miércoles, 8 de septiembre de 2010

Rep. Moldova: No es la Constitución lo que hay que cambiar, sino el gobierno

Asi se titula el articulo de Lev Leonov en "Gazeta Pravda", donde se analiza el fiasco del gobierno neoliberal moldavo en su intento de engañar a los moldavos a traves de la convocatoria de un referendum a traves del cual pretendian, como han hecho ya antes, conseguir neutralizar a la mayoria comunista por cualquier metodo.

Al contrario, el referéndum, para el que el Partido de los comunistas de la República de Moldavia pedía el boicot popular, ha fracasado, y la mayoria de los moldavos han vuelto, de nuevo, a respaldar  la propuesta del partido mayoritario, el comunista. Eso incluso a pesar del fraudulento cambio de la ley electoral previo para que la convocatoria saliera bien, reduciendo el porcentaje minimo de participacion para que fuera validado a un 33.33%. En sus trampas estuvieron cerca, pero ni aun asi el pueblo moldavo les respaldo.

En el articulo de Lev Leonov se repasa todo el proceso de convocatoria y celebracion del referendum, todas las malas artes utilizadas y la victoria final del boikot y de la soberania del pueblo indendiente de Rep. Moldova. Y lo mas llamativo es que incluso en las urnas dispuestas en el exterior, donde se esperaban miles de votos de apoyo al referendum, los moldavos tampoco se presentaron. !Ni siquiera en Bucarest!.

En definitiva, y estando completamente de acuerdo con el titulo del articulo de Leonov, lo importante es que sea el propio pueblo soberano moldavo el que decida libremente, sin que los intereses de las oligarquias nacional y de paises vecinos metan las garras en los intereses de los trabajadores. Y de momento, su decisión está mas que clara.


"Según datos provisionales, la participación en el referéndum ha sido menor del 31%. Para poder ser validado la asistencia mínima a las urnas tenía que haber sido del 33,33% del electorado moldavo.

Tras estas dos cifras se oculta el dramatismo de la lucha política con todo lo arriesgado de sus apuestas. Ciertamente estaba en juego una cuestión fundamental: ¿Hacia dónde se encamina Moldavia? ¿Podrá el pueblo poner en su lugar a esos politicastros arribistas, con una clara orientación pro rumana y pro OTAN, o vencerán el sentido común y las tradiciones seculares de un pueblo trabajador y amigo de Rusia?

Tanto la preparación como la celebración del referéndum parecían formar parte de una novela policiaca de complicada trama.

El referéndum en sí, fue” inventado” por ese grupo de ultraliberales derechistas de los partidos de la “Alianza por la integración europea” aupados al poder, con el objetivo de esquivar los dictados de la Constitución y no convocar elecciones anticipadas, en las que estos partidos indefectiblemente se verían abocados a la inexistencia.

En el referéndum se sometía a votación el proceso para elegir presidente del país: De acuerdo con la constitución vigente, el presidente es elegido en el parlamento, y en caso de no obtener los respaldos necesarios, el parlamento se disolvía y se convocaban nuevas elecciones. La derecha quería que el pueblo se pronunciase en el referéndum a favor de la elección de presidente mediante votación popular directa. En ese caso, independientemente de quién resultase elegido presidente, desaparecía el motivo para tener que convocar elecciones generales anticipadas. Es decir, con esa estratagema se lograba la permanencia en el poder de los rumanófilos en el parlamento y el país. Los comunistas de Moldavia no tardaron en desentramar su verdadero propósito y llamaron al pueblo a boicotear el referéndum.

Convencer al pueblo de la necesidad del boicot, no era tarea fácil, pues los organizadores del referéndum, lo envolvieron como caramelo, presentando la elección de presidente mediante votación directa como la verdadera democracia, etc. No escatimaron en halagos y lisonjas con el pueblo. No era fácil hacer ver el verdadero objetivo que perseguía el referéndum.

Además, en la preparación y durante la celebración del plebiscito, el gobierno no dudó en cometer
violaciones sin precedentes de la ley, intentando que su idea se “abriese paso”.
Lo que ellos llamaron “referéndum” no era sino una modificación en la ley que rebajaba la participación mínima para que tuviese validez, del 60 al 33%. Crearon condiciones propicias para falsificar los resultados en el extranjero, modificando el proceso de votación y el escrutinio, ampliando el número de colegios.

