lunes, 17 de febrero de 2014

La ciudad deshumanizada y el edificio capitalista

La ausencia total de valores estéticos, especulación brutal que antepone el beneficio del inversor a los de la humanización de la ciudad, espacios de cristal en los edificios de oficina para que el trabajador se sienta como en el panóptico de Bentham, permanentemente vigilado, sin intimidad, grandes centros comerciales donde los el trabajador se transforma en obseso y esclavizado consumidor, son algunos de las características de la arquitectura capitalista (además de las viviendas privadas de escasa calidad y construcción rápida para maximalizar el beneficio).

Sin embargo, la hegemonia mediatica de los que sostienen esos valores, la minoria explotadora, hace que, mientras se critica permanentemente a la arquitectura socialista, aquella cuyos objetivos era facilitar vivienda gratuita o barata a todos los trabajadores, adecuar los espacios de circulación a sus necesidades (grandes bulevares, primacia del transporte público frente al privado, parques y espacios de servicios en cada barrio, etc...), los horribles "edificios capitalistas" son convertidos, por obra y gracia de la propaganda, en ejemplos de modernidad y no de lo que son en realidad, de deshumanización (como el propio sistema al que representan).

De hecho, hoy día Bucarest sigue siendo una de las ciudades más bellas de Europa, a pesar de las dos décadas de abandono institucional que ha llenado de ruinas y suciedad los antiguas casas y barrios históricos que se conservaron durante todo el periodo socialista debido, entre otras cosas, a la inexistencia de especulación y al uso público de los edificios.

Veamos algunos ejemplos de las bestias de cemento, hierro y cristal que surgen, como homenaje al deseado por algunos "fin de la historia" que van invadiendo poco a poco Bucarest, a la vez que se va destruyendo la ciudad histórica.

 
























domingo, 16 de febrero de 2014

Jorge Dimitrov: fragmento de un discurso en Sofia (1946)

Liliana dicheva - «Georgi Dimitrov entre la
juventud trabajadora»
«(...) En el partido debe regir igualmente una disciplina consciente y voluntaria, pero de hierro; disciplina que se basa y deberá basarse sobre nuestra unidad de pensamiento, sobre nuestras tareas y objetivos comunes, y sobre nuestra ciencia marxista, que nos conduce hacia el triunfo. Tal unanimidad y disciplina son esenciales para que nuestro partido pueda cumplir su misión histórica. De ello se deduce que no se pueden colocar los intereses y deseos personales por encima de las tareas y fines del partido. Lo personal en nosotros, miembros del partido, independientemente del puesto que ocupemos, debe estar supeditado a los intereses del partido, a los intereses de nuestro pueblo.  De ello se deduce, que en nuestras organizaciones de partido, y en este Pleno, no puede haber lugar para grupos distintos, para fracciones y, en general, para nidos hostiles al partido. Allí donde éstos se manifiesten deben ser extirpados implacablemente y, si fuera necesario, el bisturí del partido debe entrar en acción. No puede existir ninguna clase de complacencias ni liberalismos para con aquellos elementos del partido que pretenden desorganizar y desmoralizar sus filas, que se convierten en conductores de influencias extrañas y perjudiciales. (...)»

(Georgi Dimitrov, Discurso en la conferencia regional del Partido Obrero (de los comunistas) de Sofia, 1946)

Comunicado de RBC ante el fallecimiento del preso político vasco Arkaitz Bellón Blanco:


Desde la Red de blogs comunistas (RBC), a la par que mostramos nuestro sufrimiento e ira causados por la muerte en la cárcel gaditana de Puerto del preso político vasco Arkaitz Bellón, manifestamos también nuestro respeto y condolencias a sus familiares y amigos, y condenamos y denunciamos firmemente el papel directo que el Estado ha tenido en el fatal desenlace.

Arkaitz era natural del pueblo vizcaíno de Elorrio, tenía 36 años y salía de prisión este próximo mes de mayo.


Desde su ingreso carcelario en el año 2.000 fue seguido de cerca tanto por los responsables políticos (cargos administrativos) como prácticos (carceleros) y le propinaron tres palizas, que denunció firme y oportunamente, teniendo lugar la última de ellas en marzo del año pasado en la prisión de Sevilla.

Pero, ¿por qué decimos que el papel del Estado español en su muerte fue ya no circunstancial, sino decisivo? Pues porque en primer lugar, no es habitual (salvo en el caso de los presos políticos vascos, comunistas, antifascistas y gallegos) el que estando condenados por acciones como las que llevaron a prisión a Arkaitz (quemar un autobús) se les mantenga en primer grado. Esa es una regla de excepcionalidad que, en contra de lo que se pudiera creer, en lugar de excepción, es norma, no siendo esta (ni mucho menos) el único ejemplo posible.

En segundo lugar, el elorrioarra debería de haber sido liberado hace 3 años, al cumplir las tres cuartas partes de la condena.

En tercer lugar, al estar en primer grado, se encontraba aislado de los demás compañeros de su colectivo, así como de la totalidad de presos políticos con los que pudiera coincidir, ,dato que es más importante de lo que pudiera parecer en un primer momento, ya que de haber estado con estos hubieran podido avisar a los servicios médicos de que no se sentía bien y, tal vez, se hubiera podido hacer algo. Al estar, como decimos, aislado, fue encontrado en el recuento que se hizo después de comer, no sabiendo cuál ha sido el periodo de tiempo que pasó desde su malestar inicial hasta que fue hallado sin vida.

Y en cuarto lugar, Arkaitz se encontraba a 1.000 kilómetros de su querida Euskal Herria, dato este que convierte cada viaje de los familiares para visitarlo en un riesgo continuo y elevado de accidente (dada la lejanía entre su localidad natal y la cárcel), incrementando la ya de por sí elevada tensión diaria del elorrioarra.

