domingo, 12 de mayo de 2019

!Libertad para Pavel Grigorchuk, comunista moldavo!

Pavel Grigorchuk, en la protesta contra la corrupción
del gobierno moldavo el pasado 21 de
Pavel Grigorchuk es un militante comunista y  activo militate contra los desmanes de la oligarquía capitalista en República Moldova, la antigua república soviética. Grigorchuk, comunista y antifascista, ha sido el blanco del régimen dirigido por mafiosos, como son el rico oligarca Vlad Plahotniuc, la principal fortuna del país, ya en varias ocasiones a lo largo de los últimos años.
A pesar de las restricciones impuestas por los tribunales a su actividad políticacomo miembro del Grupo Petrenko, ha continuado luchando por la liberación del país de la dominación de la mafia capitalista sin importarle las consecuencias.
Algunos miembros del conocido como Grupo Petrenko (Bloque Rojo) fueron condenados el pasado 28 de junio de 2017 por los jueces del tribunal de Riscani, en Chisinau, capital de Moldova, a entre 3 o 5 años de prisión,  por sus actividades antifascistas y la organización de protestas contra el gobierno.
Tras su recurso, la condena fue suspendida por el tribunal, aunque, sin embargo, fueron puestos en libertad condicional y obligados al pago de las multas.  Por otro lado, los condenados no tienen derecho a cambiar sus lugares de residencia o ubicación sin el consentimiento previo de las autoridades. 
Imagini pentru red block moldova petrenco group
No obstante, Pavel Grigorchuk ha seguido participando en las protestas contra la corrupción del régimen capitalista moldavo, y su gobierno pro-UE, que tienen lugar habitualmente frente a la sede guvernamental, y por eso ha sido detenido de nuevo. 
Por ello, diversas organizaciones políticas internacionales e intelectuales y líderes de diversas organizaciones sociales y políticas, han hecho público un llamamiento pidiendo su inmediata liberación y el final de la persecución de los activistas del Bloque Rojo, en el que también se explican los detalles de la detención de Grigorchuk:
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!Libertad para Pavel Grigorchuk!
Nosotros, los abajo firmantes, exigimos que el gobierno de República Moldova libere urgentemente al activista cívico Pavel Grigorchuk, tras su detención en Chisinau el pasado 21 de marzo. Grigorchuk fue arrestado mientras lideraba una protesta anticorrupción frente al Parlamento de Moldavia.
Imagini pentru red block moldova moldova is casa noastraTras la protesta, Grigorchuk se encontró con Sergey Syrbu, un destacado miembro del Partido Demócrata de Moldova (PDM), liderado por el oligarca Vlad Plahotniuc. Syrbu insultó y maldijo a Grigorchuk, quien respondió con una bofetada.  Inmediatamente, la policía se echó sobre él y le detuvo. Grigorchuk fue puesto en prisión preventiva durante 30 días y, según los informes, enfrenta hasta cinco años de prisión.
Además, según el abogado de Grigorchuk, el activista, que sufre de asma, está actualmente confinado en el sótano de la cárcel PU-13, Edificio 3 (SIZO), en graves condiciones de frío y humedad, que amenazan gravemente su salud. Este flagrante de represión política debe llegar a su fin.
El castigo prescrito por abofetear a alguien en público según la ley moldava es una multa de 200 lei,  aproximadamente 10 euros. Pero debido a que Grigorchuk es un oponente comprometido del régimen dominado por los oligarcas de Moldavia, está siendo objeto de evidente venganza política. En cooperación con los medios de comunicación, propiedad de Vlad Plahotniuc, el diputado Syrbu ha inventado una versión fantástica en la que, supuestamente, sufrió traumatismo craneal y una conmoción cerebral por la bofetada, teniendo que ser hospitalizado. Syrbu no ha permitido que ninguna de estas afirmaciones se verifique de forma independiente.
Grupo Petrenko
Esta no es la primera vez que las autoridades, bajo el control de de Plahotniuc, atacan a Grigorchuk. En 2014, ya fue arrestado en el llamado "Caso Antifa", donde él y otro activista fueron acusados ​​con pruebas falsas de intentar boicotear las elecciones del país. En septiembre de 2015, Grigorchuk y varios otros activistas fueron brutalmente golpeados y arrestados durante una protesta pacífica contra la oligarquía, encabezada por el ex parlamentario Grigory Petrenko, líder del partido de la oposición Our Home is Moldova (Bloque Rojo). 
El "Grupo Petrenko" fue encarcelado durante varios meses y solamente liberado después de una protesta internacional, aunque los acusados ​​aún enfrentan serias restricciones a su derecho a viajar y realizar actividades políticas. El acusado principal, Petrenko, se vio obligado a buscar asilo en Alemania. Su caso será pronto escuchado por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
Estas acciones contra Grigorchuk son, evidentemente,  la expresión de una persecución represiva por motivos políticos.
Por ello, demandamos:
  • Que Pavel Grigorchuk sea trasladado inmediatamente de PU-13, Edificio 3, y reciba la atención médica adecuada en un hospital;
  • Que Grigorchuk sea liberado de la detención preventiva;
  • Que se retiren todos los cargos contra Girgorchuk derivados del incidente del 21 de marzo
Firmantes (lista en formación):
Intelectuales y activistas políticos internacionales:
José María Sison, presidente de la Liga Internacional de Lucha de los Pueblos
Berta Joubert-Ceci, coordinadora Tribunal Internacional sobre Crímenes Coloniales de los Estados Unidos en Puerto Rico
Gloria Verdieu, Comité contra la brutalidad policial-San Diego y Coalición para liberar a Mumia y todos los presos políticos
Sergei Kirichuk, coordinador Borotba-Berlín
Alexey Albu, coordinador, Borotba-Donbass
Victor Shapinov, coordinador Borotba
Stanislav Retinsky, secretario del Comité Central, Partido Comunista de la República Popular de Donetsk
Greg Butterfield, periódico The Struggle-La Lucha (Estados Unidos)
Milos Raickovich, compositor y director de orquesta, profesor asistente adjunto, College of Staten Island, CUNY (EE. UU.)
Bistra Staykova (Bulgaria)
John Catalinotto, Nueva York (Estados Unidos)
Dr. Dimitrios S. Patelis, profesor asociado de filosofía, Universidad Técnica de Creta (Grecia)

