sábado, 9 de junio de 2018

Rumania y Lituania condenadas por acoger en su territorio centros de torturas de la CIA

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) ha condenado a Lituania y Rumania por haber mantenido en su terrirorio centros ilegales de detención y torturas de la CIA, tras haber examinado las demandas presentadas en 2011 y 2012 por dos exprisioneros del campo de detención instalado en Guantánamo por Estados Unidos.
Imagini pentru centros de detencion ilegales de la cia rumania
Lugar donde se ubicó el Centro de detención y torturas de la CIA en Bucarest

Antes de ser ingresados en Guantánamo, los denunciantes estuvieron detenidos en cárceles secretas de la CIA en Rumania y Lituania entre 2004 y 2006.

"La participación de Lituania en el programa de detenciones secretas de la CIA la condujo a cometer múltiples violaciones de derechos humanos", indicó el tribunal.

Vilnius violó el artículo 3 de la Convención (prohibición de la tortura), del artículo 5 (derecho a la libertad y la seguridad) y 13 (derecho a un recurso efectivo).

"Rumania cometió varias violaciones de derechos humanos al hacerse cómplice del programa de detenciones secretas de la CIA", indica el TEDH en otra sentencia.

Entre esas violaciones figuran la prohibición de la tortura, el derecho a la libertad y seguridad de las personas y al respeto de su vida privada, además del derecho a un recurso efectivo.

Los exprisioneros querellantes son Abd al Rahim al Nachiri (contra Rumania) y Abu Zubaida (contra Lituania). Evidentemente, fuero muchos más los secuestrados por Estados Unidos que pasaron por estas cárceles secretas.

El TEDH ha condenado además a Vilnius y Bucarest a pagar a cada uno de los dos querellantes 100.000 euros, a título con indemnización moral

miércoles, 9 de mayo de 2018

Más de cien mil moldavos celebran el Día de la victoria contra el fascismo en Chisinau


Más de cien mil personas han celebrado en la capital de la antigua República Socialista de Moldavia, Chisinau, el Día de la Victoria contra el Fascismo, participando en la marcha del Regimiento Inmortal, formado por los veteranos que llegaron hasta Berlín derrotando a la bestia nazi y sus aliados.

Los participantes se dirigieron desde el centro de la ciudad hasta Memorial "Eternidad", construido en honor de la Victoria del Ejército Rojo frente a los invasores nazis, liberando al mundo de la peste nazifascista.

La mayoría portaba retratos de los héroes de la Gran Guerra Patria y de la liberación de Europa, familiares o amigos, al igual que réplicas de la bandera comunista de la victoria o lazos de San Jorge.

Una muestra emotiva de cómo los moldavos no olvidan todo lo que debe la humanidad entera a la Unión Soviética, a los trabajadores de sus repúblicas y a la clase proletaria de todo el mundo, en la victoria contra el fascismo durante la Segunda Guerra Mundial.

En la conmemoración del Día de la Victoria contra el Fascismo ha participado también el presidente de República Moldova, Igor Dodon.

!Honor y gloria al Ejército Rojo de obreros y campesinos! !Viva la Unión Soviética, patria de los trabajadores! !Socialismo o barbarie!

A continuación, algunas fotos tomadas de Sputnik Moldova:






















miércoles, 2 de mayo de 2018

Los comunistas rumanos celebran el 1 de mayo en Bucarest

Los comunistas rumanos se han manifestado hoy frente al antiguo Mausoleo construido en 1963 en honor de los Héroes de la Lucha para la Libertad, la Patria y el Socialismo en Rumania. El Mausoleo tiene 48 metros de altura y está formado por una base circular cubierta con granito negro sobre los que se elevan cinco arcadas de granito rojo. La base alberga en su interior una rotonda circular donde se encontraban las criptas de tres importantes representantes del comunismo rumano: el doctor Petru Groza (primer presidente del gobierno tras 1945, C.I. Parhon, primer presidente de la Republica Popular de Rumania, y Gheorghiu-Dej (el segundo).

En el semicirculo de alrededor del monumento se encuentra la cripta con los restos de muchos militantes para la causa de los trabajadores, del Socialismo, entre los cuales se pueden mencionar a Ştefan Gheorghiu, Ion C. Frimu, Leontin Sălăjan, Alexandru Moghioroş, Lucreţiu Pătrăşcanu, Grigore Preoteasa, Ilie Pintilie, Constantin Dobrogeanu-Gherea, Gheorghe Vasilescu-Vasia, Constantin David, Ada Marinescu, Panait Muşoiu, Barbu Lăzăreanu, Simion Stoilov y Mihail Macavei, entre otros.

Imagini pentru 1 mai comunisti parcul carol
Hasta 1991 en la terraza superior del monumento, en una ánfora de granito, ardía una llama permanente que simbolizaba el recuerdo de los que habían servido a la causa de la clase trabajadora. En aquel año, tras el golpe de estado capitalista, el mausoleo fue vaciado, fueron exhumados los restos de los comunistas allí enterrados y mudados a otros cementerios.