Si sumamos todas, aislamiento, lejanía de su hogar, tres severas palizas y el riesgo de que en cualquier momento se pudiese producir una cuarta, la impunidad que tienen los ejecutores de las mismas, las mil y una provocaciones para evitar un desarrollo de la convivencia mínimamente normalizado, pues es fácil de comprender que pese a su edad de 36 años no estaba en unas condiciones óptimas para la vida.

Es por todo esto que no nos creemos la versión oficial de "muerte natural", por más que en la autopsia no se detecten pruebas de una muerte inducida. Creemos que las circunstancias recién señaladas hablan por sí mismas.

Por otra parte, el eufemismo "muerte natural" se ha demostrado falso en varias ocasiones. No hay más que recordar los casos del militante de ETA Joseba Arregi, muerto reventado en salvajes torturas en las que participaron 73 policías el 13 de febrero de 1981, habiendo sido detenido el 4 de febrero; la muerte el 6 de septiembre de 1980 del simpatizante del PCE (R) José España Vivas en idénticas circunstancias; la muerte de la también militante de ETA Gurutze Iantzi en 1996, (se pueden ver las fotos de su cuerpo en el ataúd en http://www.forocomunista.org/viewtopic.php?f=2&t=1388&start=310 ) todas ellas presentadas a la opinión pública con la consabida excusa de "muerte natural”. De manera que a nadie medianamente consciente le pueden ya colar ese cuento.

Nosotros, desde la RBC, nos unimos a las manifestaciones de dolor de la clase y pueblo trabajadores vascos y animamos a denunciar la criminal política de dispersión y a pelear sin tregua por la amnistía total para todos los presos políticos.


!Agur eta ohore, Arkaitz!
!Adiós y honor, Arkaitz!
!Gogoan Zaitugu!
!Te recordamos!

miércoles, 12 de febrero de 2014

Los comunistas ucranianos salen a la calle contra el fascismo y la Unión Europea










Fotos de  Josafat S.Comin

Comunicado de RBC sobre la crísis económica y los recortes sociales contra los trabajadores

Comunicado de RBC sobre la crísis económica y los recortes sociales contra los trabajadores: El capitalismo imperialista ha declarado la guerra en forma de recortes sociales y de derechos a los trabajadores 

Actualmente estamos pasando por una coyuntura en la que el capitalismo imperialista ha desatado un ataque brutal, en forma de recortes sociales, derechos y libertades, contra los trabajadores, los pobres y los oprimidos de todo el mundo.

Arrastrando a la miseria y condenando a la pobreza a la mayoría, se apunta a la progresiva pauperización y esclavización del proletariado y las clases populares.

Actualmente, se está experimentando, mucho más gravemente que antes, la descomposición de la salud y la educación pública, los despidos y los recortes salariales, los recortes de todo tipo de derechos sociales y laborales, el saqueo de la riqueza pública y la represión militarizada y un nuevo auge del fascismo. A esta espiral de agresiones contra la clase trabajadora se le suma, especialmente en países como España, el desafío al derecho capitalista supuestamente “sagrado” de la propiedad privada, y miles de familias obreras y marginadas están sufriendo la expulsión de sus hogares por no poder hacer frente a la estafa hipotecaria.

La burguesía ha iniciado una campaña en la que da vuelta tras vuelta de tuerca sobre la opresión y explotación de los trabajadores y oprimidos de todo el mundo, iniciada pocos años después de la caída de la Unión Soviética, que sirvió de freno a los desmanes de la barbarie capitalista después de la Segunda Guerra Mundial hasta finales del siglo XX.

Se trata de un auténtico bombardeo en el que el desempleo, los recortes, la miseria, los desahucios, las privatizaciones, leyes mordaza, carestía de productos básicos, emigración masiva y, en definitiva, aumento de la explotación en todos los sentidos, son las bombas lanzadas cada vez más intensamente contra la clase obrera y los más desprotegidos.

Por otro lado, nunca antes en la historia la sociedad había alcanzado este nivel de superproducción de bienes materiales, como el que hoy ha sumido al sistema capitalista en la más catastrófica crisis económica de toda su existencia, y de la cual pretenden salir, tal y como ya anunciaba Marx en sus análisis, a costa del reajuste de la tasa de beneficios obtenida con el aumento de la explotación a la clase productora, a los trabajadores. La crisis económica, cuyos responsables son los propios capitalistas, afecta dramáticamente a las clases populares de todo el mundo mientras que, al contrario, aumenta los beneficios a los explotadores

Los planes anticrisis de la burguesía imperialista, como sabemos, los grandes responsables del desastre, pasan por utilizar el dinero público en su propio beneficio –léase los impuestos tributados sobre todo por los trabajadores – y recortar el gasto social –es decir, rebajar los salarios, supresión de prestaciones, aumento de impuestos, etc.…–. El objetivo es, en contradicción con el propio dogma que ha justificado siempre a la barbarie capitalista, la libre competencia de capitales, “rescatar” o “salvar” a los gigantescos grupos empresariales monopolistas, principalmente financieros, y resolver con el dinero público los problemas provocados por la crisis a los grandes capitalistas.

