su puesto tras la toma del edificio del gobierno por los mineros del Valle del rio Jiu.

La gran marcha minera hacia Bucarest de 1999 fue considerada „la mas importante lucha obrera de Europa Oriental” tras la caida de la URSS (Luis Gurevich, „Huelga revolucionaria en Rumania”, en Prensa Obrera, n616, 4-02-99). Aunque la maquinaria de propaganda convirtio el movimiento en una „marcha antidemocratica”, como se puede comprobar en el articulo de El Pais del 22 de enero de 1999, donde incluso tachan a Miron Cozma, el lider de los mineros, de „ultraderechista” (a pesar de que en las anteriores mineriadas se le acusaba de „comunista” pro-Iliescu)

Desde las primeras huelgas obreras tras el golpe de estado, en 1990-91, en las que se exigió a los gobiernos que frenaran las privatizaciones, los trabajadores rumanos habían estado bastante tranquilos hasta 1996. Pero en 1999 el giro politico en el gobierno y la aplicación de esta "terapia de choque" de forma radical por el gobierno de Constantinescu, provocó el último estertor de la fuerza de los trabajadores rumanos después de la instauracíon del capitalismo, que  contrasta con la sumisión en la que se sumen diez años después, cuando la crisis actual está causando una miseria similar a la de entonces.

En 1999 hacia ya nueve años que la "terapia de choque" recetada por el FMI y las multinacionales estaba siendo aplicada en Rumania.  En resumen, consistia en la destrucción de la rica industria nacional que habia en el pais en 1989 y la consiguiente destrucción de millones de puestos de trabajo. Hasta 1996 Ion Iliescu habia presidido el pais con el Frente de Salvación Nacional, y la transformación de Rumania en una colonia estaba realizándose de manera demasiado lenta para los intereses capitalistas. La victoria de Emil Constantinescu abrio de par en par el pais a los intereses de las potencias occidentales y acelero el saqueo de la riqueza nacional.

El conflicto con los mineros empezo en un momento inadecuado. Una delegacion del Banco Mundial se encontraba en Bucarest, donde se discutian nuevos prestamos, esenciales para la economia del pais, segun el gobierno de Constantinescu. El Banco Mundial prometio concederlos a cambio, como no, de que se aceleraran las reformas para integrar la economia rumana en la economia global (es decir, para destruir la industria nacional y hacer al pais dependiente de las importaciones de las corporaciones del oeste). Asi que entre las primeras medidas que se toman está el cierre de 140 minas, medida anunciada por el ministro de Industria Radu Berceanu el 10 de diciembre de 1998 (uno de los profesionales de la politica rumana, que ha seguido ocupando ministerios de diferente color hasta la actualidad).

Ocho dias despues el mismo ministro se niega a recibir al recien reelegido lider minero, Miron Cozma, a la vez que los mineros de las minas afectadas deciden interrumpir su trabajo, declararse en huelga. A finales de este mismo mes se decide que dos mil mineros se manifiesten en la capital para protestar por „el funeral de la industria minera rumana”. Esta manifestacion no es autorizada por el alcalde de Bucarest, Viorel Lis, y el entonces ministro de transportes, Traian Basescu (hoy presidente de la República) cortara las comunicaciones del valle minero a la capital, para evitar que los mineros puedan llegar a Bucarest (en un flagrante ataque al derecho a la huelga y a la manifestación de los rumanos, criticado entonces por la Organización Internacional del Trabajo, pero silenciado por los medios de propaganda capitalista).

El siguiente paso que dan los obreros es la llamada a la huelga general, con una lista de reivindicaciones, todas ellas negadas por el gobierno desde el primer momento. Todo intento de negociacion fracasa y se decide entonces una marcha minera hacia Bucarest de mas de 10.000 mineros. El unico partido que se pone de parte de los mineros es, curiosamente, Romania Mare, partido de ideologia confusa, que se define de centro-izquierda pero que tiene un peligroso componente ultranacionalista, y que rechaza completamente la defensa de la lucha de clases (es decir, se trata de un partido capitalista populista, aunque formado por antiguos comunistas que buscaban un partido tras el golpe en el que se mantuviera la mezcolanza ceausesquiana entre comunismo y ultranacionalismo etnico).