Se trata pues de un lugar ideal para celebrar el día de la lucha de los trabajadores por su emancipación, el Primero de Mayo, y así lo han hecho los comunistas rumanos de Bucarest, encabezados por militantes conocidos como Petre Ignatencu, Gheorghita Zbaganu o el dirigente de las juventudes comunistas y músico, David Marin.

A continuación, mostramos algunas fotos de la concentración de los comunistas en el antiguo Parque de la Libertad de la capital rumana, denominado después de 1991 "Parque Carol I":




 

miércoles, 25 de abril de 2018

Recopilación de arte pictórico de la Rumanía Socialista

Hace unos años tuvo lugar en la ciudad de Brasov,  Ciudad Stalin durante la República Popular


Rumana (1948-1965), la exposición „Arta sub comunism. Arta oficială a regimului comunist în colecţia Muzeului de Artă Braşov (1945-1989)” (Arte Oficial del Régimen comunista en la colección del Museo de Arte de Brasov (1945-1989).

Se trató de una acción cultural inédita, pues como se dice en su propio catálogo de presentación, "se presenta un fenómeno artístico  hoy sometido al silencio", eufemismo que oculta la existencia de la censura oficial sobre todos los logros, tanto económicos, como educativos, diplomáticos, o culturales del Socialismo Rumano, exagerándose, por otro lado, sus defectos.

Así, el arte producido durante las dos repúblicas comunistas rumanas, la Popular y la Socialista, fue relegado tras el golpe de estado de 1989 a los almacenes de los museos, y olvidado, muchas veces por motivos ruines y pragmáticos,  por sus propios creadores, entregados al habitual transformismo del converso que hace cualquier cosa por seguir saliendo en la foto.

Por supuesto que los organizadores de la exposición no pretendieron romper la opinión oficial sobre el Realismo Socialista que, como bien sabemos, pues los medios de propaganda anticomunistas se han encargado de que se convierta en indiscutible verdad, se considera en general como un arte sin calidad y basado en el sometimiento de la creatividad individual del artista a los criterios impuestos por el partido o el estado.

Muy al contrario, ya en el mismo título de la exposición aparecen algunos tópicos obligados en el pensamiento "oficial" de en la restaurada tirania del mercado, siempre temerosa de todo lo que suene a comunismo. Así que los términos "régimen", en vez de sociedad, gobierno o sistema, y "arte oficial", como si el que se desarrolla bajo la dictadura capitalista no lo fuera, dejan claro que, a pesar de la buena noticia de que de vez en cuando se saquen  las obras de los depósitos, la censura y la obligación de repetir el catecismo ideológico anticomunista siguen presentes.


La situación del Realismo Socialista, sin embargo, era otra, pues estaba bastante lejos de ser una cultura uniforme y, al contrario, se producía a través de diferentes formatos y estilos de expresión. La gran diferencia era que entonces respondía a la intención de construir nueva realidad social, en la que el objetivo del arte ya había dejado de ser el de que lo comprara el burgués, la iglesia, o el aristócrata, a los que el trabajo manual repugnaba, sino que su destinatario era el trabajador, que se había convertido, al menos en la teoría, en el centro de todo el sistema, y cuyo desarrollo integral pasa a ser el principal objetivo de la cultura, la educación y, por supuesto, la economia.

Así que el arte socialista ya no se pliega a los gustos de la minoría pudiente, y el artista no busca simplemente enriquecerse con lo que les sobra al burgués y al aristocrata del botín extraído del trabajo de los demás, sino que se imbrica en un teórico nuevo sistema de valores, en el que la explotación del hombre por el hombre no se concibe, y en el que los que crean la riqueza no son considerados con desprecio por sus parásitos, sino que se han convertido en el origen y el fin de todo el sistema productivo.

Por ello, los artistas dejan de representar episodios individuales de la vida de la burguesia y la aristocracia, o acontecimientos históricos provocados por los intereses propios de la clase dominante y dirigidos a su propio beneficio, para pasar a expresar lo que todos comparten: la importancia del trabajo de cada miembro de la colectividad, la fraternidad e iguales intereses de toda la clase obrera mundial, la educación de los jóvenes para seguir construyendo un futuro igualitario y mejor, o los cambios sociales y economicos que han dejado atras la epoca en la que solo unos pocos se beneficiaban de la riqueza de la nación. En resumen, se da la primacia a la vida e intereses colectivos frente a las ambiciones egoístas individuales que llevan a que se acepte y se fomente una sociedad inhumana en la que unos pocos hombres explotan y viven a costa de otros; es decir, a la barbarie capitalista.

La exposición, pues, muestra las creaciones culturales de la Rumanía Socialista que fueron almacenadas tras la restauración del capitalismo en los depósitos del Museo de Arte de Brasov. Lamentablemente, tras el final de esta, volvió al lugar en la que la ocultaban, los sótanos, pues, como hemos dicho, la clase dominante, los que dos décadas y media después del final de la Rumania Socialista viven de nuevo a costa del trabajo de la mayoría, siguen teniendo un miedo atroz a todo lo que suene a comunismo, pues saben que si los trabajadores se organizan y vuelven a ser conscientes de que la fuerza está en sus manos, se les acabaría el chollo de vivir de la apropiación de los medios de producción y de la riqueza producida por la clase obrera.