Esto significa una nueva redistribución regresiva del ingreso, que viene en marcha y sin interrupciones desde la década los ‘80. Lo que los capitalistas, en la cúspide de la sociedad actual, pretenden acentuar es el control sobre el ingreso total y eliminar así cualquier tipo de posibilidad de independencia o de resistencia (la más mínima “previsión”) a las crisis por parte de las clases populares. Se trata de una progresiva y cada vez más extendida racionalización de la vida y sobrevida de los trabajadores, que se traduce como ya es sabido en las presiones que originan los niveles cada vez más alarmantes de desempleo, pobreza, desnutrición y hambre, que son vistos no como tragedia por las clases dominantes, sino arietes para presionar contra el salario, lo que denomina la burguesía internacional como “costes” cuya reducción, se sabe, implica un empobrecimiento de consecuencias funestas para el pueblo trabajador, con el incremento de la violencia callejera subsiguiente por los elementos de la delincuencia más baja, que agregan al trabajador, del riesgo de estos días de morirse de hambre, el de recibir un disparo o cualquier tipo de agresión por parte de los despojos sociales que solo pueden anidar con el colapso social en ciernes.

Todo ello está provocando que se vaya agotando la paciencia de los trabajadores y de los oprimidos, a la vez que crece el odio de clase hacia el capitalismo y la burguesía. Poco a poco, se abre paso la rebelión de los asalariados del mundo en multitudinarias movilizaciones, huelgas, paros generales, levantamientos contra las consecuencias crisis, contra los “planes de salvación”, contra el sistema mundial de la explotación de una clase parásita minoritaria sobre la mayoría trabajadora. Día a día se siente el nuevo despertar del movimiento obrero frente a un sistema que no es capaz, o al que ya no le interesa, de mantener el supuesto bienestar con el que se había ganado a la clase obrera mientras existió la Unión Soviética, y que hoy está cada vez más asfixiada por el creciente coste de manutención de la élite capitalista.

Sin embargo, ante este panorama que naturalmente debería provocar la reacción de la clase trabajadora, se han constatado dos cuestiones de suma crudeza:

Por una parte, la debilidad y fragmentación del Movimiento Comunista Internacional y la ausencia organizativa de referentes revolucionarios y consecuentes con capacidad para dar respuesta a esta situación. Es decir, de un partido de vanguardia verdaderamente revolucionario.

Por otra parte, que ni el reformismo-revisionismo ni sus sindicatos y organizaciones han sido capaces de organizar una mínima respuesta a la guerra de la burguesía contra la clase obrera. Al contrario, han cumplido a la perfección su papel de servidores de los intereses de la gran burguesía, como colchón de contención del malestar popular.

Hoy la clase obrera y los trabajadores del mundo deben tomar conciencia de su grave situación, de la creciente agresión a la que la burguesía les somete, del retroceso continuo a los tiempos del más vil capitalismo y de la esclavitud y, sobre todo, de la necesidad de prepararse para la lucha a muerte que ha de iniciar para derribar este sistema criminal.

Poco a poco, los derechos que fueron conquistados gracias a la sangre derramada por héroes anónimos de la clase obrera en dura lucha contra la explotación, está en peligro.

La única solución para que la resistencia de la clase trabajadora sea eficaz contra la barbarie es la rebelión organizada contra el sistema capitalista imperialista, la asunción de la necesidad de volver a tomar el cielo por asalto.

Hoy, más que nunca, es necesaria una nueva Revolución, la destrucción definitiva y total del estado capitalista y su sustitución por un estado obrero, en el que sean estos últimos, los productores de la riqueza, la clase dominante, y en la que las decisiones políticas y económicas estén en su mano.

Para ello, el Movimiento Comunista Internacional (MCI) necesita depurarse del colosal montón de basura reformista y revisionista que alberga en su interior y que acrecienta la confusión y la dispersión actual, buscándose la unidad de todos aquellos que crean en la teoría y la práctica revolucionaria de nuestros antecesores en el camino marxista-leninista, en la lucha por alcanzar el sueño comunista , aplicando la autocrítica obligatoria de todo aquel que así se considere, y buscando la adaptación de las teorías revolucionarias a las circunstancias cambiantes históricas actuales.

Es necesario, y en ese objetivo está la Red de Blogs Comunistas, buscar principios comunes, huir de los sectarismos y dogmatismos, y luchar unidos, en una acción revolucionaria común, para conseguir el objetivo final: la emancipación de los trabajadores, la destrucción del capitalismo y de la clase privilegiada y la construcción de una sociedad y un estado socialista para llegar en un futuro no muy lejano al horizonte del comunismo.

martes, 11 de febrero de 2014

El presidente de Rumanía "multado" por sus declaraciones racistas

El presidente de Rumania, Traian Basescu, ha sido multado por el Consejo Nacional para el combate de la discriminación (CNCD) por las declaraciones hechas en noviembre de 2010 en Liubiana, Eslovenia, en relación a los rrom nómadas, de los que el máximo representante internacional del país balcánico dijo que "muchos de entre ellos, por tradición, viven de lo que roban".

El antiguo alto cargo comunista, y en la actualidad alto cargo capitalista (es decir, un redomado e inmoral oportunista) no se refería con sus palabras a la clase política a la que pertenece, que si que vive de lo que roba, ni mucho menos a los mafiosos de la gran empresa, el otro de los dos grupos de delincuentes que, en dos décadas y pico, han dejado Rumanía sin industria, con tres millones de emigrantes por falta de puestos de trabajo, y con los salarios y pensiones más bajas de Europa (junto con otro país similar, Bulgaria)
.
Las declaraciones del antiguo contrabandista (no lo digo yo, sino que él mismo afirmó con orgullo que introducía tabaco cuando era comandante de la marina mercante en los años 80, poco antes de llegar a ser subsecretario de estado de transportes del último gobierno de Ceausescu), podrían referirse palabra por palabra a sí mismo o a los de su calaña política e ideológica, aunque él las diriga contra millones de personas en todo el mundo de etnia rrom: "tenemos otro problema que hay que decir y que hace muy difícil la integracíon de los rrom nómadas: muy pocos quieren trabajar. Muchos de ellos, por tradición, viven de lo que roban".