El día de la votación, no solo no retiraron la propaganda, sino que siguieron haciendo campaña por el voto en todo el país, incluyendo la publicidad en televisión, con el fin de influir en los resultados del plebiscito.

Cuando empezaron a llegar los primeros datos desesperanzadores sobre la participación (a las 10 de la mañana sólo había votado el 2% del censo), la Junta electoral central (JEC) de Moldavia, informó de una avería en el servidor, que impedía acceder a su web. Se estaban así sentando las bases para una adulteración de los resultados. Se hacía imposible estudiar la tendencia de asistencia, y pillar a los promotores de la consulta orquestando un repentino y masivo flujo de votantes, ya que el ordenador estaba averiado. Para Moldavia estos “juegos electrónicos” no son nada nuevo. En 1999 y 2003 fue así como logró imponerse el antiguo alcalde de Chisinau, que es hoy uno de los líderes de la Alianza de derechas, Serafim Urechean. Justo en el momento más dramático de su inminente fracaso, hubo un corte en el suministro eléctrico en Chisinau, y se pasó al escrutinio manual que arrojó como “vencedor” de nuevo a Urechean. En ese intervalo de dos horas que duró el fallo informático, la asistencia creció bruscamente en un 10%, y sólo tras la airada protesta de los comunistas, cesaron esos juegos.

En muchos lugares se denunció por parte de los observadores, la asistencia obligada a las urnas. Los médicos, dirigidos por uno de los líderes de la Alianza, el ministro de salud Vladimir Hotineanu, fueron de los que más empeño pusieron. En el hospital clínico republicano, en el materno infantil y en el oncológico, presionaron a los enfermos, vinculando su tratamiento con su participación en el referéndum.

Se detectaron casos en que se movilizaron electores entre aldeas, para votar en ambos lugares. Algo en lo que insistieron los celosos y diligentes administradores locales.
Los comunistas se opusieron activamente a los intentos de falsificar los resultados del referéndum. A menudo sus denuncias de violación de las normas no eran aceptadas. Fue algo que lograron invitando a juristas y con la ayuda de observadores independientes. La presidenta del colegio electoral nº 154 del sector de Ciocana tuvo que llamar en dos ocasiones a la policía, ya que el observador del PCRM había detectado irregularidades durante la votación por parte de ella. Los agentes impusieron una multa de 200 leus, y le impidieron acceder al colegio durante más de una hora. Pero los comunistas han recogido hasta la última de las irregularidades y pueden decir con pleno fundamento, que poseen la información más completa sobre el transcurso y el resultado de la votación.

A la hora del cierre de colegios electorales la página de la JEC de Moldavia volvió a bloquearse, para que fuese imposible poner el punto final. Pese a la promesa de hacer públicos los resultados provisionales a las 21h, la JEC se negó a hacerlo. Su portavoz remitió a todos a una rueda de prensa para el día 6. Se trataba del último intento de adulterar los datos, utilizando la votación en el extranjero. Para algo se habían enviado 131.000 boletos al extranjero, lo que suponía casi el 5% de los votos. Se hacían tan necesarios en ese momento…

Sin embargo todas las esperanzas de los falsificadores se desvanecieron con los resultados provisionales que fueron llegando del exterior. Así por ejemplo en Odessa donde viven y trabajan miles de ciudadanos de Moldavia (hay cientos de estudiantes), al mediodía habían ejercido su derecho apenas…10 personas. En los dos centros habilitados en Milán habían votado respectivamente 103 y 98 personas respectivamente, en Chipre 43 y en Barcelona 74. Incluso en Bucarest en los centros disponibles habían votado 203 y 178 electores. ¡Y esperaban miles…! "

Fuente: http://gazeta-pravda.ru/content/view/5619/34/

2 comentarios:

Oxandabaratz dijo...

José Luis; te adjunto las versiones aparecidas en la prensa.

versión GARA: http://www.gara.net/paperezkoa/20100907/219325/es/La/revolucion/de/colores/financiada/por/la/UE/pincha/hueso/en/Moldavia/

versió "El Correo":

http://www.elcorreo.com/alava/v/20100907/mundo/rusia-ahoga-esfuerzos-gobierno-20100907.html

Jose Luis Forneo dijo...

jajja, la version de El Correo es divertidisima. O sea que fue Rusia quien convencio al 70% de los moldavos de que no fueran a votar, jajajaj.

El articulo de Gara, muy bien, como es habitual

Gracias

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