Organizaciones:
Partido Comunista Unido de Rusia, Comité Central
Partido de la Unidad Socialista (Estados Unidos)
Comité de solidaridad con los presos (Estados Unidos)
Centro de Acción Internacional-Costa Oeste (EE. UU.)
Nuevo Partido Comunista de Gran Bretaña
Acción Revolucionaria Comunista (Grecia)
Workers International Vanguard League (Sudáfrica)
Asamblea del Poder Popular de Baltimore (EE. UU.)
Solidaridad con Novorossiya y Antifascistas en Ucrania (EE. UU.)
Centro Harriet Tubman para la Justicia Social-Los Ángeles (EE. UU.)

El comunicado ha sido publicado en The Struggle-La lucha, y los datos sobre los presos políticos del Grupo Petrenko de Red Star over Donbass.

jueves, 2 de mayo de 2019

Odessa !No olvidamos!

El 2 de mayo de 2014 grupos de fascistas organizados y protegidos por el gobierno ucraniano incendiaron la Casa de los Sindicatos de Odessa, asesinando a más de 50 militantes comunistas e hiriendo a otros 250 (según cifras oficiales).

La Unión Europea pidió una investigación de lo ocurrido, aunque mientras tanto seguía apoyando al gobierno fascista de Kiev y a los asesinos de Odessa, con su estrategia de fomento de las políticas de exterminio étnico contra los rusos de Ucrania, pero también contra otras minorías, de los gobiernos de Poroshenko. 

Sin embargo, cinco años después, Odessa sigue siendo una ciudad prorrusa, ante la desesperación de sus gobernadores, donde el pasado de gloria soviético no se olvida. Así que cada año, cientos de personas recuerdan a las víctimas del gobierno de Kiev y sus matones fascistas en la Casa de los Sindicatos, con la certeza de que los criminales acabarán pagando, más pronto que tarde, sus delitos.

En Ucrania se expresa, quziás mejor que en ningún otro lado, las consecuencias de las convulsiones económicas que está sufriendo la cadena capitalista (en una fase todavía más avanzada de su desarrollo como imperialismo), no necesitando ya la minoría dominante guardar las formas "democráticas", pasando a actuar con su verdadero rostro fascista sin miramientos. No se trata ya, entonces, de elegir entre fascistas liberales, como Le Pen, o liberales fascistas, como Macron, por poner el ejemplo francés: se trata de criminales (como no pueden ser de otra forma los representantes políticos de los grandes intereses del capital) totalmente desenmascarados que, en el contexto de crisis y de exacerbamiento de los conflictos interimperialista por el nuevo reparto de los recursos y el aumento de la tasa de beneficio, empiezan a mostrar con claridad el poco respeto que tienen por la vida humana y, mucho menos, por la de los trabajadores (a los que siempre consideraron en realidad esclavos, y cuya visión, insoportable para ellos, les recuerda que, quizás un día, si estos se organizan y deciden volver a tomar el poder, van a tener que ponerse a trabajar y a producir en lugar de seguir chupando del bote).

Desde aquí hacemos un llamamiento a recordar Odessa, además de a la organización necesaria de los trabajadores, para que ni la matanza de la ciudad ruso-ucraniana, ni ninguno de los innumerables crímenes cometidos por las ponzoñosas bestias de la oligarquía a lo largo de la historia, vuelvan a repetirse; hay que tener presente que para evitar que el capital siga tratando a los obreros como mercancía de usar y tirar la única solución es la organización y la conciencia de clase, el análisis marxista-leninista de la realidad y, por consiguiente, la lucha constante con objetivo de una victoriosa revolución pronta que arrebate el poder a la minoría parásita para ponerlo en manos de la mayoría trabajadora.

!Recordad Odessa! !No al fascismo! !No al capitalismo!

miércoles, 1 de mayo de 2019

1º de mayo en la Rumania Socialista (selección de imágenes y carteles)

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!Viva el 1 de mayo -Día del Trabajo!

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Portada Revista Urzica,  30 de abril de 1957
Portada Revista Urzica, 30 de abril de 1958


Cartel del día 1 de mayo







Viva el 1 de mayo. Dia de la Solidaridad Internacional de los que trabajan.
Día de la hermandad de los trabajadores de todas las naciones.