Claro que, como suele pasar en las instituciones creadas en un sistema que defiende a los sí que no dan palo al agua y realmente viven de robar a los demás, el capitalismo, y que están hechas precisamente para asegurar la impunidad del infractor y la continuidad del estado de las cosas, es decir que una minoria parasite a la mayoria, el CNCD ha multado al multimillonario presidente con la impresionante cantidad de 600 lei (130 euros).

Hay que recordar que el presidente de Rumania no ha insultado una sola vez en su vida en público a los rumanos de etnia rrom, puesto que ya se dirigió hace unos años a una periodista que estaba trabajando e intentando entrevistarle, y con intención de insultarla, llamándola "tiganca imputita" (algo así como "gitana maloliente"), sin que en aquella ocasión tuviera que pagar multa irrisoria alguna y, por supuesto, sin que nadie le pidiera su dimisión.

Lo mismo se puede decir sobre las declaraciones realizadas por Basescu afirmando que el genocida Mariscal Antonescu hizo bien en mandar al ejército rumano a invadir la Unión Soviética de la mano de Hitler en 1942, en la conocida "Operación Barbarroja", declaraciones profascistas que tampoco tuvieron consecuencia alguna para el presidente de una supuesta Rumania "democrática", ni merecio respuesta alguna de la U.E., institución que se vende ante los crédulos como abanderada de una prostituida democracia aunque no sea más que una salvaje dictadura del capital.

domingo, 9 de febrero de 2014

Bajo el cielo de España: Capítulo V (2ª Parte). Sobre la participación rumana en las Brigadas Internacionales

LAS HAZAÑAS DE VLAD MAZEPA Y MIHAI ARDELEANU

Para los voluntarios rumanos, los combates en la Casa de Campo están unidos al recuerdo de Vlad Mazepa. Allí cayó el joven comunista rumano, llegado entre los primeros para ponerse al servicio de la República española. En medio de encarnizados combates, Vlad y otros cincuenta voluntarios, al verse rodeados por los fascistas, se hicieron fuertes en una casa donde continuaron la lucha hasta el último cartucho, hasta el último aliento. Los fascistas dieron fuego a la casa, pero ninguno de los luchadores abandonó la posición, prefiriendo el espantoso sufrimiento de morir quemados vivos a la rendición.
 
Milicianos en el frente de Madrid (Ciudad Universitaria)
La muerte de Vlad y de los otros voluntarios de su grupo permanece como símbolo del heroísmo sublime que, en nombre de un elevado ideal, animó a estos luchadores.

En el transcurso también de los combates por la defensa de Madrid cayó igualmente Mihai Ardeleanu, campesino rumano de la zona de Oradea. Acérrimo antifascista, Ardeleanu se crió en el seno de una familia que nunca aceptó el yugo burgués-terrateniente (su padre participó activamente en el levantamiento de los campesinos rumanos y húngaros de Aleșd, en 1904, y fue condenado por ello a duros años de prisión). Como Vlad, Mihai Ardeleanu formó parte del primer grupo de rumanos que llegó a tierras de aquella España en llamas. En su lucha contra los fascistas, puso todo su apasionado amor a la libertad y todo su odio ardiente contra los terratenientes.

En un momento dado, en el transcurso de los encarnizados combates por Madrid, el flanco izquierdo del dispositivo del ejército republicano cedió. Había que enviar a toda prisa una orden para restablecer la situación. Era una misión difícil y peligrosa: el trayecto que había que recorrer para entregar la orden en cuestión pasaba por delante de las líneas del enemigo. No había otro camino.

-Debemos actuar con premura –dijo el comandante-. ¿Alguno sabe montar a caballo? Si no, no podremos transmitir la orden a tiempo.
-Yo sé. Yo llevaré la orden.

Quien había respondido era Mihai Ardeleanu. Claro que sabía montar a caballo, muy bien, de hecho. ¡Cuántas veces no nos hablaría de los caballos de su pueblo, junto a Aleșd! Con las gentes de allí no se llevaba tan bien. Le evitaban y le miraban por encima del hombro: «el hijo del presidiario», le llamaban muchos. Si ocurría algo en el pueblo, era a él a quien iban a buscar los gendarmes. Terminó por hartarse e irse. Pero de los potros del pueblo sí que se acordaba por entonces con cariño. Sólo que aquella vez no se trataba de un paseo a caballo por los bosques. La muerte acechaba en los cañones de cientos de fusiles.

-Tienes que llegar a aquellas casas de detrás de la colina. No es cosa fácil, que lo sepas. Estate muy atento.
-Entendido.

Montó y se puso en marcha. Algunos prismáticos y algunos corazones angustiados por la preocupación siguieron su galope hasta que caballo y jinete desaparecieron tras la colina.

-Lo ha conseguido –respiraron los hombres, aliviados.

Pero la alegría había sido prematura. A la vuelta, mientras cruzaba por delante de las líneas enemigas, una ráfaga de ametralladora le cosió a balazos el cuerpo. Aun así, consiguió mantenerse sobre la silla hasta llegar a nuestras líneas. Cuando el caballo se detuvo de la galopada, el jinete cayó a tierra, desmadejado. Los camaradas que salieron a su encuentro, no pudieron hacer ya nada para ayudarle: había muerto. La imagen del muchacho alto, rubio, fornido, que cautivaba al resto de combatientes cuando evocaba con tanta nostalgia su país en canciones llenas de tristeza[1] o cuando, lleno de agilidad, les enseñaba cómo se bailaba la hora[2] en nuestra patria chica[3],  permaneció mucho tiempo gravada en el recuerdo de sus camaradas de armas.

***

También allí, en los combate por Madrid, cayó igualmente Iosif Conta, de Oradea, llegado a España entre los primeros voluntarios rumanos de la emigración.