La marcha se inicia ante la oposicion de las fuerzas del orden rumanas, que intentan evitar que los mineros lleguen a la capital. Sin embargo, en Costesti se da el primer enfrentamiento, en el que los mineros rompen facilmente la barrera policia e incluso toman mas de 1500 rehenes. Como consecuencia dimite el ministro del interior, y el primer ministro, Radu Vasile, del Partido Nacional Taranesc, se digna a reunirse con los mineros.

En la reunion celebrada en el Monasterio de Cozia, se llega a un acuerdo segun el cual los mineros se retiran hacia sus casas mientras el gobierno asegura que intentara reducir las perdidas de las minas para intentar cerrarlas, a la vez que se da un plazo de 30 dias para negociar otras cuestiones, como indemnizaciones y salarios. Sin embargo, la llamada „Paz de Cozia” durara poco tiempo.

La relativa calma se rompe cuando la Corte Suprema de Justicia condena a Miron Cozma a 18 años de carcel por hallarlo responsable de los daños causados durante la marcha minera de septiembre de 1991, y de actos anticonstitucionales. Se trata de una sentencia totalmente politica, porque, como declaran miembros del PDSR, el Partido Democratico Social de Rumania (actual PSD), no se puede condenar a alguien por cometer actos anticonstitucionales cuando no existia aun Constitucion. Sin embargo, a los gobiernos les importa un pimiento la ley cuando el capital ordena y manda.

La condena del lider sindical hace que los mineros del valle del Jiu se vuelvan a declarar en huelga, y que a estos se unan los de otras zonas, como los de Oltenia, Comanesti, Campulung, Brad y Apuseni. Miles de mineros organizan de nuevo una marcha hacia Bucarest, dirigidos por Miron Cozma y otros lideres. Pero esta vez sera diferente. Cuando llegan al puente sobre el rio Olt son esperados por miles de policias, que tendran ordenes de parar a los mineros "como sea".

Alli la masacre es indescriptible, y las fuerzas del orden se ensañan con los mineros mientras los medios "democraticos" jalean la victoria del gobierno contra la rebeldia obrera que, a estas alturas, ya estaba demonizada por la opinion publica como antipatriotica y radical. Ningun partido politico salio en defensa de los mineros, salvo el Partido Romania Mare que estaba en contra de la privatizacion salvaje ordenada por el FMI y defendio el mantenimiento de los trabajos de los rumanos.

Algunos testimonios hablan de mineros lanzados al rio Olt, decenas de desaparecidos, muchos heridos con la saña de la venganza (recordemos que los mineros habian humillado a la policia en la "batalla de Cotesti", un mes antes. Los entonces malpagados policias se dedican a saquear el dinero y los bienes que llevan consigo los mineros, mientras en Bucarest Constantinescu y su gobierno, entre ellos Basescu, se felicitan por la victoria. Por supuesto que los hechos no fueron ni investigados ni juzgados y se mantuvieron ocultos a la opinión pública.

Miron Cozma y otros lideres mineros seran juzgados y encerrados por las marchas mineras, a pesar de las protestas internacionales al respecto, que consideran que es un atentado contra la libertad sindical encerrar a un minero por organizar manifestaciones obreras, obviando el derecho a la protesta sindical. Pero esto, para el gobierno rumano, no es importante, ya que lo esencial es descabezar y escarmentar tras la derrota a todo movimiento obrero que intente alzarse contra la ultraprivatizacion que, a partir de ahi, sufriran los bienes del pueblo y la industria estatal. A los ciudadanos rumanos solo les dejan dos salidas: o emigrar o resignarse a la situacion.