Tribuna de la manifestación del 1 de mayo (años 50)

Manifestación del 1 de mayo (finales de los 50)
Manifestación del 1 de mayo (tractores rumanos -años 60-)

Manifestación del 1 de mayo



Manifestación del 1 de mayo, 1945: primera manifestación del 1 de mayo en una Rumania libre (Sindicato de periodistas)



1 de mayo, Alexandru Ciucurencu, pintor rumano

El pueblo rumano celebra su primer 1 de mayo libre (1945)

Finales del siglo XIX. Primera imagen de una manifestación del 1 de mayo en Bucarest.

La imagen puede contener: una o varias personas y exterior
Bucarest, años 60



1 MAI MUNCITORESC
1º DE MAYO OBRERO
(Versos de la canción del video anterior)


Rîde iară primăvara,
Rie de nuevo la primavera

Peste cîmpuri, peste plai,
Sobre los campos, sobre las llanuras.

Veselia umple ţara,
La alegria llena el pais

C-a venit Întîi de Mai!
!Porque es Primero de Mayo!

Muncitorii au pornit
Los trabajadores se han puesto en marcha

Şi-ntr-un glas s-au înfrăţit!
!Y se han unido en una sola voz!

Şi ei azi sărbătoresc
Para celebrar el dia de hoy

Unu Mai muncitoresc.
El uno de mayo obrero.

Înfrăţiţi azi cu ţăranii,
Fraternizando con los campesinos

Muncitorii-n joc şi cînt,
los trabajadores danzan y cantan,

Prăznui-vor în toţi anii
Celebran todos los años

Libertatea pe pămînt.
La libertad sobre la tierra.

Peste mări şi peste ţări,
Por los mares y en las naciones

Se adună pe cărări,
se juntan en los caminos

Lumea toată în alai
toda la gente está de fiesta

Pentru al nostru Întîi de Maï.
por nuestro Primero de Mayo.


lunes, 15 de abril de 2019

La Unión de Jóvenes Comunistas resucita a Lenin y a Stalin en las calles de Alba Iulia, Rumania

Ante el asombro de la prensa local, la Unión de Jóvenes Comunistas (UTC en sus siglas en rumano), pertenecientes al Partido Comunista de Rumania (PCdR), llenó la ciudad transilvana de Alba Iulia de folletos con el rostro de Lenin y Stalin, con el título "El capitalismo, un océano de crímenes".

En el folleto se describen los diferentes genocidios perpetrados por el capital internacional, de la forma que sigue:
"El capitalismo hace sufrir a los seres humanos, en todas partes destruye vidas, así como también a la Madre Tierra que nos nutre a todos. En solo cuatro siglos en las dos partes del continente americano el capitalismo mató a más de 100 millones de indios, siendo este el genocidio más terrible de la historia.
En Australia, el capitalismo asesinó a más de 1 millón de aborígenes australianos, y los aborígenes de Tasmania fueron exterminados totalmente. En el Congo belga, patrimonio del rey cristiano Leopoldo II de Bélgica, entre 1885 y 1908 fueron asesinados no menos de 10 millones de personas.
En el siglo XX, los imperialistas estadounidenses han acabado con la vida de decenas de millones de personas en sus invasiones, matando a más de 1 millón de civiles coreanos en la Guerra de Corea (1950-1953), a más de 3 millones de civiles vietnamitas en la Guerra de Vietnam (1964- 1973), y transformando a Laos en el país más bombardeado de la historia. 
En el siglo XXI, los estadounidenses han destruido países como Irak, Libia o Siria, y han continuado apoyando las políticas criminales de Israel contra los civiles palestinos".
Volantes comunistasTodo ello enmarcado con la hoz y el martillo, símbolo de la lucha organizada de la clase trabajadora mundial, y bajo las efigies de sus grandes líderes, Lenin y Stalin, todo ello en el marco de que los tres (símbolo y figuras de ambos comunistas) han sido convenientemente censuradas y criminalizados por la prensa capitalista durante los casi treinta años que han pasado desde el golpe de estado de 1989 que acabara con socialismo e impusiera la dictadura del capital y las necropolíticas neoliberales contra las masas y la clase obrera.
La acción se ha producido tambiién en el marco de una nueva propuesta de ley para prohibir toda propaganda comunista y castigarla con penas de cárcel de hasta 10 años.

Por supuesto, la prensa nacional ha corrido un tupido velo sobre la noticia, tal y como ha hecho sobre todo intento de enfrentarse, por parte de los comunistas que han permanecido fieles a su clase y al socialismo,  a la restauración capitalista, a los ataques contra la clase obrera y al fomento de la ideología fascista en Rumania desde 1990, y, especialmente, a los de jóvenes como los de la UTC como el descrito en esta entrada.

miércoles, 27 de marzo de 2019

Decreto de nacionalización de los inmuebles en manos de los explotadores (República Popular Rumana, 19 de abril de 1950)

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El Decreto nr. 92, aprobado el 19 de abril de 1950, persigue acabar con la especulación de la vivienda habitual hasta entonces de la gran burguesía rumana y hacer de la vivienda un derecho para la clase productora, los trabajadores. 

No se nacionalizaron todas las viviendas, sino solo las que están en manos de "antiguos industriales, latifundistas, banqueros, comerciantes y otros miembros de la gran burguesía", además de las construidas "con fines especulativos". Ni mucho menos este decreto se aplicará a "los inmuebles propiedad de trabajadores, funcionarios, pequeños artesanos, profesionales independientes ni pensionistas".