Sus nombres permanecen unidos a los de incontables mártires de la lucha por la libertad llegados del mundo entero a defender Madrid. “Con su ejemplo y heroísmo –dice Luigi Longo en el homenaje que rindió a los primeros voluntarios de las Brigadas Internacionales caídos en combate- inician una tradición, señalan a los que vendrán, el camino del honor, de la gloria y la victoria. Honor a las decenas de héroes desconocidos llegados de Francia, de Bélgica, de Alemania, de Polonia, de los Balcanes, que duermen para siempre bajo los árboles de la Casa de Campo que han consagrado con su sangre.”

Decía antaño Séneca: “Existen hombres que están muertos incluso en vida y hombres que viven incluso tras la muerte[4]”. Caídos en la flor de la vida, los héroes de la lucha por la libertad pervivirán eternamente en el recuerdo de los pueblos de cuyo seno habían brotado y cuyas nobles aspiraciones representaron.


VISITA AL PRADO

También cayeron heridos en el transcurso de los combates de Madrid muchos voluntarios de nuestras filas. Al visitarlos en los hospitales donde estaban internados, conocí otro aspecto del heroísmo de los luchadores que defendían la República: el heroísmo callado, discreto, de los doctores y las enfermeras que, día y noche, bajo el bombardeo incesante de la aviación enemiga, con una abnegación ilimitada, libraban la batalla para arrancar de la muerte a cientos y miles de heridos y devolverlos a la vida, a la sociedad y a sus ideales.

Allí conocí y trabé amistad con un médico yugoslavo, Oscar Gorian, cirujano jefe de un gran hospital del centro de Madrid destinado a los brigadistas. Había operado y atendido a muchos de nuestros heridos quienes no dejaban de hablarme de él y de deshacerse en elogios de todo tipo sobre su persona. Médico de excelente preparación profesional, reunía en sí cualidades extraordinarias como hombre y como revolucionario: una elevada conciencia política, una vasta cultura, un carácter íntegro, modestia, amabilidad y un desvelo y un cuidado emocionantes por los enfermos. En una palabra, un hombre notable. Mis compatriotas me habían despertado la curiosidad con lo que contaban. Pensaba: «¿no estarán exagerando un poco?» Lo conocí y les di la razón. Nos volvimos a ver varias veces después y cada vez era mayor mi convencimiento de que el afecto con que le trataban los hombres era harto merecido. Gracias a su energía y talento organizador, a su entrega a los enfermos y a la tenacidad en el esfuerzo para salvarlos en que había educado al colectivo, el hospital que dirigía se convirtió en un hospital modelo a pesar de las dificultades y carencias a que debían hacer frente. Muchos de nuestros heridos caídos en el frente de Madrid le debieron la vida al doctor Oscar Gorian[5].

Yo le debo el recuerdo de algunas de las más extraordinarias emociones artísticas que me ha sido dado vivir. Un día que había ido a ver a nuestros voluntarios heridos, el doctor Gorian me preguntó si tenía otro permiso porque podría organizar una visita al Prado. Desde principios de septiembre el museo estaba cerrado al público, los cuadros se encontraban almacenados en los sótanos y en las salas más resguardadas; en aquellos momentos, se preparaba la evacuación de la capital de los lienzos más valiosos. Un crítico de arte español que trabajaba en el museo, amigo del doctor, le había prometido una visita a la famosa colección del Prado y Gorian quería compartir conmigo aquella alegría. Era una ocasión inesperada y me apresuré a aprovecharla.

El día acordado, acompañados de Miguel, el amigo de Gorian, nos encaminamos hacia el museo. Madrid mostraba tanto en el centro como en la periferia las huellas trágicas de la guerra. Las casas con la fachada derruida dejaban ver los restos del interior, recuerdo desgarrador de que allí, antaño, habían vividos hombres y mujeres, jugado niños. Los grandes bulevares de Madrid se habían convertido en el campo de tiro preferido de los fascistas. La Gran Vía estaba destruida hasta tal extremo que la población la llamaba entonces la Avenida de los Obuses. Por todas partes había barricadas y trincheras, sacos terreros para proteger los monumentos, grupos de hombre que retiraban escombros de entre los que sacaban cadáveres destrozados. Se habría dicho que los horrores de la guerra eran allí más visibles que en las trincheras donde se tenía al enemigo enfrente y se podía responder a los ataques. Pero los madrileños reaccionaban con templanza y dignidad. Los cartelones con el llamamiento “Evacuad Madrid” no tuvieron como consecuencia un éxodo precipitado. La mayoría de la población prefirió quedarse, convencida de que se detendría al enemigo.

La Granvía durante la Guerra Civil
Guía competente, Miguel, mientras nos dirigíamos al Prado, nos contó la historia del museo, nos habló de Don Juan de Villanueva, el talentoso arquitecto español que a  finales del siglo XVIII[6] elaboró el proyecto del edificio, destinado inicialmente a un museo de historia natural, de las inapreciables colecciones de arte que contiene, algunas de las cuales se remontan incluso a los tiempos del reinado de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón. Después de ello, nos advirtió de que las condiciones de contemplación distaban de ser las idóneas en aquel momento y nos pidió que le dijésemos cuáles deseábamos ver en concreto en el escaso tiempo de que disponíamos. Ambos respondimos a una sola voz: «los maestros españoles».

Nuestros deseos se vieron cumplidos. Durante varias horas, nos deleitamos la vista y el espíritu admirando a Velázquez y Goya, a Ribera, Murillo y Zurbarán, por no recordar sino a los más grandes. En las especiales condiciones en que nos encontrábamos entonces, produjeron una extraordinaria resonancia en nuestros corazones los célebres cuadros de Goya inspirados en los combates de 1808: el enfrentamiento contra los mamelucos, las ejecuciones del 3 de mayo, los dibujos que muestran los horrores de la guerra, que tanto se asemejaban a nuestra atmósfera cotidiana.