Cartel de exposición del Consejo Popular
de la Ciudad  Stalin
En la siguiente selección de obras del Catálogo de la Exposición citada, se ven algunas muestras representativas de las obras hoy almacenadas en los depósitos del Museo de Arte de Brasov, y también se puede comprobar la evolución sufrida por el arte socialista rumano, desde las primeras expresiones comprometidas con la lucha de clases y la clase obrera de la Republica Popular Rumana, hasta el gradual desarrollo de la primacía de formatos mas simbolistas, mucho más neutras y desvinculadas de la clase trabajadora y el comunismo, a través de metáforas relacionadas con la patria, el partido, etc..., paralelas a la progresiva  pérdida de importancia del Socialismo frente al Nacionalismo y de la separación entre las masas y el partido desde la instauración de la República Socialista Rumana y la elección de Ceausescu como jefe de estado (1965).

Como en la mayoría de los países socialistas, en Rumania se irían abriendo paso nuevas ideas de carácter revisionista, como la de la sociedad sin clases o la contemporización con las potencias capitalistas, que también afectarían a las creaciones artísticas, y que darían lugar al desarrollo progresivo de una elite burocrática dentro del propio partido y, por ende, del mundo cultural. Esta élite acabaría traicionando a su propio pueblo y  favoreciendo la restauración del fascismo con máscara democrática, con la unica finalidad de romper los límites a su enriquecimiento personal, pues el sistema seguía impidiendo, a pesar del protegido contagio de valores capitalistas, el desarrollo excesivo de la desigualdad.

En resumen, tras el golpe de estado de diciembre de 1989. la burguesía explotadora volvió a sentirse a sus anchas en su papel de clase dominante,  viviendo del trabajo ajeno sin traba alguna, y los artistas pasaron a dedicarse a satisfacer, babeando, sus caprichos, enviando al arte de la clase trabajadora a los sótanos de los museos, donde, de momento, hoy permanente. Veamos, a continuación, algunos ejemplos del arte socialista almacenado en los depósitos del Museo de Arte de Brasov:

Aurel Bordenache, Lenin, 1950-60

Feszt Lazslo, El rodaje del trabajo colectivo, 1960

Fedsz Lazslo, Soldador, 1961


Friedrich von Bömches, Acereros, 1963
Mircea Balau, Regreso a casa tras el trabajo, 1963

 Miklos Margit, Cartero, 1961
Pavel Codita, Cuadros nuevos de la fábrica, 1963
Tiberiu Kraus, Soldadora, 1959

Geta Braescu, Huelga de los talleres Grivita 1933, 1963
Puia Hortensia Masichievici,
Agradecimientos al partido, 1961
Herman Morres, Escena rural, 1956
Corina Beiu Angeluta, El horno eléctrico, 1956
Hans Hermann, Huéspedes de la URSS en un club obrero, 1953
Teodor Harsia, Otoño en la Cooperativa Agrícola, 1961
Petre Dumitrescu, Alexandru Sahia, escritor comunista, 1950

Lia Szaz, Brigadistas, 1959
Ludovic Boroş, Retrato de un obrero, 1963
Victor Rusu Ciobanu, Electrificación, 1961
Eugen Vegh, Distribuidores de manifiestos, 1936
Avram Mentzel, La decisión plenaria, 1959
Ana Hadiac, Pionera, 1961
Bianca Podea, Visita al museo, 1960
Corina Beiu Angeluta, Futura vivienda, 1957
Ludovic Boros, Los futuros constructores aprendiendo, 1959
Ion Pacea, Campesina agitadora, 1957
Hermann Morres, En una fundición, 1956
Hans Eder, Obrero, 1948
Gy. Szabo Bela, Recuerdos de Moscu, 1960

Heynrich Schunn, Trillado , 1957
Stefan Serbanescu, Construcción de la Casa Scanteii en Bucurest, 1951
 Hans Mattis-Teusht, El leñador,(1950-60)
Eftimie Modalca, Energía eléctrica, 1964
Teodor Harsia, Otoño en la Cooperativa Agrícola, 1961
Necolai Codreanu, Celebración del 23 de agosto, 1979
Eftimie Modalca, La bandera de la victoria, 1984
Alexandru Iacubovici, 1947, 1983


Sabin Balasa, Primavera rumana, 1981
Eftimie Modalca, Estrecha unidad en torno al partido, 1971
Eftimie Modalca, Retrato de Nicolae Ceausescu, 1979
Necolai Codreanu, Celebración del 23 de agosto, 1979
Constantin Micu, Deseamos la paz, 1982
Florin Codre, Bajo los muros de la cárcel de Doftana, 1989

Viorica Kovacs Ardeleanu, Homenaje a la República, 1983
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