Sus principales fin son, pues, reforzar la economía socialista, luchar contra el sabotaje de la gran burguesía y de los latifundistas, y acabar con la especulación inmobiliaria, dejando a los trabajadores la propiedad directa o haciéndoles participes de la propiedad colectiva de lo que será, a lo largo de todos los años de socialismo en Rumania, un derecho fundamental de todo rumano hasta la restauración de la dictadura de la minoría en 1989, el derecho a tener una vivienda digna.

En el anexo, que se puede consultar aquí, aparecen afectadas por este decreto unas10.000 viviendas.

***

Decreto nr. 92 del 19 de abril de 1950 para la nacionalización de los inmuebles de los explotadores
Publicado en el Boletín Oficial nr. 36 del 20 de abril de 1950

ART. 1
Para reforzar y desarrollar el socialismo económico en la República Popular Rumana (RPR);
para asegurar la buena administración del fondo de viviendas sometido a degradación debido al sabotaje de la gran burguesía y de los explotadores que tienen en sus manos un gran número de inmuebles; 
para tomar de las manos de los explotadores un importante medio de explotación; 

Se procede a la nacionalización de los inmuebles previstos en la lista anexa, registrada en la cancillería del Consejo de Ministros con Nr. 543 del 14 de abril de 1950, y que son parte integrante de este decreto al cumplir los siguientes criterios:
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1. Los inmuebles construidos pertenecientes a los antiguos industriales, latifundistas, banqueros, comerciantes y otros miembros de la gran burguesía. 
2. Los inmuebles construidos que están en manos de los especuladores de viviendas.
3. Los hoteles con todo su inventario.
4. Inmuebles en construcción, construidos con el objetivo especulativo, los abandonados por sus propietarios, a la vez que los materiales de construcción respectivos sea cual sea el lugar donde estén depositados. 
5. Los inmuebles inhabitables o destruidos por el terremoto o tras la guerra, construidos con fines especulativos y cuyos propietarios no han reparado o reconstruido. 
ART. 2
No entran dentro de los objetivos de este decreto y no se nacionalizarán los inmuebles propiedad de trabajadores, funcionarios, pequeños artesanos, profesionales independientes ni pensionistas. 
ART. 3
Los inmuebles nacionalizados pasarán a propiedad del estado como bienes de todo el pueblo, sin indemnización y libres de toda carga de cualquier tipo. 
ART. 4
Por inmueble se entiende en este decreto tanto los edificions construidos, como los terrenos donde estos se elevan, además de las instalaciones respectivas y todas las herramientas y maquinaria existente para su mantenimiento. 
ART. 5
Los inmuebles propiedad del marido, la esposa o de los hijos menores se considerarán como propiedad de un único propietario en lo que se refiere a la aplicación de este decreto. 
ART. 6
Mediante este decreto, el estado sustituye en todos los derechos a los antiguos propietaros. Las personas que vivan en estos inmuebles nacionalizados, sea cual fuere su calidad, incluyendo a sus antiguos propietarios, se convertirán desde el momento de su nacionalización en inquilinos del estado. 
ART. 7
Los inmuebles nacionalizados mediante este decreto pasan a ser administrados por el Comité Provisional del Consejo Popular del municipio en que se encuentren. 
ART. 8
Se penará con 5-10 años de trabajos forzados y con la confiscación de bienes a quien dañe, destruya o venda, por cualquier medio, bienes o instalaciones que vayan a ser nacionalizados por este decreto,  así como a los que intenten obstaculizar o evitar su aplicación. 
ART. 9
Las infracciones de este decreto se constatarán, investigarán y juzgarán según el decreto nr. 183 del 30 de abril de 1949, de las sanciones a las infracciones económicas. 
ART. 10
El Comité Provisional del Consejo Popular vigilará que los derechos del estado surgidos de este decreto se lleven a cabo de la forma prevista por la ley. 
ART. 11
De la aplicación de este decreto se encargará la Comisión del Estado para la Aplicación de las Ley de Consejos Populares. 
ART. 12
El presente decreto entrará en vigor en la fecha de su publicación. 

Aprobado en Bucarest el 19 de abril de 1950.




lunes, 18 de marzo de 2019

En memoria de La Comuna de París: cuando los trabajadores confirmaron a la burguesía que, tarde o temprano, iban a ser sus sepultureros

148 años después del día que los obreros franceses tomaran el cielo por asalto, proclamándo la Comuna de París, siguen siendo válidas las palabras de Lenin, escritas 40 años después en el diario Rabóchaia Gazeta, (núm.4-5, 15 (28) de abril de 1911).en su artículo "En memoria de la Comuna":

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"La causa de la Comuna es la causa de la revolución social, es la causa de la completa  emancipación política y económica de los trabajadores, es la causa del proletariado mundial. Y en este sentido es inmortal".

La clase trabajadora sigue luchando por los mismos objetivos, consciente o inconscientemente, casi ciento cincuenta años más tarde, y ha tenido siempre a La Comuna como modelo e inspiración de sus grandes victorias contra la barbarie capitalista en el pasado: la Revolución Soviética de 1917 y la construcción del primer estado de los trabajadores y campesinos, la URSS, la proclamación de la República Popular China  en 1949 y, a partir de ahí, en las múltiples revoluciones, revueltas y guerras, exitosas o temporalmente fracasadas, en el seno de las potencias capitalistas o en el marco de la lucha anticolonial.