Petre Roman, el antiguo primer ministro depuesto por Iliescu ante la presion minera, intercede por los mineros detenidos, pero no por sus lideres, lo que parece que es debido a la venganza por su destitucion en el año 1991, cuando en otra marcha minera que toma la capital se exige al presidente de la Repúbica, Iliescu, que cese al primer ministro Roman, partidario de la privatización rápida.

Como hemos dicho, el unico partido que protesta abiertamente contra la privatizacion de la economia nacional y la represion contra los obreros es Romania Mare, de Vadim Tudor, antiguo poeta de corte de Ceausescu reconvertido, como tantos otros, al capitalismo (aunque con ramalazos socialdemocratas, a la vez de un rechazo de la lucha de clases, como todos los partidos, como el suyo, con gran componente fascista).

Asi que tras la derrota y la violenta represion de la ultima mineriada, se puede decir que el movimiento obrero en Rumania desaparece completamente, dejando el camino trillado para que el gobierno de Constantinescu (en la foto), y los sucesivos, hagan practicamente lo que les viene en gana con el dinero publico, los bienes del estado y el destino del pueblo rumano.

Desde la ultima marcha minera de 1999, el movimiento obrero de Rumania ha sido totalmente desarticulizado, y la sumisión de los trabajadores ha sido total hasta las protestas actuales, cuando los recortes del gobierno de Emil Boc y del presidente Basescu han acabado con la capacidad de resistencia de los rumanos.

Quizas las actuales protestas supongan un nuevo punto de inflexion en la lucha por su dignidad por parte del pueblo rumano, aunque, como hemos señalado en otras entradas, la destruccion del movimiento obrero despues del año 1999 y la ausencia de sociedad civil organizada, debido al fomento mediatico de la ideologia anticomunista del rechazo de todo lo que supusiera union, asociacion, solidaridad o cooperacion, evidentemente por el miedo atroz que sufren los parasitos capitalstas a que se les vuelva a acabar el chollo de vivir del trabajo ajeno, hace que el combate entre los ciudadanos y las diferentes formas de las mafias capitalisas (partidos politicos, organismos internacionales, medios de propaganda y manipulacion, etc...), sea bastante desigual.

Aunque, y todo hay que decirlo, se ha notado como las actuales protestas han dejado sin palabras a la clase dominante rumana, que esperaba que la domesticacion del pueblo fuera suficientemente profunda para que su resignacion y capacidad de resistencia ante la humillacion continuara impoluta tras las constantes agresiones sociales y economicas. Quizas se han dado cuenta de que se terminó el tiempo de la desbocada e incontrolable buena vida y de la explotacion sin límite de los recursos y del trabajo de sus compatriotas, y que a partir de ahora tendrán que moderar sus hábitos corruptos y delictivos (al menos maquillarlos, como se hace en otros paises capitalistas, para que los miebros de la elite politica y empresarial parezcan ciudadanos decentes, aunque en realidad la gente de su calaña nunca cambie).

3 comentarios:

RAZ dijo...

Me gustaria hablar con tigo sobre el tema, es sorprendente tu pacion por el comunisco y mas que te interesa la "historia comunista" de mi pais que es muy odiada por muchos compatriotas mios. Estas aciendo un trabajo fenomenal. Pero debatir sobre el comunismo, yo no estoy muy de acuerdo con este sistema, yo soy un joven liberal rumano. Pero me gusta debatir sobre el tema ...

The Scarlet Revolutionary dijo...

Como siempre, camarada y amigo Luis Fernández, visitar Un vallekano en Rumania no ha sido para mí una pérdida de tiempo, pues además de aprender lo hago sin aburrirme. Y en casos como éste se refresca mi memoria.

Gracias por seguir compartiendo conocimientos a través de tus entradas.

¡Salud!

P.D.: Hasta en un programa de cotilleos de Telemadrid llegaron a mencionar esta marcha minera en su momento, a propósito de un periodista alicantino que fue a presentar en Rumania un concurso, y no tardó en regresar a España.

Jose Luis Forneo dijo...

Hola Raz. Gracias por tu comentario. Podemos debatir cuando quieras.

Un saludo

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