Cuando, embargados por la impresión, nos disponíamos a abandonar el museo, Miguel se lamentó de que no pudiéramos ver las fachadas del edificio, famosas por su belleza y, en aquel entonces, defendidas con sacos terreros.

-Debemos adoptar todas las medidas de precaución. De hecho, vamos a sacar en breve los cuadros de aquí; los fascistas han dañado tantos monumentos de valor artístico que no puede tratarse de algo casual sino de un crimen premeditado[7]. Como el asesinato de Federico García Lorca…

Y nos citó con lágrimas en los ojos los versos llenos de dolor de Machado:

...Que fue en Granada el crimen
sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada.

Más tarde, cuando vi innumerables monumentos horriblemente mutilados por la aviación o la artillería enemigas, cuando fui testigo del odio de los fascistas por la cultura, volví a recordar el amor, el desvelo infinito de los republicanos por los valores espirituales, que consideraban patrimonio sagrado del pueblo.

Y mucho más tarde, al leer las notas de viaje que Nicolae Iorga[8] escribió tras visitar el Museo del Prado en 1927, volví a recordar con gran afecto todo lo que vi, durante la guerra, en aquella cuna del arte universal.

Concluye así Iorga sus reflexiones sobre el Museo del Prado: “La nueva pintura española surgirá súbitamente de Goya, pintor burlesco de una corte ridícula, pero, por sus desnudos femeninos, heraldo sublime del arte nuevo de nuestro tiempo.”

***

La primera ofensiva fascista contra Madrid fracasó. El heroísmo de las masas populares españolas, alentado por el partido comunista, salvó la capital.

Ni las cuatro columnas ni “la quinta columna” le proporcionaron a Franco los resultados deseados. El pueblo español dio al traste con los planes de Franco, de sus patrones de Italia y Alemania, así como de sus amigos de París, Londres y Washington. Los madrileños, a pesar de los mortíferos bombardeos de la aviación fascista, a pesar de los continuos peligros y privaciones, conservaron la moral alta. De sus labios surgía una canción de mofa en que se advertía a los cuatro generales rebeldes que en Madrid les esperaba la horca y no un cafelito caliente en la Puerta del Sol, que los habitantes de la capital no se dejaban asustar por sus bombas…

Madrid qué bien resistes,
mamita mía,
los bombardeos.   
      
De las bombas se ríen,
mamita mía,
los madrileños.

La capital de la España republicana se mantuvo indoblegable hasta el último momento de la guerra, cuando, sólo gracias la traición del grupo de Casado y Besteiro, cayó en manos de Franco.

Los miembros de las Brigadas Internacionales, que, con su valentía y entusiasmo, contribuyeron a rechazar la ofensiva enemiga, fueron declarados “hijos honoríficos de Madrid”. Los madrileños les declararon abiertamente su cariño fraterno. El conocido poeta y gran patriota Rafael Alberti les dedicó versos entusiastas:

Venís desde muy lejos… Mas esta lejanía
¿qué es para vuestra sangre que canta sin fronteras?
La necesaria muerte os nombra cada día,
no importa en qué ciudades, campos o carreteras.

De este país, del otro, del grande, del pequeño,
del que apenas al mapa da un color desvaído,
con las mismas raíces que tiene un mismo sueño,
sencillamente anónimos y hablando habéis venido.

No conocéis siquiera ni el color de los muros
que vuestro infranqueable compromiso amuralla.
La tierra que os entierra la defendéis, seguros,
a tiros con la muerte vestida de batalla.

Quedad, que así lo quieren los árboles, los llanos,
las mínimas partículas de luz que reanima
un solo sentimiento que el mar sacude: ¡Hermanos!
Madrid con vuestro nombre se agranda y se ilumina.


A ORILLAS DEL GUADALQUIVIR

Mientras las brigadas XI y XII luchaban en el frente de Madrid, en Albacete se formaron otras unidades internacionales que entraban de inmediato en combate allí donde su presencia se hacía necesaria.
 
Mihai Burca
Tras un corto periodo de instrucción, una de estas unidades, el 9º batallón, fue enviado al sector Villa del Río-Porcuna, en el sur de España, para reforzar las posiciones de algunas tropas españolas atacadas violentamente por los fascistas, quienes pretendían avanzar por la carretera Cádiz-Madrid. En el 9º batallón luchaba también un grupo de rumanos que había llegado a Albacete en el momento de la creación de la nueva unidad. Entre ellos se encontraban los dos hermanos Burcă, Constantin y Mihai que, llegados de Rumanía una vez acabado su servicio militar, fueron nombrados comandantes del pelotón de ametralladoras. El 24 de diciembre, en camiones, partieron hacia el frente. Fue su primera toma de contacto con el enemigo. Los voluntarios estaban llenos de entusiasmo, decididos a no escatimar el más mínimo esfuerzo para derrotar a los fascistas.
 
Pero en el frente la situación era difícil. Los voluntarios ocuparon las posiciones y comenzaron a disparar en la dirección indicada. En realidad, el enemigo estaba en la parte opuesta y los voluntarios se encontraron con que les disparaban por la espalda.

Fue un momento de desconcierto, de atonía. No obstante, los voluntarios se organizaron con rapidez, tratando de hacer frente al fuego que les había pillado por sorpresa. Sin embargo, no podían darse perfecta cuenta de cuál era la situación, de cómo orientarse.