El 18 de marzo de 1871 los obre­ros franceses rechazaron al ejército prusia­no que había vencido a Francia y luego, al gobierno fran­cés que pretendía quitarles las armas. La defensa de las armas, del pueblo armado, se convirtió en una insurrección: los obreros tomaron el control de París y declararon la Comuna.

Con el Poder en sus manos, lo obreros parisinos, entre otras me­didas, redujeron la carga laboral, prohibieron el trabajo nocturno, organizaron guarderías para los niños, congelaron el precio de arriendo de la vivienda, abolieron las deudas con los bancos, dieron reconocimiento a los “hijos no legítimos” y los cargos políticos de los dirigentes se declararon derogables en cualquier momen­to que el pueblo lo estimara.

A pesar que la Comuna de París duró solamente 72 días, y que los trabajadores fueron masacrados en una de las que fueron antes y siguieron siendo hasta hoy habituales masacres de la burguesía contra el proletariado, mostró a los pueblos lo que puede lograr la clase trabajajadora con el poder en sus manos. "La Comuna", dice Lenin, "era una amenaza mortal para el viejo mundo, basado en la opresión y la explotación. Esa era la razón de que la sociedad burguesa no pudiera dormir tranquila mientras en el ayuntamiento de París ondeara la bandera roja del proletariado".

Desde entonces, desde aquel 18 de marzo de 1871, la ningún burgués, en ningún estado del mundo, puede dormir tranquilo, pues sabe que, como habían escrito Marx y Engels un poco antes, en 1848, en El Manifiesto Comunista, "La burguesía produce, ante todo, sus propios sepultureros. Su hundimiento y la victoria del proletariado son igualmente inevitables". 

Imagini pentru viva la comuna

V. I. Lenin

En memoria de la Comuna



Primera edición: En Rabóchaia Gazeta, núm.4-5, 15 (28) de abril de 1911.


Han pasado cuarenta años desde la proclamación de la Comuna de París. Según la costumbre establecida, el proletariado francés honró con mítines y manifestaciones la memoria de los hombres de la revolución del 18 de marzo de 1871. A finales de mayo volverá a llevar coronas de flores a las tumbas de los communards fusilados, víctimas de la terrible “Semana de Mayo”, y ante ellas volverá a jurar que luchará sin descanso hasta el total triunfo de sus ideas, hasta dar cabal cumplimiento a la obra que ellos le legaron.
¿Por qué el proletariado, no sólo francés, sino el de todo el mundo, honra a los hombres de la Comuna de París como a sus predecesores? ¿Cuál es la herencia de la Comuna?
La Comuna surgió espontáneamente, nadie la preparó de modo consciente y sistemático. La desgraciada guerra con Alemania, las privaciones durante el sitio, la desocupación entre el proletariado y la ruina de la pequeña burguesía, la indignación de las masas contra las clases superiores y las autoridades, que habían demostrado una incapacidad absoluta, la sorda efervescencia en la clase obrera, descontenta de su situación y ansiosa de un nuevo régimen social; la composición reaccionaria de la Asamblea Nacional, que hacía temer por el destino de la República, todo ello y otras muchas causas se combinaron para impulsar a la población de París a la revolución del 18 de marzo, que puso inesperadamente el poder en manos de la Guardia Nacional, en manos de la clase obrera y de la pequeña burguesía, que se había unido a ella.
Fue un acontecimiento histórico sin precedentes. Hasta entonces, el poder había estado, por regla general, en manos de los terratenientes y de los capitalistas, es decir, de sus apoderados, que constituían el llamado gobierno. Después de la revolución del 18 de marzo, cuando el gobierno del señor Thiers huyó de París con sus tropas, su policía y sus funcionarios, el pueblo quedó dueño de la situación y el poder pasó a manos del proletariado. Pero en la sociedad moderna, el proletariado, avasallado en lo económico por el capital, no puede dominar políticamente si no rompe las cadenas que lo atan al capital. De ahí que el movimiento de la Comuna debiera adquirir inevitablemente un tinte socialista, es decir, debiera tender al derrocamiento del dominio de la burguesía, de la dominación del capital, a la destrucción de las bases mismas del régimen social contemporáneo.
Al principio se trató de un movimiento muy heterogéneo y confuso. Se adhirieron a él los patriotas, con la esperanza de que la Comuna reanudaría la guerra contra los alemanes, llevándola a un venturoso desenlace. Los apoyaron asimismo los pequeños tenderos, en peligro de ruina si no se aplazaba el pago de las deudas vencidas de los alquileres (aplazamiento que les negaba el gobierno, pero que la Comuna les concedió). Por último, en un comienzo también simpatizaron en cierto grado con él los republicanos burgueses, temerosos de que la reaccionaria Asamblea Nacional (los “rurales”, los salvajes terratenientes) restablecieran la monarquía. Pero el papel fundamental en este movimiento fue desempeñado, naturalmente, por los obreros (sobre todo, los artesanos de París), entre los cuales se había realizado en los últimos años del Segundo Imperio una intensa propaganda socialista, y que inclusive muchos de ellos estaban afiliados a la Internacional.
Sólo los obreros permanecieron fieles a la Comuna hasta el fin. Los burgueses republicanos y la pequeña burguesía se apartaron bien pronto de ella: unos se asustaron por el carácter socialista revolucionario del movimiento, por su carácter proletario; otros se apartaron de ella al ver que estaba condenada a una derrota inevitable. Sólo los proletarios franceses apoyaron a su gobierno, sin temor ni desmayos, sólo ellos lucharon y murieron por él, es decir, por la emancipación de la clase obrera, por un futuro mejor para los trabajadores.
Abandonada por sus aliados de ayer y sin contar con ningún apoyo, la Comuna tenía que ser derrotada inevitablemente. Toda la burguesía de Francia, todos los terratenientes, corredores de bolsa y fabricantes, todos los grandes y pequeños ladrones, todos los explotadores, se unieron contra ella. Con la ayuda de Bismarck (que dejó en libertad a 100.000 soldados franceses prisioneros de los alemanes para aplastar al París revolucionario), esta coalición burguesa logró enfrentar con el proletariado parisiense a los campesinos ignorantes y a la pequeña burguesía de provincias, y rodear la mitad de París con un círculo de hierro (la otra mitad había sido cercada por el ejército alemán). En algunas grandes ciudades de Francia (Marsella, Lyon, Saint-Etienne, Dijon y otras) los obreros también intentaron tomar el poder, proclamar la Comuna y acudir en auxilio de París, pero estos intentos fracasaron rápidamente. Y París, que había sido la primera en enarbolar la bandera de la insurrección proletaria, quedó abandonada a sus propias fuerzas y condenada una muerte cierta.
Para que una revolución social pueda triunfar, necesita por lo menos dos condiciones: un alto desarrollo de las fuerzas productivas y un proletariado preparado para ella. Pero en 1871 se carecía de ambas condiciones. El capitalismo francés se hallaba aún poco desarrollado, y Francia era entonces, en lo fundamental, un país de pequeña burguesía (artesanos, campesinos, tenderos, etc.). Por otra parte, no existía un partido obrero, y la clase obrera no estaba preparada ni había tenido un largo adiestramiento, y en su mayoría ni siquiera comprendía con claridad cuáles eran sus fines ni cómo podía alcanzarlos. No había una organización política seria del proletariado, ni fuertes sindicatos, ni sociedades cooperativas...
Pero lo que le faltó a la Comuna fue, principalmente tiempo, posibilidad de darse cuenta de la situación y emprender la realización de su programa. No había tenido tiempo de iniciar la tarea cuando el gobierno, atrincherado en Versalles y apoyado por toda la burguesía, inició las operaciones militares contra París. La Comuna tuvo que pensar ante todo en su propia defensa. Y hasta el final mismo, que sobrevino en la semana del 21 al 28 de mayo, no pudo pensar con seriedad en otra cosa.
Sin embargo, pese a esas condiciones tan desfavorables y a la brevedad de su existencia, la Comuna adoptó algunas medidas que caracterizan suficientemente su verdadero sentido y sus objetivos. La Comuna sustituyó el ejército regular, instrumento ciego en manos de las clases dominantes, y armó a todo el pueblo; proclamó la separación de la Iglesia del Estado; suprimió la subvención del culto (es decir, el sueldo que el Estado pagaba al clero) y dio un carácter estrictamente laico a la instrucción pública, con lo que asestó un fuerte golpe a los gendarmes de sotana. Poco fue lo que pudo hacer en el terreno puramente social, pero ese poco muestra con suficiente claridad su carácter de gobierno popular, de gobierno obrero: se prohibió el trabajo nocturno en las panaderías; fue abolido el sistema de multas, esa expoliación consagrada por ley de que se hacía víctima a los obreros; por último, se promulgó el famoso decreto en virtud del cual todas las fábricas y todos los talleres abandonados o paralizados por sus dueños eran entregados a las cooperativas obreras, con el fin de reanudar la producción. Y para subrayar, como si dijéramos, su carácter de gobierno auténticamente democrático y proletario, la Comuna dispuso que la remuneración de todos los funcionarios administrativos y del gobierno no fuera superior al salario normal de un obrero, ni pasara en ningún caso de los 6.000 francos al año (menos de 200 rublos mensuales).
Todas estas medidas mostraban elocuentemente que la Comuna era una amenaza mortal para el viejo mundo, basado en la opresión y la explotación. Esa era la razón de que la sociedad burguesa no pudiera dormir tranquila mientras en el ayuntamiento de París ondeara la bandera roja del proletariado. Y cuando la fuerza organizada del gobierno pudo, por fin, dominar a la fuerza mal organizada de la revolución, los generales bonapartistas, esos generales batidos por los alemanes y valientes ante sus compatriotas vencidos, esos Rénnenkampf y Meller-Zakomielski franceses, hicieron una matanza como París jamás había visto. Cerca de 30.000 parisienses fueron muertos por la soldadesca desenfrenada; unos 45.000 fueron detenidos y muchos de ellos ejecutados posteriormente; miles fueron los desterrados o condenados a trabajar forzados. En total, París perdió cerca de 100.000 de sus hijos, entre ellos a los mejores obreros de todos los oficios.
La burguesía estaba contenta. “¡Ahora se ha acabado con el socialismo para mucho tiempo!”, decía su jefe, el sanguinario enano Thiers, cuando él y sus generales ahogaron en sangre la sublevación del proletariado de París. Pero esos cuervos burgueses graznaron en vano. Después de seis años de haber sido aplastada la Comuna, cuando muchos de sus luchadores se hallaban aún en presidio o en el exilio, se iniciaba en Francia un nuevo movimiento obrero. La nueva generación socialista, enriquecida con la experiencia de sus predecesores, cuya derrota no la había desanimado en absoluto, recogió la bandera que había caído de las manos de los luchadores de la Comuna y la llevó adelante con firmeza y audacia, al grito de “¡Viva la revolución social, viva la Comuna!” Y tres o cuatro años más tarde, un nuevo partido obrero y la agitación levantada por éste en el país obligaron a las clases dominantes a poner en libertad a los communards que el gobierno aún mantenía presos.
La memoria de los luchadores de la Comuna es honrada no sólo por los obreros franceses, sino también por el proletariado de todo el mundo, pues aquella no luchó por un objetivo local o estrechamente nacional, sino por la emancipación de toda la humanidad trabajadora, de todos los humillados y ofendidos. Como combatiente de vanguardia de la revolución social, la Comuna se ha ganado la simpatía en todos los lugares donde sufre y lucha el proletariado. La epopeya de su vida y de su muerte, el ejemplo de un gobierno obrero que conquistó y retuvo en sus manos durante más de dos meses la Capital del mundo, el espectáculo de la heroica lucha del proletariado y de sus sufrimientos después de la derrota, todo esto ha levantado la moral de millones de obreros, alentado sus esperanzas y ganado sus simpatías para el socialismo. El tronar de los cañones de París ha despertado de su sueño profundo a las capas más atrasadas del proletariado y ha dado en todas partes un impulso a la propaganda socialista revolucionaria. Por eso no ha muerto la causa de la Comuna, por eso sigue viviendo hasta hoy día en cada uno de nosotros.
La causa de la Comuna es la causa de la revolución social, es la causa de la completa emancipación política y económica de los trabajadores, es la causa del proletariado mundial. Y en este sentido es inmortal.