“En esa lucha improvisada –dice Luigi Longo- sólo los comandantes de los pelotones consiguieron imponer una cierta dirección y control sobre los hombres[9]. Lleno de ardor, Constantin Burcă, comandante de pelotón, infundía ánimo a sus hombres, los enardecía. Pero era una lucha desigual en que los voluntarios disparaban a ciegas a un enemigo que no veían mientras ellos constituían un blanco preciso para éste, camuflado no se sabía dónde…

Finalmente cayó la noche. Los voluntarios recibieron órdenes de retirarse hacia Montoro. Durante horas interminables, vagaron a lo largo del Guadalquivir en busca de un lugar por donde poder vadear el río, profundo y ancho. Para quienes lograron alcanzar la otra orilla, el calvario no se había terminado. Aún debían atravesar las líneas enemigas para llegar a las posiciones republicanas. Por todas partes les acechaba el peligro ya que nadie sabía a ciencia cierta dónde se encontraba el enemigo.

Mientras los voluntarios cruzaban un bosquecillo, Constantin Burcă se desplomó. Una bala le había dado en la cabeza dejándolo muerto al instante. Desde los olivos, el árbol cuyas ramas simbolizan la paz, se esparcía la muerte. Escondidos entre sus ramas, los moros disparaban a discreción. Descubiertos, empero, los voluntarios comenzaron a liquidarlos. Mihai Burcă había visto caer a su hermano, hermano que había sido, al mismo tiempo, su mejor amigo. Se habían criado juntos, habían estudiado y trabajado juntos. Lo recordaba hablando a unos camaradas del trabajo en los Talleres de la C.F.R.[10]… mientras sostenía entre sus manos un violín: había querido aprender a tocarlo. Pero no había tiempo para el dolor. Se agachó, le cerró los ojos, cogió su arma y siguió adelante. La muerte de Costache[11] Burcă, de otros voluntarios rumanos, serbios o búlgaros, checos o franceses, cuyos cuerpos acribillados por las balas duermen para siempre entre los olivos de las orillas del Guadalquivir, debía ser vengada. La tierra calcinada de España debía ser vengada, sus ciudades y sus pueblos mutilados, la sonrisa helada en tantos labios jóvenes… “¡Quien cae en la lucha por la libertad, nunca muere!”, decía Hristo Botev. No muere, porque sus ideales prenderán más adelante en los corazones de sus hermanos de ideas que luchan por hacerlos realidad. Aunando sus últimas fuerzas, los combatientes supervivientes del 9º batallón lograron escapar de aquel trágico atolladero.

Las graves y dolorosas pérdidas sufridas por el 9º batallón no fueron, sin embargo, en vano. Al atacar de través a las columnas fascistas que avanzaban, detuvo su ímpetu ofensivo dando tiempo a que llegaran al campo de batalla las unidades españolas y la XIV brigada internacional, y organizaran una línea de resistencia.

También en el sur de España, algo más al este de la zona donde encontró la muerte Costache Burcă, cayó luchando heroicamente otro voluntario rumano, Leontin Dorohoi.

Le conocí en París donde seguía cursos en la universidad. Era comunista y tenía relaciones con el grupo de la emigración rumana. Inteligente, instruido, Leontin era una especie de bohemio, algo despistado, algo desorganizado, pero un camarada admirable, generoso y lleno de afecto. Cuando se nos planteó la cuestión de ir a España, vaciló inicialmente: la facultad, los cursos, perdería un año de estudios, etc. Nosotros partimos y él se quedó. Pero de inmediato comenzó a lamentar sus dudas y pronto nos siguió. En noviembre se encontraba ya en España. Tras una corta instrucción (Leontin había hecho el servicio militar en Rumanía y era un muy buen ametrallador), fue enviado al sur. Allí, en las proximidades de Linares-Jaén, los republicanos se vieron obligados a efectuar en un momento dado una retirada. La única vía abierta pasaba por un estrecho valle, una especie de hoz por la que corría un afluente del Guadalquivir. El enemigo avanzaba, la suerte de la unidad republicana dependía del modo en que pudiera asegurarse la retirada.

Leontin Dorohoi se ofreció a cubrir la retirada de sus camaradas. Era uno de los mejores ametralladores de la unidad. Las posibilidades de que él mismo pudiera retirarse eran casi inexistentes; Leontin lo sabía muy bien, pero eso no le hizo vacilar. Es en los momentos de las grandes pruebas cuando los hombres se muestran en su verdadera luz. El hombre que había dudado en París no titubeó un segundo. Se apostó con la ametralladora en un punto en que el camino de acceso del enemigo estaba al alcance de su arma y permaneció allí hasta que el último soldado republicano se hubo retirado. Pero el voluntario rumano pagó con su vida su valentía.

Un nombre más se añadía a la lista de los luchadores caídos por la causa de la libertad: Leontin Dorohoi, de 26 años de edad.


LAS ROZAS-MAJADAHONDA

A pesar del fracaso sufrido en la ofensiva de noviembre-diciembre, Franco no renunció a la conquista de Madrid.

Tras la gran derrota sufrida por las tropas fascistas a las puertas de Madrid, la guerra entró en una nueva fase al transformarse en un conflicto de larga duración. Franco y sus amos de Berlín y Roma se habían convencido de que la guerra de España no iba a ser un simple paseo, como habían imaginado. Alemania e Italia redoblaron su intervención militar.


Con hombres y armamento, el mando franquista, junto con los consejeros enviados por Hitler y Mussolini, elaboró el plan estratégico de una nueva ofensiva contra Madrid, en el sector Las Rozas-Majadahonda (al noroeste de Madrid).

Por la masiva concentración de tropas observada al oeste de la capital y por las declaraciones de quienes desertaban del ejército franquista se supo que se preparaba una gran acción militar. Pronto, todo el frente, desde Villanueva del Pardillo a Aravaca, pasando por Majadahonda, Las Rozas, Pozuelo de Alarcón y Húmera, se convirtió en el teatro de feroces combates.