martes, 5 de marzo de 2019

La muerte de Stalin: reacciones del pueblo trabajador rumano

La inesperada muerte de Iosif Stalin, el 5 de marzo de 1953, provocó un enorme dolor entre los pueblos socialistas y, especialmente, sus trabajadores. Al fin y al cabo, bajo la batuta de Stalin y su equipo cercano, la clase obrera soviética y mundial había alcanzado sus cotas más elevadas de democracia y participación en el poder de la historia, y había derrotado a los intentos del capitalismo y su escrecencia, el fascismo, de destruir mediante la Segunda Guerra Mundial con sus esperanzas.

Todos los diarios y revistas homenajearon al líder de la clase obrera mundial, incluso las dedicadas a los pioneros, como la rumana "Pogonoci", que el día 10 de marzo de 1953 publicó un artículo tomado de "Pravda" en el que los futuros dirigentes y constructores de Rumanía se despedían de Stalin (tenemos que tener en cuenta para comprender el afecto de los niños rumanos hacia el Socialismo que apenas diez años antes de la proclamación de la R.P.R. el 90% de los niños eran pobres y analfabetos):
Scanteia, 6 de marzo de 1953

Nuestros corazones de niños se han roto : Stalin ya no está. Pero, !Stalin vive! !Él vive en todos los grandes hechos de nuestro pueblo!". Igualmente, los niños de la Stalingrado rumana, la actual Brasov, que hasta los años 60 se llamó Ciudad Stalin, escribieron "!No te olvidaremos nunca querido padre, nuestro querido amigo, camarada Stalin!"

Las grandes personalidades de la cultura rumana, Mihai Sadoveanu, presidente de la República Popular, G. Calinescu, e incluso la patriarquía ortodoxa, lamentaban públicamente la perdida del gran amigo de la clase trabajadora rumana. Para los rumanos, no obstantes, había muerto, como afirmaba Gheorghiu-Dej, Secretario General del Partido de los Trabajadores, "su libertador", pues estaba vivo en la memoria todavía como apenas hacia 8 años las tropas del Ejército Rojo y los patriotas rumanos que luchaban a su lado habían echado a los nazis y fascistas, locales e invasores, de Rumania.

El dia 9 de marzo tuvo lugar en Bucarest una gran manifestación de homenaje al líder comunista en la llamada entonces Plaza Stalin (la actual Plaza Charles de Gaulle), ante la estatua que más tarde los revisionistas retirarían (ya en los años 60), y donde se reunirán más de 100.000 bucarestinos, cifra señalada teniendo en cuenta que la ciudad contaba entonces con apenas 700.000 (cifra que se multiplicaría por la llegada de trabajadores de todo el país a la capital).

Ese mismo día, a las 11 de la mañana, durante 3 minutos dejaron su trabajo todas las fábricas e instituciones del país, sonando al mismo tiempo todas las sirenas de talleres. En Bucarest y en Ciudad Stalin (Brasov) fueron lanzadas 24 salvas de artillería y los pioneros no fueron a la escuela. 

Miles de rumanos trabajadores hicieron luto aquel 6 de marzo, cuando se supo la noticia de la muerte de Stalin, portando banderines en el brazo o banderas soviéticas en los balcones. Los mineros de Petrila hicieron guardia toda la noche, con las lámparas encendidas, a un retrato del líder de la clase obrera mundial.

Imagini pentru scanteia 10 martie 1953 moartea lui stalin
Concentración del 9 de marzo de 1953 en Bucarest, como muestra de dolor tras la muerte de Stalin
La embajada soviética en Bucarest y todos los consulados del país recibieron largas colas de obreros, campesinos e intelectuales que deseaban dejar sus condolencias en el libro de duelo. Solamente en Cluj-Napoca firmaron 22.000 personas. 

Los testimonios y los reportajes dijeron que miles de los trabajadores participantes en el mitin o que acudieron a las colas para firmar las condolencias no pudieron evitar llorar. Igualmente, los campesinos participaron en demostraciones de dolor colectivo, organizando guardias ante los retratos de Stalin o participando en las tardes de lectura que se organizaron en todo el país para honrar al camarada soviético.  Igualmente, las mujeres, en las diferentes organizaciones democráticas femeninas surgidas tras la proclamación de la República Popular Rumana, se organizaron para dar muestras de gratitud a Stalin; por ejemplo, las mujeres de Brasov, ciudad que llevaba su nombre, organizaron guardias ante su retrato porque "Stalin luchó por la liberación de la mujer" (lógico agradecimiento teniendo en cuenta el enorme salto histórico de los derechos de la mujer en todo el mundo desde, y como consecuencia, del triunfo de la Revolución Soviética en 1917).

En la Universidad de Bucarest, Coralia Fotino, estudiante de la Facultad de Historia entonces, cuenta . que "Todo el mundo estaba en el anfiteatro (...) todos de pié, con un rostro desencajado, y muchos sin poder evitar llorar por el dolor". Del mismo modo, Solomon Marcus, entonces Asistente en la Facultad de Matemáticas, testimonia que "no eran pocos los que estaban bañados en lágrimas". 
Honrando la memoria del gran Stalin: Imagenes de la Plaza Stalin de Bucarest, 9 de marzo de 1953 

También queda para la historia el testimonio de la, en aquel momento, adolescente Lilly Marcou, su padre le contó la noticia con mucho tacto: "Hija mía, tienes que ser valiente. Tengo una noticia horrible para ti...Stalin ha muerto". Lilly, cuenta, no pudo evitar lanzarse a los brazos de su padre envuelta en lágrima

De los informes del partido de los trabajadores de rumania (PMR) sabemos que en el mitin de la plaza stalin del 9 de marzo estuvieron presentes al menos 350.000 personas, en cluj más de 95.000, en timisoara, 90.000, en resita, 35.000, en la provincia de deta, 17.000, etc.

En total, "en todo el país, durante los días 6, 7, 8 y 9 de marzo hubo 22.800 concentraciones y 300 mítines de duelo, con una participación total de unos 7.000.000 de ciudadanos", concluyendo que, "una semejante e impresionante participación, muestra de disciplina obrera, no había sido vista nunca antes".
Trabajadores de la fábrica 23 de Agosto de Bucarest el dia 6 de marzo de 1953 
A Moscú viajó una delegación rumana dirigida por Dej, y en la que también se encontraba el presidente del gobierno rumano, Petru Groza. Sorin Toma, miembro de la delegación, cuenta que "Personalmente, no veo por qué esconderlo, estaba muy impresionado. La delegación fue alojada cerca de la Casa de las Columnas, donde estaba el ataúd de Stalin, y pudo desplazarse a pié hasta allí, junto al enorme flujo humano que quería honrarle. Muchos, especialmente las mujeres, lloraban a lágrima viva (...) Los funerales fueron impresionantes... Hablaron Malenkov, Beria y Molotov. Escuchando a Molotov, he de reconocer, que sentí una gran emoción. Años más tarde llegó la noticia de que había sido apartado de los puestos de poder por Jruchov".  

En las palabras anteriores se expresa el punto de inflexión que iba a tener lugar en la experiencia revolucionaria de los trabajadores soviéticos y de gran parte del mundo tras la muerte de Stalin y el golpe revisionista dirigido por Kruchev, Brevnev y su banda revisionista; con ellos se iniciaría la lenta, pero continua, separación de las masas y el partido y, en consecuencia,  el progresivo camino hacia la restauración de la barbarie capitalista (que se establecería también en Rumania completamente con la llegada de Nicolae Ceausescu al poder en 1965) y con ella, de las penurias y sufrimientos tradicionales de la clase trabajadora frente a sus explotadores, cuyas consecuencias en Rumania se evidencian hoy: pobreza generalizada (salarios medios de apenas 300 euros al mes, con un 60% de los trabajadores ganando menos de 200), emigración masiva (más de 3 millones de rumanos huidos del país tras la destrucción de más de 4 millones de puestos de trabajo desde el golpe de estado de 1989), derechos sociales y laborales recortados brutalmente, analfabetismo, imposibilidad cada vez mayor de asistencia médica, presencia militar extranjera en el país, control de la riqueza por la minoría de la población, y la extensión, característica propia del neoliberalismo, de la generalización de la corrupción como consecuencia de la "privatización" del propio estado, y tantas otras que, poco a poco, también empiezan a sufrir con más gravedad los trabajadores occidentales.






























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