En la mañana del 3 de enero, tras un intenso fuego de artillería, la infantería fascista, apoyada por los tanques italianos y aprovechando que tenía enfrente batallones republicanos que entraban por primera en combate, rompió el frente, ocupó Pozuelo, Aravaca y se aproximó a Las Rozas y Majadahonda.

Una brigada española resistía entre El Plantío y La Remisa. Los batallones de la XI brigada, que ya habían pasado el duro examen de los combates en los alrededores de Madrid, salieron de sus refugios y se lanzaron, en condiciones sumamente difíciles, al asalto de las líneas fascistas.

Al día siguiente, los batallones “Edgar André” y “Thälmann” fueron atacados violentamente, pero se mantuvieron firmes en sus posiciones. Los carros blindados republicanos contraatacaron; el batallón “Thälmann” puso fuera de combate a dos batallones fascistas.

Los combates se sucedían con furia día tras día. Los bombardeos salvajes provocaban cientos de víctimas entre la población civil de Madrid. Pero la moral de la población de la capital se mantenía alta. Los madrileños estaban en las barricadas; el ambiente recordaba a los heroicos días de noviembre de 1936. Los bombarderos republicanos actuaron con extraordinaria eficacia provocando grandes daños a la aviación fascista en tierra.

Los combatientes de la XI brigada pasaron por momento dramáticos. El batallón “Edgar André” estuvo a punto de ser rodeado y destruido. Los tanques fascistas, en número de 5 ó 6, se encontraban a 15 metros de distancia. «¡Vienen los tanques! ¡Vienen los tanques!», se oía gritar. Los voluntarios, en peligro de muerte, no se movieron, no obstante, y continuaron disparando con sus fusiles y ametralladoras. Sus balas tenían muy poca eficacia, pero los tanquistas franquistas se asustaron y se retiraron.

El 7 de enero el batallón “Thälmann” fue cercado y prácticamente destruido. Sólo en una trinchera cayeron muertos 80 hombres.

Al finalizar la segunda ofensiva fascista contra Madrid, el batallón “Edgar André” contaba apenas con 120 hombres mientras el batallón “Thälmann”, golpeado si cabe aún más duramente, tenía sólo 32 supervivientes.

A costa de tales sacrificios consiguieron los combatientes antifascistas detener al enemigo. Las fuerzas republicanas y la XII brigada internacional, que llegaron para sustituir a los combatientes asediados de las unidades españolas y de los tres batallones internacionales, detuvieron definitivamente a los fascistas. El 16 de enero, las brigadas internacionales XII y XIV abrieron fuego intenso con todo su armamento contra la infantería fascista, aislaron a los tanques y los atacaron con granadas. Sorprendidos por la violencia del ataque, los fascistas se retiraron. Entre los combatientes antifascistas brotó un entusiasmo indescriptible. En el frente en que poco antes retumbaba el estruendo del combate, comenzaron a sonar poderosos el “Himno republicano” y “La Internacional”. Tras 13 días de intensos combates en que se batieron las unidades españolas e internacionales, la segunda ofensiva franquista contra Madrid fue aplastada con graves pérdidas para los fascistas.




[1] Doine, en rumano, plural de doină, endecha. [N. de los t.]
[2] Danza popular rumana en que quienes bailan lo hacen formando un corro y dados de las mano. [N. de los t.]
[3] El autor, al igual que Mihai Ardeleanu, era natural de la zona de Oradea, en el noroeste de Rumanía. [N. de los t.]
[4] Retraducción a partir del rumano. Podría tratarse de una confusión del autor con la cita de Publio Siro “Así como el ignorante está muerto antes de morir, el hombre de talento vive aun después de muerto”. [N. de los t.]
[5] Después de pasar en calidad de médico por los principales frentes españoles, tras la retirada de España y una corta estancia en Francia, llegó a la Unión Soviética donde murió en condiciones trágicas en 1941. [N. del A.]
[6] Error en el original que, en lugar de “a finales del siglo XVIII”, dice “a principios del siglo pasado”. [N. de los t.]
[7] Durante la guerra, la Oficina Nacional de Turismo de la República española publicó una serie de documentos sobre las destrucciones provocadas por los fascistas en el patrimonio espiritual del pueblo. He aquí algunos extractos:
“Alcalá de Henares, ciudad museo, fue mutilada por los fascistas.
La Iglesia de Santa María, en que se conservaba con amor y veneración la capilla y la pila bautismal en que fue bautizado el autor de “Don Quijote de La Mancha”, así como el monumento funerario del cardenal Jiménez de Cisneros, obra maestra del gran escultor florentino Domenico Francelli, elaborada en Carrara, no fueron respetados por los fascistas.”
Jacinto Benavente, laureado con el premio Nobel de literatura, escribió en concreto: “La destrucción de esta riqueza espiritual única e irrepetible representa un atentado cometido contra la cultura universal, un robo a las generaciones futuras… un pecado imperdonable para el que no existe redención.” [N. del A.]
Los textos citados en esta nota son retraducciones a partir del rumano. [N. de los t.] 
[8] Nicolae Iorga (1871-1940) fue un político, historiador y escritor rumano. Marxista en su juventud, murió asesinado a manos de los fascistas rumanos de la Guardia de Hierro. [N. de los t.]
[9] Retraducción a partir del rumano. [N. de los t.]
[10] Compañía Nacional de Ferrocarriles de Rumanía. [N. de los t.]
[11] Costache es diminutivo de Constantin en rumano. [N. de los t.]

Ver Bajo el cielo de España: Capítulo V (1ª Parte)

Traducciones VALAKIA ROJA (VKR)
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